miércoles, 2 de diciembre de 2009

Burgalés


Hay a gente que opina que en Burgos hablamos muy bien el castellano, pero si vendrían por aquí se darían cuenta de que no le hablamos tan bien. Aunque no sé que hagan – igual es mejor que no vengan en invierno, porque hay a veces que hace un aire que no hay quien pare; además, en mi opinión hay en ciudades que le hablan (y escriben) mejor. Haber qué opináis; espero vuestros comentarios – contra más personas opinen sobre el tema, mejor.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Accesar


Al energúmeno que se inventó este palabro bien podríamos darle el accésit al más recalcitrante creador de espanglish innecesario. Hay un curioso grupo de imbéciles que se dedicar a traducir el verbo inglés “to access” (/'ækses/) —“entrar a”, “acceder a”, “obtener acceso a”, “conseguir acceso a”, “ingresar”— por el engendro “accesar”. Así, puede leerse cómo se quejan de no poder “accesar a su correo electrónico”, cosa que es de agradecer, puesto que de ese modo se reduce el número de memeces que van a ser capaces de vomitar a través de sus desgastados teclados, tales como “Manifiesto a usted que el término ‘accesar’, a pesar de que no existe en el diccionario académico, es ciertamente indispensable en el área de la computación además de que su forma es correcta, por lo que sí puede usarse”.

Cúter


Calco cutre del inglés “cutter” /ˈkʌtəʳ/ (“tenazas”, “cortador”), referido a la ‘cuchilla recambiable que se guarda dentro de su propio mango y sirve para cortar papel, cartón u otro material parecido’, que en realidad en inglés se denomina “box cutter” (/bɒksˈkʌtəʳ/).
“Cutter” en inglés pertenece a la familia del verbo “to cut” (“cortar”), y puede referirse casi a cualquier utensilio que realice dicha acción (“corta vidrios”, “tenazas”, “cuchilla [para moqueta]”, “trincheta” —en Uruguay—, “cortador de cajas”, “cuchillo cartonero”, “corta papel”, “corta cartón”, etc.). Es incorrecto su uso en femenino: “una cúter”.
Otro significado de esta palabra es “barco/buque guardacostas” o, según lo define el DRAE, ‘embarcación con velas al tercio, una cangreja o mesana en un palo chico colocado hacia popa, y varios foques’.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Cover (/'kʌvə(r)/)



De entre los múltiples significados de este vocablo inglés (“tapa”, “cubierta”, “funda”, “forro”, “tapadera”, “pantalla”, “cobertor”, “cubrecama”, “colcha”, “manta”, “abrigo”, “cobertura”, “cobijo”, “refugio”, “escondite”, “cubierto”, “portada”, “carátula”, etc.) han sido estas dos últimas las que han sido del agrado de los inspirados creadores del espanglish para su implantación en nuestra lengua. Así, ya no se habla de la “carátula” de un disco, sino del “cover” (o “la cover”, yo qué sé). Y, yendo todavía más lejos, tampoco se dice “canción versionada” ni “versión”, sino “cover”, como calco de la expresión “cover band” (también “tribute band”) o grupo musical que sólo interpreta versiones.

martes, 10 de noviembre de 2009

Camel (/'kæməl/)


Como nombre de un color, se trata de una de las gamas del marrón, parecido al color del pelo del camello (no sé si valdrá también el dromedario). Desconozco el por qué del hecho de que por aquí también lo denominemos “camel” en vez de “camello” (o, simplemente, “marrón”), aunque podría ser fácilmente atribuible a nuestra atávica pedantería (perdón, esnobismo).

viernes, 30 de octubre de 2009

Clip (/klɪp/)



El DRAE lo define como ‘utensilio hecho con un trozo de alambre, u otro material, doblado sobre sí mismo, que sirve para sujetar papeles’ (“paperclip” /'peɪpəklɪp/ en inglés) o ‘sistema de pinza para fijar mediante presión broches, horquillas, etc.’ (“fastener” /'fɑ:sn̩ə(r)/, en el caso de collares, pulseras y demás; “trouser-clip” /'traʊzə(r)klɪp/ en el caso de los pantalones; “hair clip” /'heəklɪp/ en el caso de las “horquillas” para el pelo; “brooch” /brəʊtʃ/ en el caso de los “prendedores” o “broches”). Así, una vez más, nos empeñamos en tomar una palabra de otra lengua para después utilizarla como a nosotros nos dé la gana, obviando la amplia gama de posibilidades que el castellano nos ofrece: “sujetapapeles”, “grapa”, “sujetador”, “horquilla”, “alfiler”, “pinza”, “gancho”, “prendedor”, “broche”, etc.
También tenemos el término “videoclip” o “clip de vídeo” (‘cortometraje, generalmente musical, de secuencias breves y formalmente inconexas, usado con frecuencia en publicidad’), muchas veces abreviado como “clip”, e incluso más recientemente “clipmetraje” que, por lo que he podido averiguar, es lo mismo que un “cortometraje” pero aún más breve, de unos segundos o muy pocos minutos de duración.

Crossover (/krɒs'əʊvə(r)/)


Son varios los significados de esta palabra inglesa (“fusión”, en el contexto de la música; “cruce”, en el contexto de las vías del tren, etc.) Pero cuando lo utilizamos en nuestro habla normalmente nos referimos bien al hecho de que dos o más personajes o historias separados se encuentren e interaccionen entre ellos (es decir, cuando ocurre algo tan apasionante como que los personajes de CSI Miami aparecen en CSI Las Vegas), bien al coche denominado SUV (“sport utility vehicle”), mezcla entre un todoterreno y un utilitario. Sin embargo, a mí el significado que más me gusta es el del mundo del baloncesto: ‘movimiento realizado para zafarse del defensor amagando una carrera con el balón hacia un lado para aprovecharse de la reacción del defensor y pasarle por el otro lado’.

lunes, 26 de octubre de 2009

Conseguidor



Palabro estúpido donde los haya, traducción salvaje del inglés “achiever” /ə'tʃi:və(r)/ (“triunfador”, “ganador”, “vencedor”, “exitoso”).

Courier (/'kʊriə(r)/)



«Te lo mando por “courier”», acaba de informarme uno de nuestros proveedores; o «envíaselo por “courier”», me solicita mi idolatrado jefe, haciendo gala de su exquisita educación. Yo, como soy un carca, prefiero que cualquier cosa que me envíen me lo traiga un “mensajero” o “correo”, o bien utilizar los servicios de un “transporte” o “servicio de mensajería”. Eso sí, siempre que no se trate de una empresa denominada “Tipsa” con la que tuve la desgracia de tener que tratar hace algún tiempo.

Customizado / Customización



En castellano no existe el verbo “customizar”, pero nos gusta tanto aparentar de nuestros conocimientos de inglés que preferimos calcar el verbo “customize” /'kʌstəmaɪz/ (“adaptar”, “personalizar”, “hacer a medida”), en vez de utilizar nuestras propias expresiones. Además, como se trata de un término muy popular en el mundo de la moda (además del de la informática y otros), muchos se han hecho un lío con “costume” /'kɒstju:m/ (“vestuario”, “traje”, “uniforme”, “disfraz”) y de la mezcla han salido los engendros “costumizar”, “costomizar” e incluso la nueva versión en inglés “costumize”, siguiendo un tortuoso camino de despropósitos: customize _ customizar _ costumizar _ costumize.
Lo mismo ocurre con “tunear” (o “tuning” e incluso “tunning”, que doblar las letras mola más), del inglés “tune” /tjʊ:n/ (“afinar”, “poner a punto”, “sintonizar”), palabra de la que se han apropiado unos personajillos con mucho dinero extra y aún más tiempo libre, el cual gastan “tuneando” sus coches o dándoles un “tunop” (“tune up”), es decir, añadiendo o cambiando accesorios para que tengan una apariencia más personal. En realidad ellos creen que los “tunean”, pero en todo caso los estarían “customizando” o “modificando”, ya que “tunear” en castellano significa ‘hacer vida de tuno’; por otra parte, la expresión anglosajona para ese tipo de afición es “pimping [out]” (/pɪmpɪɳ/), que significa “decorar” o “poner a punto” y que en algunos países hispanoamericanos han traducido como “pompear”.
Otro tipo de “tuneo” es el denominado “auto-tuned”, término que sirve para designar a aquellos cantantes que “maquillan” de manera digital su tono de voz para que suene perfecta en sus discos. La palabra es de reciente creación, por lo que hasta ahora no se le ha acuñado algún adjetivo idóneo para su correcta traducción.

sábado, 24 de octubre de 2009

¿Parlez-vous world leader?



© Yahoo / Blog del Editor.
Ver a un presidente español chapurrear sufridamente un idioma elemental para las relaciones internacionales es una estampa clásica, casi folclórica, que nos tomamos con humor y sólo una pizca de sonrojo. Después de todo en España hablamos más spanglish que inglés y toleramos bastante bien que un presidente fracase en una asignatura que se le exige a un escolar.
Pero a ojos de la diplomacia internacional la incapacidad de los mandatarios españoles puede verse como desprecio o desidia hacia los asuntos del mundo que van más allá de la esfera hispanoamericana. En ese sentido puede interpretarse el comentario del presidente israelí Simon Peres cuando dice que el mundo va a mejor si el inglés de Aznar ha mejorado.
José María Aznar no tenía un nivel de inglés lo bastante bueno como para mantener una conversación cuando llegó al poder. Su relación personal con Tony Blair la pudo cultivar gracias al francés, y su trato íntimo con George W. Bush fue posible gracias al buen nivel de español del tejano.
En cuanto a Zapatero, raramente le hemos oído expresarse en inglés, incluso en presencia de Barack Obama. En el último encuentro del G-20 fue el presidente estadounidense quien tuvo la deferencia de saludarle con un giro latino ("José Luis, qué pasó") y todas sus entrevistas, pese a la sintonía personal que aseguran mantener, han tenido traductores de por medio.
Y no hay perspectivas de mejora en la principal alternativa. Mariano Rajoy admitió en la última edición del programa "Tengo una pregunta para usted" a la que acudió que tampoco habla inglés.
Recuperamos el vídeo que hizo RTVE para mostrar la fluencia lingüística de Aznar y Zapatero respectivamente en el inglés y el francés, un idioma tradicionalmente clave también para la diplomacia. En el primer segmento Aznar justifica por qué sólo habla español y habla de su amistad con George W. Bush, al que desafortunadamente se refiere como "she" ("ella").
A continuación escuchamos el discurso que hizo Zapatero en la Cámara de los Diputados francesa, citando a Victor Hugo y Lamartine al mismo tiempo que destroza la lengua en la que escribieron. Atentos al estruendoso aplauso de alivio de la sala cuando anuncia que "continúa en su idioma".

viernes, 23 de octubre de 2009

Spanglish o Espanglés


Emilio Bernal, miembro de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, denuncia la «nociva» influencia del inglés en el español durante un seminario en el Instituto de la Lengua.
El spanglish o espanglés es la mezcla del inglés y el español que se produce en algunas zonas de Estados Unidos, donde hay casi 50 millones de hisponohablantes. La convivencia de ambos idiomas produce algunas contaminaciones que ayer denunció en Burgos el miembro de la Academia Norteamericana de la Lengua Española Emilio Bernal Labrada durante su participación en el seminario ‘El español en los Estados Unidos’, que se celebra durante estos días en la sede del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua.
«Yo propongo que esta mezcla de idiomas deje de llamarse spanglish porque estamos tratando de definir un fenómeno que es precisamente la nociva influencia del inglés en el español. Debemos usar espanglés para definir un fenómeno que es la subversión del idioma», indicó el académico.
En opinión de Bernal, en Estados Unidos la mayoría de la gente tiende a hablar con palabras castellanas pero con sintaxis y conceptos ingleses. «Por ejemplo, dicen: ‘El hombre fue arrollado por el automóvil’ en lugar de decir ‘Al hombre le arrolló el automóvil’. Usamos la voz pasiva en español porque estamos influidos por el inglés», precisó.
La contaminación lingüística no solo está en la calle, sino también en los medios de comunicación, las radios, las televisiones o los periódicos. «Yo siempre he tratado de combatirlo como académico. Tenemos que tratar de dar buen ejemplo desde la Academia Americana de la Lengua Española y lo cierto es que muchos medios de comunicación hispanos nos piden asesoramiento», aseguró el académico.
Emilio Bernal pone otros ejemplos de influencia entre las dos lenguas que se pueden leer o escuchar a diario en los medios de comunicación. «Se dice: ‘Hay no sé cuantos presos esperando que les ejecuten’. No se puede afirmar algo así. Los presos no están esperando que les ejecuten sino a escaparse o que les den el indulto. También podemos leer: ‘Se han muerto no sé cuantas personas y se espera que mueran 40 más’. Lo lógico sería decir ‘se teme que mueran’», explica.
Pero también, el inglés sufre las influencias del español. Sin embargo, en opinión del académico, al ser una lengua más flexible no le afecta tanto. «El inglés tiene muchos errores y nosotros copiamos de los errores del inglés».
El español se ha convertido en el segundo idioma de Estados Unidos. Lo hablan casi 50 millones de personas, lo que supone el 15% de la población. Además, seis millones de personas estudian español y los estudiantes norteamericanos lo eligen como lengua extranjera. Ya ha desbancado al francés. A ello se suma las numerosas cadenas de televisión y radio y periódicos en español.
«El español está por todas partes y hay mucho interés por aprender esta lengua. En Miami hay letreros que dicen: ’aquí se habla inglés. También hay muchos colegios que ofertan una enseñanza bilingüe, lo cual no quiere decir que hablen bien el español», apostilló el académico.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Cult (/kʌlt/)



Una de las últimas modas de la “secta” (“cult”, como sustantivo) del espanglish es adaptar el adjetivo inglés “cult” (“de culto”) para formar frases como “película ‘cult’” (en vez de “película de culto”, “figura ‘cult’” (en vez “figura de culto” o, simplemente, “ídolo”), etc.

martes, 20 de octubre de 2009

Culo de saco



Traducción tonta del francés “cul-de-sac” /kyd(ə)sak/ (“callejón sin salida”, “abarrancadero”), pero en esta vida todo se puede mejorar: Fernando R. de la Flor, en el ABC Cultural del 11 de julio de 2009, nos habla del “callejón muerto, dead end de la hispanidad”.

lunes, 19 de octubre de 2009

Autoconfianza


Traducción literal del inglés “self-confidence” (“confianza en sí mismo”, “seguridad en uno mismo”), imitando la construcción de “autoestima” (valoración generalmente positiva de sí mismo, amor propio).

jueves, 15 de octubre de 2009

Bizarro


Otro “falso amigo”. Es increíble cómo nuestra idolatría hacia el imperio, sus gustos, sus costumbres y su habla, hace que palabras que ya en su día adoptamos de otra lengua cobren un significado totalmente diferente sólo por influencia del inglés. En este caso, el vocablo “bizarro” proviene del italiano “bizzarro” (“iracundo”, “colérico”) y significa “aguerrido”, “bravo”, “corajudo”, “valiente”, “arrojado”, “gallardo”, “esforzado”, “generoso”, “lucido”, “airoso”, “espléndido”. Sin embargo, en inglés “bizarre” (/bɪ'zɑ:(r)/) quiere decir “extraño”, “curioso”, “estrambótico”, “rarísimo”, “insólito”, “extravagante”, “chocante”, “anormal”, “atípico”, “excéntrico” o “estrafalario” (probablemente derivado del francés) y “que raya la estupidez” (lo cual viene muy al caso), con lo que es ese el uso que se le supone al término hoy en día. Del mismo modo, “bizarría” (“gallardía”, “valor”, “generosidad”, “lucimiento”, “esplendor”) ha cambiado su significado por el de “rareza” o “extravagancia”. Así nos va. Además, es una pena desvirtuar tan bella palabra, que evoca novelas de caballeros y tiempos de capa y espada.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Cuello blanco o azul



En inglés existen los modismos metafóricos “white-collar worker” (/waɪt'kɒlə(r)'w3:kə(r)/) y “blue-collar worker” (/blu:'kɒlə(r)'w3:kə(r)/), referidos respectivamente a los “trabajadores de oficina” (sean del nivel que sean) —dado que tradicionalmente solían llevar camisa blanca— y a los “obreros” o “trabajadores manuales”, puesto que habitualmente han utilizado mono de trabajo de color azul. Para algunos virtuosos del lenguaje, nuestros equivalentes castellanos son demasiado simples, por lo que han optado por utilizar los esperpentos “trabajadores de cuello blanco” y “trabajadores de cuello azul”, con la salvedad de que cuando hablan de los primeros se refieren sólo a los directivos y ejecutivos y, cuando hablan de los segundos, a cualquiera que esté por debajo, aunque no realice labores manuales; el clasismo burgués llevado al espanglish.
Como si fuera otro oficio más, también se habla de “blue-collar crime” (/blu:'kɒlə(r)kraɪm/) —los delitos menos sofisticados como robos o hurtos— y “white-collar crime” (/waɪt'kɒlə(r)kraɪm/) —estafas, corrupción, sobornos, amaños contables—.
Por otro lado, no considero estrictamente necesario trasladar al español la costumbre anglosajona de agrupar a los trabajadores según el teórico color del cuello de su camisa. No obstante, siguiendo nuestra actual deriva, no tardaremos en oír hablar de “trabajadores de cuello rosa” (“pink-collar worker” /pɪŋk'kɒlə(r)'w3:kə(r)/) para designar a los dedicados a tareas de sanidad y educación, y “trabajadores de cuello verde” (“green-collar worker” /gri:n'kɒlə(r)'w3:kə(r)/) para referirse a quienes trabajan en cuestiones relacionadas con la sostenibilidad.

Capó


Adaptación gráfica de la voz francesa “capot” /kapo/ (“tapa”) para referirse a la “cubierta” del motor de un automóvil. Es curioso el fenómeno de que cada vez haya más personas que digan “capó” para referirse al “maletero”.

Boudoir (/budwar/)

En francés significa “gabinete”, “camarín” (que no “camerino”), “alcoba” o “saloncito” (normalmente, entre el dormitorio y la sala de estar, donde las damas de alta alcurnia recibían a sus íntimos en la Francia de los siglos XVIII y XIX), aunque en la actualidad ha degenerado en dos vertientes: “tocador” (por influencia, como siempre, del inglés) y “sala de citas”.

Crol


Forma hispanizada del inglés “to crawl” /krɔ:l/ (”arrastrarse”, “gatear”, “ir a gatas”), estilo de natación consistente en que uno de los brazos se mueve en el aire dirigiéndose hacia el agua mientras el otro ya se encuentra remando por debajo de ésta y las piernas realizan un batido. Se emplea como sinónimo de “estilo libre” por ser el utilizado por los nadadores en la prueba denominada así (los nadadores que compiten en esta prueba se llaman “crolistas”).

Craquear / Crackear



Pseudo-verbos creados a partir del término informático “crack” /kræk/ (“parche”, “parchear”), que a su vez deriva del verbo “to crack” (“rajar”, “agrietar”, “resquebrajar”, “cascar”, “romper”, “forzar”, “desarticular”, “desmantelar”, “descifrar”, “resolver”) y se refiere a ‘modificar el comportamiento de un programa informático con diversos propósitos’ (activarlo gratuitamente, autenticarlo si es fraudulento, liberar sus limitaciones o períodos de prueba, desactivar contraseñas, etc.)

martes, 13 de octubre de 2009

Claqué / Tap


Aunque este estilo de baile, en el que se mueven los pies rítmicamente mientras se realiza un zapateado sonoro, procede de los EE. UU., donde lo llaman “tap dancing” /tæp'dɑ:nsɪɳ/ (de “tap”: “toque” o “golpecito”), en España hemos preferido la denominación “claqué”, procedente del francés “claquette” (/klakƐt/), que a su vez es una onomatopeya de un sonido seco (“claque” /klak/ significa “bofetada” o “portazo”).

jueves, 8 de octubre de 2009

Cracker (/'krækə(r)/)



Lo mismo que “galleta salada”, pero en la denominación preferida por algunos “petardos” (que es otro de los significados del vocablo, junto a la expresión “to go crackers” —“volverse loco”—). También es otra manera de referirse al hacker o “pirata informático”, con la salvedad de que un “cracker” aplica sus vastos conocimientos de programación e informática para eliminar la seguridad de programas, juegos, sistemas operativos, etc.
No confundir con el “pretzel” (/'pretsəl/) que, aún tratándose de un tipo de galleta salada, se caracteriza por su forma de lazo, por ser de origen alemán (muy popular en Alsacia y también en Baviera, donde no es una galleta sino un tipo de pan) y por su heroico intento de asesinar por ahogamiento a George W. Bush en enero de 2002.

Crisma/s



No es que los que utilicen esta expresión se hayan descalabrado, sino que les parece estupendo convertir el inglés “Christmas” (/'krɪsməs/) en “crisma” para referirse a las tarjetas o felicitaciones de Navidad, lo cual tiene dos pegas: lo primero, que al asunto no se le puede dar la vuelta, ya que en inglés, para decir “tarjeta de Navidad” no utilizan “Christmas”, sino “Christmas card”; lo segundo, que “crisma” tiene otros muchos significados en castellano, como ‘aceite y bálsamo mezclados que consagran los obispos el Jueves Santo para ungir a quienes se bautizan y se confirman, y también a los obispos y sacerdotes cuando se consagran o se ordenan’ (del latín “chrisma”, que a su vez proviene del griego “χρῖσμα”) o ‘cabeza’ (de ahí mi chiste fácil del principio).
Mención aparte merece el galimatías “Christmas de felicitación”. Traducido literalmente querría decir “Navidad de felicitación” o, si admitimos que “Christmas” equivale a “tarjeta/felicitación de Navidad”, sería como decir “felicitación de Navidad de felicitación”.

Balé / ballet (/balƐ/)



El DRAE define esta palabra francesa en toda su amplitud como la ‘danza clásica de conjunto interpretada sobre un escenario’, la ‘música de esta danza’ y la ‘compañía que interpreta este tipo de danza’. Podría sustituirse por “danza clásica” o “baile clásico”, pero estaríamos perdiendo connotaciones.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Caucus


Término adoptado por los demócratas (muy proclives a incorporar al inglés palabras indo americanas) del algonquino “caucauasu” (‘reunión de jefes de las tribus’) para designar el proceso de elección de candidatos a los comicios presidenciales de los Estados Unidos.
Para algunos simboliza, junto con el sistema de elecciones primarias de los EE.UU., el epítome de la democracia directa, aunque en realidad esta “asamblea partidista”, celebrada en estados como Iowa, Nevada o Wyoming para elegir a sus delegados, es más bien una farsa llena de manipulaciones y presiones diseñada para eliminar cuanto antes a los candidatos más débiles o “menos viables”; según Steve Benen (Washington Monthly), «es un sistema secreto, que funciona con normas nada democráticas y desalienta la participación ciudadana» (solo participa el 15% de la población con derecho a voto).
Se trata de una palabra invariable en plural (los “caucus”, no “caucuses”), pues en español la norma para formar el plural de los extranjerismos que acaban en -s dicta que solo son variables cuando son palabras agudas o monosílabas, como en el caso del término “vals” (plural: “valses”).

lunes, 5 de octubre de 2009

Burnout (/bɜ:(r)naʊt/)


Curiosamente, del verbo “to burn out” (“apagarse”, “extinguirse”), aparece una expresión totalmente antónima (“to be burnt out” = estar ‘quemado’), que da nombre al síndrome de “burn-out” o del trabajador quemado, un tipo de tensión (perdón, estrés) prolongada motivada por la sensación de estar realizando esfuerzos sin recompensa alguna, sobre todo en el caso de trabajos sociales o altruistas que supongan el trato con personas e incluso la implicación emocional con éstas (personal sanitario y docente, cuerpos de seguridad, etc., con más incidencia entre el sexo femenino –perdón, género– que entre el masculino), provocando un “desgaste” o “pérdida de la empatía” (estupendos sustitutos castellanos para “burnout”, sobre todo para aquellos que lo pronuncian “burnáu” o lo escriben “bur-nout” o “Born Out”).

viernes, 2 de octubre de 2009

Affaire



Es curioso cómo un galicismo puede cambiar totalmente de connotación si existe por medio un anglicismo, más poderoso, que se escriba o se pronuncie de manera parecida. El DRAE define este vocablo, indicando que se trata de una voz francesa, como ‘negocio, asunto o caso ilícito o escandaloso’ y ‘relación amorosa irregular’, otorgándole esos matices de “ilícito”, “escandaloso” o “irregular” que no existen en el francés original “affaire” /afɛʀ/ (“asunto”, “ocupación”, “tarea”, “negocio”, “cuestión”, “lance”, “caso”, “proceso”), pero sí en el inglés “affair” /ə'feə(r)/ (“asunto”, “caso”, “escándalo”, “ocasión” y “aventura” o “lío amoroso”), equivalente al francés “liaison” /ljƐzÕ/ o, en todo caso, “affaire d’amour”.
Por otro lado, el DRAE también incluye el término “afer”, reminiscencia del español medieval, con el significado de “negocio”, “asunto” o “quehacer”, más acorde con su sentido original.

jueves, 1 de octubre de 2009

Clown (/klaʊn/)


“Payaso” en inglés aunque, como verbo, también significa “hacer el payaso” o “hacer payasadas”, que es exactamente lo que hacen quienes se empeñan en utilizar esta palabra anglosajona (pronunciada y escrita —“clon”— de las maneras más variopintas) en vez de su equivalente en castellano, sin duda origen de alteraciones como la coulrofobia o miedo a los payasos.

Butade

Adaptación gráfica propuesta para la voz francesa “boutade” (/butad/) que, aunque en francés significa simplemente “broma” u “ocurrencia”, aquí preferimos complicarnos la vida con definiciones como “intervención pretendidamente ingeniosa, destinada por lo común a impresionar” (DRAE).

Braquets


Adaptación gráfica del inglés “bracket” /’brækɪt/ (“corchete”, “paréntesis”, “llave”, “soporte”, “ménsula”, “escuadra”, “repisa”, “grupo”, “sector”, “categoría”), considerada a su vez una deformación de “brace” (/breɪs/), para designar los “aparatos de ortodoncia” o “correctores dentales” (‘elementos adheridos a los dientes a los que se adhieren unos finos arcos metálicos con el objeto de corregir las anomalías de posición de las piezas dentales’).

martes, 29 de septiembre de 2009

Crema y nata



Extraña confusión lingüística encontrada en la traducción del libro “El Naufragio del Titán”, de Morgan Robertson. En castellano decimos “la flor y nata de” (la sociedad...), y en inglés dicen “the cream of”. Y cuidado con “cream” (/krɪ:m/), que es otro “falso amigo”, ya que no significa “crema”, sino “nata”.
Otros ases de la traducción van más allá y traducen “the cream of the profits” (“la mayor parte de las ganancias”) por “la crema de las ganancias” (Movimiento Zeitgeist) o “crème de la crème” (“lo más florido”; curiosamente, más común en inglés que en francés, lengua en la que tiene un ligero sentido irónico) por “la crema de la crema” (Investigar 11S). Incluso existe la incultezcrema innata

lunes, 21 de septiembre de 2009

Los españoles no hablan inglés, hablan “spanglish”.


Palabras como “sándwich” o “nuggets” son palabras que los españoles ya tienen más que interiorizadas, pero cuando se trata de mantener una conversación en inglés les resulta más fácil inventárselo, dando lugar a lo que comúnmente llamamos "spanglish".
Oxford University Press ha creado www.100spanglish.es, una página web en la que los internautas tienen la posibilidad de colgar vídeos y donde se mide cómo se manejan en inglés, con el objetivo de evitar que los españoles hagan construcciones como “I am very preocupated” (Estoy muy preocupado) o “I have give a shower” (Me he dado una ducha), que ponen en evidencia su bajo nivel idiomático.
Según un estudio llevado a cabo por la entidad, España está a la cola de Europa en conocimiento de inglés y sólo el 20 por ciento de los españoles es capaz de mantener una conversación en una lengua diferente a la suya, mientras que el 44 por ciento de los europeos sí son capaces.
En www.100spanglish.es se pueden ver videos de personajes públicos españoles como José María Aznar, Emilio Botín o José Luis Rodríguez Zapatero hablando en un inglés bastante malo, y los usuarios pueden votar por el más divertido para hacerles ascender o descender en el ránking (sic – paradójico encontrar esta palabra aquí), en el que ahora Francisco Franco figura en primera posición con “Aiguanmuviman”.
El premio para los mejores practicantes de spanglish es un sistema de aprendizaje de inglés llamado My Oxford English, un curso de inglés online (sic – más spanglish en un artículo que intenta criticar el spanglish) tras el que el alumno puede conseguir un Título Oficial de la Universidad de Oxford.
Según el estudio de Oxford University Press, sólo el 9 por ciento de los españoles entre 18 y 55 años estudia inglés, y lo hace básicamente por tres razones: para entenderse cuando viajan (en un 35 por ciento), por trabajo (un 50 por ciento) y por satisfacción personal (un 15 por ciento).
El 29 por ciento de las personas en esa franja de edad nunca ha estudiado inglés, y del 71 por ciento que alguna vez lo ha hecho, 2 de cada 3 tienen un nivel bajo o medio-bajo, según el estudio.
Los motivos principales para no estudiar inglés son la falta de tiempo, en un 42 por ciento de los casos, y falta de interés en el 43 restante (sic – ¿restante? ¡42 + 43 = 85!)
Las multinacionales especializadas en trabajo temporal dicen que los españoles son muy trabajadores, pero afirman que su gran problema es la carencia de idiomas: no tienen tanta fluidez en una reunión en inglés como cualquier otro europeo.
“Si habláramos inglés como en otros países seríamos los reyes del mambo”, dijo un alto cargo de este tipo de empresas.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Backstage (/'bæk'steɪdʒ/)


Es lo de siempre: no es lo mismo conseguir que un artista le reciba a uno “entre bastidores”, “entre bambalinas” o en su “camerino” o “camarín”, en cuyo caso estaríamos hablando de El Koala, Leonardo Dantés, John Cobra o algo por el estilo, que disponer de un acceso “backstage”, que es lo mismo pero mucho más glamoroso, sobre todo si lo pronunciamos de la manera más forzada y ridícula posible.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Cottage (/'kɒtɪdʒ/)



Si usted dispone de algún tipo de alojamiento situado en una zona rural y quiere darle más allure, asegúrese de eliminar de su descripción palabras tales como “casita de campo” o “quinta”, pasando a sustituirlas por el término “cottage”. Verá cómo todo el mundo admira su “casa de campo”.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Cheerleader (/'tʃɪəˌli:də(r)/)


Como parece que no somos felices si no imitamos, cual papagayo o chimpancé aburridos, todo lo que vemos en los Estados Unidos, no nos hemos conformado con copiar su costumbre de amenizar los descansos de los partidos de baloncesto con “animadoras” que, pompón en ristre, recuerdan al espectador que no ha pagado el exorbitado precio de la entrada solo para atiborrarse de comida y bebida, sino que también tiene la posibilidad de disfrutar de un gran espectáculo deportivo e incluso animar a su equipo preferido, también hemos considerado oportuno olvidarnos del castellano y pasar a denominar a dichas señoritas “cheerleaders”. Luego nos reímos de los hispanoamericanos cuando las llaman “porristas”, pero quien ríe último ríe mejor, ya que este término está aceptado por el DRAE, mientras que “chilíder” no lo está.

Cowboy (/'kaʊbɔɪ/)


Aunque las connotaciones no sean las mismas (todavía no he visto a ningún pasiego dedicarse a los rodeos como en el oeste de los EE. UU.), me parece ridículo utilizar el término inglés cuando tenemos varios para elegir en castellano: “vaquero”, “gaucho”, “pastor (de ganado vacuno)”, “ganadero”, etc.

martes, 15 de septiembre de 2009

Country (/'kʌntri/)



Además de “país”, “pueblo”, “patria”, “campo”, “terreno” o “tierra”, se refiere al tipo de música popular (también denominada “country & western” y “hillbilly”) surgida en los años veinte en las regiones rurales del sur de los EE. UU., combinando la música tradicional de algunos países de inmigrantes europeos, tales como Irlanda, con otras formas musicales ya arraigadas, como el blues, el gospel o la música ranchera.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Cool /ku:l/



Poco a poco, con pronunciaciones a cuál más ridícula y forzada, y utilizándolo cada uno según le viene en gana, se va abriendo paso en nuestra lengua esta expresión del jazz, a modo de muletilla que pocos comprenden, pero que vale lo mismo para un roto que para un descosido. Sus significados clásicos son “fresco”, “descarado”, “caradura”, “sereno”, “imperturbable”, “tranquilo” o “frío”, aunque hoy en día se usa más para referirse a estar “en la onda” o ser “guay”, “enrollado”, “a la moda”, “moderno”, “elegante” o “chévere”. De ahí las expresiones “coolhunting” y “coolhunter” (“cazatendencias”, “buscatendencias”, “cazador o rastreador de tendencias”), que se dedican a hacer predicciones sobre cambios o surgimientos referentes al consumismo y a la moda, ayudando a las empresas a prepararse para aprovechar las tendencias sociales (lo cual refuerza una de mis teorías en relación con el espanglish: que su pujanza está relacionada con la estupidez y la superficialidad). Para aquellos a los que ser “cool” les parece poco, también ha aparecido el término “übercool”, mezclando el alemán con el inglés, así como el superlativo mostrenco “culísimo”.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Consumerista



El 29 de mayo de 2009, Facua informaba que “el líder ‘consumerista’ Armando Flores dejará la Dirección Ejecutiva del Centro para la Defensa del Consumidor para presidir la Defensoría del Consumidor”. Aunque el Diccionario Clave lo define como ‘que defiende los derechos del consumidor’, es un claro calco del inglés “consumerist” (“consumista”), con lo que tenemos la paradoja de referirnos a un “líder de la defensa de los derechos del consumidor” con un término que realmente significa “consumista”.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Consciente de sí mismo



Joyita encontrada en la revista Cinerama de diciembre de 2007. En una entrevista con la actriz Keira Knightley, el traductor (o más bien algún traductor automático informático) tradujo “self-conscious” /self'kɒnʃəs/ (“cohibido”, “tímido”, “afectado”) por “consciente de mí misma” (“self-aware” /selfə'weə(r)/ en inglés, realmente). No tardaremos en oírlo en la calle o en otros medios de comunicación.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Clinic



Aunque en inglés quiere decir “centro médico”, “clínica” o “consultorio”, ahora se ha puesto de moda decir que “Rafael Nadal ha impartido un ‘clinic’ de tenis” o que “los Houston Rockets le dieron un ‘clinic’ intensivo a sus rivales de cómo se juega” (he dejado el orden de la frase tan como estaba para no restarle patetismo). Entiendo que se refieren a algo así como “curso (intensivo) de especialización, aprendizaje o perfeccionamiento”, “encuentro”, “concentración” o “lección”, pero me imagino que habrá quien prefiera llamarlo training o coaching (por no hablar del interesantísimo coaching “transformacional”). Para más INRI, en el mismo foro (perdón, blog) donde aparecía la frase de los Houston Rockets, contesta (perdón, postea) otro enmendando la plana y asegurándonos que lo correcto sería decir “le dieron una ‘clínica’ intensiva”, explicando que una “clínica” es ‘un curso práctico, en el que se corrigen los errores de técnica y se dan consejos para desempeñarse (sic) mejor en la especialidad’, recomendando buscar ejemplos en Google usando las palabras “clínica de basquetbol” (sic), “clínica de basquetball” (sic), etc., e incluso aportando algún ejemplo.
También le gusta la palabra a N. Albarrán, del diario As, quien también confunde “training camp” /'treɪnɪɳkæmp/ (“campamento de instrucción”) con “preseason” (“pretemporada”).

Controversial



Préstamo del inglés “controversial” (/ˌkɒntrəˈv3ːʃəl/). Aunque aparece en el Diccionario de la RAE desde 1970 (‘que es objeto de discusión y da lugar a opiniones contrapuestas’), yo me decantaría por otros términos como “controvertido” (al cual remite dicho diccionario, donde figura desde 1729) o “polémico”.
También ha dado lugar al impronunciable verbo “controversializar”, utilizado ampliamente en muchos medios de comunicación hispanoamericanos (así como en la traducción del 4.º capítulo de la tercera temporada de la popular serie televisiva Homeland), que ya se sale del terreno del préstamo (en inglés “controversialize” es muy poco común y lo normal es decir “controvert” /ˈkɒntrəˌvɜːt/) para entrar en el del palabro sesquipedálico: nuestro verbo “controvertir” (‘discutir extensa y detenidamente sobre una materia defendiendo opiniones contrapuestas’) es mucho menos rebuscado.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Container (/kən'teɪnə(r)/)


Aunque la mierda del corrector ortográfico de “Guorz” ni siquiera me lo subraya como error (a no ser que ponga la tilde en la “a”), sí que lo es, porque la existencia de la voz española “contenedor” hace innecesario el uso de la voz inglesa “container”, así como el de su adaptación “contéiner”, aunque tanto “container” como “contenedor” tienen la misma raíz latina (“contenire”). ¿Y para qué iba a existir si ya tenemos otras como “contenedor”, “recipiente” o “envase”?

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Complimentar



Calco del inglés “compliment” /'kɒmplɪmənt/ (“felicitar”, “aplaudir”, “congratular”), unas veces utilizado en este sentido y otras veces en confusión con el verbo “cumplimentar” (‘dar parabién o hacer visita de cumplimiento a alguien con motivo de algún acaecimiento’).
También he oído por ahí utilizar “complemento” en lugar de “cumplido” o “halago”, por su parecido con el inglés “compliment” (/'kɒmplɪmənt/), así como “complementario” en lugar de “gratis”, “de obsequio” o “de regalo”, por su similitud con “complimentary” (/kɒmplɪ'mentərɪ/).

martes, 1 de septiembre de 2009

Agresivo


Acabo de recibir una llamada de una entidad bancaria que me ha puesto los pelos de punta y me ha hecho colgar de inmediato: una de las razones por las que consideraban que debería poner mi dinero en sus manos era que se trataba de un “banco muy agresivo”. Mal asunto. Mientras que en castellano el adjetivo “agresivo” (“ofensor”, “mortificante”, “atacante”, “estridente”, “hiriente”) define a aquella persona o animal que tiende a la violencia, a quien es propenso a faltar al respeto u ofender a los demás, y a cualquier cosa que implica provocación o ataque, el inglés “aggressive” (/ə'gresɪv/), además de esa connotación de “violento” (importante síntoma de desequilibrio e inadaptación del ser a su medio), también tiene otra algo diferente, caracterizada por una gran energía, ambición o capacidad de iniciativa, y lo que resulta de tales cualidades (“atrevido”, “dinámico”, “enérgico”, “emprendedor”, “resuelto”, “insistente”, “intenso”, “activo”, “audaz”). De ahí que se hayan popularizado expresiones como “vendedor agresivo” (quien vende más que nadie), “campaña de publicidad agresiva” (penetrante, incisiva, descarada, escandalosa) o “ejecutivo agresivo” (enérgico, activo, dinámico). Mal síntoma que este adjetivo haya terminado por recibir tal reconocimiento: indicio de que la agresividad toma carta de naturaleza en las relaciones humanas, no sólo sin aprensiones, sino incluso con mérito; allá ellos.

Claxon


Calco del inglés “claxon” /'klakson/ (“bocina eléctrica”), derivado de la marca comercial de bocinas Klaxon.

lunes, 31 de agosto de 2009

After-shave (/'ɑ:ftə(r)ʃeɪv/) / After-sun (/'ɑ:ftə(r)sʌn/)


Citando a D. Fernando Lázaro Carreter en “El Dardo en la Palabra”, “¿Qué añade a la loción para después del afeitado llamarla after-shave? Sólo es más breve; y es cierto que exhala distinción, lo cual hace imprescindible el vocablo para quienes se perecen por distinguirse.” Y lo mismo, añado yo, podría decirse de “after-sun” (loción para después de tomar el sol).

Cash (/kæʃ/)


Lo mismo que “dinero en efectivo”, “en metálico”, “en monedas y billetes” o “al contado”, pero mucho más cool.
Asimismo, en el campo de la economía es común la expresión “cash-flow” (/kæʃfləʊ/) con el sentido de ‘magnitud contable que se obtiene de la suma de beneficios y amortizaciones, y que mide la liquidez o la rentabilidad de una empresa’ en vez de las diversas opciones en castellano como “flujo de caja”, “movimiento de caja”, “movimiento de efectivo”, “flujo de fondos”, “flujo de dinero contante” (entradas y salidas de caja o efectivo en un periodo concreto) o, de acuerdo con el Diccionario de expresiones y términos económicos y financieros, de Juan Ramón del Pozo, “recursos generados”, “flujo de tesorería” o “liquidez”.
Otros anglicismos comunes son “cash market” /kæʃ'mɑ:kɪt/ (“mercado al contado”), “cash price” /kæʃpraɪs/ (“precio al contado” o “precio en efectivo”) y “cash resources” /kæʃrɪ'sɔ:s/ (“recursos en efectivo”, “recursos en dinero contante”.

viernes, 28 de agosto de 2009

Chance


Bastante común en algunas zonas de Hispanoamérica, equivalente a “oportunidad” o “suerte”. Según el DRAE (‘oportunidad o posibilidad de conseguir algo’), se trata de un galicismo, del francés “chance” /ʃãs/ (“suerte”, “posibilidades”, “probabilidades”), aunque bien podría tratarse de un anglicismo, del inglés “chance” /tʃɑ:ns/ (“oportunidad”, “posibilidad”, “ocasión”). Su uso, esporádico en España, está muy extendido en América, donde se emplea en ambos géneros (“el chance” o “la chance”). En Colombia se usa también para designar un tipo de lotería. Aunque admisible, dada su amplia extensión en América, se recomienda usar con preferencia las voces españolas “oportunidad”, “ocasión” o “posibilidad”, perfectamente equivalentes.
También existen la versiones “Tex-Mex” agarrar chansa (“correr un riesgo”, del inglés “take a chance”) y tomar un riesgo (calco del inglés “take a risk”).

jueves, 27 de agosto de 2009

Connaisseur (/kƆnƐsœr/)



Aunque esté fuera de contexto en un diario sobre espanglish, he querido incluir este galicismo aquí porque cada vez lo oigo más y cada vez me parece más inútil y pedante. ¿Qué pretende, aparte de hacer el ridículo, alguien que prefiere utilizar el adjetivo francés “connaisseur” (normalmente mal escrito y peor pronunciado) en vez del castellano “entendido” o “experto”?

miércoles, 26 de agosto de 2009

Bricolaje (/bʀikɔlaʒ/)

Del verbo francés “bricoler” /bʀikɔle/ (“hacer chapuzas”, “arreglar”, “reparar”), es el equivalente a las expresiones castellanas “chapuza”, “arreglo”, “reparación” o “hágalo usted mismo”, es decir, la actividad manual que realiza uno mismo, normalmente como pasatiempo (perdón, hobby) para la creación, mejora, mantenimiento o reparación de albañilería, carpintería, electricidad, fontanería, etc. Desgraciadamente, además de esta forma se usan también “bricolajear” y “bricolajero”, aunque no aparecen en el Diccionario de la lengua española.

martes, 25 de agosto de 2009

Condominio



Uno más entre la infinidad de “falsos amigos” entre el inglés y en castellano. El latín “condominium” (‘dominio de una cosa en común por dos o más personas’) evolucionó de diferente manera en las zonas de habla hispana, donde mantuvo esa connotación de propiedad que pertenece de manera colectiva a un conjunto de personas, a diferencia de las zonas de habla inglesa, donde fue perdiendo esa connotación para verse sustituida por el concepto de “piso” o “apartamento”, no necesariamente en régimen de copropiedad ni propiedad horizontal. Así, lo que los británicos denominan “flat” /flæt/ (“piso”, “apartamento”), en los EE. UU. suele llamarse “condominium” /kɒndə'mɪnɪəm/ o, abreviado, “condo” /'kɒndəʊ/ (cuando se es el propietario) y “apartment” /ə'pɑ:(r)tmənt/ (en régimen de alquiler). De ahí que, debido a la gran influencia del inglés norteamericano en Hispanoamérica, sea cada vez más común el término “condominio” para referirse a pisos o apartamentos, sembrando la confusión entre los miembros de la RAE, que definen el anglicismo como ‘edificio poseído en régimen de propiedad horizontal’.