viernes, 26 de junio de 2009

Clicar / Clickar / Cliquear / Clickear / Clikear




Definitivamente, bien la supremacía del inglés sobre el resto de las lenguas en Occidente, bien internet y la informática, bien el conjunto de los dos factores, son gravemente (perdón, severamente) perjudiciales para la salud. Si no, no me explico cómo pueden aparecer engendros como éstos, adaptaciones esperpénticas del verbo “to click” (/klɪk/), totalmente innecesarias cuando contamos con la onomatopéyica “hacer clic [sobre]”, la metafórica “pinchar”, simplemente “pulsar”, “presionar con el ratón”, “marcar”, “tocar” o “seleccionar”, e incluso “picar” (cualquier usuario, si le dicen que “pulse” tal cosa en la pantalla, podrá deducir si debe hacerlo con el botón del ratón o directamente con el dedo).
En lo que concierne a “pulsar”, probablemente la traducción más correcta para “click”, hay que recordar que se trata de un verbo transitivo; es decir, del mismo modo que decimos «tocar el timbre» y no «tocar en el timbre» o «presionar el botón» y no «presionar en el botón», lo correcto sería «pulsar el enlace», no «pulsar en el enlace».

jueves, 25 de junio de 2009

Ciber


Ejemplo claro de la (mala) influencia de la informática en el lenguaje. El griego “cibernética” (κυβερνητική; arte de gobernar una nave) se aplicó al castellano como “estudio de las analogías entre los sistemas de control y comunicación de los seres vivos y los de las máquinas; y en particular, el de las aplicaciones de los mecanismos de regulación biológica a la tecnología”, para posteriormente ampliarse a conceptos como “creado y regulado mediante computadora u ordenador” o “perteneciente o relativo a la realidad virtual”. Así, hoy en día “ciber” indica cualquier cosa que tenga relación con las redes informáticas, como “ciberespacio”, “cibernauta”, “cibersociedad”, “cibercafé”, “ciberarte”, “ciberpostal”, “cibersexo”, “ciberterrorista”, “cíborg” (organismo cibernético), “cibercontrol”, “ciberbullying”, “ciberiglesia” o “ciberocupación” (del inglés “cybersquatting”: ‘adquisición mediante compra y registro de un dominio de internet similar al nombre de una marca o fácilmente asociable a una empresa ajena con la intención de sacar provecho de la confusión desviando a su público natural o revendiéndolo posteriormente a los interesados’) e incluso “cibercondríaco” (hipocondríacos de la era de internet, los que investigan en la red los síntomas de enfermedades que sistemáticamente creen padecer).

miércoles, 24 de junio de 2009

Blockbuster (/'blɒkbʌstə(r)/)



No, no tiene nada que ver con los Cazafantasmas (Ghostbusters), sino con la cadena de alquiler (perdón, renta) de películas (perdón, filmes) y videojuegos, origen del término anglosajón “blockbuster” para referirse a los ‘grandes éxitos de taquilla’, utilizado también por estos lares (y pronunciado de las maneras más inverosímiles —“blogbuster”…—) por algunos fantasmas que Bill Murray, Dan Aykroyd y compañía se dejaron escapar.
Como variantes estilísticas coloquiales, también es posible optar, según el contexto, por los términos “taquillazo”, “exitazo” y “bombazo”.

Chill out


Del verbo inglés “to chill out” /tʃɪlaʊt/ (“tranquilizarse”, “relajarse”), nació el género musical “chill out”, caracterizado por las composiciones armoniosas y relajadas, extendiéndose el término también a los lugares donde puede escucharse este tipo de música. Como de costumbre, la suma de la popularización de estos fenómenos más el analfabetismo da lugar a escrituras alternativas como “chillaut”.

martes, 23 de junio de 2009

Chic (/ʃik/)


Aunque también se utiliza en inglés, y pese a ser consciente de que a algunos les voy a dar un disgusto, tengo que decir que se trata de una palabra francesa. Significa tanto “elegante” o “de buen gusto” como “amable”, además de “elegancia” o “distinción” como sustantivos (“avoir du chic”: “tener estilo”). Y así lo recoge el DRAE: ‘elegante, distinguido, a la moda’ (“es una mujer muy chic”); ‘elegancia, distinción’ (“tiene chic”).

lunes, 22 de junio de 2009

Checklist (/'tʃeklɪst/)


Puede traducirse como “lista de control” o “lista de comprobación” (una lista con la que se coteja algo o en la que vamos tachando una serie de tareas, requisitos, etc.), aunque por lo general simplemente “lista” es suficiente para entenderse, menos para los amantes de lo campanudo (entre los que se cuentan los traductores de la película Sully): éstos necesitan decir “checklist”.

Check-in (/ˈtʃekɪn/) / check-out (/ˈtʃekɪnaʊt/)


Términos muy comunes en los ámbitos de los hoteles (“check-in” en vez de “registro”, “check-out” en vez de “facturación”, e incluso las rebuscadas “hacer el check-in” en vez de “registrarse” y “hacer el check-out” en vez de “pagar”), los aeropuertos (“check-in” en vez de “facturación”, con la consabida versión forzada “hacer el check-in”, o incluso “chequear el equipaje”) y las tiendas, sobre todo a través de internet (“check-out” en vez de “caja” o “pagar”).

jueves, 18 de junio de 2009

Checar



Palabra utilizada en México por influencia del inglés “to check” (/tʃek/), origen del también anglicismo “chequear”: “examinar”, “controlar”, “cotejar”, “revisar”, “inspeccionar”, “comprobar”, “marcar”, “señalar”, “facturar”, “verificar”.
Asimismo, a partir de “chequear” se ha formado el sustantivo “chequeo”, que significa ‘examen o comprobación’ y, en especial, ‘reconocimiento médico general’. Su uso está igualmente generalizado, sin olvidar que existen, según los casos, los equivalentes españoles “control”, “examen”, “inspección”, “comprobación” y “reconocimiento [médico]” o “revisión [médica]”.

miércoles, 17 de junio de 2009

Chat (/tʃæt/)


Sustantivo y verbo inglés (“charla”, “conversación” y “charlar”, “conversar”, respectivamente). Según D. Pancracio Celdrán, responsable de la sección Hablar con corrección de la revista XL Semanal, se trata de un préstamo lingüístico necesario porque en nuestra lengua no se encuentra voz adecuada a esa necesidad léxica; para él, no es lo mismo “chatear” (por internet) que “charlar” (en persona).
Los incondicionales de este palabro se aferran al argumento de que “charlar” no sugiere escritura, sino oralidad; pero olvidan dos cosas: lo mismo ocurre con la palabra inglesa “chat” (también sugiere oralidad, no escritura) y muchos “chats” son ya orales (tienen voz).
Los angloparlantes, tras la aparición de las redes de conversación en tiempo real y foros en internet (también llamados “chat”, como sustantivo además de como verbo, por los pertinaces amantes de dicho término), no han considerado necesaria la adopción de ningún neologismo, sino que utilizan el verbo “to chat” indistintamente, tanto si se refieren a una charla electrónica como en persona: estiman que el contexto en el que se utilice el término es suficiente para diferenciar entre una versión y otra, luego en castellano podríamos perfectamente limitarnos a utilizar el verbo “charlar” y abolir el barbarismo “chat”, amén de “chatear”, que en castellano ya tiene su propio significado: ‘beber chatos’ (en las tabernas, ‘vaso bajo y ancho de vino o de otra bebida’).
Tampoco es muy coherente utilizar el término “chatero” para referirse a la ‘persona que participa en una charla de internet’, puesto que ese término ya está cogido: lo recoge el DRAE como ‘funcionario auxiliar de un hospital dedicado a cuidar de los enfermos’ (en concreto, deriva del término “chata” o ‘bacín plano, con borde entrante y mango hueco por donde se vacía, que se usa como orinal de cama para los enfermos que no pueden incorporarse’ y su origen está en las funciones de poner, retirar y vaciar dichas “chatas”). Otra opción podría ser “chateador”, pero yo me quedaría con “interlocutor”, “dialogante”, “contertulio”, “tertuliano”, etc.

martes, 16 de junio de 2009

Chárter



Del verbo inglés “to charter” /'tʃɑ:tə(r)/ (“fletar”, “alquilar”) tenemos las expresiones “charter flight” (vuelo chárter) y “charter plane” (avión chárter). Aunque es frecuente su uso como invariable en plural (“vuelos chárter”, “los chárter”), se recomienda seguir las reglas de la morfología española y emplear la forma “chárteres” para el plural tanto del sustantivo como del adjetivo.
Aunque en español el término “chárter” ya lleve implícita la connotación de un “vuelo no regular”, el vocablo no es de uso exclusivo para el ámbito de la aviación (véanse, por ejemplo, las “escuelas chárteres”).
En el español de algunas zonas de América, especialmente en los Estados Unidos, en lugar de este anglicismo se emplea el adjetivo “fletado”. En otras, se ha acuñado el verbo “chartear” con el sentido de ‘alquilar o fletar un medio de transporte’. Es un anglicismo innecesario que debe sustituirse por los verbos españoles “fletar” o “alquilar”, perfectamente equivalentes.

jueves, 11 de junio de 2009

Biopic



Abreviatura de “biographic picture” (/'baɪə'ɡræfɪk'pɪktʃə(r)/), es decir, “película biográfica” o “biografía cinematográfica”. Estupendo término para los amantes tanto del espanglish como de los acrónimos (si lo fueran sólo de éstos puede que no dijeran “biopic”, sino “biopeli”, o algo parecido).

Chaise-longue (/ʃƐzlÕg/)


Esta es de las que me gustan, pues cumple dos de los requisitos con los que más disfruto: tiene relación con el mundo de la moda (como denim o fashionista) o del diseño (como lobby o minimalista), y además ni siquiera se corresponde con la idea original en la lengua que se pretende imitar. Explico: por muy chic que nos parezcan los franceses, allí “chaise-longue” es simplemente una “tumbona”, “meridiana”, “otomana” o “diván”; por mucho que por aquí nos empeñemos en añadirle glamour y decir que es una ‘butaca de asiento alargado sobre el que se pueden estirar las piernas’. Tema aparte es cómo se ha puesto de moda un tipo de mueble poco estético, nada práctico y que roba gran cantidad de espacio y posibilidades.

miércoles, 10 de junio de 2009

Celebrity (/sɪ'lebrɪtɪ/)



Del mismo modo que, como veremos más adelante, no es lo mismo tener unos leggings que unos “leotardos”, tampoco es lo mismo ser “famoso”, “célebre” o “conocido”, “tener celebridad” o “ser una celebridad”, que ser una “celebrity” (o una “celeb” —que las abreviaturas también son megaguays de la muerte— e incluso una “celebritiepara quienes se empeñan en meter con calzador palabros de allende los mares sin la ayuda del diccionario). Por ejemplo, Paris Hilton o, por poner un ejemplo más cercano, Belén Esteban, son “celebrities”, pero Miguel Delibes es sólo “famoso”, y Muhammad Yunus, premio Nobel de la Paz, es “conocido” (para algunos). Nunca podrá ser una celebrity con ese nombre, y menos siendo de un lugar tan poco cool como Bangladesh.

martes, 9 de junio de 2009

Catering


Adaptación gráfica propuesta para la voz inglesa “catering” /'keɪtərɪɳ/ (es invariable en plural: los “cáterin”), adoptada ante la confusa palabra “restauración”, con la que nunca se sabe si estamos hablando de ‘comida y bebida’, ‘reparación de un edificio’ o ‘restablecimiento de un monarca en su puesto’.
La diferencia estriba en que el significado en inglés es más general (‘servicio o abastecimiento de comidas y bebidas’), mientras que aquí se excluye a los restaurantes, aplicándose sólo a aviones, trenes, colegios o acontecimientos sociales.

lunes, 8 de junio de 2009

Casual


En castellano significa “fortuito”, “accidental”, “imprevisto”, “impensado”, “inopinado”, “aleatorio”, “inesperado”, “azaroso”, “imprevisible”, “providencial”, “ocasional”, “esporádico”, “incidental”, “adventicio”, “circunstancial”, “inconsecuente”, “eventual”, “contingente”, “infrecuente”, “nuevo”; pero como en inglés, además de lo antedicho, también significa “informal”, referido tanto a una conversación como al vestuario, los nunca bien ponderados innovadores del lenguaje, a la hora de indicar a una persona cuál es el vestuario más apropiado para un acto, escriben “vestir casual” o “ropa casual” (unas veces pronunciado “casual” y otras “cásual”) en vez de “vestuario informal”. Hasta ahora se utilizaba la expresión “de sport”, pero se ve que no era lo suficientemente zafia (también hay quien se empeña en llamar “sportswear” /'spɔ:tsweə(r)/ a la ropa de deporte). Además, siguiendo con nuestra obsesión de imitar todo lo proveniente de EE. UU. (obesidad, xenofobia y fundamentalismo incluidos), en muchas empresas se ha instaurado el “casual day” (/'kæʒjʊəldeɪ/), es decir, un día, normalmente los viernes, en el cual se puede acudir al trabajo con un vestuario más informal de lo habitual.

jueves, 4 de junio de 2009

Castin


Es curioso que en España digamos “casting” /'kɑ:stɪɳ/ (o su adaptación gráfica “castin”) cuando nos referimos a una “prueba/proceso (de selección)” o “audición”, mientras que en inglés prefieran utilizar “audition” /ɔ:'dɪʃən/ o “tryout” /traɪaʊt/, dejando “casting” para el caso en el que no se realiza tal “prueba” o “audición”, sino que se realiza la “selección” (de actores, bailarines, etc.) “a dedo”, o bien para referirse simplemente al “reparto”.
Evidentemente, con el prestigio que hoy en día tiene el inglés en nuestro país (y el desprestigio que tiene el castellano), un actor que pretenda llegar a algo en el futuro deberá centrarse en los “castings” y dejar de lado la vulgaridad de las “pruebas” y “audiciones”, con las que sólo llegaría a ser un burdo comediante de gira por los pueblos de la España profunda, cual Fernando Fernán Gómez en “El Viaje a Ninguna Parte” (porque hoy en día, si un actor quiere llegar a ser popular, más le vale alejarse de los inconmensurables registros interpretativos de tan insigne actor y centrarse en las comedias televisivas sin fondo ni argumento).
Más acertado que el uso habitual de este término es la definición que da el DRAE (‘selección de actores o modelos publicitarios para una determinada actuación’).
Por otro lado, era inevitable que, a partir de la tercera acepción de “audición” en el DRAE (‘prueba que se hace a un cantante, a un músico, etc., para valorar sus cualidades’), se formara el verbo “audicionar”, de uso habitual entre músicos y cantantes.

Cártel / cartel


Vocablo procedente del alemán “kartell”: ‘organización ilícita vinculada al tráfico de drogas o de armas’; ‘convenio entre varias empresas similares para evitar la mutua competencia y regular la producción, venta y precios en determinado campo industrial’.
En español son válidas tanto la acentuación etimológica aguda “cartel”, mayoritaria en el conjunto del ámbito hispánico, como la llana “cártel”, si bien se recomienda la primera.

miércoles, 3 de junio de 2009

Casete


Calco del francés “cassette” (/kasƐt/), referido tanto a la ‘caja que contiene una cinta magnética para el registro y reproducción de sonido, vídeo u otra información’, como al ‘aparato que se utiliza para dichos registros y reproducciones’. En castellano podemos utilizar los vocablos “cinta [magnetofónica]” (para la caja) y “pletina” (para el reproductor). Se desaconseja, por minoritaria, la adaptación “caset”. Son inadmisibles formas híbridas como “casette” o “cassete”, que no son ni francesas ni españolas.

lunes, 1 de junio de 2009

Bistró



Calco del francés “bistrot” /bistro/ (‘establecimiento donde se sirven café y comidas a precios económicos’), como si no tuviéramos suficientes palabras en castellano para este tipo de locales (“restaurante”, “taberna”, “tasca”, “cafetería”, “cantina”, “fonda”, “casa de comidas”). Si vamos a Francia, no hay que confundirlo con la “brasserie” /brasri/ (“cervecería”, “café restaurante”), aunque para muchos lo más apetecible sea utilizar ambos términos según les venga en gana y aplicarlos a lo que les parezca, de tal modo que cuando pasan por algún país de habla francesa acaban sorprendidos por la ignorancia de sus propios ciudadanos, que llaman “bistrot” o “brasserie” a cualquier cosa que no tiene nada que ver.

Bus


Además del ‘conjunto de conductores común a varios dispositivos que permite distribuir corrientes de alimentación’ (en el campo de la electrónica) y del ‘conductor común a varios dispositivos que permite distribuir información’ (en el de la informática), “bus” es la abreviatura coloquial del galicismo “autobús”; tanto ésta como aquélla son las denominaciones más comunes en nuestra habla, seguidas de “autocar” (que es tanto un galicismo como un anglicismo) y, ya en Hispanoamérica, “ómnibus”, “colectivo” o “guagua” (esta última también en Canarias). También tenemos los términos “minibús” o “microbús”, si se trata de un ómnibus de menor tamaño y, para los que les gusta mezclar las cosas, “pullman” (/'pʊlmən/), que poco tiene que ver con los “colectivos” en el inglés original, ya que se refiere a los vagones de primera clase (en el Reino Unido) o a los coches cama (en EE. UU.)