martes, 29 de septiembre de 2009

Crema y nata



Extraña confusión lingüística encontrada en la traducción del libro “El Naufragio del Titán”, de Morgan Robertson. En castellano decimos “la flor y nata de” (la sociedad...), y en inglés dicen “the cream of”. Y cuidado con “cream” (/krɪ:m/), que es otro “falso amigo”, ya que no significa “crema”, sino “nata”.
Otros ases de la traducción van más allá y traducen “the cream of the profits” (“la mayor parte de las ganancias”) por “la crema de las ganancias” (Movimiento Zeitgeist) o “crème de la crème” (“lo más florido”; curiosamente, más común en inglés que en francés, lengua en la que tiene un ligero sentido irónico) por “la crema de la crema” (Investigar 11S). Incluso existe la incultezcrema innata

lunes, 21 de septiembre de 2009

Los españoles no hablan inglés, hablan “spanglish”.


Palabras como “sándwich” o “nuggets” son palabras que los españoles ya tienen más que interiorizadas, pero cuando se trata de mantener una conversación en inglés les resulta más fácil inventárselo, dando lugar a lo que comúnmente llamamos "spanglish".
Oxford University Press ha creado www.100spanglish.es, una página web en la que los internautas tienen la posibilidad de colgar vídeos y donde se mide cómo se manejan en inglés, con el objetivo de evitar que los españoles hagan construcciones como “I am very preocupated” (Estoy muy preocupado) o “I have give a shower” (Me he dado una ducha), que ponen en evidencia su bajo nivel idiomático.
Según un estudio llevado a cabo por la entidad, España está a la cola de Europa en conocimiento de inglés y sólo el 20 por ciento de los españoles es capaz de mantener una conversación en una lengua diferente a la suya, mientras que el 44 por ciento de los europeos sí son capaces.
En www.100spanglish.es se pueden ver videos de personajes públicos españoles como José María Aznar, Emilio Botín o José Luis Rodríguez Zapatero hablando en un inglés bastante malo, y los usuarios pueden votar por el más divertido para hacerles ascender o descender en el ránking (sic – paradójico encontrar esta palabra aquí), en el que ahora Francisco Franco figura en primera posición con “Aiguanmuviman”.
El premio para los mejores practicantes de spanglish es un sistema de aprendizaje de inglés llamado My Oxford English, un curso de inglés online (sic – más spanglish en un artículo que intenta criticar el spanglish) tras el que el alumno puede conseguir un Título Oficial de la Universidad de Oxford.
Según el estudio de Oxford University Press, sólo el 9 por ciento de los españoles entre 18 y 55 años estudia inglés, y lo hace básicamente por tres razones: para entenderse cuando viajan (en un 35 por ciento), por trabajo (un 50 por ciento) y por satisfacción personal (un 15 por ciento).
El 29 por ciento de las personas en esa franja de edad nunca ha estudiado inglés, y del 71 por ciento que alguna vez lo ha hecho, 2 de cada 3 tienen un nivel bajo o medio-bajo, según el estudio.
Los motivos principales para no estudiar inglés son la falta de tiempo, en un 42 por ciento de los casos, y falta de interés en el 43 restante (sic – ¿restante? ¡42 + 43 = 85!)
Las multinacionales especializadas en trabajo temporal dicen que los españoles son muy trabajadores, pero afirman que su gran problema es la carencia de idiomas: no tienen tanta fluidez en una reunión en inglés como cualquier otro europeo.
“Si habláramos inglés como en otros países seríamos los reyes del mambo”, dijo un alto cargo de este tipo de empresas.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Backstage (/'bæk'steɪdʒ/)


Es lo de siempre: no es lo mismo conseguir que un artista le reciba a uno “entre bastidores”, “entre bambalinas” o en su “camerino” o “camarín”, en cuyo caso estaríamos hablando de El Koala, Leonardo Dantés, John Cobra o algo por el estilo, que disponer de un acceso “backstage”, que es lo mismo pero mucho más glamoroso, sobre todo si lo pronunciamos de la manera más forzada y ridícula posible.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Cottage (/'kɒtɪdʒ/)



Si usted dispone de algún tipo de alojamiento situado en una zona rural y quiere darle más allure, asegúrese de eliminar de su descripción palabras tales como “casita de campo” o “quinta”, pasando a sustituirlas por el término “cottage”. Verá cómo todo el mundo admira su “casa de campo”.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Cheerleader (/'tʃɪəˌli:də(r)/)


Como parece que no somos felices si no imitamos, cual papagayo o chimpancé aburridos, todo lo que vemos en los Estados Unidos, no nos hemos conformado con copiar su costumbre de amenizar los descansos de los partidos de baloncesto con “animadoras” que, pompón en ristre, recuerdan al espectador que no ha pagado el exorbitado precio de la entrada solo para atiborrarse de comida y bebida, sino que también tiene la posibilidad de disfrutar de un gran espectáculo deportivo e incluso animar a su equipo preferido, también hemos considerado oportuno olvidarnos del castellano y pasar a denominar a dichas señoritas “cheerleaders”. Luego nos reímos de los hispanoamericanos cuando las llaman “porristas”, pero quien ríe último ríe mejor, ya que este término está aceptado por el DRAE, mientras que “chilíder” no lo está.

Cowboy (/'kaʊbɔɪ/)


Aunque las connotaciones no sean las mismas (todavía no he visto a ningún pasiego dedicarse a los rodeos como en el oeste de los EE. UU.), me parece ridículo utilizar el término inglés cuando tenemos varios para elegir en castellano: “vaquero”, “gaucho”, “pastor (de ganado vacuno)”, “ganadero”, etc.

martes, 15 de septiembre de 2009

Country (/'kʌntri/)



Además de “país”, “pueblo”, “patria”, “campo”, “terreno” o “tierra”, se refiere al tipo de música popular (también denominada “country & western” y “hillbilly”) surgida en los años veinte en las regiones rurales del sur de los EE. UU., combinando la música tradicional de algunos países de inmigrantes europeos, tales como Irlanda, con otras formas musicales ya arraigadas, como el blues, el gospel o la música ranchera.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Cool /ku:l/



Poco a poco, con pronunciaciones a cuál más ridícula y forzada, y utilizándolo cada uno según le viene en gana, se va abriendo paso en nuestra lengua esta expresión del jazz, a modo de muletilla que pocos comprenden, pero que vale lo mismo para un roto que para un descosido. Sus significados clásicos son “fresco”, “descarado”, “caradura”, “sereno”, “imperturbable”, “tranquilo” o “frío”, aunque hoy en día se usa más para referirse a estar “en la onda” o ser “guay”, “enrollado”, “a la moda”, “moderno”, “elegante” o “chévere”. De ahí las expresiones “coolhunting” y “coolhunter” (“cazatendencias”, “buscatendencias”, “cazador o rastreador de tendencias”), que se dedican a hacer predicciones sobre cambios o surgimientos referentes al consumismo y a la moda, ayudando a las empresas a prepararse para aprovechar las tendencias sociales (lo cual refuerza una de mis teorías en relación con el espanglish: que su pujanza está relacionada con la estupidez y la superficialidad). Para aquellos a los que ser “cool” les parece poco, también ha aparecido el término “übercool”, mezclando el alemán con el inglés, así como el superlativo mostrenco “culísimo”.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Consumerista



El 29 de mayo de 2009, Facua informaba que “el líder ‘consumerista’ Armando Flores dejará la Dirección Ejecutiva del Centro para la Defensa del Consumidor para presidir la Defensoría del Consumidor”. Aunque el Diccionario Clave lo define como ‘que defiende los derechos del consumidor’, es un claro calco del inglés “consumerist” (“consumista”), con lo que tenemos la paradoja de referirnos a un “líder de la defensa de los derechos del consumidor” con un término que realmente significa “consumista”.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Consciente de sí mismo



Joyita encontrada en la revista Cinerama de diciembre de 2007. En una entrevista con la actriz Keira Knightley, el traductor (o más bien algún traductor automático informático) tradujo “self-conscious” /self'kɒnʃəs/ (“cohibido”, “tímido”, “afectado”) por “consciente de mí misma” (“self-aware” /selfə'weə(r)/ en inglés, realmente). No tardaremos en oírlo en la calle o en otros medios de comunicación.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Clinic



Aunque en inglés quiere decir “centro médico”, “clínica” o “consultorio”, ahora se ha puesto de moda decir que “Rafael Nadal ha impartido un ‘clinic’ de tenis” o que “los Houston Rockets le dieron un ‘clinic’ intensivo a sus rivales de cómo se juega” (he dejado el orden de la frase tan como estaba para no restarle patetismo). Entiendo que se refieren a algo así como “curso (intensivo) de especialización, aprendizaje o perfeccionamiento”, “encuentro”, “concentración” o “lección”, pero me imagino que habrá quien prefiera llamarlo training o coaching (por no hablar del interesantísimo coaching “transformacional”). Para más INRI, en el mismo foro (perdón, blog) donde aparecía la frase de los Houston Rockets, contesta (perdón, postea) otro enmendando la plana y asegurándonos que lo correcto sería decir “le dieron una ‘clínica’ intensiva”, explicando que una “clínica” es ‘un curso práctico, en el que se corrigen los errores de técnica y se dan consejos para desempeñarse (sic) mejor en la especialidad’, recomendando buscar ejemplos en Google usando las palabras “clínica de basquetbol” (sic), “clínica de basquetball” (sic), etc., e incluso aportando algún ejemplo.
También le gusta la palabra a N. Albarrán, del diario As, quien también confunde “training camp” /'treɪnɪɳkæmp/ (“campamento de instrucción”) con “preseason” (“pretemporada”).

Controversial



Préstamo del inglés “controversial” (/ˌkɒntrəˈv3ːʃəl/). Aunque aparece en el Diccionario de la RAE desde 1970 (‘que es objeto de discusión y da lugar a opiniones contrapuestas’), yo me decantaría por otros términos como “controvertido” (al cual remite dicho diccionario, donde figura desde 1729) o “polémico”.
También ha dado lugar al impronunciable verbo “controversializar”, utilizado ampliamente en muchos medios de comunicación hispanoamericanos (así como en la traducción del 4.º capítulo de la tercera temporada de la popular serie televisiva Homeland), que ya se sale del terreno del préstamo (en inglés “controversialize” es muy poco común y lo normal es decir “controvert” /ˈkɒntrəˌvɜːt/) para entrar en el del palabro sesquipedálico: nuestro verbo “controvertir” (‘discutir extensa y detenidamente sobre una materia defendiendo opiniones contrapuestas’) es mucho menos rebuscado.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Container (/kən'teɪnə(r)/)


Aunque la mierda del corrector ortográfico de “Guorz” ni siquiera me lo subraya como error (a no ser que ponga la tilde en la “a”), sí que lo es, porque la existencia de la voz española “contenedor” hace innecesario el uso de la voz inglesa “container”, así como el de su adaptación “contéiner”, aunque tanto “container” como “contenedor” tienen la misma raíz latina (“contenire”). ¿Y para qué iba a existir si ya tenemos otras como “contenedor”, “recipiente” o “envase”?

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Complimentar



Calco del inglés “compliment” /'kɒmplɪmənt/ (“felicitar”, “aplaudir”, “congratular”), unas veces utilizado en este sentido y otras veces en confusión con el verbo “cumplimentar” (‘dar parabién o hacer visita de cumplimiento a alguien con motivo de algún acaecimiento’).
También he oído por ahí utilizar “complemento” en lugar de “cumplido” o “halago”, por su parecido con el inglés “compliment” (/'kɒmplɪmənt/), así como “complementario” en lugar de “gratis”, “de obsequio” o “de regalo”, por su similitud con “complimentary” (/kɒmplɪ'mentərɪ/).

martes, 1 de septiembre de 2009

Agresivo


Acabo de recibir una llamada de una entidad bancaria que me ha puesto los pelos de punta y me ha hecho colgar de inmediato: una de las razones por las que consideraban que debería poner mi dinero en sus manos era que se trataba de un “banco muy agresivo”. Mal asunto. Mientras que en castellano el adjetivo “agresivo” (“ofensor”, “mortificante”, “atacante”, “estridente”, “hiriente”) define a aquella persona o animal que tiende a la violencia, a quien es propenso a faltar al respeto u ofender a los demás, y a cualquier cosa que implica provocación o ataque, el inglés “aggressive” (/ə'gresɪv/), además de esa connotación de “violento” (importante síntoma de desequilibrio e inadaptación del ser a su medio), también tiene otra algo diferente, caracterizada por una gran energía, ambición o capacidad de iniciativa, y lo que resulta de tales cualidades (“atrevido”, “dinámico”, “enérgico”, “emprendedor”, “resuelto”, “insistente”, “intenso”, “activo”, “audaz”). De ahí que se hayan popularizado expresiones como “vendedor agresivo” (quien vende más que nadie), “campaña de publicidad agresiva” (penetrante, incisiva, descarada, escandalosa) o “ejecutivo agresivo” (enérgico, activo, dinámico). Mal síntoma que este adjetivo haya terminado por recibir tal reconocimiento: indicio de que la agresividad toma carta de naturaleza en las relaciones humanas, no sólo sin aprensiones, sino incluso con mérito; allá ellos.

Claxon


Calco del inglés “claxon” /'klakson/ (“bocina eléctrica”), derivado de la marca comercial de bocinas Klaxon.