martes, 27 de julio de 2010

Esprín / Esprint / Esprínter / Esprintar



Zafias adaptaciones de los vocablos ingleses “sprint” /sprɪnt/ (“carrera corta”, “aceleración (final)”, “esfuerzo final” o, en Colombia “embalaje”), “sprinter” /'sprɪntə(r)/ (“velocista”) y “to sprint” (“pegarse o echarse una carrera”, “salir corriendo a toda velocidad”). También hay quien realiza su propia versión híbrida, como es el caso de “sprines” en este artículo sobre atletismo.

Esplín / Spleen


Aunque según el DRAE este término, equivalente a “melancolía”, “apatía”, “hastío” o “tedio”, proviene del inglés “spleen” (“bazo”: “to vent one’s spleen” = descargar la bilis o expresar la ira), en realidad el origen es griego (splēn = “bazo”; la medicina griega asociaba la bilis negra segregada por el bazo con la melancolía) y el significado que hemos adoptado nosotros viene del francés, en concreto del poeta Charles-Pierre Baudelaire, quien popularizó ese estado de tristeza pensativa o melancolía. Es decir, que cada lengua adoptó el término según su personalidad o conveniencia; por ejemplo, en alemán denota a alguien continuamente irritable, mientras que para referirse al bazo han mantenido el vocablo “milz”, proveniente del inglés antiguo “milte”.

viernes, 23 de julio de 2010

Avant la lettre (/avãlalƐtr/)


Locución francesa que significa “antes de tiempo” o “por anticipado”, y utilizada para indicar que algo se produce antes de su reconocimiento oficial, científico o histórico, es decir, con una connotación de “precursor”, “visionario”, “pionero” o “adelantado a su tiempo”.

Blackout (/'blækaʊt/)


Término inglés que significa “desvanecimiento”, “desmayo”, “pérdida de conocimiento” y “apagón”, además de “censura”, sentido con el que se está poniendo de moda utilizarlo últimamente, “bloqueo informativo” u “oscurecimiento”, como por ejemplo en el diario (perdón, blog) Investigar 11-S, avanzadilla internacional de la traducción surrealista y el espanglish esperpéntico.

Balotaje


Adaptación gráfica de la voz francesa “ballottage” /balƆtaƷ/, usada en Argentina, Chile, Bolivia, Paraguay y Uruguay con el sentido de “segunda vuelta que se realiza, en ciertos sistemas electorales, entre los dos candidatos más votados en la primera, cuando ninguno de ellos ha obtenido la mayoría requerida”; es decir, simplemente “segunda vuelta (electoral)”.

martes, 20 de julio de 2010

Egosurfing (/ˈiːgəʊˌs3ːfɪŋ/)



También denominado “googling yourself” (“googlearse a uno mismo”), “vanity searching” (“búsqueda vanidosa”), “egosearching”, “egogoogling”, “autogoogling” o “self-googling”, se trata de la práctica de, cual Narciso 2.0, realizar una búsqueda en internet relativa a nuestro nombre, apellido, nombre completo, pseudónimo, etc. en algún motor de búsqueda popular para ver qué resultados obtenemos. De la misma manera, un “egosurfer” (/ˈiːgəʊˌs3ːfəʳ/) sería la persona que lleva a cabo tan entretenida actividad.

Por qué a los españoles se nos da mal el inglés.

Fernando Galván (El País) 19 de julio de 2010.
No son los genes. Nuestro número limitado de sonidos vocálicos, el doblaje en cine y televisión y la incorporación reciente a nuestra enseñanza de la lengua de Shakespeare explican que andemos lejos de nórdicos y portugueses.
Como cada año, miles de españoles aprovechan el verano para someterse a cursos intensivos y/o realizar estancias en el extranjero con el objetivo de aprender inglés. Resulta lógico: el inglés es hoy incuestionablemente la lengua de comunicación internacional. Se supone que cualquier persona con una cultura media la conoce, igual que conoce el correo electrónico o Internet. Y es muy llamativo que el número de hablantes de inglés como segunda lengua sea ya superior al de los que la tienen como lengua materna. A mitad del siglo XX, el 9% de los habitantes del planeta tenían como lengua materna el inglés, un porcentaje que, según las estimaciones, se reducirá al 5% en 2050. Sin embargo, mientras que hacia 1950 unos 250 millones de personas hablaban inglés como segunda lengua, para el año 2050 esta cantidad se habrá multiplicado por cinco, hasta alcanzar los 1.250 millones de personas; un dato muy revelador de la evolución del inglés en todo el mundo.
Que el inglés sea la lengua dominante en los territorios que fueron parte de su poderoso imperio colonial no puede sorprendernos, pues así ha ocurrido con otras lenguas en el pasado (el griego, el latín o nuestra propia lengua española). Pero que, además, se haya convertido en un idioma utilizado comúnmente en ciertos países europeos, como los nórdicos, en los que Reino Unido nunca ha ejercido ningún poder político, resulta ya más sorprendente. Cada día son más los centros de enseñanza superior, dentro y fuera de Europa, que emplean el inglés, especialmente para sus estudios de posgrado. Llama la atención que prestigiosas universidades del ámbito germánico, o de Europa oriental, hayan renunciado al alemán -lengua de la ciencia y de la filosofía desde el siglo XIX- para plegarse a la dominación del inglés, de modo que la docencia en muchos de esos estudios se imparte en ese idioma.
En España está empezando a ocurrir lo mismo, al menos en unas pocas universidades, pero la sensación generalizada que tienen los españoles es de no estar a la altura de otros europeos, universitarios o no, e incluso de ciertas élites culturales latinoamericanas. ¿Por qué nos cuesta tanto hablar inglés? ¿Es que hay entre los españoles algún gen reacio a esa lengua? Naturalmente, la respuesta ha de ser negativa. No hay nada orgánico, ni étnico, en el hecho de que el porcentaje de españoles capaz de comunicarse fluidamente en inglés sea muy inferior al de la población nórdica, la germánica o incluso la de algunos países eslavos. Los motivos son de tipo cultural, educativo y, evidentemente, también lingüísticos.
Comencemos por estos últimos. El español, y nuestras otras lenguas románicas (a las que habría que añadir también el vasco), no pertenecen a la familia lingüística del inglés, que es el grupo de lenguas germánicas. Es obvio que resulta mucho más fácil para un español aprender gallego, catalán, italiano o francés que sueco, alemán, o inglés. La gramática y, sobre todo, el vocabulario suelen ser muy parecidos entre las lenguas de una misma familia.
Pero esta explicación nos vale solo en parte. ¿Por qué nuestros vecinos portugueses hablan mejor inglés que los españoles? Uno de los motivos es de índole lingüística, y tiene que ver con los diferentes sistemas vocálicos del castellano y del portugués, lo que explica también que, tratándose de dos lenguas cercanas (y mutuamente inteligibles en su expresión escrita), ofrezcan tantas dificultades para su mutua comprensión oral, al menos para los hispanohablantes.
Los diferentes sonidos vocálicos del portugués suponen una barrera inicial para los hablantes de español, que armados con nuestro sencillo sistema de cinco vocales, nos sorprendemos ante la diversidad lusa. Por eso, la dificultad que experimentamos los hispanohablantes cuando nos enfrentamos al aprendizaje del sistema de 12 vocales del inglés es superada con facilidad por los portugueses. Si uno está acostumbrado a que en su lengua materna una "a" no siempre suena igual, poco le costará adaptar el oído (y la pronunciación) a un sistema que, aunque distinto, se basa en la diferenciación no entre cinco sino entre más del doble de vocales. En cambio, los españoles luchamos denodadamente durante décadas por distinguir entre ship y sheep, entre latter y letter, entre cut, cot y caught, etcétera.
Otra explicación se halla en el entorno socio-cultural en el que nos movemos, y sobre todo, en los medios audiovisuales que nos rodean. Es un hecho demostrado que una lengua se aprende más fácilmente si existe un entorno propicio en el que los sujetos están "expuestos" a la lengua en una gama variada y múltiple de circunstancias. No basta con las horas que dediquemos a aprender el idioma en el aula. ¿Acaso los estudiantes españoles no dedican, en las fases obligatorias de la enseñanza, un elevado número de años, a razón de un promedio de tres horas semanales, a estudiar inglés? ¿Cómo es posible que, después de tantas horas dedicadas al estudio, muchos de nuestros jóvenes sean incapaces de entender y de comunicarse en este idioma en situaciones de la vida cotidiana? Pues bien, el hecho importante es que, salvo en casos excepcionales o muy restringidos, la mayoría de nuestra población no está sometida al inglés hablado en casi ninguna circunstancia. Cuando el estudiante sale del aula, acaba su exposición oral al idioma. No lo escucha en la radio, ni en la televisión, ni en el cine.
Y no es que la cultura audiovisual norteamericana no nos haya "invadido" en medida similar a nuestro vecino Portugal o al resto del continente europeo. Pero ocurre que en otros países no se doblan las series de televisión norteamericanas y las películas se exhiben en los cines en versión original con subtítulos. En España, sin embargo, el franquismo impuso el doblaje a todos los productos audiovisuales foráneos, lo que facilitaba la censura y permitía la "hispanización" y uniformidad lingüística de las voces y los acentos extranjeros. Los estudiantes polacos o suecos, portugueses u holandeses, están acostumbrados, desde su más temprana edad, a la exposición oral al inglés. Acaban su jornada escolar y, al conectar en casa sus televisores para ver sus dibujos animados o sus series favoritas, buena parte de ese material les llega en inglés. Así, casi sin darse cuenta, siguen aprendiendo fuera del aula, y para ellos el inglés ya no es una asignatura más del currículum, sino que forma parte de su entorno vital extra-escolar. Para utilizar una terminología en boga, podríamos decir que el inglés se convierte así en materia "transversal", que se aprende mientras se está haciendo otra cosa.
El entorno educativo es también esencial para el aprendizaje de una lengua extranjera; y es cierto que el acceso de los españoles al inglés data de menos de medio siglo, pues hasta los años setenta del siglo XX su implantación en nuestros centros escolares era muy reducida. No era tan fácil, en los años sesenta, encontrar institutos de enseñanza media donde se enseñara inglés. Si no teníamos hasta hace poco suficientes profesores bien preparados para enseñar esta lengua; si no empezábamos a enseñar inglés a los niños hasta después de los 10 años, ¿cómo podemos esperar igualar el nivel de competencia lingüística de otros países europeos?
Hoy, por fortuna, los programas de enseñanza bilingüe en las escuelas de Infantil y Primaria, y su extensión a la Enseñanza Secundaria, hacen concebir esperanzas de que dentro de unos años la capacitación de nuestros adolescentes sea bien distinta de la actual. Pero, al mismo tiempo, hay que mejorar también los niveles de exposición social y cultural al inglés en los medios de comunicación, y fomentar la gradual internacionalización de nuestras universidades, internacionalización que implica inexorablemente la mayor presencia del inglés y, por ende, la mejora en nuestra capacidad de entender y hacernos entender en este idioma.

viernes, 16 de julio de 2010

Esponsorizar / esponsorización / esponsoría


Curiosamente, el corrector ortográfico de Word no protesta cuando escribo este palabro, también recogido por el DRAE (aunque indicando que está propuesto para ser suprimido) que, también curiosamente, admite “esponsorizar” con “e” pero “sponsor” sin ella (en este caso, el corrector ortográfico de Word sí que me lo subraya en rojo). Independientemente de todo eso, hay que tener en cuenta que en castellano tenemos estupendas palabras disponibles para nuestro uso, tales como “patrocinar”, “patrocinador”, “patrocinio”, “mecenazgo”, “protector” o “defensor”. Como bien indica D. Pancracio Celdrán, «no hace falta incorporar un término que ya tiene el campo semántico cubierto.»

Especie



Del mismo modo que en inglés no es lo mismo “species” (/'spi:ʃi:z/) que “spice” (/spaɪs/), tampoco en castellano es lo mismo “especie” (‘clase o conjunto de seres semejantes’) que “especia” (‘sustancia vegetal usada como condimento’), luego conviene llamar a cada cosa por su nombre y no decir que utilizamos “especies” para cocinar ni que compramos en un mercadillo de “especies” (a no ser que nos refiramos a “especies animales”, claro está).

jueves, 15 de julio de 2010

Cabaré



Hispanización del francés “cabaret” (/kabarƐ/), que originariamente significaba “taberna”, pero que más adelante pasó a utilizarse para referirse al lugar de esparcimiento y diversión donde se come, se bebe y se baila y en el que se ofrecen espectáculos de variedades (perdón, varietés), habitualmente de noche. Se desaconseja la adaptación gráfica “cabarete”, que no ha cuajado en el uso culto.

martes, 13 de julio de 2010

Close-up (/kləʊsʌp/)



Literalmente, significa “de cerca” o “a dos pasos”, y en el mundo del (perdón, a nivel del) cine y la fotografía se refiere a un "primer plano". Evidentemente, éste perderá calidad y credibilidad si, en vez de utilizar el respetado idioma inglés, nos rebajamos al denostado y barriobajero castellano.

viernes, 9 de julio de 2010

Esnob / Snob / Esnobada / Esnobear


En inglés significa “presumido”, “engreído”, “arrogante”, “prepotente”, “molesto”, “irritante”, “pesado”, “afectado”, “artificial”, “pedante”, “redicho”, “estirado”, “tieso”, pero muchos portadores de alguno de estos adjetivos (o de todos ellos) prefieren decir “esnob” (prefiero esta grafía, ya que los latinos no solemos pronunciar la ese líquida) para referirse a alguno de esos conceptos, o en algunos casos a algún otro difícil de descifrar (dando a entender que utilizan el término sin saber siquiera lo que quiere decir), incluso para quien utiliza este inútil barbarismo, en este caso aceptado por la RAE (“persona que imita con afectación las maneras, opiniones, etc., de aquellos a quienes considera distinguidos”).
Algunos van más allá, como Virginia Drake, entrevistadora de XL Semanal, que tergiversa la frase «(…) está bien que haya diferentes aguas, pero es innecesario catarlas, no hay que ser tan esnob» de Pierre Gagnaire (célebre restaurador francés) y la convierte por arte de birlibirloque en «¡Catar distintos tipos de agua mineral es una esnobada!» O como Beatriz Cortázar, que en Los domingos de ABC del 18 de enero de 2009 se inventa el verbo “esnobear” (dicho sea de paso, verbo que no existe en inglés, donde “snob” es sólo un sustantivo).

Esmoquin


Curioso vocablo, calco del inglés “smoking” (/'sməʊkɪɳ/) y existente en dicha lengua pero muy poco utilizado (nunca en solitario, siempre seguido de “jacket”). Hay quien dice que su origen se remonta al siglo XIX, cuando los caballeros británicos se ponían este tipo de chaqueta para fumar (si quieren ser el hazmerreír de la concurrencia, defiendan esta teoría cuando haya varios ingleses alrededor). La DRAE lo define como “prenda masculina de etiqueta, de menos ceremonia que el frac, a modo de chaqueta sin faldones”, es decir, en castellano, “chaqueta de media gala” o “batín (corto)”, concepto para el cual en inglés suelen utilizar los términos “dinner jacket”, “black tie”, “tuxedo” o “tux”.

Esmog


Adaptación fonética del acrónimo “smog” (/smɒg/), derivado de “smoke” (humo) y “fog” (niebla), utilizado para designar la contaminación atmosférica producida en algunas ciudades en las que el aire contaminado se estanca durante un período de altas presiones, con lo que los contaminantes, debido a su mayor densidad, se acumulan en las capas más bajas de la atmósfera. Podría traducirse por “niebla tóxica”. El DRAE lo define como “niebla mezclada con humo y partículas en suspensión, propia de las ciudades industriales”, aunque también recoge el término “neblumo” (niebla y humo).

Eslogan



Adaptación gráfica de la voz inglesa “slogan” (/'sləʊgən/), a su vez proveniente del gaélico escocés “sluagh-ghairm” (grito de guerra), que designa la ‘fórmula breve y original, utilizada para publicidad, propaganda política, etc.’ El plural debe ser “eslóganes”, no “eslógans”, aunque lo más sensato es evitar el uso de este anglicismo innecesario, pudiendo utilizar “lema” o “consigna”.

miércoles, 7 de julio de 2010

Alegadamente


Esperpéntica traducción del inglés “allegedly” /ə'ledʒɪdlɪ/ (“supuestamente”, “presuntamente”) encontrada en el diario (perdón, blog) Investigar 11-S, avanzadilla internacional de la traducción hortera y el espanglish de última moda. También es incorrecto usar el participio “alegado” con el sentido de ‘supuesto o presunto’, calco censurable del inglés “alleged” /ə'ledʒd/ (‘afirmado pero aún no probado’).

lunes, 5 de julio de 2010

Eslalon


Calco del noruego “slalom” (de “sla”, inclinado, y “låm”, huella de esquí), referido a la modalidad del deporte del esquí (perdón, sky) alpino que consiste en bajar deslizándose en zigzag por una pendiente marcada con pasos obligados en el menor tiempo posible.

Escort (/'eskɔ:(r)t/)


Aunque Luz Sánchez-Mellado, en su artículo “El Mal de los Insaciables”, publicado en El País Semanal el 4 de abril de 2010 lo deletree como “scort” (sin e mola mucho más, ¿no?) en realidad se escribe “escort”. Del inglés “escort” (“escolta” o “acompañante”), hemos tomado la connotación más barriobajera para referirnos a la persona que ofrece su compañía en un lugar o acontecimiento determinado (generalmente formal, por ejemplo un baile, un cóctel o una boda), aparentando la existencia de una relación sentimental, para después proporcionar un servicio sexual; o, en palabras de Luz Sánchez-Mellado, “prostituta de lujo”.

Escenario


Evidentemente, no me refiero al sentido que se da comúnmente a esta palabra, en sus derivaciones del latín “scenarium” (parte del teatro construida y dispuesta convenientemente para que en ella se puedan colocar las decoraciones y representar las obras dramáticas o cualquier otro espectáculo teatral; en el cine, lugar donde se desarrolla cada escena de la película; lugar en que ocurre o se desarrolla un suceso; conjunto de circunstancias que rodean a una persona o un suceso; “el escenario del crimen”), sino a las adaptaciones del inglés “scenario” /sɪ'nɑ:rɪəʊ/ (ojo, no de “scenery” /'sɪ:nərɪ/: “paisaje”, “decorado”) que, además de “argumento” o “guión”, significa “perspectiva”, “posibilidad”, “situación”, “coyuntura”, “contexto”, “entorno”, “ambiente” o “panorama”. Así, tenemos expresiones como “el mejor/peor escenario posible” (best/worst-case scenario), “escenario de fuego” (fire scenario; ¡para qué traducir “fire” por “incendio”! Como siempre, optando por la traducción más inteligente posible), “describa su escenario de ahorro” (describe your saving scenario), “escenario negocial” (business scenario; ¡muy bueno, lo de negocial!)
También es anglicismo utilizar esta voz en lugar de “guión”, “argumento”, “esquema”, “borrador”, “escrito de primera intención”, “esbozo u original del rodaje de una película en el que se describen escenas y personajes”. Sí es correcta la palabra “escenario” para hacer referencia al lugar en el que se desarrolla una acción o suceso: “La policía llegó al escenario del crimen”.

Escay


Derivado de la marca registrada “skai”, se trata de un material sintético que imita a la piel o el cuero.

viernes, 2 de julio de 2010

Runningrinos

Apasionante documento el que nos ofrece hoy el Sr. Jarcha en el foro del Club Deportivo Tragaleguas. Sólo le veo una pega a todo este asunto: a la hora de formar nuevas palabras, sea por el método que sea, ¿no convendría hacerlo a partir de aquéllas que formen parte de la lengua castellana?

«Los Tragaleguas contribuyen al enriquecimiento del lenguaje.

En esta ocasión han sacado un nuevo termino (sic), una nueva palabra, que etapa a etapa acuñan con el sudor y el esfuerzo que les caracteriza. Se trata del la palabra RUNNIGRINO y que se pronuncia RUNINGRINOS.

Teoría:

Formación de palabras.

•Recursos.
Todas las lenguas tienen recursos para formar palabras nuevas. Estos recursos son: composición, derivación, parasíntesis y acronimia.

Composición.

•Unión.
Se forma una nueva palabra a partir de la unión de dos o más palabras ya existentes.
Hispano + América = Hispanoamérica.

Derivación.

•Añadir.
Se añaden prefijos o sufijos a la raíz o lexema de una palabra.
Americano.

Parasíntesis.

•Combinación.
Se forman palabras nuevas combinando la composición y la derivación.
Hispanoamericano.

Acronimia.

•Iniciales.
A partir de las iniciales de varias palabras se crea una nueva.
ESO (Educación Secundaria Obligatoria).

Running.

Correr es la manera más rápida de desplazamiento a pie de un animal o de una persona. A la acción y efecto se denomina carrera. Se define deportivamente como un paso en el cual en un determinado momento ninguna de las extremidades motrices del ser se encuentran (sic) en contacto con el suelo.»

Nota del 28 de octubre de 2010: parece ser que la cosa ha calado, porque ahora un tal Alberto J. Muñoz (Gorra) le sigue la corriente y se inventa el lamentable verbo "runnear" para deleite de la concurrencia. ¡Que se pare el mundo, que yo me bajo!

jueves, 1 de julio de 2010

Chut / chutar / chute



Calcos del inglés “shoot” /ʃʊ:t/ (“disparar”, “tirar”, “lanzar”, “arrojar”) para referirse, en el deporte del balompié, a la acción y efecto de “disparar” (‘lanzar fuertemente el balón con el pie hacia la meta contraria’). En Chile usan la variante “chutear”, que ha dado incluso el derivado “chuteador” (‘futbolista’ y ‘bota del futbolista’). También existe la forma “shotear”, aunque el anglicismo está perdiendo terreno en favor de equivalentes más propiamente españoles como “disparar”, “tirar”, “lanzar” o, en algunos países americanos, “patear”, que resultan siempre preferibles.
En lo que se refiere al vocablo “chute”, además de todo lo anterior, también se utiliza para referirse, en la jerga de los drogadictos, a una inyección o dosis de droga. Curiosamente, en inglés también existe el sustantivo homófono “chute” (/ʃʊ:t/), calco del francés, con el significado de “tolva”, “vertedor”, “tobogán” o “rampa”.
Además, hay quien prefiere la pedantería de “shooting” (/'ʃʊ:tɪɳ/) antes que la sencillez de “rodaje” o “sesión fotográfica”.

Emprendizaje



Complicadísimo palabro el que ha pergeñado un tal Javier Fernández Aguado, de MindValue (¡no le iba a poner un nombre en castellano a la empresa, no!) Todo indica que es una personalísima traducción del inglés “entrepreneurship” (/ˌɒntrəprə'nɜ:(r)ʃɪp/), es decir, “emprendimiento”, “espíritu emprendedor” o “espíritu empresarial” (‘ímpetu por iniciar algo, en sentido empresarial’, ‘acción y efecto de emprender (acometer una obra)’, ‘cualidad de emprendedor’).
A tenor de su creciente popularidad, no tardará en sustituir a sus anticuados y desfasados equivalentes castellanos, aunque también se están poniendo de moda otras versiones aún más rebuscadas como “emprendurismo”, “emprendedurismo”, “emprendeduría” o “emprendedorismo”.