viernes, 26 de febrero de 2010

Desarrollador



Traducción a lo bestia del inglés “developer” (/dɪ'veləpə(r)/) que, además, de “promotor inmobiliario”, significa “programador”. Como en muchos otros casos similares, lo curioso e irónico del caso es que en inglés suelen utilizar más el término “programmer” (/'prəʊgræmə(r)/), pero claro, limitarse a traducirlo por “programador”, “creador” o “diseñador” impide “developar” nuevos vocablos.

Demandante



En castellano significa simplemente “que demanda” o “persona que demanda o pide una cosa en un juicio” (lo que en inglés se denomina “plaintiff” /'pleɪntɪf/). Si los traductores de la guía del Movimiento Zeitgeist se hubieran molestado en consultar un diccionario, habrían traducido “demanding” por “exigente”, “difícil” o “agotador” en vez de por “demandante”; así, la frase «un “demandante” Sindicato Obrero» (“a demanding Labor Union”) habría conservado su verdadero sentido («un Sindicato obrero “exigente”»).

Déjà-vu (/deʒavy/)



Literalmente, en francés, significa “ya visto” y se utiliza en infinidad de frases como “ce film, c’est déjà vu” (“esta película es algo que ya se ha visto, no es original”). El significado que hemos adoptado es castellano (a través del inglés) es el de otras frases como “j’ai eu un déjà vu” (“tengo la sensación de haber visto o vivido esto anteriormente”), es decir, el fenómeno de la “paramnesia” (‘alteración de la memoria por la que el sujeto cree recordar situaciones que no han ocurrido o modifica algunas circunstancias de aquellas que se han producido’), y se ve que se considera más sencillo utilizar un término francés que uno español, aunque sea médico.

Desnudo, al ojo



Una traducción más por la vía rápida de expresiones foráneas, en este caso de la anglosajona “to/with the naked eye” o de la francesa “à l’œil nu” (“a simple vista”), bastante común en el ámbito de la astronomía y utilizada para referirse a aquella observación que se realiza sin instrumento óptico alguno.

jueves, 25 de febrero de 2010

Convoy



Calco del francés “convoi” /kÕvwa/ (“cortejo”, “escolta”, “guardia”, “séquito”, “acompañamiento”) al que por alguna razón hemos cambiado la i latina por griega en castellano, para después también añadirle toda una serie de significados apartados de su original: “tren”, “vinagreras para el servicio de la mesa”, etc.

lunes, 22 de febrero de 2010

«Strolling» por Madrid

Estupenda columna de Andrés Ibáñez en su sección "Comunicados de la tortuga celeste", en el ABC Cultural del 3 de octubre de 2009


Domingo en Madrid. Después de comer en Gino’s, damos un paseo. Vamos caminando por Velázquez, y al cruzar María de Molina pasamos frente al Work Center de la esquina. Yo comento esta moda que hay de ponerle nombres ingleses a todo. Como para corroborar mis palabras, nos encontramos a continuación una tienda de flores que se llama Natural Bouquets y una tienda de decoración que se llama By Matriskis. ¡Menuda casualidad! Son cosas que pasan. Uno piensa en un amigo al que no ve hacía años, y aparece por la esquina. En la siguiente esquina, precisamente, hay un establecimiento de manicura que se llama The top nail, y en un panel publicitario un cartel de un espectáculo llamado Jazzing flamenco. ¡Las casualidades se suceden!
Ahora ya toda la familia está alerta, y mis hijos se ponen a buscar nombres en inglés por todas partes. Pasamos por un taller de «Servicios del automóvil» que tiene el cartel High standing y luego por un establecimiento llamado Le Club que, es verdad, no es inglés sino francés, pero que tiene el subtítulo de Beauty Store. Luego hay otra tienda llamada Body Bell y así llegamos a Bo’Finn, el pub irlandés de la esquina de Diego de León, que anuncia Pool table («mesa de billar») y Major Sports Events on Screen («espectáculos deportivos en pantalla»). Pero es lógico que un pub irlandés tenga carteles en inglés. Y además Bo’Finn no es inglés, sino irlandés. Vale.
Asombrados. Tampoco cuenta el cartel del musical Grease que encontramos al cruzar Diego de León. Pero luego vemos un restaurante llamado Mood y luego una tienda de artículos de piel que se llama Big Five y una de estética, I love me, y un banco gallego que se llama, quién sabe por qué, Banca Premier. Y un establecimiento de Skandia que se anuncia como A member of the Old Mutual Group. Bajamos por Juan Bravo, y pasamos un Starbuck’s Coffee y un Le Pain Quotidien que tampoco cuentan. Doblando por Lagasca, encontramos una tienda de muebles que se llama Natuzzi, lo cual era esperable dado que estamos al lado de la embajada de Italia. Pero el cartel de promoción pintado en el escaparate dice Fifty years with you. Ya asombrados nos encontramos con un supermercado Dia, y bajo su logo, ¡la palabra Market! Cruzamos Padilla.
Dar el pego. Hay una tienda de zapatos llamada About Shoes, una de antigüedades llamada Vintage que tiene un cartel de un servicio de seguridad donde pone Siemens. Security Systems, y una de jardines que se llama Greendesign y una peletería que anuncia Nice Things y que dispone de un Show Room, y una de bolsos que se llama Furla Talenthub, y una galería que se llama The Thai Gallery y una sastrería llamada Mangas que anuncia Made to measure («hecho a medida») y una tienda que se llama Ethic (cerrada por reforma) frente a un Mothercare y luego una tienda de moda que se llama Miss Sixty y un taller de publicidad que se llama Carprinter y una zapatería que se llama Nine West y una tienda que se llama The Costume House. Y sólo hemos llegado hasta Ayala. En cuya esquina hay una tienda que anuncia Clothes and Shoes («ropa y zapatos»). Y la lista sigue, y sigue.
Claro, me dirán ustedes. Eso te pasa por pasear por barrios pijos. De modo que al día siguiente pruebo en la calle Cartagena, en el popular distrito de la Prospe. Y encuentro una tintorería que se llama Press to, una tienda de informática que se llama PC Box expert’s center, un Fashion Market Co., un herbolario que se llama Golden class, una tienda de cartuchos de ordenador que se llama Prink Toner y bajando por López de Hoyos una tienda donde se venden Motocycles y una tienda de muebles llamada Mediterranean Homestore, otra que se llama Avant Haus (que no es inglés, sino alemán) y otra que anuncia un Outlet o «liquidación de stock». Luego subo de nuevo en dirección a la plaza de Prosperidad, y encuentro una peluquería Spejo’s, una óptica Visionlab y una tienda de teléfonos llamada, como es lógico, The Phone House. Parece que todo lo good, todo lo new, todo lo realmente exciting hay que ponerlo en English. Me pregunto why. Quizá porque nosotros no hacemos cosas nuevas, or maybe because sentimos que todo lo nuevo viene del mundo anglosajón o quizá, more perversely, porque intentamos dar el pego poniendo un English name a las cosas de siempre para que parezcan super cool. Mi familia me pregunta que what point am I trying to make. La verdad, no sé. No hay point. Como Guillermo Brown, me limito a constatar un hecho.

jueves, 18 de febrero de 2010

Boreout

De manera paralela y, en cierto sentido, opuesta al síndrome del “burnout” (“desgaste”), tenemos el síndrome del “boreout” (del inglés “bore” /bɔ:(r)/, “aburrir” o “aburrimiento”), caracterizado por una falta de trabajo, un aburrimiento y, por consiguiente, una falta de satisfacción que afecta a algunos trabajadores, sobre todo en oficinas y labores administrativas.

Desnuda, la verdad


Traducción directa de la expresión inglesa “the naked truth” (“la pura verdad”, “la verdad cruda y simple”). La única referencia que encuentro de la expresión en castellano es la obra de teatro de Carlos Arniches, pero el sentido es más literal, no se refiere a la frase hecha, utilizada posteriormente en libros (Fibromialgia: la verdad desnuda), progaganda política (La verdad desnuda sobre los logros de la Revolución Cubana) e incluso artículos aparecidos en prensa supuestamente seria como El País.

Descoyuntado, disco



Estrafalaria interpretación de “slipped disc” (hernia discal/de disco) encontrada en la traducción al castellano del ridículo texto Los Dinosaurios y la Biblia, incluido en la página Respuestas en Génesis.

Denim (/ˈdenɪm/)



¡Atención! ¡Las ganas de aparentar pueden dejarte en ridículo! Unos “denim” no son única o necesariamente unos pantalones vaqueros (que alguien me diga qué tiene de malo decir “pantalones vaqueros”, o simplemente “vaqueros”), ya que esta palabra significa literalmente “tela vaquera” o “tejido vaquero” (tejido originario de la ciudad francesa de Nîmes —de ahí el nombre— utilizado originariamente para la confección de ropa de trabajo); consecuentemente, tampoco tendría lógica la expresión “tela de denim”, que podría traducirse por “tela de tela vaquera”.

Demodé



Calco del francés “démodé” (“pasado de moda”, “anticuado”, “rancio”, “obsoleto”, “pasado”, “olvidado”), muy popular entre elementos zafios y superficiales cuya vida está tan carente de sentido que no tienen otra cosa que hacer que ocuparse de criticar el vestuario, el estilo o el punto de vista del resto de la gente del resto de la gente, especialmente si son famosos (perdón, celebrities). Eso sí, cuando son estos mismos elementos quienes llevan algo “pasado de moda”, ya no es “demodé”, sino vintage.

Deluxe /dɪˈlʌks/



Hay quien antepone este anglicismo a términos como “de lujo”, “lujoso”, “opulento”, “magnífico”, “espléndido” o “suntuoso”. De todos modos, todavía deberíamos dar gracias de que no haya aparecido “lujurioso” como “falso amigo” a partir de “luxurious” /lʌg'zjʊərɪəs/ (sinónimo de “de luxe”).

lunes, 8 de febrero de 2010

Atrapador


Genial invento encontrado en el diario (perdón, blog) Amigos unidos por Mago Nico. Parece ser una traducción libre del inglés “catchy” /'kætʃɪ/ (“pegadizo”, “pegajoso”, “fácil de recordar”, “con gancho”), puesto que “catch” significa “atrapar”.

Amigable



Esto es lo que pasa cuando traducimos sin pensar. Jesús Marchamalo (ABCD, 2 de enero de 2010) interpreta el término “user-friendly” /ˌju:zə'frendli/ (“fácil de usar/utilizar/manejar”, referido a un ordenador, un programa informático, un diccionario, etc.) como “amigable” (“afable”, “amistoso”).

jueves, 4 de febrero de 2010

Delicatesen



Adaptación gráfica propuesta para la voz inglesa “delicatessen” (/delɪkə'tesn/), tomada del plural alemán “delikatessen” (“exquisiteces”, “manjares exquisitos”), derivado del adjetivo “delikat” (“delicioso”, “exquisito”, “delicado”), que pasó al inglés con dos significados: “charcutería” (puede que el primer pionero alemán en abrir un “delikatessen” en los EE. UU. se dedicara sobre todo a esos productos) y “tienda de alimentos selectos” (normalmente para llevar), que terminó derivando en los “delis”, muy populares en Nueva York (aunque algunos son más “selectos” que otros), sobre todo Carnegie (por la película Broadway Danny Rose, de Woody Allen) y Katz’s (el de la famosa escena del fingido orgasmo de Meg Ryan, ante la atónita mirada de Billy Crystal, de Cuando Harry Encontró a Sally), aunque mis mejores experiencias han sido con los establecimientos polacos de Greenpoint, en Brooklyn.
En fin, que sólo era cuestión de tiempo que aquí también adoptáramos la palabra, en nuestro caso referida tanto a los “alimentos selectos” como a la tienda donde se venden, aunque la voz española “exquisiteces” es capaz de suplirlo en la mayoría de los contextos, sin perder de vista que se trata de un plural en origen, por lo que en castellano se usa como sustantivo femenino plural: “unas delicatesen”, salvo cuando designa al ‘establecimiento donde se venden manjares selectos’, caso en el que es un sustantivo de ambos géneros invariable en plural: “el/la delicatesen”, “los/las delicatesen”.

Decisioning



Curioso término utilizado dentro del entorno de una empresa española, filial de una multinacional estadounidense famosa por sus verdes tarjetas de crédito (negra y de titanio, en el caso de Walden “Dos hombres y medio” Schmidt y demás magnates). Curioso porque ni siquiera existe en inglés formal (sí que aparece en el Urban dictionary). Me imagino que se referirán a “decision-making” /dɪˈsɪʒənmeɪkɪŋ/ (“proceso decisorio” o “toma de decisiones”), pero la verdad es que me da igual: en lo que concierne al espanglish, sobre todo a los inventos acabados en “-ing”, hace mucho tiempo que alcanzamos el punto de no retorno.

Debut / Debutar / Debutante



Voz tomada del francés “début” /deby/ (“comienzo”, “principio”, “estreno”), ‘primera actuación en público de un artista o un deportista, o primera presentación de un espectáculo’. Se desaconseja, por minoritaria, la adaptación “debú”. Es galicismo de larga tradición en español, que ha dado derivados como “debutar” o “debutante”, aunque no hay que olvidar que existen términos españoles equivalentes, como “estreno”, “comienzo”, “principio”, “presentación”, “botadura”, “lanzamiento” o “descubrimiento”.

Decalaje



Calco del francés “décalage” /dekalaʒ/ (“desajuste”, “desfase”, ‘distanciamiento o falta de concordancia entre dos personas o cosas’) utilizado en Medicina para referirse a la ‘falta de correspondencia entre los fragmentos de una fractura cuando alguno o varios ángulos se han desplazado respecto a los otros’, al ‘desplazamiento anormal de una estructura ósea sobre su vecina en su relación anatómica’ o, en Oftalmología (en la cirugía de cataratas en concreto), al “escalón” o ‘falta de alineación o de correspondencia entre los tejidos que quedan a un lado y otro de la incisión’.
También se utiliza en otras disciplinas como mecánica (‘ángulo que forma el árbol de levas con el cigüeñal y sirve para aumentar el rendimiento del motor y reducir el consumo de combustible y la emisión de gases’), aeronáutica (‘diferencia de ángulos de incidencia que presentan las alas de un avión y el estabilizador de cola, lo que permite estabilizar su posición en vuelo’), electricidad (‘ángulo que existe entre la tensión y la intensidad de una corriente’) o electromagnetismo (‘distanciamiento o falta de concordancia entre los campos magnéticos de un generador’).
El problema viene cuando nos salimos de una jerga profesional, frecuentemente necesitada de términos muy ajustados para definir una gran variedad de conceptos, y utilizamos un extranjerismo sólo por gusto o por que suena bien a nuestros oídos. Así, he oído expresiones como «hay un “decalaje” entre sus ilusiones y su talento real», «en los vuelos transoceánicos se produce malestar por el “decalaje” horario», «si lo cambian a un curso superior puede sufrir un “decalaje” de nivel», etc. En todas ellas se podrían haber utilizado alternativas en español como “desajuste”, “desfase”, “desproporción”, “descompensación”, “desarreglo”, “descuadre”, “discordancia”, “desnivel”, “diferencia”, “desacuerdo” o “disconformidad”, según los casos.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Canapé (/kanape/)


Voz francesa que quiere decir “sofá” y “tostada”, y cuyo significado hemos ampliado por aquí a ‘escaño con el asiento y el respaldo acolchado’, ‘soporte acolchado sobre el que se coloca el colchón’ y ‘porción de pan o de hojaldre cubierta con una pequeña cantidad de comida que se suele servir como aperitivo’.