viernes, 30 de abril de 2010

Emo


Nueva cultura o tribu urbana cuyo nombre es apócope de “emotional hard-core” o “emo-core”, es decir, el estilo de música aparecido a finales de los ochenta (perdón, eighties) dentro del rock alternativo como una variación más melódica y lenta del post-hardcore, con letras que abordan diferentes emociones y estados de ánimo. Hoy en día el movimiento se ha vuelto más superficial, dejando a un lado el fondo musical para centrarse en lo estético, caracterizado por la combinación del color negro con el rosa, las cadenas, el maquillaje y el típico mechón de pelo que les tapa un ojo, al estilo del simpático mago y monologuista Luis Piedrahita, el cual apartan continuamente pensando que es algo de lo más cool.

Emergencias


Hasta hace poco, la sección de los hospitales en que se atiende a los enfermos y heridos graves que necesitan cuidados médicos inmediatos se denominaba “Urgencias”, pero cada vez es más común el término “Emergencias”. No sé hasta que punto esto será influencia del inglés (en EE. UU. se denomina “ER” o “Emergency Room”, y en el Reino Unido “Accident & Emergency” o “Casualty”; a propósito: ¡cuidado con este “falso amigo”, que no tiene nada que ver con “casualidad”, sino que quiere decir “herido”, “víctima” o “baja”!), o de la serie de televisión protagonizada por George Clooney (ER), puesto que ésta fue traducida como “Urgencias” en España y como “Sala de Urgencias” en Hispanoamérica. Incluso puede que, si nos fijamos en las definiciones de nuestro DRAE, lleguemos a la conclusión de que “emergencia” (suceso, accidente que sobreviene; situación de peligro o desastre que requiere una acción inmediata) sea más correcto que “urgencia” (necesidad o falta apremiante de lo que es menester para algún negocio; inmediata obligación de cumplir una ley o un precepto) cuando nos referimos a esos perentorios cuidados hospitalarios.

Embedar


Al leer este engendro en la por otra parte muy práctica página Sin Dinero, pensaba que se trataba de un caso aislado pero, al consultar la palabra en Google, entre un millón de resultados, encuentro joyitas como “hay alguna forma de embedar un código html en el index”, “para poner videos no tienes mas k embedar los de googlevideo o youtube”, “k es eso de embedar es k nose muxo de este tema”, “lo bueno de la lista de reproducción es que tiene un permalink único para ella y se puede embedar en una web”, “el maldito wordpress no me deja embedar los videos”, “no se puede embedar aki videos?” (sic) Como lo mío es el espanglish y los gazapos, no voy a meterme (por ahora) con el tema de la “heterografía” de los “mesemeses”, y me limitaré a explicar que, del inglés “to embed” /ɪm'bed/ (“clavar”, “hincar”, “encajar”, “embutir”), estos granujas, obviando totalmente la existencia de un libro llamado “diccionario” donde podrían haber encontrado la palabra “embeber” (o, simplemente, “insertar” o “incrustar”), se inventan eso de “embedar”. Envedaria aki algun permalink con mas egemplos, pero nose muxo de este tema.

Elepé


Nombre proveniente de las siglas de las palabras inglesas “Long Play” (larga duración), referido al disco fonográfico de vinilo con grabaciones musicales de larga duración.

E-book / E-reader (/ˈiːbʊk/ /iːˈriːdər/)



Nuevas palabras para nuevos conceptos, aunque en este caso francamente innecesarias. En el caso de “e-reader”, nos referimos al continente o soporte, al que podemos perfectamente denominar “lector electrónico”, “lector de libros electrónicos”, “dispositivo electrónico de lectura” o “portalibros”. Con “e-book” nos referimos a la obra en sí, es decir, al contenido, luego estamos hablando de la versión electrónica digital de un libro o “libro electrónico”, que sería la única traducción que puede resultar confusa, ya que la palabra “libro” designa tanto al continente (‘conjunto de muchas hojas de papel u otro material semejante que, encuadernadas, forman un volumen’) como al contenido (‘obra científica, literaria o de cualquier otra índole con extensión suficiente para formar volumen, que puede aparecer impresa o en otro soporte’). En el caso de los “lectores electrónicos”, también ha aparecido el término “e-ink” /ˈiːɪŋk/ (“tinta electrónica” o “papel electrónico”): pantallas que, al no emitir luz, hacen la lectura mucho más cómoda y menos fatigosa.

jueves, 29 de abril de 2010

Cuché, papel


Adaptación gráfica de la voz francesa “(papier) couché” /papjekuʃe/ (“papel estucado”), referido al ‘papel muy satinado y barnizado, empleado principalmente en revistas y obras con grabados o fotograbados’. Recibe este nombre porque lleva una “couche” /kuʃ/ (“capa”) superficial de caolín u otros materiales para la reproducción de imágenes gráficas. También se utiliza, en sentido figurado, para indicar aquellas publicaciones que utilizan este tipo de papel, normalmente centradas en asuntos de sociedad y corazón.

lunes, 26 de abril de 2010

Call (/kɔ:l/) / Put (/pʊt/)


Dentro del apasionante mundo de las finanzas, tenemos lo que se denominan “warrants” (/'wɒrənt/) u “opciones” (opción financiera u opción de compra), contratos que otorgan el derecho, pero no la obligación, de comprar o vender bienes o valores a un precio determinado o “strike” (/straɪk/) hasta una fecha de vencimiento determinada. En la opción “call”, el comprador tiene el derecho de compra de un activo subyacente, con lo que el vendedor queda obligado a satisfacerle en caso de que ejerza su derecho. La opción “put” sería más o menos lo contrario: el vendedor tiene derecho a vender un activo a un precio determinado, por lo que el comprador queda en tal caso obligado a apoquinar.

Complot


Calco del francés “complot” (/kƆplo/), equivalente a las palabras castellanas “confabulación”, “conjuración”, “conspiración”, “trama” o “intriga”, normalmente con connotaciones político-sociales. Aunque a veces se usa la adaptación “compló”, se considera preferible mantener la -t final etimológica, de acuerdo con la pronunciación mayoritaria. Ha formado los derivados “complotar(se)”, “complotado” e incluso “complotista”, que se usan más en América que en España.

Cupcake (/'kʌpkeɪk/)


También conocido como “fairy cake”, se trata de un término inglés que podría traducirse por “pastelito” o “bizcocho”, con la particularidad de estar moldeado en forma de taza y cocinado en un molde similar al de las magdalenas, aunque la masa no es la misma. Lleva la palabra “cup” y no otra porque, cuando comenzó a elaborarse en el siglo XIX, no existían dichos moldes, por lo que se utilizaban tazones o cazuelas de barro. Tal como se elaboran hoy en día estos dulces, por lo menos en este país antes llamado “España”, encuentro muy correcta la definición aportada por D. Xosé Castro: ‘azúcar con forma de magdalena’.

jueves, 22 de abril de 2010

Coup de foudre



Expresión francófona que designa el hecho de caer en una súbita admiración amorosa por alguien o por algo, es decir, un “flechazo”. Proviene de la unión en sentido figurado de los términos “coup” /ku/ (“golpe”) y “foudre” /fudr/ (“rayo”).

miércoles, 21 de abril de 2010

¿A dónde corrió el programa?

Los buenos amigos recomiendan buenas computadoras, pero los “falsos amigos” recomiendan falsas palabras. El uso de los ordenadores se ha extendido por el mundo, y con ellos viajan términos engañosos: se los llama “falsos amigos” (del francés "faux amis"). Son palabras de idiomas distintos, pero que se escriben de manera parecida; por esto “engañan”.


Por ejemplo, en español suele nombrarse ‘Valle del Silicón’ a una zona de California donde se concentran empresas informáticas. Error: ‘Silicon Valley’ está mal traducido pues ‘silicon’ (en inglés) equivale a nuestro ‘silicio’ (un elemento químico). ‘Silicon’ no existe en castellano; ‘silicona’ sí, y es un producto sintético de diversos usos.

‘Removable disk’ es otra “falsa amistad”. Realmente equivale a ‘disco retirable, extraíble’. En español, ‘remover’ no significa ‘sacar’, sino mover algo de un lado a otro o agitar un líquido o las conciencias.

Otro mal amigo trata de ‘salvar’ cuando proviene de ‘to save’. En informática, este verbo inglés equivale a ‘grabar, guardar’ un documento en la computadora (no es ‘salvar’).

‘Tutorial’ suena bien, pero carece de sentido en nuestro idioma. Las instrucciones de manejo deben traducirse por ‘curso (de aprendizaje)’. ‘Tutoría’ no nos sirve aquí pues es el trabajo de una autoridad (tutor) o una función legal relacionada con las herencias. El sufijo ‘-al’ no siempre se traduce al español (‘medical’ en inglés, ‘médico’ en español).

Dicen que el programa puede ‘correr’ (‘to run’): ¿a dónde? A ninguna parte. El programa no ‘corre’, sino ‘funciona, se instala, se ejecuta’.

Guardar un documento con una clave secreta y personal no es ‘encriptar’ (palabra inexistente), sino ‘cifrar’ (como en ‘código cifrado’). Nos engañó el inglés ‘to encrypt’. (‘Cripta’ es una habitación subterránea.)

¿Para qué decir ‘digitar’, “verbo” parecido a ‘to digitize’? Lo propio es ‘digitalizar’ (codificar con números una información). ‘Question’ no es nuestra ‘cuestión’ (asunto), sino ‘pregunta’. Ambas palabras tienen origen latino.

Se nos cuela otro amigo estafador: ‘inicializar’, por influjo de ‘to initialize’. En español es simplemente ‘iniciar’. ¿Qué hacemos con ‘tópico’? Mejor es traducirlo por ‘asunto’. En español, ‘tópico’ tiene mala fama: es ‘expresión trivial, vulgar’. (También es un ‘medicamento externo’.)

Otra invención falsaria es ‘deletear’, inventado de ‘to delete’. En castellano es ‘borrar, eliminar’. Su origen común es una palabra griega que significa ‘herir, matar’.

No perdamos la fe en los amigos, sino en las malas traducciones.

Víctor Hurtado Oviedo es lingüista peruano afincado en Costa Rica.

© American Airlines Nexos Magazine.

martes, 20 de abril de 2010

Conveniencia, tienda de


Calco cutre del inglés “convenience store” (/kən'vɪ:nɪənstɔ:(r)/) encontrado en varios diarios (Vanguardia, Cinco Días) cuya traducción es, simplemente, “tienda”, por mucho que en Wikipedia se empeñen en definirlo como ‘establecimiento de menos de 500m2, horario comercial superior a las 18 horas y periodo de apertura de 365 días al año’ (es decir, lo que por aquí llamamos “tienda 24 horas”).

lunes, 19 de abril de 2010

Dumpin



Adaptación gráfica para la voz inglesa “dumping” (/ˈdʌmpɪŋ/), término derivado del verbo “to dump” /dʌmp/ (“verter”, “descargar”, “deshacerse de”, “librarse de”, “tirar”) que originariamente quiere decir “vertido” o “vertedero” (“dumping ground”), aunque el contexto económico o empresarial se refiere a la “discriminación de precios” o “competencia desleal” (‘práctica de comercio en virtud de la cual una empresa fija precios inferiores a los de coste para intentar adueñarse del mercado o perjudicarlo’). Una variante sería el denominado “dumping social”, practicado por países que producen a bajo coste gracias a bajos salarios y condiciones laborales y sociales mínimas.
Del mismo verbo procede el sustantivo “dumper” (/'dʌmpə(r)/), término que algunos prefieren al castellano “volquete”, “autovolquete” o “motovolquete autopropulsado”.

Drive [stroke] (/draɪvstrəʊk/)



En el golf se refiere al ‘golpe largo que se ejecuta como primera jugada desde la salida’, y en el tenis al ‘golpe que se ejecuta devolviendo la pelota por el mismo lado por el que se tiene la raqueta y elevándola ligeramente de abajo arriba’ o “derecha” (paradójicamente, incluso cuando el jugador es zurdo). En general para cualquier deporte en el que haya que golpear una bola, indica un “golpe fuerte”.

Driblar / Driblear



Calcos del inglés “to dribble” (/ˈdrɪbl/) que, además de “babear”, que es lo que todavía hacen los que se empeñan en utilizar estos palabros, significa “regatear” (‘esquivar a un contrario al mismo tiempo que se avanza con el balón’) o “gambetear” (‘amagar con la intención de engañar al oponente’). También hay quien se pone burro y, empeñado en emular a los ases del balón, dribla que te dribla, se cree capaz de regatear más bazofia inventándose el sustantivo “drible” (“regate”).
Todo lo anterior afecta también a otras voces de la misma familia; así, para referirse al jugador, son preferibles “gambeteador” y “regateador”, en lugar de “driblador” o “dribleador”; para referirse a la acción, “gambeteo” y “regateo”; y para referirse al efecto, “gambeta” y “regate”. Para estos dos últimos sentidos, no deben usarse ni el anglicismo crudo “dribbling” ni intentos de adaptación como “dribling” o “driblin”.

Downsizing (/ˌdaʊnˈsaɪzɪŋ/) / Rightsizing (/rɪˈsaɪzɪŋ/) / Rethinking (/ˈriːˈθɪŋkɪŋ/)


No sé si como eufemismo (al igual que “reorganización”, “reestructuración”, “reajuste”, “rediseño” o “reconversión”) o simplemente para cachondearse del prójimo, estos son hoy en día los términos empleados para designar una ‘reducción o recorte de plantilla o personal’, ‘restricción de gastos’ o, con un sentido más general, la ‘reducción del tamaño de una empresa’, supuestamente para mejorar los sistemas de trabajo y mantener la competitivad de la organización, aunque en realidad suele coincidir con la salida al mercado del penúltimo modelo de todoterreno de lujo en el concesionario habitual del empresaurio de turno.
No es casualidad que, si buscamos “downsize” en Wikipedia, nos remite directamente a “layoff” /ˈleɪɒf/ (“despido”). El Oxford Dictionary of Business and Management lo define como ‘to fire some employees and/or reduce plant and equipment’ (‘despedir empleados o reducir instalaciones y equipos’).
En el campo del automovilismo, “downsizing” se refiere a la reducción en la cilindrada y en la masa del motor para, sin perder prestaciones e incluso mejorando el rendimiento, rebajar los consumos y las emisiones contaminantes de un vehículo.

viernes, 16 de abril de 2010

Dosier



Adaptación gráfica de la voz francesa “dossier” (/dosje/) que algunos anteponen a las castellanas “informe”, “ficha”, “expediente”, “legajo” o “carpeta” (‘conjunto de documentos sobre un asunto que se guardan juntos’). Procede del francés “dos” /do/ (“respaldo”, “espalda”, “lomo”, “dorso”), como sentido figurado de donde se escribe el número o código de clasificación de cada “informe”, que a su vez viene del latín “dorsum” (“espalda” o “lomo” y también “libro” o “legajo”).
Curiosamente, comparte la misma procedencia con el vocablo “dosel” (‘cubierta ornamental con forma de techo, que se coloca a cierta altura sobre un altar, un trono, una cama o algo semejante’), que en catalán (“dosser”) ha conservado más fielmente su origen francés.

Dopaje


A partir del inglés “to dope” /dəʊp/ (“drogar”, “adulterar con drogas”) se forman los calcos usados en medicina y en la esfera deportiva “dopar” (‘administrar fármacos o sustancias estimulantes para potenciar artificialmente el rendimiento del organismo con fines competitivos, a veces con peligro para la salud’), “dopaje” (‘acción y efecto de dopar, consumo de drogas’) y, para los que todavía no se conforman con eso, “doping” /ˈdəʊpɪŋ/ (lo mismo que “dopaje”, pero más cool, sobre todo si le añadimos alguna letra más para ganar en vistosidad, como por ejemplo “dopping”).
Existe, asimismo, el adjetivo “antidopaje”, que significa ‘destinado a evitar el dopaje’, equivalente español del término inglés “antidoping”. Se han propuesto otras opciones como “control de estimulantes” o “control antidroga” en las que se pierde el matiz de los efectos buscados con el “dopaje”, relacionados más con el aumento de rendimiento deportivo que con el consumo de estupefacientes.

jueves, 15 de abril de 2010

Cookie (/'kʊkɪ/)



Originariamente significa “galleta” o “pasta” (también existe la curiosa expresión “that’s the way the cookie crumbles”: “así es la vida”), pero el vocablo también se utiliza en el campo de (perdón, a nivel de) la informática para referirse a los pequeños fragmentos de información (de ahí lo de “cookie”) que el navegador de internet almacena en el disco duro, a petición de su servidor, cuando visitamos una página; suelen contener datos meramente estadísticos que mejoran la navegación por internet al hacerla más rápida y permitir que las páginas que visitamos con frecuencia nos reconozcan al entrar, aunque en algunas ocasiones, con fines maliciosos, recopilan más información de la necesaria. Como alternativas para el mismo concepto, tenemos la traducción literal “galleta” (que no tiene mucho sentido) o términos más recomendables como “huella”, “informador” o “chivato”.

Donut® (/ˈdəʊnʌt/)



Marca comercial procedente del inglés “doughnut” (/'dəʊnʌt/). Se trata de un ‘bollo esponjoso de masa frita, generalmente con forma de rosquilla y cubierto de azúcar glaseado o de chocolate’ que algunos llaman “dónut”, otros castellanizan como “dona” (Hispanoamérica) y los menos dicen “rosquilla”, “berlina” (aunque esta última no aparece con ese significado en el DRAE, quizás por haber tenido menos éxito comercial) e incluso “buñuelo” (Guatemala) o “picarón” (Chile).

lunes, 12 de abril de 2010

Alentar


Cuando lo escuché, al principio me costó pillarlo, pero al final me dí cuenta de que era una especie de conversión en verbo del adjetivo “lento”, como si no existieran ya “aminorar”, “lentificar”, “ralentizar”, “retrasar”, “aflojar (el paso)”, “reducir (la velocidad)”, “hacer más lento”, “ir más despacio” o “imprimir lentitud”.

Dominatrix



Del latín “dominatrix” (“soberana”, “señora”) tenemos el castellano “dominatriz” o “dominadora” (‘mujer que adopta el papel dominante en las prácticas sexuales’). No voy a entrar a valorar las prácticas sexuales del prójimo, por muy transgresoras que sean, a no ser que también transgreda mi amado castellano sólo porque con la equis le resulte más cool.

Disposable



En este caso no es una adaptación, sino una utilización directa del inglés “disposable” (/dɪ'spəʊzəbəl/). Objetos como cámaras, cuchillas de afeitar, cubiertos y demás están dejando de ser “desechables” o “de usar y tirar” para convertirse en “disposables”, a imagen y semejanza de los cerebros de quienes se empeñan en utilizar estos barbarismos (incluso haciendo extraños juegos de palabras, como en «pañales para niños “disposables”»). También es común en Hispanoamérica el uso del adjetivo “descartable”, no con el significado usual de ‘que puede o debe ser descartado o excluido’, sino como sinónimo de “desechable”; se trata de un término aceptado por la RAE, pero tiene un tufillo a “discard” /dɪs'kɑ:d/ (“deshacerse de”, “desechar”, “descartar”, “desembarazarse de”) que no me gusta nada. Luego están los chicos de Investigar 11S que lo confunden todo y mezclan “disposable” con “desechable” y con “dispensable” (que se puede dispensar, es decir, eximir o absolver”) para terminar utilizando esta última palabra con el significado de las anteriores.

viernes, 9 de abril de 2010

Disc-jockey (/dɪskdʒɒki/)



Adaptación gráfica propuesta para la expresión inglesa “disc-jockey” (/dɪskdʒɒki/), común en cuanto al género (el/la disyóquey) y cuyo plural es “disyoqueis”.
Ha sustituido al castellano “pinchadiscos” (‘persona encargada de seleccionar y poner discos en una discoteca o en determinados programas de radio o televisión’), hasta tal punto que la utilización de nuestro vocablo connota los acordes de «¡Saca el güisqui Cheli para el personal, que vamo’asé un guateque; llévate el casete pa’ poder bailar, como en una discoteque!», mientras que decir “disc-jockey”, “DJ” (/'dɪ:dʒeɪ/), “deejay” o “diyei” implica una fiesta de lo más fashion, rodeado de celebrities übercool, en alguna discoteca trendy o en el loft de alguna VIP.

Disfrutable



“Agradable”, “divertido”, “gracioso”, “entretenido”, “simpático” o “grato” son palabras que no existen para el verdadero amante del espanglish, quien a buen seguro, al ver el término “enjoyable” (/ɪnˈdʒɔɪəbl/), deduce rápidamente: «si “enjoy” es “disfrutar”… ¡entonces “enjoyable” será “disfrutable”!» ¿Por qué quedarse en “disfrutable”, y no ir un poco más allá con “placerable”, de “pleasurable” (/ˈpleʒərəbl/), en lugar de “agradable” o “placentero”?

miércoles, 7 de abril de 2010

Parquear el carro o vacunar la carpeta


La Nación. Jueves, 08 de marzo de 2001.

El "spanglish" cobra vuelo en EE.UU.
Uno de cada 10 residentes es hispano.
Es frecuente la mezcla entre el español y el inglés.
La palabra "almacén" puede derivar en "grosería" (por grocery ) y otras calamidades.

Carlos Caíque Weidemann, empresario argentino radicado en Rockvielle, Maryland, no podía creerlo: uno de sus empleados, de origen salvadoreño, no entendía por qué en la oficina de Seguridad Social nadie había prestado atención a su pedido. "Sólo dije que iba a aplicar (to apply, presentar) una forma (form, solicitud) para un excuse me (permiso) de trabajo", contó, desanimado. Nadie había entendido qué diablos quería.
En otra ocasión, los ojos de Susan, la señora de Caíque , cobraron el aspecto de un dos de oro: la mucama, también salvadoreña, iba a llegar con demora. Todo bien, pero no parecía convincente el motivo expuesto. "Tengo el sancocho en la cueva , señora", se disculpó por teléfono.
Quiso decirle que tenía la carne en el horno. Horno que, en "spanglish", no es cueva, como en América Central, sino estufa (stove). Y que, en realidad, es la cocina en sí (el electrodoméstico, convengamos).
Uno de cada 10 residentes de los Estados Unidos nació en otro país, según el censo; la mitad de ellos es de origen latinoamericano. La mezcla entre el español nativo y el inglés adquirido suele derivar en frases deshilachadas en ambas lenguas. Pensadas en una y expresadas en la otra.
Como parquear (estacionar, to park) el carro (auto, car) o la troca (camión o camioneta, truck). O pedir un estimado (estimate, presupuesto). O llamar para atrás (to call back) por teléfono. O invitar broders (amigos, aunque provenga de brother, hermano) a comer una barbacoa (barbecue, parrillada) o tomar una soda (gaseosa). O introducir (presentar, to introduce) a alguien.
O ajustar una canilla que liquea (gotear, to leak), una boila (boile, caldera) o un abanico (fan, ventilador). Artes y oficios tan dignos como ser rufero (reparador de techos, roof). O dealer (vendedor, sobre todo de vehículos). O norsa (enfermera, nurse). O plastero (yesero, de plaster, yeso). O ingeniero (engineer, título pomposo de los encargados de los arreglos generales en los edificios).
Empleado para grosería.
De ahí que en los accidentes pueda haber casualidades . No son casualidades, sino pérdidas, heridos, bajas, desgracias (casualties). Y que en los velatorios exista el riesgo de expresar simpatía (sympathy, compasión o pésame) a los deudos.
Una grosería. Que, hablando mal y pronto, significa almacén (grocery). Razón por la que no hay que darse por aludido si uno lee en un aviso clasificado: "Se busca empleado para grosería".
Susan no advirtió en un primer momento que la mucama estaba cuqueando (cocinar, to cook). Ni pensó que fuera a quitear (renunciar, to quit). Su trabajo, después de todo, consistía en vacunar la carpeta (pasar la aspiradora, vacuun cleaner, por la alfombra, carpet) y en otros quehaceres domésticos. Y ella, a su vez, era una buena boss (jefa) que pagaba cash (en efectivo) cuando trabajaba overtime (horas extras).
La mucama, al día con sus taxes (impuestos), tenía excuse me de trabajo. Una ventaja en el Primer Mundo. Que, you know , no reconoce bordes (borders, fronteras).

Por Jorge Elías.
De la Redacción de La Nación.