jueves, 28 de octubre de 2010

Excedidamente


Cristian “Movimiento Zeitgeist” Fernández, estrella mundial de la traducción Tex-Mex, nos deleita esta vez con este genial invento, ingeniosa adaptación propia del inglés “exceedingly” /ek'sɪ:dɪɳlɪ/ (“extremadamente”, “tremendamente”, “infinitamente”, “sumamente”, etc.)

Eventualmente


Nada que objetar cuando se utiliza en su significado castellano: “inciertamente”, “casualmente”, “fortuitamente”, “accidentalmente”, “provisionalmente”, “ocasionalmente”, es decir, “de manera circunstancial” u “opcionalmente o a voluntad”. Lo malo es que cada vez es más frecuente verlo utilizado como calco del inglés “eventually” (/ɪˈventʃʊəlɪ/): “finalmente”, “al final”, “con el tiempo”; de hecho, hay muchísima gente que cree que son estos los verdaderos significados de la palabra. Así, del mismo modo, cometen errores al traducir “eventualmente” al inglés (sería “possibly”, “by chance”, “accidentally” o “unintentionally”, pero nunca “eventually”) y también confunden el inglés “eventual” /ɪˈventʃʊəl/ (“final”) con el castellano “eventual” (“temporal”). La connotación es español es de futuro, en inglés de incierto. Tampoco es apropiado el sentido de “provisionalmente” o “temporalmente”.

martes, 26 de octubre de 2010

Aeróbic / Aerobic


Por mucho que nos empeñemos en intentar parecer más cultos o interesantes utilizando términos provenientes de otras lenguas, la mayoría de las veces hacemos el ridículo; sobre todo si, como en este caso (y en muchos otros) utilizamos la palabra de manera diferente al original, cambiándole todo el sentido. Así, cuando alguien dice “soy monitora de aeróbic” o “me gusta hacer aerobic”, lo que está diciendo en realidad a oídos de un angloparlante es “soy una monitora aeróbica” o “me gusta hacer aeróbico” (más o menos), ya que “aerobic” es un adjetivo, el equivalente al castellano “aeróbico” (perteneciente o relativo a la aerobiosis o a los organismos aerobios), mientras que el sustantivo (es decir, la actividad en sí) sería, si sufrimos la irresistible necesidad de evitar hablar castellano, “aerobics” (técnica gimnástica consistente en realizar ejercicio físico aeróbico al ritmo de la música). En este caso nos enmiendan la plana desde América, donde han entendido bien el origen del término y lo han traducido como “ejercicios aeróbicos” o “gimnasia aeróbica”.

Browsear


Espantoso calco del inglés “to browse” /braʊz/ (“echar una ojeada”, “echar un vistazo”, “hojear”, “curiosear”, “mirar”, “navegar por Internet”, “explorar”) que, pese a su cacofonía, nos regala frases tan divertidas como “browsear files y barras de progreso” o “mejorar el browsear” (aquí entraría también en juego la gramática…).

Despiadado



El amigo Greg Grisham, de Investigar 11S, me da más trabajo que informáticos, periodistas deportivos y ejecutivos agresivos todos juntos. En esta ocasión, en un derroche de imaginación, nos regala la frase “su renuncia en favor de su hijo Uday, tan despiadado por los Iraquíes”, a la cual se le pueden dar dos sentidos: uno manteniendo la mala traducción, pero cambiando de preposición (“con” en vez de “por”), y otro corrigiendo la traducción, en la cual este señor, inexplicablemente, ha traducido “despised” (“despreciado”, “menospreciado”) por “despiadado” (“ruthless”, “heartless”, “merciless”).

miércoles, 20 de octubre de 2010

¿Ecológico, orgánico o biológico?



En los últimos años están proliferando cada vez más los alimentos denominados “ecológicos”, “orgánicos” o “biológicos”. En la Unión Europea, las denominaciones “orgánico”, “ecológico” y “biológico” para los productos agrícolas y ganaderos destinados a la alimentación humana o animal se consideran sinónimos y su uso está protegido y regulado por los Reglamentos Comunitarios 834/2007 y 889/2008. Los prefijos eco– y bio– también están protegidos y regulados en todos los idiomas de la Unión. Según dónde nos encontremos, podemos oír una de estas tres denominaciones, pero no son del todo equivalentes entre sí, por lo menos en lo que se refiere al (perdón, a nivel de) lenguaje. En cada país hay costumbre de usar uno u otro término. Por ejemplo, en España está más extendido el uso de “ecológico”, en Portugal y Francia se usa más el término “biológico” (en francés “biologique” /bjƆlƆƷik/), mientras que en el Reino Unido se utiliza más orgánico (“organic” /ɔ:(r)'gænɪk/ en inglés).



Empezando por el diccionario, vemos que una sustancia “orgánica” es aquella que ‘tiene como componente constante el carbono, en combinación con otros elementos, principalmente hidrógeno, oxígeno y nitrógeno’. Así, un abono orgánico (humus, estiércol, guano, compost) es un fertilizante que proviene de restos animales o sustancias vegetales, es decir, que no se fabrica por medios industriales por medio de aditivos químicos o artificiales, con lo que protege el suelo y necesita menos energía para su fabricación; luego un alimento orgánico será aquel procedente de tales cultivos, es decir, un producto agrícola obtenido mediante un proceso saludable y sin daños al medio ambiente, no expuesto a pesticidas, herbicidas, abonos, semillas genéticamente modificadas u otros ingredientes artificiales, interfiriendo lo menos posible en el medio ambiente, utilizando los recursos de forma racional y buscando la sostenibilidad. ¿Hasta qué punto estos conceptos limitan la definición de “orgánico” a los productos agrícolas, excluyendo a los ganaderos?



El término “ecológico”, proviene de “ecología” (‘defensa y protección de la naturaleza y del medio ambiente’), de tal modo que podría decirse que este término incluye el concepto de “orgánico” más una connotación de protección de la naturaleza, con lo que abarcaría la cría de animales no tratados con hormonas ni antibióticos y criados en condiciones más humanas y naturales, la forma tradicional de criar animales, sin alimentarlos con derivados de otros animales.



Finalmente, “biológico” proviene de “biología” (‘ciencia que trata de los seres vivos considerando su estructura, funcionamiento, evolución, distribución y relaciones’), por lo que en este caso me resulta más difícil encuadrar este término dentro de los conceptos anteriores. Independientemente de los métodos utilizados, nuestros productos agrícolas y ganaderos van a seguir siendo “biológicos” (por el momento).

Clan



Término tomado del inglés “clan” (/klæn/), que a su vez proviene del gaélico “clann” (“hijos”, “descendencia”), y éste del latín “planta” (“planta”, “brote”). En general, define al ‘grupo, predominantemente familiar, unido por fuertes vínculos y con tendencia exclusivista’, y en particular, en Escocia, al ‘conjunto de personas unidas por un vínculo familiar’.

martes, 19 de octubre de 2010

Deuce (/djʊ:s/)



Curioso término, uno de los cientos que utilizamos a diario en el vocabulario deportivo casi sin darnos cuenta. Siempre había pensado que provenía del francés, y el oráculo Wikipedia lo corrobora. Sin embargo, no aparece en los diccionarios de francés que he consultado, aunque sí lo hace en los de inglés. Al castellano lo traducen como “[cuarenta] iguales” o “empate” y al francés como “égalité” (/egalite/), que no por casualidad es lo que dicen los jueces de silla de Roland Garros cuando se alcanza tal marcador.

lunes, 18 de octubre de 2010

Estrés


Si comenta por ahí que sufre de “tensión”, que está sometido a mucha “presión”, que su trabajo le supone una gran “carga” o que termina la jornada muy “fatigado”, sin duda su interlocutor interpretará que sin duda usted es uno de esos estereotipados funcionarios que comienzan su jornada con el descanso del café (perdón, coffee break), que empalma con la partidita de mus, la cual no termina hasta que llega el momento de salir a hacer algún recado. Por el contrario, si asegura que sufre de “estrés” (del inglés “stress” /stres/), que está muy “estresado” o que su profesión es muy “estresante”, a buen seguro despertará la admiración y el asombro de todos los que le escuchen, que dudarán si es usted un cirujano que salva las vidas de docenas de personas cada día, o bien el consejero delegado de un banco en medio de una operación estratégica de vital importancia. El efecto es aún mayor si lo explica por escrito haciendo uso de grafías con s- líquida como “stres”, “stresante” o “stresar”.
El término fue acuñado por el filósofo y médico Hans Selye, nacionalizado canadiense pero de origen austrohúngaro, cuyo escaso conocimiento de la lengua inglesa provocó que eligiera el término “stress” (“hincapié”, “acento”) para describir su descubrimiento del Síndrome de Adaptación General o SAG, cuando habría sido más correcto “strain” (“presión”, “tensión”, “carga”, “fatiga”, “esfuerzo”).
También se puede dotar a este término de una mayor importancia si le añadimos el prefijo “tecno” y utilizamos neologismos como “tecnoestrés” (‘tensión que puede provocar el uso de las nuevas tecnologías’), “tecnoansiedad” (‘tensión y malestar por el uso presente o futuro de algún tipo de dispositivo electrónico’), “tecnofatiga” (‘agotamiento por el uso de las nuevas tecnologías’) y “tecnoadicción” (‘dependencia de las nuevas tecnologías en cualquier momento y en cualquier lugar, además de querer estar al día de los últimos avances tecnológicos’).
Además, existen otros vocablos de la misma familia como “eustrés”, “euestrés”, “eutrés” o “estrés positivo” (cuando la respuesta física y psicológica del sujeto al “estrés” favorece la adaptación al factor “estresante”, por lo que supone un estímulo positivo y un factor motivador); “distrés” (del inglés “distress” /dɪs'tres/ “aflicción”, “angustia”, “peligro”, “sufrimiento”, “dolor”, “agotamiento”, “fatiga”) o “estrés negativo” (estado de “estrés” prolongado, que puede llegar a ser permanente y suele tener efectos negativos en la salud del que lo padece); “estresor” (cualquier suceso, situación, persona u objeto que provoca una respuesta de “estrés”); etc.

Estor



Como ocurre con la mayoría de los calcos, se toma una palabra de otra lengua (este caso el francés “store” /stƆr/: “persiana”, “toldo”) y se traslada a nuestra propia lengua cambiándole totalmente el significado (“cortina”; del tipo que consta de una sola pieza que se recoge verticalmente).
Pero está visto que en el mundo de los calcos, neologismos y demás siempre podemos encontrar algo peor, como es el caso del palabro “estore”, tomado del inglés “store” /stɔ:(r)/ (“tienda”, “(gran) almacén”, “depósito”).

viernes, 15 de octubre de 2010

Estocaje / Stockage



Hay quien (perdón, «ahi kien»), para referirse a la ‘cantidad de mercancías que se tienen en depósito’ o a la ‘cantidad de algo disponible para uso futuro’, en vez de utilizar algo sencillo como “inventario”, “almacenamiento” o “almacenaje”, se van al inglés “stock” (“existencias”, “reservas”, “provisiones”, “surtido”, “mercancía almacenada”, “mercancía en depósito”, “mercancía sobrante”, “excedente”) o se inventan palabros como “estocaje” o “stockage” que no existen ni en castellano ni en inglés (allí lo llaman “stocktaking” /'stɑ:kteɪkɪŋ/, pero claro, es todo un trabalenguas). También he oído el barbarismo “estocar” (e incluso su variación taurina “estoquear”), del inglés “stock” /stɒk/ (“surtir”, “abastecer”, “proveer”, “llenar”). Curiosamente, en inglés también existe la palabra “inventory” (/'ɪnvəntərɪ/), con el mismo significado; pero claro, como suena a español no es tan cool.
Como en la variedad está el gusto, también tenemos prensa como El Periódico, donde se inventan su propia versión de “stock”: “estoc”.

Estándar


Pues sí; esta también, aunque la recoja el DRAE. Es una adaptación gráfica del inglés “standard” /'stændə(r)d/ (muchos incluso lo escriben así), y significa lo mismo que “modelo”, “norma”, “patrón”, “referencia”, “criterio”, “medida”, “tipo”, “nivel”, “calidad” (como sustantivo) o “normal”, “corriente”, “fijo”, “habitual”, “legal”, “clásico”, “típico” (como adjetivo).
Lo mismo aplica a “estandarizar” (de “standardize” /'stændə(r)daɪz/: “tipificar” o “normalizar”), con sus variantes aún más espantosas “estandardizar” (ésta le gusta al ‘Guorz’, porque no me la subraya), “standarizar” y “standardizar”.

martes, 5 de octubre de 2010

Espídico


Término derivado del inglés “speed” /spɪ:d/, que a su vez es el nombre callejero de la “anfetamina” y sustancias similares. Se utiliza para referirse tanto a la persona que ha tomado este tipo de droga sintética y está experimentando sus efectos, como a la que actúa de manera nerviosa, alterada y con mucha energía, por analogía con dichos efectos. En castellano podríamos utilizar términos como “azogado”, “alterado”, “activo”, “turbulento”, “alborotado”, “febril”, “desasosegado”, “movido”, “agitado”, “eufórico”, “nervioso”, “excitado”, “inquieto”, “intranquilo”, “revuelto”, “acelerado”, “convulso”, “perturbado”, “bullicioso”, “exasperado”, “tenso”, “desazonado”, “tumultuoso”, “ansioso”, “desquiciado”, “atolondrado”, “alocado”, “aturdido” o “desbocado”.

Encumbrar


La diferencia de tiempo entre buscar la traducción de una palabra o inventarnos lo que nos venga en gana es de unos segundos, muy pocos si utilizamos uno de los múltiples diccionarios disponibles en Internet. Esto es algo que no tuvo en cuenta Francesc Miralles, autor del artículo “Vacaciones en casa” publicado en El País Semanal el 25 de julio de 2010. Al encontrarse con la palabra “encumbered”, participio del verbo “to encumber” /ɪn'kʌmbə(r)/ (“cargar”, “estorbar”, “llenar de”) en la traducción de un extracto del libro de Gil Friedman Cómo Llegar a ser Totalmente Infeliz y Desdichado, nos regala la frase “su vida llegará a estar tan ‘encumbrada’ de actividades que las veinticuatro horas del día no le bastarán”. “Cargada” y “llena de”, entre muchas otras, habrían sido soluciones fáciles y coherentes, ¡pero para qué molestarse en intentar escribir bien!