jueves, 22 de diciembre de 2011

Elemental, escuela


Calco debido sobre todo a la confusión con la palabra “elementary” (/elɪ'mentərɪ/), que no siempre debe traducirse por “elemental”, sino que según el contexto puede ser también “básico”, “fácil”, etc.
En el caso que nos concierne, la traducción correcta de “elementary school” (/elɪ'mentərɪskʊ:l/) sería “educación primaria”, “educación básica”, “enseñanza básica”, “estudios básicos” o “estudios primarios”. Otras maneras de referirse al mismo concepto, además de “primary school” (/'praɪmərɪskʊ:l/) son “grade school” (/greɪdskʊ:l/) y “grammar school” (/'græmə(r)skʊ:l/), pero no por ello debemos traducirlas por “escuela de grado” o “escuela de gramática” respectivamente.
Otros calcos parecidos serían “estudios de negocios” (de “business studies”, en vez de “Ciencias Empresariales” o “Económicas”), “primer grado” (de “first grade”, en vez de “primer curso”) o “estudiante de medio tiempo” (de “half time student”, en vez de “estudiante a tiempo parcial”), además del espantoso “jaiscul” (de “high school”, “instituto de enseñanza secundaria”).

Interceptar

 

Es común en los medios de comunicación el empleo del verbo “interceptar” aplicado a personas, como en «las autoridades declararon que intentaron “interceptar” a los delincuentes», «los inmigrantes huyeron y los agentes tan solo pudieron “interceptar” a dos mujeres de origen subsahariano» o «la Guardia Civil ha logrado “interceptar” a 24 personas».
Sin embargo, el verbo “interceptar” significa ‘detener una cosa o apoderarse de ella antes de que llegue a su destino’ por lo que no se puede aplicar a personas, sino a cosas: «”interceptar” un misil». El verbo “interceptar” también significa ‘obstruir, dificultar o interrumpir el paso en una vía de comunicación’. De este modo, en los ejemplos anteriores sería más correcto utilizar otros verbos como “detener”, “retener” o en todo caso “interceptar el paso”.

Honor (hacer honor a tu deuda)


Aunque una de las acepciones del verbo “honour” (/'ɒnə(r)/) es equivalente al castellano “hacer honor a” (“demostrar ser digno de”), no podemos lanzarnos a traducir a trancas y barrancas cualquier cosa que nos encontremos, como hicieron los encargados del texto del doblaje de la serie de televisión The Big Bang Theory que, cuando se encontraron con la expresión “honour a debt” (“satisfacer” o “pagar” una deuda), no se molestaron en mirar el diccionario e hicieron a la pobre Kaley Cuoco decir una burrada como “hacer honor a tu deuda”.

Hoja de ruta


Originariamente, este término se refiere al ‘documento en el que constan las instrucciones e incidencias de un viaje o transporte de personas o mercancías’. Sin embargo, recientemente se ha ampliado su significado a partir de una mala traducción de la expresión inglesa “roadmap” /rəʊdmæp/ (“mapa de carreteras”) para describir las ‘fases que se establecen para alcanzar un objetivo’, sustituyendo a expresiones de toda la vida como “plan(es)”, “agenda”, “programación”, “planificación”, “pasos” o “cronograma”.

Hogareño


Traducción sin sentido por parte de Cristian Fernández, mundialmente conocido por haber pergeñado la adaptación al castellano de la guía del Movimiento Zeitgeist. En este caso, nuestro amigo se encuentra en el original con la expresión “household system” (en el contexto de electrodomésticos). Evitando a toda costa cualquier tipo de razonamiento lógico, nuestro amiguito se tira a la piscina con eso de “sistema hogareño”, olvidándose de otras palabras como “electrodoméstico”, “enseres eléctricos”, “utensilios domésticos”, etc.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Bodi


Adaptación gráfica propuesta para la voz inglesa “body” (/'bɒdɪ/), ‘prenda interior femenina, elástica y ajustada, de una sola pieza, que cubre el tronco y se abrocha en la entrepierna’. Su plural es “bodis”, nunca “bodys”, que no es ni inglés (sería “bodies”) ni español.
Como en infinidad de otros casos, se trata de un calco de inglés con viaje solo de ida; es decir, que a lo que por aquí nos empeñamos en llamar “bodi”, “body” o como a cada cual le parezca, en inglés no tiene nada que ver con el uso arriba mencionado. En inglés “body” es “cuerpo”, “cadáver”, “parte principal”, “carrocería”, “organismo”, “entidad”, “grupo”, “colección”, “conjunto” o “volumen”, ninguno de los cuales se corresponde con prenda alguna, ni interior ni exterior, ni femenina ni masculina, ni elástica ni rígida, ni ajustada ni holgada, ni de una sola pieza ni de varias.
Para quien le interese no meter la pata cuando hable inglés, es bueno conocer palabras como “leotard” /'lɪətɑ:d/ (“malla”, no “leotardo”), “bodysuit” /bɒdɪsʊ:t/ (‘prenda interior femenina…’), “body shirt” (/bɒdɪʃɜ:t/) o “body stocking” (/'stɒkɪɳ/).

Sino y si no

 

Se confunde con frecuencia la conjunción adversativa “sino” con la condicional “si” seguida de la negación “no” (“si no”).
Así, encontramos a veces noticias con una grafía equivocada, como «”Sino” hubiera intervenido el juez, se habrían autorizado las obras», «El secretario general no fue expulsado, “si no” que dimitió» o «No solo se han visto ovnis, “si no” que además han aterrizado». Lo adecuado habría sido escribir «”Si no” hubiera intervenido el juez…», «…no fue expulsado, “sino” que dimitió» y «No solo se han visto ovnis, “sino” que además…»
“Sino” es (además de un sustantivo que significa ‘hado’, ‘destino o fuerza desconocida que actúa sobre las personas y determina el desarrollo de los acontecimientos’) una conjunción adversativa que se usa principalmente para contraponer una afirmación a algo previamente negado: «No fue expulsado [lo que se niega], “sino” que dimitió [lo que se afirma]»; unir dos enunciados en los que el segundo añade algo al primero: «No solo se han visto ovnis, “sino” que además han aterrizado [se han visto + han aterrizado.]»
“Si no”, por otra parte, es la suma de la conjunción “si”, que introduce una fórmula condicional, y el adverbio de negación “no”, y por lo tanto se escribe en dos palabras separadas: «”Si no” hubiera intervenido el juez…»
Una forma sencilla de saber cuándo debe escribirse “sino” y cuándo “si no” es ver si entre “si” y “no” puede incluirse algún elemento sin pérdida de sentido en el texto: «”Si no” hubiera intervenido el juez…» = «”Si” el juez “no” hubiera intervenido…» En caso afirmativo, se trata de “si” + “no” y debe escribirse en dos palabras.

BitTorrent


Puede referirse al “protocolo” diseñado para el intercambio de ficheros de igual a igual (del inglés “peer-to-peer” o “P2P”), creado originalmente por el programador Bram Cohen y basado en una aplicación informática libre, o al “cliente”, programa informático que permite al usuario establecer una conexión P2P para descargar ficheros que poseen otros usuarios de la misma red de ficheros y que están dispuestos a compartir basándose en la filosofía BitTorrent (compartir por igual para todos) para facilitar su intercambio.

martes, 20 de diciembre de 2011

“Malasio” y “Malayo”

 

En una noticia fechada en Kuala Lumpur se informa de que el Gobierno de Malasia ha decidido volver a emplear el término “malasio” en lugar de “malayo” para designar a la lengua oficial.
La decisión de los gobernantes de ese país no debe influir en el uso correcto de las palabras que tenemos en español para referirnos a sus habitantes y a la lengua que hablan, pues el cambio de denominación es una cuestión política interna que no tiene por qué seguirse fuera de Malasia, más aún si se tiene en cuenta que no es la primera vez que cambian el nombre: en 1957 (año de la independencia del país) se llamó “malasio” a la lengua oficial; después, en 1987, se cambió a “malayo”; y ahora, en el 2007, deciden volver a llamarla “malasio”.
Las denominaciones establecidas en español y que aparecen en el Diccionario panhispánico de dudas son las siguientes: “malasio” como gentilicio de Malasia y “malayo” para referirnos a la lengua oficial de ese país.
Son también “malayos” (de Malaya) los miembros de un pueblo originario de la península de Malaca, la parte continental de Malasia, que es el nombre que ha tenido tradicionalmente en español todo el país. El término “malasio” se aplica al natural de este país asiático, en el que además de malayos habitan importantes minorías de chinos e indios.
Por otra parte, en español no son correctas las formas “Malaysia” (nombre en inglés de ese país) ni su adaptación “Malaisia”.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Espejear


Todo significado que se aleje de la acepción de esta palabra en castellano (‘relucir o resplandecer como un espejo’) y que se acerque a la traducción del verbo “mirror” /'mɪrə(r)/ (“reflejar”) es claramente un anglicismo superfluo perfectamente sustituible por dicha traducción.
Así, es correcto por ejemplo el uso que le da Álvaro Pombo en su novela “Una ventana al norte”, cuando escribe “Se sentía impulsada por un viento herético, un viento sur que brotaba dentro de sí misma y que la hacía reverdecer y espejear como un gran balandro viento en popa”, o el de Manuel Vicent en su novela “Balada de Caín”, cuando escribe “Después de muchos meses de travesía, en el horizonte comenzaron a espejear unas laderas saladas”. No es correcto sin embargo el uso que le da Jorge Carrión en su artículo “Como en las mejores familias”, publicado en ABC Cultural el 19 de junio de 2010, cuando escribe lo siguiente: “la primera escena del primer capítulo y la última del capítulo final se espejean”; se trata de un inconfundible calco del inglés “mirror each other”, lo cual nos hace sospechar sobre la autoría real de este escrito.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Funeral


Como en inglés “funeral” (/'fjʊ:nərəl/) designa tanto al “funeral” (o “funerales”) como al “entierro”, los amantes del espanglish han afilado los colmillos y han intentado que olvidemos el significado de esta palabra en castellano (‘conjunto de los oficios solemnes que se celebran por un difunto algunos días después del entierro o en cada aniversario de su muerte’) con frases como «un “funeral” en Madrid cuesta ya 3703 euros, un 16% más que en 2010», cuando se están refiriendo al gasto total que conlleva un entierro, y no al de la misa que se suele celebrar al cabo de unos días.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Buquear / Bukear / Bookear


Infames calcos “espánglicos” del verbo inglés “to book” /bʊk/ (“reservar”, “concertar”, “contratar”, “hacer una reserva”, “contabilizar”) para perpetrar frases tan espantosas como «¿usted me puede “bukear” todos los billetes?» o «estoy “buqueando” unos billetes aéreos» (también es rebuscado y extraño lo de “billetes aéreos”, cuando lo más común en castellano es “pasaje de avión”; ni siquiera se me ocurre de dónde puede salir, ya que en inglés suele decirse “airline ticket” o “plane ticket”, no “air ticket”).
Dedicado a mis amigos Santi, Almudena y al resto de sufridos empleados (inminentes exempleados) de American Express, empresa que como celebración por haber obtenido enormes beneficios por su actividad en España ha decidido trasladar sus oficinas a otros países, merecido premio por años y años soportando a miles de titulares (perdón, tarjetahabientes) prepotentes y pomposos (entre otros varios adjetivos que empiezan por pe) de tarjetas “esturión”, “platínum” (con el acentazo bien puesto en la i, aunque en inglés lo lleve en la a; todo sea por evitar decir “platino” en castellano), “golz” y demás.

Hobby (/'hɒbɪ/)


Tan común que el corrector de Word ni siquiera me la subraya y que incluso está recogida en el diccionario de la RAE como ‘pasatiempo, entretenimiento que se practica habitualmente en los ratos de ocio’. Sinceramente, yo me quedo con el castellano: “afición”, “pasatiempo”, “entretenimiento”, “pasión”.

Hoax (/həʊks/)


Siempre han existido “engaños”, “bulos”, “bromas”, “patrañas” o “noticias falsas”, pero ahora resulta que si el mismo hecho tiene lugar a través de Internet hay que cambiarle el nombre y llamarlo “hoax” (causando gran confusión, ya que las pronunciaciones y ortografías son de lo más dispares y disparatadas). Si le llega algún mensaje (perdón, mail) sobre virus informáticos incurables, cadenas de solidaridad o regalos de grandes empresas, hágase un favor a usted y al resto de la humanidad y, antes de creérselo o enviárselo a sus amiguitos, consulte su veracidad en páginas como Rompecadenas, VSantivirus o Museum of Hoaxes.

Hit (/hɪt/)


Una canción o una película pueden tener “éxito” o causar un gran “impacto”, pero la única manera de saber que han llegado a la cima es si los califican de “hit” (o incluso “mega hit”), si llegan al “hit parade” (“lista de éxitos”) o si son incluidos en alguna recopilación de “greatest hits”. Eso sí, por el contrario a nadie le interesaría estar en la “hit list” (“lista negra”) de algún “hit squad” (“escuadrón de la muerte”).
Por otra parte, en el béisbol designa el ‘tiro que no es interceptado por la defensa del equipo contrario y permite al bateador alcanzar una base’. Con este sentido, hay quien recomienda su adaptación al español en la forma “jit”, grafía que se documenta ya en la prensa mexicana («Todos los jugadores de los Dodgers batearon al menos un “jit”») pero que ha dado lugar a lamentables variantes como la expresión “jitear la loto” (“ganar la lotería”).
Finalmente, en publicidad también se utiliza “hit” para designar el “impacto (publicitario)” y, en el campo de (perdón, a nivel de) las páginas de internet, las “visitas”, “páginas consultadas” o “accesos”.

Cuestionar


Cuando no se discute ni se pone en duda algo no es apropiado emplear el verbo “cuestionar”, sino “preguntar”. “Cuestionar” es ‘poner en duda lo afirmado por alguien’ o ‘controvertir un punto dudoso, proponiendo las razones, pruebas y fundamentos de una y otra parte’, y se aplica a las personas o asuntos que no se consideran fiables o que están sin decidir: «La oposición “cuestionó” los datos económicos que el Gobierno había presentado», (lo que quiere decir es que no se fiaba de los datos).
Sin embargo, no es correcto emplear “cuestionar” con el sentido de “preguntar”, tomado del inglés “to question” (/'kwestʃən), como en los siguientes ejemplos: «El entrenador no contestó cuando fue “cuestionado” por lo que esperaba del partido» o «Eso fue lo que declararon Rice y el embajador cuando fueron “cuestionados” en torno a la postura china»; en estos casos, lo apropiado habría sido «El entrenador no contestó cuando se le “preguntó” lo que esperaba del partido» y «Eso fue lo que declararon Rice y el embajador cuando se les “preguntó” por la postura china» (tampoco son correctas frases del tipo «el entrenador fue preguntado por lo que esperaba» o «fueron preguntados acerca de la postura china», en las que se hace un uso anglicado de la voz pasiva).
El ejemplo más reciente lo encontramos en el número 1252 de XL Semanal, donde titulan «“Cuestionando” a Arturo» una entrevista con el exitoso Pérez-Reverte por sus veinte años de colaborador con la revista. Extraña manera de celebrar un aniversario, si te dedicas a “cuestionar” al más famoso de tus columnistas.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Chipear



En este caso no nos referimos al verbo originario de Chile, utilizado para referirse a ‘pagar al contado’, sino a un extraño calco del inglés “to chip” /tʃɪp/ (“cascar”, “romper un trocito de”, “hacer/abrir un agujero”, “astillar”, “desconchar”) utilizado en el ámbito de la informática para designar el hecho de realizar algún tipo de modificación el algún dispositivo (consola de videojuegos, descodificador de televisión, etc.), tal como añadir, retirar o modificar algún elemento de este con el objeto de obtener alguna ventaja (poder utilizar juegos pirateados, ver más canales de los contratados, etc.)

Soporte al cliente (Xosé Castro Roig)

 

Hace poco, un colega me dijo que «mi batalla personal contra la expresión soporte técnico estaba perdida», que «el término ya estaba muy extendido».
Tras cavilar, sigo preguntándome si las majaderías tienen fecha de caducidad, si los profesionales que trabajamos con el idioma podemos permitirnos el lujo de cejar en este intento de no dejar que las burradas cuajen, maduren, se extiendan o sustituyan a nuestras castizas expresiones. ¿Acaso este intento no forma también parte de nuestra profesión?
No me tachen aún de intolerante: no hablo de sutiles deslices, de lagunas terminológicas del español, de discutibles neologismos… No, hablo de expresiones válidas en nuestro idioma que están siendo sustituidas por otras incorrectas; como “soporte técnico”, una macarrónica traducción de “technical support” llevada a cabo por algún incurioso colega y auspiciada por grandes fabricantes informáticos, como Microsoft.
Si se nos estropea el televisor, tenemos que telefonear al servicio de asistencia técnica, pero, según parece, si se estropea la computadora, tenemos que hablar con el servicio de soporte técnico. Todo procede de una mala traducción del verbo y sustantivo “support”, que significa más cosas que “soportar” y “soporte” (“apoyo”, “servicio”, “sustentación”…)
Pero lo más sorprendente es cuando una expresión es sustituida por una traducción macarrónica que significa lo contrario. En un anuncio de la página de ofertas de empleo de un diario español buscaban personas para su “departamento de Soporte al cliente”; vamos, que no querían personas para dar “servicio o asistencia” al cliente sino para soportarlo. ¿El mundo del revés?

lunes, 12 de diciembre de 2011

Concretizar


Neologismo procedente del francés “concrétiser” /kÕkretize/ (‘concretar’, ‘materializar’), sinónimo perfecto del verbo “concretar”. Está aceptado por la Academia, que le dio entrada en el Diccionario en 1992.
Conviene añadir que tanto “concretar” como “concretizar” se utilizan excesivamente en lugar de otros también apropiados como “definir”, “puntualizar”, “abreviar”, “delimitar”, “aclarar”, “condensar”, “precisar”, “resumir” o “reducir”. En el lenguaje del fútbol, aunque se use metafóricamente con el significado de ‘conseguir un tanto o un gol’, también puede decirse “marcar”, “terminar”, “resolver”, “acabar” o “culminar un gol / jugada / juego”.
Por otro lado, el sustantivo “concretización” se admite como sinónimo de “concreción”, aunque esta última es la forma más extendida y preferible para referirse a la ‘acción y efecto de concretar’. No es correcta la grafía “concrección”.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Computadoras insoportables (Xosé Castro Roig)

 

Si se dieran premios a las mejores burradas, uno lo tendría que llevar la empresa que decidió crear un departamento de “Soporte al cliente”, traducción macarrónica de customer support, es decir, de ‘asistencia o servicio al cliente’.
Pero al hilo de esta confusión tan nimia (estremece pensar que una palabra tan sencilla de traducir como support cause tanto revuelo; ¡qué será de las expresiones realmente complicadas!), recuerdo ahora la anécdota de mi padre y su flamante PC. Hace un año, más o menos, me telefoneó para decirme que se había comprado una computadora nueva con tantos megabytes de RAM, tantos de disco duro, etcétera.
—Y además, me regalan una peana para el teléfono —terminó diciendo.
—¿Una peana? —pregunté francamente extrañado.
—O un colgador; no lo sé exactamente, tengo que llamarlos para que me lo aclaren.
—Pero... ¿qué te dijeron exactamente?
—Pues que el precio de la computadora incluye soporte telefónico.
No deja de hacerme gracia que un comercio se ufane de tener “asistencia técnica por teléfono” y la denomine soporte telefónico (siempre será mejor que línea caliente, que de todo hay...). Una decepción para mi padre, que se veía muy contento con algún tipo de soporte para su teléfono, pero que trocó en alegría al saber que era asistencia telefónica gratuita durante unos meses; más valiosa sin duda.
Del mismo modo, el verbo support se traduce muchas veces mal en informática y textos técnicos cuando significa ‘admitir’ o ‘aceptar’ o equivale a ‘puede operar con’ o ‘puede funcionar con’. Oso decir que, si hubiera que hacer una regla, sería esta: «casi nunca equivale a ‘soporte’ o ‘soportar’». Si algunos traductores la siguieran, sus textos ganarían en precisión. Si no, siempre podría dar lugar a expresiones tan curiosas como la que vi en las instrucciones de una agenda electrónica:
Esta agenda organizadora no soporta Windows.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Enyoyar


Lamentablemente, este feo barbarismo no significa “dar yoyas”, porque realmente es lo que se merece la lumbrera que se haya inventado esta bazofia, calco del inglés “enjoy” /ɪn'dʒɔɪ/ (“disfrutar de”, “gozar de”, “pasarlo bien”, “divertirse”). Incluso existe una bitácora con la palabra por título, en la cual el autor hace gala de sus excepcionales habilidades lingüísticas, amén de promocionar una extraña banda de reggae cuya primera canción se titula “enyoyando”. No incluyo ningún enlace a lo mencionado anteriormente por respeto al lector.
También existe la variante “enjoyar”, cuyos inventores se olvidan de que se trata de una palabra ya existente desde hace tiempo en castellano con un significado totalmente diferente: ‘adornar con joyas a alguien o algo’; ‘adornar, hermosear, enriquecer’; ‘entre plateros, poner o engastar piedras preciosas en una joya’.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Hipster


La traducción clásica del término sería “pantalón de cintura baja”, pero eso tendría bastante poco que ver con el uso habitual de esta palabra, que quizá podríamos intentar traducir al castellano con neologismos como “modernillo”, “cultureta”, “gafapasta”, “pseudointelectual” o “intelectualoide”.
“Hipster” deriva de la palabra “hip”, la cual usaban los músicos de jazz en los años cuarenta para diferenciar a los entendidos en la emergente subcultura afroamericana. Los miembros de dicha subcultura fueron llamados “hepcats”, que luego se transformó en “hipster”. Los “hipsters” originales eran seguidores de los creadores de la bohemia, relacionados con la cultura gitana, y tenían un modo de vivir con una escala de valores diferente a la de la sociedad burguesa. Imitaban a los músicos de jazz negros en su forma de vestir, en su humor sarcástico, la jerga, la actitud relajada, la pobreza autoimpuesta y la libertad sexual. Todo ello sumado a una ideología de izquierda que causó un gran impacto en su momento. Cuando estos “hipsters” envejecieron, inventaron el entonces peyorativo “hippie” para referirse a los jóvenes que trataban de imitarlos.
El término se recuperó en los noventa para describir a jóvenes urbanos de clase media y alta con intereses alejados de las corrientes predominantes de la moda y la cultura, como la música alternativa o el cine independiente; la mayoría se autodenominan progresistas y en su indumentaria destaca la ropa sacada de tiendas de ropa usada y las características gafas de pasta.

Hip /hɪp/


No es que a nadie se le haya ocurrido sustituir el castellano “cadera” por el inglés “hip”, y tampoco se trata de una abreviatura de “hippy” /'hɪpi/ (adaptado al castellano como “jipi” por la última edición del DRAE, aunque espero que para la próxima lo sustituyan por el genial término “perroflauta”), ni del estilo musical “hip hop” o del movimiento HIP (Historically Informed Performance, o Versión Históricamente Informada), que busca la representación de las obras musicales clásicas de manera similar a la forma en las que fueron concebidas, utilizando instrumentos originales. En este caso estoy hablando del término “hip” en su significado de “a la moda”, “de moda”, “al día”, “al tanto” o “enterado”, zafias palabras que deberían no sólo ser sustituidas por “hip”, fashion, trendy, cool y demás, sino desterradas por siempre de nuestro anticuado vocabulario.

Hedge fund (/hedʒfʌnd/)


Como muchas cosas en esta vida, a la hora de vender un producto, puedes encontrarte con dos tipos de clientes: el que se fija en el contenido y el que se fija en el continente; para estos últimos se inventaron productos como el “hedge fund”, el “short-selling” (“venta en corto”), los “swaps o IRC (Interest Rate Cap)” (contrato de permuta financiera) o los “credit default swaps” (“seguros de impago”).
En realidad son un timo, pero es como el de la estampita: se juega con la avaricia; para las víctimas potenciales, el atractivo del nombre, sobre todo si el timador se llama Lehman, Madoff o Banif, es suficiente para caer en la trampa. Cualquier persona un poco menos superficial leerá la letra pequeña y se dará cuenta de que estos “fondos de inversión libre”, “fondos de cobertura libre”, “fondos especulativos”, “fondos de capital-riesgo” o también, eufemísticamente hablando, “fondos de gestión alternativa” son vehículos de inversión colectiva de alto riesgo, sometidos a reducida regulación y a escasas obligaciones de información, que utilizan técnicas de inversión financieras no permitidas para los fondos tradicionales.

Hecho a sí mismo


Extraño calco de la expresión inglesa “self-made” (‘que ha alcanzado su posición o ha llegado a donde está gracias a sus propios esfuerzos’).

viernes, 25 de noviembre de 2011

Importante, uso y abuso

 

En los medios de comunicación se está extendiendo el uso de “importante” como término comodín, como ilustran los siguientes ejemplos: «A pesar de la importante caída de Wall Street, otros parqués no se han visto afectados» y «Habrá lluvias importantes en todo el país». Dado que la palabra “importante” se puede usar para ponderar multitud de situaciones, en las noticias es aconsejable utilizar términos más precisos, de modo que en los ejemplos anteriores habría sido preferible decir: «A pesar de la fuerte caída de Wall Street, otros parqués no se han visto afectados» y «Habrá lluvias intensas en todo el país». Otras alternativas a “importante” son, por ejemplo, “necesario”, “influyente”, “decisivo”, “abundante”, “ilustre”, “vital” y “conveniente”. El hecho de que la palabra tenga un sentido tan general puede ser origen de ambigüedades, como en «Se deja desatendido un importante sector de la sociedad», donde se puede referir, por ejemplo, a un sector amplio o bien a un sector que sin ser amplio se considera conveniente atender por otras razones.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Fantastique (/fãtastik/)


Totalmente superfluo calco del francés para referirse al género literario y cinematográfico en el que se solapan la ciencia ficción, el terror y la fantasía, produciéndose una intrusión de los fenómenos sobrenaturales en una narración por lo demás realista. Es decir, en castellano “género fantástico”.

Eyeliner (/'aɪlaɪnə/)


De “eye” /aɪ/ (“ojo”) y “line” /laɪn/ (“rayar”, “trazar líneas sobre”, “bordear”) se forma la palabra “eyeliner”, totalmente innecesaria por tener los equivalentes en castellano “lápiz de ojos” o “delineador de ojos”.
También existe la versión futbolística “eyelinier”.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Heavy (/'hevi/)


No estoy seguro de cuál de los significados de “heavy” (“pesado”, “denso”, “fuerte”, “considerable”, “cuantioso”, “aplastante”, “enorme”, “intenso”, “grueso”, “tosco”, “cargado”, “encapotado”, “profundo”, “apretado”, “severo”, “numeroso”, “duro”) es el que corresponde con la expresión «¡Es que esto es muy “heavy”! ¿Entiendes? ¡Osea!» Y la verdad es que me da igual, ¿sabes?

martes, 15 de noviembre de 2011

Head-hunting (/hed'hʌntɪɳ/)


Según Infoempleo, se trata de un ‘proceso proactivo de selección de altos directivos, cuyas cabezas visibles (los “headhunters” /hed'hʌntə(r)/ o “talent scouts” /'tæləntskaʊt/) gestionan con discreción la búsqueda y fichaje de ejecutivos’. Por supuesto, no encontraremos al directivo adecuado si en vez de contratar a un “headhunter” para que realice un proceso (proactivo, sobre todo que sea proactivo) de “headhunting” (es decir, un “talen search”), pedimos a un “cazatalentos” o “reclutador” que nos busque a una “persona talentosa” o al “individuo idóneo” para un puesto de trabajo. Ni que decir tiene que no debe usarse la traducción literal “cazador de cabezas”.

Haute cuisine (/'otkɥizin/)


Manera mucho más glamorosa (también lo he visto como “grande cuisine”) de decir “alta cocina”, es decir, la cocina practicada en los grandes hoteles y restaurantes.

Hashtag (/hæʃtæg/)


Acrónimo de “hash mark” /hæʃmɑ:k/ (“almohadilla”, “tecla numeral”) y “tag” /tæg/ (“etiqueta”) utilizado en la red social Twitter para identificar palabras clave por medio de una cadena de caracteres formada por una o varias palabras concatenadas y precedidas por una almohadilla (#). Posteriormente, un usuario podrá buscar dicha cadena y su mensaje estará presente en los resultados de la búsqueda junto con otros mensajes con la misma “etiqueta”.

Jurar y juramentar

 

“Juramentar” significa ‘tomar juramento a alguien’ («Humala juramentó este jueves a su gabinete ministerial»), y jurar, ‘someterse alguien a un juramento’ («Humala juró como presidente»); por lo tanto no pueden emplearse indistintamente.
Sin embargo, en ocasiones los medios de comunicación utilizan “juramentar” en lugar de “jurar”: «Villarán juramentó como alcaldesa de Lima» o «Juramentaron los congresistas que están al servicio de las compañías mineras».
El término “juramentación”, que podría tomarse como el sustantivo correspondiente a “juramentar”, tiene el mismo significado que “juramento” (‘acción de jurar’) en varios países de América, según recoge el Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias de la Lengua Española.
Además, “juramentar” también significa ‘obligarse con juramento’ y en este caso se utiliza siempre con pronombre («Trabajadores de 24 estados se juramentaron para impulsar la unidad»).

lunes, 14 de noviembre de 2011

Lo que es, lo que viene siendo

 

La construcción “lo que es” es innecesaria en las frases en las que su uso no modifica el significado.
A menudo los medios de comunicación utilizan la construcción coloquial “lo que es” en frases como «El área técnica está trabajando en lo que son los proyectos ejecutivos» o «Colaborar con lo que es los contenidos de la radio» (en la que ni siquiera hay concordancia).
Yendo aún más lejos, hay quien prefiere añadir florituras a la expresión y convertirla en “lo que viene siendo”, muy divertida cuando se la oímos a los personajes de Los Serrano, pero ya no tanto cuando vemos cómo su público la convierte en parte de su vocabulario.
En los ejemplos anteriores lo adecuado habría sido eliminar esta construcción, ya que no modifica en absoluto su significado: «El área técnica está trabajando en los proyectos ejecutivos» o «Colaborar con los contenidos de la radio».
La intención de relieve que parece subyacer a este uso se podría expresar, según el caso, con formas como “en concreto”, “concretamente”, “específicamente”, “específico”, “en particular”.
Por otra parte, esta secuencia de palabras aparece en innumerables contextos de forma correcta: «Cómo explicar lo que es Twitter a quien no lo conoce», «Es más compleja y, lo que es más importante, está muy bien organizada» o «Me enseñó lo que es la amistad».

viernes, 11 de noviembre de 2011

Chusear


Como no hay dos sin tres, ahí va la tercera burrada del día recién sacada del horno del espanglish, caliente como el infierno, seco como el desierto de Sonora. En este caso es fácil adivinar que proviene del verbo “choose” (/tʃʊ:z/), cuyas diferentes traducciones en castellano (“elegir”, “escoger”, “decidir”, “optar por”) son tan enrevesadas que se hace casi obligatorio optar por este precioso híbrido.

Chainear


Calco espanglish del verbo “shine” /ʃaɪn/ (“limpiar”, “sacar brillo a”, “brillar”, “relucir”, “destacar”), que da lugar a espantos como “si chaineas tus botas, se van a ver mejor” o “antes de irme, me chainée bien y me puse colonia”.

Cachar


Se está poniendo de moda entre hispanohablantes el uso del barbarismo “cachar” como calco del inglés “catch” /kætʃ/ (“agarrar”, “coger”, “parar”, “asir”, “atrapar”, “capturar”, “pescar”, “pillar”, “sorprender”, “tomar”, “entender”, “oír”, “captar”). Así, se oyen burradas como “¿cachaste/cachai?” (“¿lo has entendido?”), “le caché robando” (“le sorprendí robando”) o “¡vaya cachada!” (“¡vaya pillada!”)
Tan común se ha vuelto este uso que la RAE lo ha incluido en su Diccionario en la tercera acepción del verbo “cachar”, que ya existía en castellano con los significados de ‘hacer cachos o pedazos algo’, ‘partir o rajar madera en el sentido de las fibras’, ‘arar una tierra alomada llevando la reja por el medio de cada uno de los lomos, de modo que estos queden abiertos’ ‘desconchar’ y ‘cornear’.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Couponing


Del inglés “coupon” /'kʊ:pɒn/ (“cupón”, “vale”, “boleto”) tenemos la apasionante actividad del “couponing” o ‘compilación de bonos de descuento’, importada directamente desde nuestro amado Imperio y basada en la compra compulsiva (nada nuevo bajo el sol) pero con la particularidad de hacerlo con descuento. ¡Qué me importa a mí si realmente no lo necesito o si la calidad es deleznable, si luego puedo fardar con los amigos de lo lumbrera que he sido consiguiéndolo mucho más barato que nadie!

“Sistema inmunitario” y no “sistema inmunológico”

 

Se recomienda llamar “sistema inmunitario” y no “sistema inmunológico” al sistema que tienen los seres vivos para protegerse de enfermedades y sustancias extrañas.
En las noticias sobre la concesión del Premio Nobel de Medicina a tres científicos por sus investigaciones sobre la inmunidad, se pueden leer frases como «Tres carreras dedicadas a estudiar el sistema inmunológico», «Han ayudado a poner las bases de la inmunoterapia contra el cáncer, que enseña al sistema inmunológico a combatir las células tumorales».
Sin embargo, “inmunológico” es lo relacionado con la ciencia de la inmunología, como tal disciplina, mientras que para lo relacionado con la inmunidad la palabra más apropiada es “inmunitario”.
Aunque en propiedad “inmune” se aplica a los organismos resistentes a ciertas enfermedades, las Academias ya aceptan, por su amplio uso, “sistema inmune” como sinónimo de “sistema inmunitario”.

martes, 8 de noviembre de 2011

Hat-trick (/'hættrɪk/)


Término típico del mundo de la magia, referido a los trucos realizados con un sombrero del que se extraen típicamente conejos u otros animales u objetos, posteriormente adaptado al deporte del críquet, donde se premiaba con un sombrero o una gorra al lanzador que conseguía la hazaña de lograr tres “wickets” /wɪkət/ (‘lanzamientos a las tres estacas situadas detrás del bateador para derribar uno de los dos travesaños ubicados en su parte superior, tras lo cual el jugador queda eliminado y es reemplazado por otro’) de manera consecutiva, y finalmente apropiado por otros muchos deportes para referirse al “triplete” o “tripleta” (marcar tres tantos en un solo encuentro o conseguir tres victorias consecutivas): marcar tres goles en un partido (balompié), hacer tres ensayos en un mismo partido (rugby), conseguir tres home runs (béisbol), clavar los tres dados en el centro en la misma ronda (dardos), ganar la carrera saliendo desde la primera posición de la parrilla de salida y tras conseguir la “vuelta rápida” (en automovilismo, confusa expresión para referirse a la “vuelta más rápida” —“fastest lap” en inglés— o “mejor vuelta”, puesto que “rápidas” son todas las vueltas o deberían serlo), etc.
Si algún periodista deportivo leyendo esto, les aclaro que me estoy refiriendo a lo que ellos denominan “hard-trick”.

Hard-boiled (/'hɑ:rd'bɔɪld/)


Literalmente significa “duro” o “endurecido”, referido tanto a un huevo (cocido) como a una persona (como antónimo de “sentimental”), pero también se utiliza para describir un tipo de novela negra algo más violenta de lo habitual.

Happy hour (/'hæpiaʊə(r)/)


“Hora feliz” en castellano, se trata de una estrategia comercial (perdón, de marketing) utilizada en establecimientos de hostelería, consistente en ofrecer bebidas a precios más baratos durante momentos concretos del día.

Normatividad

 

Se desaconseja el uso de la palabra “normatividad” para referirse al ‘conjunto de preceptos establecidos en las leyes’, ya que las palabras apropiadas son “normativa” y “norma”.
En los medios de comunicación, sin embargo, se puede leer en ocasiones frases en las que se usa esta voz con este sentido: «El país cuenta con una adecuada normatividad en materia de protección civil» y «Últimamente se están haciendo esfuerzos por crear una normatividad que limite el uso de teléfonos celulares».
Lo adecuado para referirse al conjunto de reglas y preceptos aplicables a una determinada materia o actividad es “normativa”, aunque también se puede usar “norma”, en especial cuando se trata de una ley o reglamento específico, de modo que habría sido mejor «El país cuenta con una adecuada normativa en materia de protección civil» y «Últimamente se están haciendo esfuerzos por crear una norma que limite el uso de teléfonos celulares».
El sentido propio de la palabra normatividad es ‘cualidad de normativo’, como cuando se dice «ese texto carece de normatividad», donde se expresa que el texto citado carece de valor normativo y por tanto solo recomienda o informa.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Correo electrónico (Xosé Castro Roig)



Uno de los temas de discusión más habituales desde hace años es la manera de traducir abreviadamente el término inglés e-mail. Incurrimos, como en otras ocasiones, en el error de tomar otro idioma como unidad de medida válida para el nuestro, un camino que no lleva más que a la desesperación y a cometer atropellos lingüísticos.
La mayoría de las propuestas que se hacen suelen ser confusas, incorrectas o impropias, pues acostumbran a conculcar las costumbres de formación de neologismos o abreviaturas de nuestro idioma: correo-e, c-elec, c. elec., correl, c. e., etc. Son propuestas que, en general, no acaban de desnudarse de sus vestiduras inglesas, como el lector sabrá apreciar.
Las abreviaturas del término correo electrónico correctamente formadas son válidas, pero es que en la mayoría de las ocasiones no haremos referencia al correo sino a la dirección electrónica.
Cuando queremos que alguien nos envíe una carta o una tarjeta postal, le damos nuestra dirección postal y no nuestro correo postal. Del mismo modo, si queremos que alguien nos escriba un mensaje electrónico, le damos nuestra dirección electrónica, y no nuestro correo electrónico.
En mi opinión, debemos aprovechar la ventaja del castellano en este preciso contexto, pues podemos emplear tres términos distintos para cada concepto:
e-mail (dirección): dirección electrónica
e-mail (medio de comunicación): correo electrónico
e-mail (mensaje): mensaje electrónico
Aun así, algunos hablantes confunden el contenido con el continente: escríbeme a mi correo; mándame un correo, etc. Esta construcción se asemeja a otras como te envío una moto (con el sentido de ‘te envío el sobre mediante un mensajero motorizado’).
En cualquier caso, sobre esta cuestión hay una cosa clara: en muchos casos —la mayoría— no hace falta emplear la abreviatura; ni siquiera el nombre del concepto. Casi nunca. En una tarjeta de visita no indicamos dirección postal junto al nombre de nuestra calle; del mismo modo, no tenemos por qué indicar que esa dirección que contiene una arroba es una dirección electrónica, porque resulta obvio para cualquiera que conozca el correo electrónico. Hace años no, pero ahora, sí. Y si se trata de otro contexto, pues acudimos a la norma de creación de abreviaturas: dir. electr., direc. electr., etc., en función del espacio del que dispongamos.
Pero pensemos en español; dejemos de utilizar el inglés como medida. Durante años, gracias a traductores poco responsables y programadores angloparlantes algo perezosos, nos veíamos obligados a traducir y leer documentación y programas ametrallados por los puntos abreviativos. Nuestro idioma tiene una extensión distinta y eso debemos asumirlo los hablantes y los traductores, y preverlo los fabricantes que deseen comercializar sus productos traducidos.
¿Alguien puede decirme si no entiende esta ficticia tarjeta de visita?:
Fulanita de Tal y Cual
Productora
(+96) 456 987
fulanita@zutano.com
http://producciones-fulanita.com
Calle del Busilis, 34
42345 Córdoba (Argentina)
Ni siquiera es necesario indicar que ese número es de teléfono. Se sobreentiende. Tendríamos que distinguirlo si, además, se indicara un fax. Por ejemplo:
Fulanita de Tal y Cual
Productora
Tel. (+96) 456 987
Fax. (+96) 456 888
fulanita@zutano.com
http://producciones-fulanita.com
Calle del Busilis, 34
42345 Córdoba (Argentina)
¿Es necesaria la abreviatura de dirección electrónica en este contexto? ¿Es necesaria la abreviatura de dirección web o página web en este contexto? No.

jueves, 27 de octubre de 2011

Flash (/flæʃ/)


Voz inglesa, onomatopeya de un destello de luz artificial, que se usa en español con los sentidos de ‘aparato que, mediante un destello, da la luz precisa para hacer una fotografía instantánea’ y ‘destello emitido por este aparato’. En el lenguaje periodístico significa ‘noticia breve emitida con carácter urgente’. Aunque es palabra asentada en el uso internacional con su grafía originaria, puede adaptarse fácilmente al español en la forma “flas”.

Frisar / Frizar / Freezar


Adaptación al espanglish del verbo inglés “freeze” /frɪ:z/ (“helar(se)”, “congerlar(se)”, “quedarse inmóvil”, “paralizarse”, “anestesiar”), olvidándose de que este verbo ya existía en castellano (‘levantar y rizar los pelillos de algún tejido’, ‘disminuir’, ‘congeniar’, ‘acercarse’, ‘refregar’) antes de que un colectivo de indocumentados se pusiera como objetivo amargar la eternidad tanto a Shakespeare como a Cervantes.
Se trata de un palabro bastante utilizado en el campo de (perdón, a nivel de) la informática, referido a “congelar” o “detener” la configuración de un ordenador como protección contra virus u otras amenazas, aunque también se extiende a muchos otros ámbitos; así, no hace mucho pude ver en un mercado de Chicago el anuncio “pescado frisado” (es decir, “con los pelos de punta y rizados” o “disminuido”, digo yo, con lo cual me imagino que estaría en oferta), del mismo modo que también es común el uso de “frízer” (de “freezer” /'fri:zə(r)/) en lugar de “congelador”.

martes, 25 de octubre de 2011

Acto de presencia



Es inadecuado el uso de la forma “acto de presencia” referida a cosas. “Hacer alguien acto de presencia” es ‘estar presente en un lugar durante un tiempo muy breve y solo por cumplir’, por lo que es necesario tener la intención de asistir a algún sitio, lo que no le es posible a las cosas, que no tienen voluntad.
Por tanto, es incorrecto decir «La nieve ha hecho acto de presencia esta mañana», ya que la nieve no puede cumplir con un compromiso, sino que debería decirse «La nieve llegó esta mañana».
Tampoco las enfermedades obran procurando salvar las apariencias; así, en lugar de «La gripe hace acto de presencia», debería decirse «Llegó la gripe». Tampoco debe emplearse “hacer acto de presencia” con el sentido de “presentarse”, “acudir”, “comparecer”, “llegar” o “personarse”. “Acto de presencia” significa ‘asistencia breve y puramente formularia a una reunión o ceremonia’. En ejemplos como «Con el nuevo acuerdo, los miembros de la Guardia Nacional harán acto de presencia en la frontera a partir del próximo 15 de julio» o «Las autoridades invitadas al funeral hicieron acto de presencia de forma escalonada», lo que verdaderamente se está diciendo es que la Guardia Nacional visitará la frontera pero no se quedará en ella y que las autoridades aparecieron fugazmente en el funeral, una tras otra, solo para que las viesen allí.

Happening (/'hæpənɪŋ/)


El significado original es “suceso”, “acontecimiento”, “evento” u “ocurrencia”, pero también se utiliza para designar a un tipo de manifestación artística multidisciplinaria, surgida en 1950 y caracterizada por su representación en lugares públicos y la participación espontánea de los espectadores, que dejan de ser sujetos pasivos. Es parecido a una performance (¿en qué se basan quienes deciden que “happening” es masculino y performance femenino?), pero más improvisado y menos previsible.

Hándicap


El inglés “handicap” (/'hændɪkæp/) significa “desventaja”, “obstáculo”, “inconveniente”, “impedimento”, “estorbo”, “discapacidad”, “minusvalía” como sustantivo y “perjudicar”, “establecer un obstáculo para” como verbo. A quien no le guste esta variedad de palabras, las cuales ofrecen diferentes denotaciones y connotaciones (no es lo mismo “desventaja” que “minusvalía”, por ejemplo), puede dejar descansar a su cerebro y simplificar todo con el palabro “hándicap”, sobre todo si se es practicante de una actividad tan apasionante como el golf donde, irónicamente, es muy importante tener un buen “handicap” (‘número de golpes adjudicados antes de empezar a jugar’). Para rizar más el rizo, también se han inventado el verbo “handicapar” (“perjudicar”, “suponer una desventaja”, “discapacitar”) y el adjetivo “handicapado” para referirse a la persona que sufre una discapacidad o minusvalía (“discapacitado”, “minusválido”).
El origen de la palabra está en el término “hand-in-cap” (literalmente, “mano en la gorra”), que designaba un juego en el que lo que se disputaba o intercambiaba se ponía en una gorra, tan antiguo al menos como el poema medieval inglés de William Langland Pedro el labrador (Piers Plowman). No adquirió su sentido moderno de ‘desventaja o circunstancia desfavorable’ hasta comienzos del siglo XX.
En estos tiempos de eufemismos histéricos (perdón, términos políticamente correctos), y debido en parte a un desconocimiento de la lengua y la etimología, ya no hay “minusválidos” (que no tiene nada que ver con “tener menos valor”, sino con “poder valerse menos por uno mismo”), sino “discapacitados” o “personas con discapacidad” (es decir, “sin capacidad” —concepto para el cual en inglés se suele utilizar “disabled” /dɪsˈeɪbld/, no “handicapped” /ˈhændɪkæpt/—, con lo que el eufemismo es totalmente fallido, si bien se trata de los términos aceptados internacionalmente para quienes tienen ‘déficits, limitaciones en la actividad y restricciones en la participación’ —RD 1856/2009, de 4 de diciembre— y de uso obligado en los textos normativos en España desde el 1 de enero de 2007) o el enrevesado y rimbombante “personas de capacidades diversas”; los “ciegos” son “invidentes” (también “no vidente”, por ejemplo en Argentina); los “sordos”, “personas impedidas de audición”; los “gordos”, “fuertes”; los “pacientes” o “enfermos”, “usuarios” o “clientes”; los “enanos”, “personas bajitas”; y los “niños”, como en la famosa tira de Mafalda, “seres humanos en vías de desarrollo”.
Como suele ser habitual en estos casos, a quienes abusan de estas perífrasis y circunloquios se les termina viendo el plumero y nos regalan joyitas como esta del 18 de julio de 2016 en Radio 5: «Al igual que entran hombres y mujeres para una oferta de trabajo, deberían entrar “discapacitados”», lo cual no es de extrañar cuando personas que creen estar luchando por la inclusión de los minusválidos propugnan el uso de términos como “personas con discapacidad” (repito: esto quiere decir “personas sin capacidad”) en contraposición a “personas convencionales”.

Hamburguesa


Si nos limitamos al castellano, con esta palabra estaríamos definiendo a la persona natural de Hamburgo, o a lo perteneciente o relativo a dicha ciudad de Alemania. Sin embargo, la triste realidad es que hoy en día el número de personas que pueden situar Hamburgo (o simplemente Alemania) en un mapa es inversamente proporcional al número de parroquianos de establecimientos como McDonald’s o Burger King, donde se sirven “hamburguesas”; en este caso no se trata de señoras alemanas, sino de bocadillos (perdón, sandwiches) hechos con tortitas de carne picada semejantes a lo que antaño se conocía como “filete ruso”. Desgraciadamente, siempre se puede ir un paso más allá, con lo que ya pocos se conforman con decir “hamburguesa” (o, en su versión “Tex-Mex”, jamberga o jamborguer) para referirse tanto al filete como al bocadillo; es una palabra que suena tan española que da grima, así que hay sustituirla rápidamente por algo que suene más cool, como “burger” (/'bɜːɡə(r)/), que luego muchos pronuncian como “booger” /'buːɡə(r)/ (“moco”), contribuyendo a la confusión y chanza del personal).

lunes, 24 de octubre de 2011

Condicional de rumor


Término acuñado por D. Fernando Lázaro Carreter (quien lo consideraba una mala traducción del francés, lengua en la que es normativo el uso del condicional con valor conjetural —“conditionnel journalistique”—) en sus estupendos dardos en la palabra para referirse a la mala costumbre de algunos periodistas de utilizar el condicional para dar informaciones dudosas, no confirmadas ni avaladas por nadie y cuya veracidad no se garantiza.
Se trata de un uso del condicional innecesario en muchas ocasiones, poco elegante en casi todas y que resta credibilidad a la información, lo cual no ha impedido que la Academia haya terminado tolerándolo en su Nueva gramática de la lengua española, pues se utiliza cada vez con más frecuencia.
También Álex Grijelmo escribió sobre esta cuestión, poniendo como ejemplo el siguiente texto: «Iniesta “habría donado” a los damnificados por los incendios de Valencia los 300.000 euros de la prima por la Eurocopa». La construcción da claramente a entender que España no ganó ese campeonato y que el futbolista “habría donado” la prima (escueta si la comparamos con la que habrían conseguido en el Mundial de Brasil) si la hubiera conseguido. Tan no confirmada estaba la noticia que, en efecto, se demostró falsa.
El condicional tiene diversos usos en español como verbo principal. Entre otros:
• Como oración condicional propiamente dicha: «Si quisieras, lo “harías”». «Si lo hubiera sabido, “habría venido” antes».
• Como fórmula de cortesía: «¿Le “importaría” dejarme pasar?»
• En una narración, como futuro del pasado en sustitución de un pretérito simple: «Primero se licenció en Medicina y, años más tarde, se “doctoraría” en Psicología».
• Como expresión de probabilidad o duda referida al pasado (a menudo mediante un cálculo aproximado): «En la manifestación “habría” unas 200 personas», «“Serían” las ocho de la mañana cuando avisaron a Secundina», «para entonces ya “habría dimitido” Anastasio».
En este último caso, sin embargo, con frecuencia no estamos en puridad ante un hecho dudoso, sino ante un sucedido que se tiene por cierto aunque se le añadan algunas dudas: la manifestación existió, a Secundina la avisaron temprano y Anastasio se fue en algún momento. Lo que no nos atrevemos a asegurar con esas oraciones es ni cuántos manifestantes asistieron, ni cuándo se avisó a Secundina ni en qué instante dimitió Anastasio.
Así pues, ese uso concreto del potencial no cuenta tanto un hecho dudoso como lo dudoso que hay en un hecho. A partir de ahí, algunos periodistas han estirado la licencia y arrojan la duda sobre la acción sustancial que se cuenta, no sobre las accesorias. Y leemos informaciones como «Marcelo Bielsa “habría renunciado” a su cargo en el Athletic» (respetando la gramática, se deduce que el hecho principal no sucedió, es decir, que el entrenador no dimitió, que habría dimitido si hubiera podido, o si hubiera tenido motivos) o «El ladrón del códice “habría podido” blanquear el robo» (en este caso ya no sabemos si se trata de una duda o de una posibilidad que no se realizó).
Muchos redactores y editores han venido desechando en las noticias distintas fórmulas (evidenciales citativos) admitidas por la gramática pero rechazadas por el rigor: “al parecer”, “tal vez”, “quizás”, “probablemente”, “todo apunta que”, “puede que”, “podría”, “se conoce que”, “se supone que”, “se comenta que”… Sin embargo, este ambiguo uso del condicional en su forma simple y en su forma compuesta se cuela con pringosa constancia, produciendo titulares confusos como «Helmut Kohl “habría celebrado” su treinta aniversario con un gran derroche de dinero», ante el cual uno se pregunta si la fiesta llegó a celebrarse o no o frases absurdas como «recibió un trasplante en 2004, pero su cuerpo “lo rechazaría” en 2011, por lo que necesitó nuevas sesiones».
Según algunos manuales, la solución podría estar en olvidarse de la conjetura y centrarse en los hechos, puesto que las noticias no verificadas no son noticia, o al menos no deberían serlo. Por ejemplo, si la policía sospecha que el asesino es Fulano, el periodista debería escribir que «la policía sospecha que el asesino es Fulano» (lo cual no convierte a Fulano en asesino), en vez de barruntar que «el asesino “habría sido” Fulano», y así evitar pasar de un hecho cierto (la policía sospecha) a uno inseguro (Fulano habría sido).