lunes, 24 de enero de 2011

Esparrin


Calco del inglés “sparring partner” /'spɑ:rɪŋ'pɑ:tnə(r)/ (“adversario”, “contrincante”) referido a la persona con la que se entrena un boxeador para preparar un combate (en ocasiones también extendido a otros deportes) o persona que es utilizada por otra como objeto de sus acciones, en sentido figurado.

jueves, 20 de enero de 2011

Fee (/fi:/)


No es un “falso amigo” porque no hay ninguna palabra española que se le parezca, pero los connaisseurs del lenguaje corporativo han conseguido un efecto parecido. Disconformes con la simpleza de “tarifa”, “cargo de emisión” o “gasto de gestión” (“service fee”), ni cortos ni perezosos (bueno, perezosos sí) la sustituyeron por la estupenda “fee”, sin ni siquiera molestarse en consultar el diccionario para darse cuenta de que realmente quiere decir “honorarios”, “emolumentos”, “cuota”, “entrada” o “matrícula”. Si es usted un amante del espanglish y quiere quedar bien evitando a toda costa las expresiones patrias, le recomiendo otras alternativas más acordes como “rate” /reɪt/, “fare” /feə(r)/ o “tariff” /'tærɪf/ (aunque claro, esta última se parece demasiado a “tarifa”).

Fast food (/fɑ:stfʊ:d/)


Lo mismo que “comida rápida” (también “comida al paso” en algunas zonas de América), pero por alguna razón resulta mucho más glamoroso decirlo en inglés; es como si, por poner otro ejemplo, la basura fuese menos basura sólo por decir “junk food” (/dʒʌŋkfu:d/) en vez de “comida basura” (también lo he visto como “trash food” /træʃfʊ:d/ en inglés y como “comida chatarra” en castellano).

miércoles, 19 de enero de 2011

Fashion / Fashionista



Curioso caso en el que un sustantivo en su idioma original (“fashion” /'fæʃən/: “manera”, “modo”, “moda”) pasa a ser un adjetivo en el nuestro para que algunos pedantes puedan utilizar la expresión “ser fashion” (o, mejor aún, “superfashion”), con el significado aproximado de “ir a la moda”, “estar a la última en cuestiones de moda” o “llevar un vestuario a la última moda”. Rizando el rizo, han ido más allá y se han inventado el palabro “fashionista”, cuyo sentido es equiparable al término “fashion conscious” (“pendiente de la moda”), pero sólo en idiotilandia, ya que en inglés tiene un sentido bastante peyorativo, con connotaciones de persona obsesiva y superficial. No quiero dar ningún disgusto a nadie pero, por lo que he podido investigar, en este caso somos nosotros los que hemos exportado el término (de ahí que en inglés también lo utilicen con el sufijo –ista, al igual que “sandinista” y “peronista”), luego desgraciadamente no existe la palabra “fashionist”, lo cual resta no poco allure al palabro en cuestión.

Farming (/'fɑ:mɪɳ/)


Expresión utilizada en una importante empresa de trabajo temporal holandesa, en la cual recomiendan que sus consultores y gestores realicen “farming” con sus clientes. Si buscamos el término en el diccionario, nos dice que se refiere a “agricultura”, “cultivo” (de tierra) o “cría” (de animales). No sé a lo que se referirán, ni quiero detenerme demasiado en pensarlo, pero espero que no sea una errata y se refieran al “pharming”, o estafa bancaria en internet (parecida al “phising”).

Contraloría



Palabro encontrado en el recomendable Informe de Intermón Oxfam “Letra pequeña, grandes abusos”. En principio, pese a lo poco común del término, todo parece cuadrar, ya que el DRAE lo recoge, definiéndolo como ‘órgano encargado de examinar la legalidad y corrección de los gastos públicos’. Sin embargo, si indagamos un poco más nos damos cuenta de que viene de la familia del vocablo “contralor” (‘funcionario encargado de examinar las cuentas y la legalidad de los gastos oficiales’), y este sí que es un calco evidente del francés “contrôleur” (/kÕtrolœr/). Si estamos de acuerdo en el uso de “interventor”, “revisor” o “controlador” en vez de “contralor”, por lógica también lo estaremos en que es más apropiado decir “intervención”, “revisión” o “control” en lugar de “contraloría”.

martes, 18 de enero de 2011

Beicon / bacón


La voz inglesa bacon /'beɪkən/ (“tocino”, “panceta ahumada”) se ha adaptado al español en las formas “beicon” (que adapta la grafía a la pronunciación inglesa original) y “bacón” (que conserva la grafía original, con pronunciación a la española), siendo mayoritaria la primera de ellas. Siempre es preferible el empleo de equivalencias españolas tradicionales, como “tocino”, “tocineta” o “panceta ahumada”.

viernes, 14 de enero de 2011

Deliverar groserías



Tomado del rótulo, bastante común en tiendas de los EE. UU., que reza «se deliveran groserías», que no quiere decir que se “deliberen cuestiones groseras”, sino que se “hace reparto de comestibles” (de “deliver” /dɪ'lɪvə(r)/ o “entregar”, “repartir”; y “grocery” /'grəʊsərɪ/ o “comestibles”, “provisiones”).

Carta abierta de la Academia Norteamericana de la Lengua


Carta abierta a los miembros de las 22 Academias de la Lengua Española del mundo hispánico, los rectores de planes de estudio relacionados con el español en las universidades de EE.UU. y los representantes de los medios de comunicación.
La Academia Norteamericana de la Lengua Española, habiéndose pronunciado en ocasiones anteriores contra la difusión del “espanglish” en la vida pública de este país, se dirige hoy a los responsables universitarios para aportar algunos datos de interés sobre este fenómeno lingüístico e instarlos a que reflexionen antes de dar cabida en sus planes a los defensores y propugnadores de una deformación dialectal, no sólo del español, sino también del inglés. Nuestra Academia está firmemente convencida de que todo inmigrante de habla española debe aprender el inglés correctamente, por ser el idioma de comunicación del país que lo ha acogido, y al mismo tiempo hablar y escribir el español con propiedad, puesto que es su lengua materna. Lo que no deben hacer es hablar mal el inglés y peor el español.
Históricamente, el español de EE.UU. ha sido representado por cuatro focos: el de los de origen mexicano, en el Sudoeste; el de los puertorriqueños, dominicanos y sudamericanos, en el Este, especialmente en Nueva York; el de los cubano-americanos, en la Florida; y el de los mexicanos y puertorriqueños, en Chicago. Últimamente, se han sumado a estos sectores contingentes importantes de centro y sudamericanos, radicados en los grandes centros urbanos de EE.UU., especialmente en Washington D.C. Al principio, estos inmigrante poseían escasos estudios y limitados medios económicos, pero usaron lo que sabían para adaptar y transformar los vocablos ingleses que oían en palabras espurias, en expresiones medio anglosajonas y medio españolas: “troca” (por “camión”), “lonche” (por “almuerzo”), “basketa” (por “cesta”), etc.
Durante muchos años, esta mezcolanza no pasó del hogar, de los amigos, de la calle. Y como hemos indicado, tenía modalidades tan variadas que se entendían con dificultad. Con la llegada de la Internet y el correo electrónico, estas personas empezaron a comunicarse a escala nacional y a adoptar términos ingleses españolizados para los tecnicismos de la informática: “uplodear” (por “cargar”), “dounlodear” (por “descargar”), “deletear” (por “borrar”), “chatear” (por “charlar”), “printear” (por “imprimir”), y muchos más por el estilo. Y no sólo se comunicaron entre sí, sino que alentados por jóvenes universitarios -carentes de formación sólida, pero con una ambición desmedida de distinguirse-, conocedores de la existencia de buenos equivalentes en español (hay por lo menos 20 diccionarios de informática en inglés y español), optaron por descartarlos y defender la difusión del espanglish.
A estos primeros brotes de apoyo universitario se están uniendo ahora otros elementos que se benefician de esta jerga publicando diccionarios de espanglish y sentando cátedra en centros universitarios. Esto sucede en momentos en que jamás ha habido tanto interés por parte del sector hispano en aprender bien no sólo el inglés, sino también el español. Hoy, además de estaciones de televisión y radio, periódicos y revistas, contamos con multitud de publicaciones de orden orientador para los que quieran perfeccionar su español, así como también con infinidad de diccionarios léxicos de ambas lenguas. En estas circunstancias, impulsar el uso del espanglish viene a representar un atentado contra las dos lenguas que integran esa denominación: el español y el inglés. En el presente, el espanglish no afecta todavía de forma grave al inglés ni al español, aun teniendo en cuenta que son 40 millones de hispanohablantes los que viven en EE.UU.; pero, apoyado y propagado por las universidades norteamericanas, sí podría afectarlos sensiblemente el día de mañana, cuando, en unos 25 años, esa masa hispanohablante haya alcanzado la cifra demográfica prevista de 60 millones. Alentar al espanglish es, pues, asegurar su imposición, o por lo menos, su adopción en amplios sectores de la comunidad, deformando así dos lenguas universales que merecen el mayor respecto. ¿Qué altura intelectual reflejaría la universidad del mundo hispánico si fomentara el “ghetto-English” como lengua modelo?

La legitimación del bastardo.

Google aprende a traducir en tiempo real


La aplicación de «Google Translate» para Android lanza un servicio que permite mantener conversaciones fluidas en inglés y español.
Ya está disponible para Android la nueva funcionalidad de Google Translate que permite la traducción a tiempo real de una conversación de voz, Conversation Mode. Por el momento, sólo entre el inglés y el español. Los resultados y la funcionalidad son otra cosa ya que aún está en forma experimental.
Un año después de su primer lanzamiento, Google Translate para Android crece para ofrecer un menú de navegación más sencillo y más formas de uso, pero sin duda la auténtica novedad es el llamado Conversation Mode. “Es una nueva interfaz de Google Translate optimizada para permitir una comunicación fluida con una persona cercana que use otra lengua”, explica el blog oficial de la compañía. Es tan simple como pulsar el botón, decir la frase en tu idioma y esperar a que sea reproducida por el teléfono. Entonces es el turno del otro, que pulsa de nuevo el botón y dice la frase en su idioma para que sea traducida.
Esta función ya fue presentada por la compañía a finales de 2010, pero ahora está disponible para la descarga de cualquier usuario con Android 2.1 o superior. Sin embargo, se trata de una aplicación experimental con muchas limitaciones. La primera, que solo funciona con dos idiomas: español e inglés. La segunda, que tiene problema para entender acentos, malas pronunciaciones, frases dichas muy rápido y falla con el ruido.
Fiabilidad del servicio.
Como advierte la empresa, este desarrollo aún está en fase alfa y su uso es complicado. Las pegas van desde la usabilidad hasta la validez de Google Translate como servicio.
Hasta la fecha, el traductor ha ganado numerosos adeptos por la facilidad para traducir páginas de web de forma automática, la enorme cantidad de idiomas que tiene integrados, su capacidad para traducir a la escritura romana caracteres asiáticos y porque, en realidad, es de uno de los traductores más efectivos. Sin embargo, aún no alcanza estándares de calidad para ser utilizado en conversaciones entre profesionales o para escritos oficiales.
Además, el servicio puede resultar incómodo por la necesidad de ir cambiando de mano el teléfono una y otra vez y por la lentitud que provocan las esperas a la traducción y reproducción de las frases.
Google Translate Conversation Mode es un invento esperado durante años: la automatización de las traducciones a tiempo real. Sin embargo, aún tiene mucho camino para ser una herramienta efectiva. Por el momento es probable que se quede en una herramienta para estudiantes, para conversaciones esporádicas y en un juguete en manos de los jóvenes con ganas de traducir.


miércoles, 12 de enero de 2011

Day trader (/deɪ'treɪdə(r)/)


Se trata de un inversor en bolsa que compra y vende instrumentos financieros en el transcurso de un día o sesión, de tal manera que, al cierre del mercado, no se queda con ningún valor en sus manos. En castellano he oído referirse a esta actividad como “operador en el día” (del mismo modo, “day trading” sería la traducción de “operaciones intradía”).
También existe la expresión “trading floor” para designar al ‘recinto donde se celebran las sesiones bursátiles’ (parqué en la jerga de la bolsa en español).
“Trader”, en economía, es la ‘persona que se dedica profesionalmente a hacer de intermediario entre los productores y las industrias’. Su uso es innecesario y puede sustituirse por “agente comercial” o, en el contexto del (perdón, a nivel del) mundo financiero, “operador financiero” (“registered trader”), “agente de bolsa” (“floor trader”) e incluso “agente vendedor/comprador en los mercados de futuros”.
¿Qué inconveniente hay para llamarlos así y evitar el nombre inglés? Quizás valga la excusa de siempre, es decir, que en inglés es más corto. Eso es obvio, pero también lo es que, aunque sea más corto, para la gran mayoría de hispanohablantes “trader” es mucho más difícil de entender que “operador financiero”.

martes, 11 de enero de 2011

Community manager (/kə'mjʊ:nɪtɪ'mænɪdʒə(r)/)


Lo mismito que “responsable de comunidad” o “gestor de comunidades”; es sólo que cada vez es más evidente que si no utilizamos el inglés para describir un puesto de trabajo nos estamos quitando importancia, cuando la realidad es que lo único que conseguimos es hacer el ridículo (sobre todo si, como vemos en infinidad de ofertas de trabajo, el empleador ni siquiera sabe de lo que está hablando y escribe “comunity”). La función de un “responsable de comunidad” es crear, gestionar, moderar y dinamizar una comunidad de usuarios en Internet (listas de distribución, grupos de noticias, foros, etc.) o de clientes de una empresa en el ámbito digital. Cada día, más y más empresas se dan cuenta de que las conversaciones sociales en línea adquieren cada vez más relevancia, y que necesitan un profesional con conocimientos sobre este tipo de comunicación para sacar provecho de los nuevos canales de comunicación a través de herramientas sociales.

lunes, 10 de enero de 2011

FAQ


Acrónimo del inglés “Frequently Asked Questions” (lista de preguntas y respuestas que surgen frecuentemente dentro de un determinado contexto y para un tema en particular) que ha satisfecho tanto a los amantes del espanglish (que no tienen ninguna duda a la hora de elegir entre “FAQ” o “preguntas (más) frecuentes”) y los de los acrónimos (que gozan tanto con “FAQ” como con “PUF” – “preguntas de uso frecuente”).

Fanfilm (/fænfɪlm/)


Película creada por algún aficionado, inspirada en alguna película, novela gráfica (perdón, cómic), serie televisiva, personaje o historia, y posteriormente distribuida por Internet y merced al boca a boca. Tanto la duración (avance –perdón, tráiler–, cortometraje o incluso largometraje) como la calidad (desde el vídeo casero hasta la superproducción a pequeña escala) son muy variopintas. Algunos muy conocidos son Fast Times at Hero High, Star Wars: Revelations, Born of Hope o The Hunt for Gollum.

viernes, 7 de enero de 2011

Palabras textuales



¿Tienes dudas de ortografía? Si no prestas atención puedes acabar en un blog de estudiantes de secundaria…
Las faltas de ortografía son el quebradero de cabeza de muchos escolares. De muchos escolares y de muchos adultos.
La diferencia creo que radica en que los escolares reconocen que aún están aprendiendo y no se sonrojan si en algún trabajo se les cuela una falta. Para algunos, la ortografía resulta una montaña tan escarpada como el Everest; otros se ponen las pilas e intentan no volver a cometer el error.
Por el contrario, los adultos suelen tomar dos posiciones: a) ha sido una errata (bendita palabra que nos hace parecer menos despistados) o b) paso de la ortografía, nunca he diferenciado "hecho" de "echo" y no me voy a poner ahora.
Así que, para ponernos las pilas a todos los que escribimos para que nos lea alguien, aunque sea una persona, Pablo L. Medel (profesor de secundaria en Madrid) y sus alumnos han lanzado una iniciativa de lo más interesante: [sic], un blog en el que cazan toooodas las faltas de ortografía que se encuentran en sus vidas cotidianas.
La premisa de Pablo a la hora de crear el blog e implicar a sus alumnos fue sencilla: «No me creían; les dije que el mundo estaba lleno de faltas de ortografía. No tenían más que llevar su cámara encima y hacerles fotos. He aquí el resultado».
Así que, gracias a los estudiantes que ahora pasean cámara en mano, en el blog aparecen catálogos, carteles, luminosos, nombres de productos, películas, menús del día... Y la verdad es que pocos títeres quedan con cabeza: organismos oficiales, portales de internet, grandes empresas o incluso editoriales.
Encontramos ejemplos en los rótulos en los que falte la tilde: "Zapaterias", "Comodo", "Xilofono de Pocoyo", "Apertura en sabado", "Financiación al 100% y gestion de creditos". En una de las fotografías más curiosas, un alumno señala una palabra encontrada en el diccionario: "Gitano: que actúa con engaño".
Ya sabes, la próxima vez que dudes, consulta el diccionario. O puedes acabar en [sic].
¿Lo mejor de la idea? Cualquiera puede sumarse, así que anima a tus hijos. A todos nos gusta tener cinco minutos de fama y, si encima se aprende algo, mejor que mejor.
¿Qué te parecen estas iniciativas? ¿Crees que pueden ayudar a los escolares a mejorar? ¿Has encontrado muchas barbaridades escritas últimamente?


miércoles, 5 de enero de 2011

Cash & carry (/kæʃən'kærɪ/)


Literalmente “compra y llévatelo”, se trata de una forma comercial evolucionada a partir de la venta mayorista tradicional, con la particularidad de dirigirse única y exclusivamente a profesionales (detallistas independientes y hosteleros) y operar en régimen de autoservicio. Para los que quieran hablar castellano, pueden optar por fórmulas como “tienda de venta al por mayor” o “venta mayorista”, amén de “Makro”, referente patrio del negocio.

Fan (/fæn/)


Procedente del inglés “fan”, abreviatura de “fanatic” (/fə'nætɪk/), esta palabra ya ha metastatizado totalmente en el habla actual (incluso está reconocida por la RAE), en sustitución de otras como “admirador”, “seguidor”, “entusiasta”, “aficionado”, “hincha”, “forofo”, “incondicional”, “adicto”, “fanático”, “devoto”, “partidario” o “amante”. En caso de decantarse por esta cutrez, se recomienda por lo menos acomodarla a la morfología española y usar “fanes” para el plural, en vez de “fans”.

Fake (/feɪk/)


Como sustantivo, significa “falsificación”, “imitación”, “impostor”, “embustero” o “farsante”; como adjetivo, “falso” o “sintético” y, como verbo, “falsificar”, “falsear”, “fingir”, “improvisar” o “simular”. Aquí lo usamos en el ámbito de Internet (para variar), en referencia a ficheros o servidores “falsos”, usuarios “impostores”, historias o comentarios “falseados”, “montajes” fotográficos, etc. En general, se mire por donde se mire, quien se empecine en evitar el castellano sigue siendo un “farsante”.

martes, 4 de enero de 2011

Drag queen (/drægkwɪ:n/)



De “drag” (“vestido de mujer”) y “queen” (“reina”), se trata de lo que en castellano denominamos “travesti” (‘persona que, por inclinación natural o como parte de un espectáculo, se viste con ropas del sexo contrario’), “travestí” (acorde con la pronunciación del étimo francés “travesti” /tʀavɛsti/) o “reinona” (si queremos subrayar la connotación de esa forma de transformismo con fines primordialmente actorales o de entretenimiento en espectáculos públicos).