jueves, 27 de octubre de 2011

Flash (/flæʃ/)


Voz inglesa, onomatopeya de un destello de luz artificial, que se usa en español con los sentidos de ‘aparato que, mediante un destello, da la luz precisa para hacer una fotografía instantánea’ y ‘destello emitido por este aparato’. En el lenguaje periodístico significa ‘noticia breve emitida con carácter urgente’. Aunque es palabra asentada en el uso internacional con su grafía originaria, puede adaptarse fácilmente al español en la forma “flas”.

Frisar / Frizar / Freezar


Adaptación al espanglish del verbo inglés “freeze” /frɪ:z/ (“helar(se)”, “congerlar(se)”, “quedarse inmóvil”, “paralizarse”, “anestesiar”), olvidándose de que este verbo ya existía en castellano (‘levantar y rizar los pelillos de algún tejido’, ‘disminuir’, ‘congeniar’, ‘acercarse’, ‘refregar’) antes de que un colectivo de indocumentados se pusiera como objetivo amargar la eternidad tanto a Shakespeare como a Cervantes.
Se trata de un palabro bastante utilizado en el campo de (perdón, a nivel de) la informática, referido a “congelar” o “detener” la configuración de un ordenador como protección contra virus u otras amenazas, aunque también se extiende a muchos otros ámbitos; así, no hace mucho pude ver en un mercado de Chicago el anuncio “pescado frisado” (es decir, “con los pelos de punta y rizados” o “disminuido”, digo yo, con lo cual me imagino que estaría en oferta), del mismo modo que también es común el uso de “frízer” (de “freezer” /'fri:zə(r)/) en lugar de “congelador”.

martes, 25 de octubre de 2011

Acto de presencia



Es inadecuado el uso de la forma “acto de presencia” referida a cosas. “Hacer alguien acto de presencia” es ‘estar presente en un lugar durante un tiempo muy breve y solo por cumplir’, por lo que es necesario tener la intención de asistir a algún sitio, lo que no le es posible a las cosas, que no tienen voluntad.
Por tanto, es incorrecto decir «La nieve ha hecho acto de presencia esta mañana», ya que la nieve no puede cumplir con un compromiso, sino que debería decirse «La nieve llegó esta mañana».
Tampoco las enfermedades obran procurando salvar las apariencias; así, en lugar de «La gripe hace acto de presencia», debería decirse «Llegó la gripe». Tampoco debe emplearse “hacer acto de presencia” con el sentido de “presentarse”, “acudir”, “comparecer”, “llegar” o “personarse”. “Acto de presencia” significa ‘asistencia breve y puramente formularia a una reunión o ceremonia’. En ejemplos como «Con el nuevo acuerdo, los miembros de la Guardia Nacional harán acto de presencia en la frontera a partir del próximo 15 de julio» o «Las autoridades invitadas al funeral hicieron acto de presencia de forma escalonada», lo que verdaderamente se está diciendo es que la Guardia Nacional visitará la frontera pero no se quedará en ella y que las autoridades aparecieron fugazmente en el funeral, una tras otra, solo para que las viesen allí.

Happening (/'hæpənɪŋ/)


El significado original es “suceso”, “acontecimiento”, “evento” u “ocurrencia”, pero también se utiliza para designar a un tipo de manifestación artística multidisciplinaria, surgida en 1950 y caracterizada por su representación en lugares públicos y la participación espontánea de los espectadores, que dejan de ser sujetos pasivos. Es parecido a una performance (¿en qué se basan quienes deciden que “happening” es masculino y performance femenino?), pero más improvisado y menos previsible.

Hándicap


El inglés “handicap” (/'hændɪkæp/) significa “desventaja”, “obstáculo”, “inconveniente”, “impedimento”, “estorbo”, “discapacidad”, “minusvalía” como sustantivo y “perjudicar”, “establecer un obstáculo para” como verbo. A quien no le guste esta variedad de palabras, las cuales ofrecen diferentes denotaciones y connotaciones (no es lo mismo “desventaja” que “minusvalía”, por ejemplo), puede dejar descansar a su cerebro y simplificar todo con el palabro “hándicap”, sobre todo si se es practicante de una actividad tan apasionante como el golf donde, irónicamente, es muy importante tener un buen “handicap” (‘número de golpes adjudicados antes de empezar a jugar’). Para rizar más el rizo, también se han inventado el verbo “handicapar” (“perjudicar”, “suponer una desventaja”, “discapacitar”) y el adjetivo “handicapado” para referirse a la persona que sufre una discapacidad o minusvalía (“discapacitado”, “minusválido”).
El origen de la palabra está en el término “hand-in-cap” (literalmente, “mano en la gorra”), que designaba un juego en el que lo que se disputaba o intercambiaba se ponía en una gorra, tan antiguo al menos como el poema medieval inglés de William Langland Pedro el labrador (Piers Plowman). No adquirió su sentido moderno de ‘desventaja o circunstancia desfavorable’ hasta comienzos del siglo XX.
En estos tiempos de eufemismos histéricos (perdón, términos políticamente correctos), y debido en parte a un desconocimiento de la lengua y la etimología, ya no hay “minusválidos” (que no tiene nada que ver con “tener menos valor”, sino con “poder valerse menos por uno mismo”), sino “discapacitados” o “personas con discapacidad” (es decir, “sin capacidad” —concepto para el cual en inglés se suele utilizar “disabled” /dɪsˈeɪbld/, no “handicapped” /ˈhændɪkæpt/—, con lo que el eufemismo es totalmente fallido, si bien se trata de los términos aceptados internacionalmente para quienes tienen ‘déficits, limitaciones en la actividad y restricciones en la participación’ —RD 1856/2009, de 4 de diciembre— y de uso obligado en los textos normativos en España desde el 1 de enero de 2007) o el enrevesado y rimbombante “personas de capacidades diversas”; los “ciegos” son “invidentes” (también “no vidente”, por ejemplo en Argentina); los “sordos”, “personas impedidas de audición”; los “gordos”, “fuertes”; los “pacientes” o “enfermos”, “usuarios” o “clientes”; los “enanos”, “personas bajitas”; y los “niños”, como en la famosa tira de Mafalda, “seres humanos en vías de desarrollo”.
Como suele ser habitual en estos casos, a quienes abusan de estas perífrasis y circunloquios se les termina viendo el plumero y nos regalan joyitas como esta del 18 de julio de 2016 en Radio 5: «Al igual que entran hombres y mujeres para una oferta de trabajo, deberían entrar “discapacitados”», lo cual no es de extrañar cuando personas que creen estar luchando por la inclusión de los minusválidos propugnan el uso de términos como “personas con discapacidad” (repito: esto quiere decir “personas sin capacidad”) en contraposición a “personas convencionales”.

Hamburguesa


Si nos limitamos al castellano, con esta palabra estaríamos definiendo a la persona natural de Hamburgo, o a lo perteneciente o relativo a dicha ciudad de Alemania. Sin embargo, la triste realidad es que hoy en día el número de personas que pueden situar Hamburgo (o simplemente Alemania) en un mapa es inversamente proporcional al número de parroquianos de establecimientos como McDonald’s o Burger King, donde se sirven “hamburguesas”; en este caso no se trata de señoras alemanas, sino de bocadillos (perdón, sandwiches) hechos con tortitas de carne picada semejantes a lo que antaño se conocía como “filete ruso”. Desgraciadamente, siempre se puede ir un paso más allá, con lo que ya pocos se conforman con decir “hamburguesa” (o, en su versión “Tex-Mex”, jamberga o jamborguer) para referirse tanto al filete como al bocadillo; es una palabra que suena tan española que da grima, así que hay sustituirla rápidamente por algo que suene más cool, como “burger” (/'bɜːɡə(r)/), que luego muchos pronuncian como “booger” /'buːɡə(r)/ (“moco”), contribuyendo a la confusión y chanza del personal).

lunes, 24 de octubre de 2011

Condicional de rumor


Término acuñado por D. Fernando Lázaro Carreter (quien lo consideraba una mala traducción del francés, lengua en la que es normativo el uso del condicional con valor conjetural —“conditionnel journalistique”—) en sus estupendos dardos en la palabra para referirse a la mala costumbre de algunos periodistas de utilizar el condicional para dar informaciones dudosas, no confirmadas ni avaladas por nadie y cuya veracidad no se garantiza.
Se trata de un uso del condicional innecesario en muchas ocasiones, poco elegante en casi todas y que resta credibilidad a la información, lo cual no ha impedido que la Academia haya terminado tolerándolo en su Nueva gramática de la lengua española, pues se utiliza cada vez con más frecuencia.
También Álex Grijelmo escribió sobre esta cuestión, poniendo como ejemplo el siguiente texto: «Iniesta “habría donado” a los damnificados por los incendios de Valencia los 300.000 euros de la prima por la Eurocopa». La construcción da claramente a entender que España no ganó ese campeonato y que el futbolista “habría donado” la prima (escueta si la comparamos con la que habrían conseguido en el Mundial de Brasil) si la hubiera conseguido. Tan no confirmada estaba la noticia que, en efecto, se demostró falsa.
El condicional tiene diversos usos en español como verbo principal. Entre otros:
• Como oración condicional propiamente dicha: «Si quisieras, lo “harías”». «Si lo hubiera sabido, “habría venido” antes».
• Como fórmula de cortesía: «¿Le “importaría” dejarme pasar?»
• En una narración, como futuro del pasado en sustitución de un pretérito simple: «Primero se licenció en Medicina y, años más tarde, se “doctoraría” en Psicología».
• Como expresión de probabilidad o duda referida al pasado (a menudo mediante un cálculo aproximado): «En la manifestación “habría” unas 200 personas», «“Serían” las ocho de la mañana cuando avisaron a Secundina», «para entonces ya “habría dimitido” Anastasio».
En este último caso, sin embargo, con frecuencia no estamos en puridad ante un hecho dudoso, sino ante un sucedido que se tiene por cierto aunque se le añadan algunas dudas: la manifestación existió, a Secundina la avisaron temprano y Anastasio se fue en algún momento. Lo que no nos atrevemos a asegurar con esas oraciones es ni cuántos manifestantes asistieron, ni cuándo se avisó a Secundina ni en qué instante dimitió Anastasio.
Así pues, ese uso concreto del potencial no cuenta tanto un hecho dudoso como lo dudoso que hay en un hecho. A partir de ahí, algunos periodistas han estirado la licencia y arrojan la duda sobre la acción sustancial que se cuenta, no sobre las accesorias. Y leemos informaciones como «Marcelo Bielsa “habría renunciado” a su cargo en el Athletic» (respetando la gramática, se deduce que el hecho principal no sucedió, es decir, que el entrenador no dimitió, que habría dimitido si hubiera podido, o si hubiera tenido motivos) o «El ladrón del códice “habría podido” blanquear el robo» (en este caso ya no sabemos si se trata de una duda o de una posibilidad que no se realizó).
Muchos redactores y editores han venido desechando en las noticias distintas fórmulas (evidenciales citativos) admitidas por la gramática pero rechazadas por el rigor: “al parecer”, “tal vez”, “quizás”, “probablemente”, “todo apunta que”, “puede que”, “podría”, “se conoce que”, “se supone que”, “se comenta que”… Sin embargo, este ambiguo uso del condicional en su forma simple y en su forma compuesta se cuela con pringosa constancia, produciendo titulares confusos como «Helmut Kohl “habría celebrado” su treinta aniversario con un gran derroche de dinero», ante el cual uno se pregunta si la fiesta llegó a celebrarse o no o frases absurdas como «recibió un trasplante en 2004, pero su cuerpo “lo rechazaría” en 2011, por lo que necesitó nuevas sesiones».
Según algunos manuales, la solución podría estar en olvidarse de la conjetura y centrarse en los hechos, puesto que las noticias no verificadas no son noticia, o al menos no deberían serlo. Por ejemplo, si la policía sospecha que el asesino es Fulano, el periodista debería escribir que «la policía sospecha que el asesino es Fulano» (lo cual no convierte a Fulano en asesino), en vez de barruntar que «el asesino “habría sido” Fulano», y así evitar pasar de un hecho cierto (la policía sospecha) a uno inseguro (Fulano habría sido).

viernes, 21 de octubre de 2011

Apuntillar y apostillar

 

“Apuntillar” quiere decir ‘rematar las reses con la puntilla’ (instrumento similar a un puñal); coloquialmente, significa también ‘rematar, causar el fracaso definitivo de alguien o algo’ y, en el ámbito culinario, ‘pinchar la carne con el fin de prepararla para un adobo’.
Sin embargo, se leen y se oyen con frecuencia frases como «Camps apuntilló que la evolución del nivel de rentas valencianas se debe “al éxito en la gestión de los fondos”» (sic); «si usted no está de acuerdo en algo conmigo, o quiere corregir o apuntillar algo sobre mi tesis, hágalo», o «no quiero que nadie apuntille mis palabras ni las saque de contexto», que no tienen ningún sentido si tenemos en cuenta los significados de “apuntillar”.
El verbo que deberían haber usado los autores es “apostillar”, que quiere decir ‘poner apostillas’ (‘acotación que comenta, interpreta o completa un texto’). Cuando quiera indicarse que una persona hace “comentarios” o “interpretaciones” a algo dicho o escrito, debe utilizarse “apostillar”, no “apuntillar”.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Antifrís


Ya que estamos en racha, ahí va otro innecesario calco del espanglish. Para algunos el camino más fácil pasa por deformar al mismo tiempo tanto el castellano “(líquido) anticongelante” como el inglés “antifreeze” (/'æntɪfrɪ:z/).

Ancorman


Otro lamentable calco del espanglish, en este caso del inglés “anchorman” /'æŋkə(r)mæn/ (“presentador”, “titular del noticiario”).

Aguar


Descacharrante calco en espanglish del inglés “award” /ə'wɔ:(r)d/ (“galardón”, “premio”, “condecoración”).

martes, 18 de octubre de 2011

Catwalk (/'kætwɔ:k/)



De “cat” (“gato”) y “walk” (“andar”), se trata de un extranjerismo innecesario del mundo de la moda para referirse a la “pasarela” o ‘pasillo estrecho y algo elevado, destinado al desfile de artistas, modelos de ropa, etc., para que puedan ser contemplados al pasar’. En inglés también se denomina “runway” (/'rʌnweɪ/).

lunes, 17 de octubre de 2011

Hall (/hɔ:l/)


Aún contando con palabras sencillas y por todos conocidas como “entrada”, “vestíbulo”, “recepción”, “recibidor” o la bellísima “zaguán”, hay quien siente una irresistible atracción hacia todo lo que suene a inglés, sobre todo si está recogido en el Diccionario de la RAE.
También existe la expresión “Hall of fame” (algo así como “Salón de la fama”, aunque también me he encontrado alguna vez con el híbrido “Hall de la fama”), una especie de “local de famosos”: por ejemplo, uno de los primeros en aparecer fue el “Naismith Memorial Basketball Hall of Fame”, creado en 1959 como reconocimiento a jugadores, entrenadores, equipos o árbitros que han pasado a la historia por su contribución al mundo del baloncesto.

Hacker (/'hækə(r)/)


También escrito “jacker”, aunque la pronunciación sería totalmente diferente al cambiar la hache aspirada por la jota, se trata del “pirata informático” o ‘persona con unos elevados conocimientos de informática, los cuales generalmente utiliza para aprender sobre el funcionamiento de diversos sistemas, avisar sobre posibles agujeros de seguridad o realizar demostraciones en concentraciones especiales’ (es poco probable que un “hacker” se dedique a hacer daño por la red sin causa justificada, puesto que su actividad no tiene ninguna finalidad delictiva). Existen asimismo los derivados “hacking”, “hackeo”, “hackear” y hasta “hackeril”. Por otra parte, con la afición de hoy en día a añadir el prefijo “ciber” a cualquier palabra, los amantes de la estupidez lingüística también cuentan con vocablos como “ciberpirata” o “ciberhacker”.

Haber / A ver / ¡Aaaaarrrrrggggghhhhh!


Esto no es ni un anglicismo ni un galicismo ni nada por el estilo, sino una barbaridad que se está volviendo cada vez más común. Comenzó como una errata (perdón, error de tipeo) propia de foros de Internet, correos electrónicos y demás, pero cuando lo he visto en una publicación del (supuesto) nivel y con la solera de ABC no he podido reprimirme las ganas de reflejarlo aquí. Y es que en su separata “Los domingos de ABC” del 25 de abril de 2010, en un reportaje sobre Maravillas Rojo (por aquel entonces secretaria general de Empleo), la redactora Susana Alcelay la cita diciendo «Haber cómo lo explicamos esta vez».
También se da el caso contrario, es decir, escribir “a ver” cuando debería ser “haber”; o algo así, porque realmente es rebuscada la frase «No va a ver ningún entrenamiento (…)», en vez de “no va a haber”, encontrada en un artículo sobre atletismo.
Y es que no debe confundirse el infinitivo “haber” con la expresión homófona “a ver”, constituida por la preposición “a” y el infinitivo “ver”. “A ver” es una expresión fija que presenta distintos valores y usos, en muchos de los cuales puede reemplazarse por “veamos”, lo que pone de manifiesto su relación con el verbo “ver” y no con “haber”:
- En tono interrogativo, se emplea para solicitar al interlocutor que nos deje ver o comprobar algo: «—¿Habéis visto lo que me han traído los Reyes? —¿A ver?».
- Expresa, en general, expectación o interés por saber algo, y va normalmente seguida de una interrogativa indirecta: «A ver cómo nos va en el mes de travesía».
- En la lengua oral, se utiliza para llamar la atención del interlocutor antes de preguntarle, pedirle u ordenarle algo: «A ver, ¿quién de ustedes es la inspectora Raquel Ortiz?».
- Equivale a “claro” o “naturalmente”, como aceptación de algo que se considera inevitable: «—¿Has formado tú en algún pelotón de fusilamiento? —¡A ver! Nos obligaban». A veces se amplía en la fórmula “a ver qué remedio” o “a ver qué vida”, que implican aceptación resignada.
- Seguida de una oración introducida por la conjunción “si”, expresa expectación, curiosidad o interés, a veces en forma de reto: «¡A ver si son ellos! Yo abro»; temor o sospecha: «¿Qué haces que no te levantas? A ver si llegas tarde»; y deseo o mandato: «A ver si aprendes a mentir con más arte».
En resumen, simplificando y aprovechando para incluir alguna otra cuestión: “haber” es un verbo, “a ver” es mirar, “haver” no existe, “hay” es haber, “ahí” es un lugar, “ay” es una exclamación, “ahy” no existe, “haiga” tampoco, “haya” es haber (o un árbol), “halla” es encontrar, “allá” es un lugar, “aya” es una niñera, “iba” es de ir, “IVA” es un impuesto, “hiba” no existe, “valla” es una cerca o un cartel grande, “vaya” es ir y “baya” es un fruto.

Guiñol


Calco del francés “guignol” /giɲƆl/ (“títere”, “marioneta”) que designa la ‘representación teatral por medio de títeres movidos con las manos’.

Erario público

 

El empleo del sustantivo “erario” acompañado del adjetivo “público” constituye una redundancia, ya que “erario” significa ‘conjunto de haberes, bienes y rentas pertenecientes al Estado o a entidades administrativas como el fisco o el tesoro público’. En la propia definición de la palabra se halla, pues, la idea de lo público (no puede haber un erario privado).

viernes, 7 de octubre de 2011

Fanzine (/'fænzi:n/)


Abreviatura en inglés de “fan’s magazine” (“revista para fanáticos”) que el DRAE define como ‘revista de escasa tirada y distribución, hecha con pocos medios por aficionados a temas como el cómic, la ciencia ficción o el cine’. Son publicaciones no profesionales, producidas por seguidores de un fenómeno cultural particular para el placer de otros que tienen los mismos intereses. No suelen ir acompañadas de remuneración económica, sino que tradicionalmente son gratuitas o con un coste mínimo para pagar los gastos de producción. El término se originó en octubre de 1940 con el “fanzine” de ciencia ficción “Detours” de Russ Chauvenet.

jueves, 6 de octubre de 2011

Carpacho


Adaptación gráfica de la voz italiana “carpaccio” (/kar'pattʃo/), ‘plato compuesto de lonchas de carne o pescado, cortadas muy finas y condimentadas con diversas especias, que se consume crudo’, bautizado de ese modo por su similitud cromática con las obras del pintor Vittore Carpaccio, cuyas obras se caracterizan por la profusión de rojo y amarillo. Si bien se ignora el origen exacto del plato, se suele afirmar que data de los años treinta del siglo XX y que procede de la invención de Giuseppe Cipriani en el Harry’s Bar de Venecia, donde fue preparado a petición de una cliente a quien su médico le había prescrito comer carne cruda.

Árabe

 

En ocasiones, el término “árabe” se usa erróneamente. Por ejemplo, en las noticias sobre la muerte de soldados españoles en Afganistán, algunos periodistas hablan de “ese país árabe” o explican que Afganistán es el primer país del “mundo árabe” en el que muere una soldado española.
Se trata de un error debido al desconocimiento del significado de la palabra “árabe” y a su confusión con “musulmán”. El hecho de que todos los países árabes sean mayoritariamente musulmanes hace que se suponga que también ocurre al revés, es decir, que todos los países en los que la religión mayoritaria es el Islam son países árabes; pero no es así: los musulmanes son mayoría en Afganistán, Turquía, Indonesia, Irán, Albania, Azerbaiyán, Pakistán, Bangladés, el Chad, etc. y ninguno de estos países es árabe ni lo ha sido nunca. Sí son, en cambio, “países islámicos”.
Habitualmente se considera que los países a los que cabe aplicar el adjetivo “árabe” (aunque en algunos de ellos la lengua árabe no sea la mayoritaria) son los que forman parte de la Liga Árabe: Arabia Saudí, Argelia, Barhéin, las Comoras, Egipto, los Emiratos Árabes Unidos, Irak, Jordania, Kuwait, Líbano, Libia, Marruecos (y el Sáhara Occidental, anexionado por Marruecos), Mauritania, Omán, Palestina, Qatar, Siria, Somalia, Sudán, Túnez, Yemen, y Yibuti.
Conviene tener claras las diferencias entre los términos “árabe”, “moro”, “musulmán” e “islamista”: “Árabe” es una lengua y la cultura que se desarrolla en esa lengua; también se llama “árabes” a los originarios de Arabia, que luego se extendieron por otras zonas de Asia y África, hasta llegar a España. “Moro” se usa para referirse a los habitantes del Gran Magreb: Libia, Túnez, Argelia, Marruecos, Sáhara Occidental y Mauritania; viene del latín “maurus”, habitante de la provincia romana de Mauritania tingitana. “Musulmán” es el seguidor del Islam, y hay millones de musulmanes que no son “árabes” ni “moros” (en Indonesia, China, Kosovo, Albania, centro y sur del África…). “Islamista” es el musulmán radical o extremista.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Firewall (/'faɪə(r)wɔ:l/)


Un “firewall” o “cortafuegos” es una parte de un sistema o una red diseñada para bloquear accesos no autorizados, al mismo tiempo que permite comunicaciones autorizadas.
También se puede ver en algún sitio la traducción literal “muro de fuego”, que no tiene nada que ver con su significado.

martes, 4 de octubre de 2011

Soldado, la

 

¿Cómo debemos decir al referirnos a las mujeres que prestan sus servicios en el ejército: “el soldado”, “la soldado” o “la soldada”?
Si nos atenemos a la morfología de la lengua española, no cabe duda de que el femenino natural de “soldado” es “soldada”, así como el de “cabo” es “caba” y el de “sargento” es “sargenta”. Sin embargo, el hecho de que aún haya pocas mujeres militares hace que esos femeninos suenen raros a los hispanohablantes; por ello, la Asociación de Academias de la Lengua Española, en su Diccionario panhispánico de dudas, recomienda que esas palabras se mantengan invariables, y dice: «Independientemente de su terminación, funcionan como comunes los nombres que designan grados de la escala militar: el/la cabo, el/la brigada, el/la teniente, el/la brigadier, el/la capitán, el/la coronel, el/la alférez».

Escúter


Adaptación gráfica de la voz inglesa “scooter” /'sku:tə(r)/ (“Vespa®”, “motoneta”, “patinete”, “monopatín”), ‘ciclomotor de ruedas pequeñas, con una plataforma para apoyar los pies y una plancha protectora en su parte delantera’ y ‘juguete consistente en una tabla relativamente larga sobre ruedas, con la que se deslizan los niños tras impulsarse con un pie contra el suelo’.

lunes, 3 de octubre de 2011

Guachimán / Guachar / Watchar


Podría tratarse de un hombre que es “guachi”, pero no, estamos ante otro calco del inglés, en este caso de la palabra “watchman” /'wɒtʃmən/ (“vigilante”) y que en Chile utilizan para referirse al ‘guardián de barcos’; en Venezuela, Costa Rica, Guatemala, Guinea, Honduras, Nicaragua, Panamá, Perú y República Dominicana al “rondín”, “vigilante” o “guardián”; y en El Salvador y Nicaragua al “servidor” o “criado”. Utilizando la misma lógica, los talibanes del espanglish son capaces de inventarse cualquier tipo de palabra a partir de “watch/guach” y vomitar expresiones como “¡you, gai, guacha/watcha por dónde caminas!” (es decir, “¡eh, tío, mira por dónde vas!”)

Grupi


Del inglés “groupie” /’ɡru:pi/ (salvo en el caso de D. David Gistau, que lo cambia por “gruppie”), se refiere al forofo o admirador entusiasta de un grupo de música, especialmente chicas jóvenes, que acompaña a los grupos de rock en sus giras.

Grunge (/'grʌndʒ/)


Literalmente, este sustantivo significa “suciedad” o “mugre”, aunque es más común el uso del adjetivo “grungy” /'grʌndʒɪ/ (“sucio”, “asqueroso”, “cutre”, “roñoso”) y aún más general la utilización del sustantivo para referirse tanto al subgénero del rock también conocido como “sonido de Seattle”, como al movimiento o subcultura juvenil surgidos al amparo de dicha corriente musical.