lunes, 30 de abril de 2012

Highlatear


Aunque parezca imposible de puro rebuscado, también hay quien se ha inventado este barbarismo a partir del término inglés “to highlight” /'haɪlaɪt/ (“destacar”, “poner de relieve”, “realzar”, “dar realce a”, “subrayar”, “marcar [con un rotulador fosforescente]”, “resaltar”).
Por otra parte, como indica la Fundéu, cada vez aparece con más frecuencia en los medios de habla hispana la voz inglesa “highlight”, que en su lengua de origen se refiere a ‘lo más importante, interesante o sobresaliente de algo’ y tiene equivalentes en español, como “hito”, “lo más destacado”, “los mejores momentos”, “lo esencial”… No parece que D.ª Yaiza Acosta, de El País, sea asidua lectora de estas herramientas de consulta sobre el uso correcto de nuestra lengua pues, no satisfecha con el mero anglicismo, nos regala una bonita redundancia: «sus actuaciones apenas aparecen en los “highlights” de las mejores jugadas».

Draguear (o dragear), panear (y paneo), tapear, etc.


La popularización de los dispositivos con pantalla táctil ha sido la penúltima prueba para constatar la veracidad del teorema de Alfonso Torrents dels Prats: «Toda palabra inglesa que suponga el menor esfuerzo de traducción pasará al español directamente».

El manejo de pantallas táctiles conlleva una serie de gestos característicos, acciones que tienen un nombre en inglés y para las que pueden encontrarse alternativas en español más fácilmente de lo creemos (como ha demostrado recientemente la Fundéu):


“Drag” /dræɡ/ (‘mover los dedos presionando la pantalla en cualquier dirección sin perder el contacto’): “arrastrar”, mejor que el préstamo crudo o a los calcos “dragear” y “draguear”, también comunes (junto con “dropear”) para designar, en el campo de la informática, la acción de “arrastrar y soltar” (“drag and drop”) o ‘mover con el ratón objetos de una ventana a otra o entre partes de una misma ventana’.
“Pan” /pæn/ (‘mover uno o varios dedos sobre la pantalla sin perder contacto, como si se limpiara’): “barrer”, preferible al anglicismo crudo o a los calcos “panear” y “paneo”, también utilizados en el mundo cinematográfico en lugar de “recorrer” para referirse al desplazamiento horizontal y lateral que hace una cámara sobre su eje vertical.
“Pinch” /pɪntʃ/ (‘juntar dos dedos manteniendo en ambos la presión sobre la pantalla’): “pellizcar”.
“Scroll” /skrəʊl/ (‘mover verticalmente el dedo por la pantalla con un toque rápido’): “deslizar verticalmente”, “desplazarse verticalmente”, “avanzar y retroceder”, mejor que el préstamo crudo o calcos rebuscados como «dar al “scroll” para arriba y para abajo» o «hacer “scrolling” en la pantalla», también comunes en el campo de la informática junto con “flecha de ‘scroll’” (en vez de “flecha de desplazamiento”) o “barra de ‘scroll’” (en vez de “barra de desplazamiento”).
“Spread” /sprɛd/ (‘separar dos dedos manteniendo en ambos la presión sobre la pantalla’): “ampliar”.
“Swipe” /swaɪp/ (‘mover horizontalmente el dedo por la pantalla con un toque rápido’): “deslizar horizontalmente” o “desplazarse horizontalmente”.
“Tap” /tæp/ (‘presionar la pantalla con el dedo’): “tocar”, preferible al préstamo crudo o el calco “tapear” (que ya tiene otras acepciones en español). Del mismo modo, “double tap” /ˈdʌbəltæp/ (‘presionar breve y rápidamente dos veces la pantalla con el dedo’) sería “doble toque” o “tocar dos veces”.

Layout (/'leɪaʊt/)


Si es usted un ingeniero o arquitecto, cuando tenga que presentar un “plan”, “trazado”, “disposición”, “composición” o “diseño”, asegúrese de no utilizar ninguna de estas palabras cuando se disponga a presentarlo, sino “layout”. Viendo las tendencias empresariales de hoy en día, seguramente sus superiores y clientes estarán mucho más preocupados por el uso de dicho término que por el contenido de su trabajo. Seguramente será el único que entiendan muchos de ellos, sobre todo si la denominación de sus puestos está en inglés y ocupa más de dos líneas en la tarjeta de visita, siendo también bastante probable que tampoco comprendan nada del proyecto en sí; no obstante, sólo por el hecho de haberlo titulado con un vocablo anglosajón, quedarán más que contentos.

Latte (/'læteɪ/)


Junto con la informática, la moda, la economía, etc., amén de la inmensa tontería que tenemos en la actualidad, otros promotores de los neologismos absurdos son las nuevas cadenas de cafeterías importadas desde el Imperio. Así, por ejemplo, lo que antes llamábamos simplemente “café con leche” ahora se llama “latte”; curiosamente, el término no proviene del mismo país, sino que tiene su origen en el italiano “caffè latte” (pronunciado /kaffel'latte/, es decir, nada que ver con /'læteɪ/) que… ¡Sorpresa! Significa “café con leche”.
Por otra parte, parece ser que todo empleado de estas empresas es sometido a un profundo lavado de cerebro previo al comienzo de sus funciones que lo convierte en un auténtico zombi y le impide entender el castellano, con lo que para cualquier ser humano que acuda a alguno de estos establecimientos, conseguir que nos sirvan un café solo, cortado o con leche (por no hablar del tamaño) se convierte en un auténtico castigo divino en el que los siete infiernos de Dante son sustituidos por una ridícula carta llena de estúpidos nombres (a no ser que nos encontremos en Italia) como “latte macchiato”, “expresso macchiato”, “caffè macchiato”, “mocca frappuccino”, etc.

Latin lover (/'lætɪn'lʌvə(r)/)


Expresión anglosajona que muchos traducen literalmente por “amante latino”, pero que realmente se refiere a lo que en castellano suele denominarse “donjuán” (‘seductor de mujeres’) o “Casanova” (‘aventurero italiano famoso por sus aventuras amorosas’); es decir, un amante muy apasionado y atractivo, del estilo de los estereotipos concedidos a Rodolfo Valentino o Antonio Moreno.

Laissez-faire (/lesefƐr/)


Aunque hoy en día se aplica más en el ámbito (perdón, a nivel de) la economía para referirse a la práctica de una completa libertad (laissez faire, laissez passer: dejad hacer, dejad pasar) con “libre mercado”, “libre manufactura”, “sin impuestos” y “sin intervención gubernamental”, el término en sí significa “no intervencionismo”, no necesariamente aplicado únicamente a la economía.

miércoles, 25 de abril de 2012

Dounlodear / Downloadear / Uplodear / Uploadear


Barbarismos tontos a partir de los verbos “to download” /daʊn'ləʊd/ (“transferir”, “trasvasar”, “bajar”, “descargar”: ‘proceso de transferir información desde un servidor de información al propio ordenador personal’) y “to upload” /ʌp'ləʊd/ (“cargar”, “subir”).

Kolossal (/ko'lɔssal/)


Estilo o género cinematográfico caracterizado por tratar un tema con tintes sociológicos o de interés público (‘El coloso en llamas’, ‘La lista de Schindler’), muchas veces basado en una obra maestra de la Literatura (‘Doctor Zhivago’, ‘Guerra y paz’) o en algún hecho histórico (‘Ben-Hur’, ‘El último emperador’). También suelen ser característicos la utilización de un gran número de figurantes (reales o digitales), gigantescos marcos arquitectónicos o naturales, así como espectaculares técnicas cinematográficas, como las tres dimensiones en los últimos tiempos.
El vocablo parece provenir del italiano (quizá porque muchos de los primeros largometrajes “kolossal” eran cine de romanos), y en castellano podría traducirse como “épico”, aunque perderíamos las connotaciones de “superproducción” o “gran presupuesto”.

All-inclusive (/ɔ:lɪn'klʊ:sɪv/)


Término inglés muy común en los textos de ofertas de viajes, perfectamente sustituible por “(con) todo incluido”, “con todos los gastos pagados”.

Deflactar


Anglicismo derivado de “to deflate” /dɪ'fleɪt/ (“desinflar(se)”, “desalentar”, “deprimir”, “bajar los humos”), influido en su forma por “deflación” (otro anglicismo) y que designa el hecho de ‘transformar una cantidad expresada en su valor nominal en otra expresada en términos reales o en moneda constante’ (por ejemplo, expresar en precios de un año base una determinada magnitud económica que está expresada en términos corrientes, es decir, hallar el valor a precios constantes).

martes, 24 de abril de 2012

Atachar / atachear / atachado / atacheado


Creaciones a partir del verbo inglés “to attach” /ə'tætʃ/ (“sujetar”, “atar”, “adjuntar”, “amarrar”, “pegar”, “acompañar”) que deben sustituirse por los términos españoles “adjuntar” o “anexar” y “adjunto” o “anexo”, respectivamente.
Del mismo modo, el anglicismo “attachment” /ə'tætʃmənt/ (“anexo”), muy usado en informática con el sentido de ‘documento o fichero que se adjunta a un mensaje electrónico’, es innecesario y debe sustituirse por expresiones españolas como “(fichero) adjunto” o “anexo”.

Aloquear / Alocatear / Alocatar / Alocar / Alocación


Rebuscados calcos del inglés “allocate” (/'æləkeɪt/) en un burdo intento de sustituir a vocablos castellanos de toda la vida como “asignar”, “repartir”, “distribuir”, “destinar”, “consignar” o “adjudicar”.
El caso de “alocar” (en frases como «Yo ya habia [sic] “alocado” 3 semanas para el viaje, asi [sic] que perfect [sic]») es aún más lamentable si tenemos en cuenta que el verbo existe, pero significa ‘causar locura’, ‘causar perturbación en los sentidos’.
Además, el mundo de las finanzas, continuando con su inestimable aportación al espanglish, nos regala la expresión “‘alocación’ de fondos”, en la que sustituye términos vulgares como “distribución”, “asignación”, “reparto” o “cuota” por esta mala traducción del inglés “allocation” (/æləʊˈkeɪʃən/).

Homepage (/həʊmpeɪdʒ/)


El uso frecuente de esta palabra hace que tenga suficientes versiones españolas como para tener donde elegir, pero aún así algunas personas mantienen el anglicismo puro. Entre las versiones hispanas propuestas destacan “página de inicio”, “página principal”, “página inicial”, “página raíz”, “página frontal”, “página de bienvenida”, “página de entrada”, “página de presentación”, “portada”, “portal” o “entrada”.
Para el anecdotario podemos reseñar que la revista El Jueves solía llamar a su página inicial “Jom Peich”.

Sonido de la equis

 

En los noticiarios de radio y televisión se comete de vez en cuando el error de pronunciar la letra equis como /ks/ en palabras en las que no es ese su sonido.
Son pocas las palabras en las que la equis no suena como /ks/ sino como /x/ (símbolo fonético de la jota española), pero dos de ellas salen con cierta frecuencia en las noticias por tratarse del nombre de dos lugares importantes: un país, México, y un estado de los EE. UU., Texas.
Se trata, en ambos casos, de la grafía antigua del sonido que actualmente se representa en español con la letra jota; por lo tanto, el nombre de ese país no debe pronunciarse /méksico/ sino /méxico/, y el nombre de ese estado no suena /teksas/ sino /texas/.
Conviene prestar especial atención a la pronunciación de esos topónimos y también de otros de ciudades mexicanas, como Oaxaca (se pronuncia /oaxaca/), Xalapa (se pronuncia /xalapa/), etc.
Ocurre lo mismo con el apellido Ximénez, que en algunos casos conserva la grafía antigua pero no por ello debe pronunciarse distinto de /ximénez/. Además, en España es muy conocido un vino dulce que toma el nombre de la uva con la que se elabora: la pedro ximénez, y no es raro oír pronunciaciones incorrectas como /pedro shiménez/ o /pedro ksiménez/.
Esa misma equis es la que aparece en la grafía antigua del nombre de la ciudad de Jerez (Xerés). Y es de eso de lo que se trata: de una grafía antigua del sonido que ahora representamos con la letra jota.

viernes, 20 de abril de 2012

Job shadowing


De “job” /dʒɒb/ (“trabajo”, “empleo”) y “to shadow” /'ʃædəʊ/ (“seguir de cerca a”) se trata de lo que antes de la aparición de tanta jerga rimbombante y tanta milonga se denominaba “aprendizaje por observación”, es decir, pasar un período de tiempo con un experto, observando todo lo que hace en relación con el trabajo que se va a llevar a cabo.

Fandom (/fændəm/)


Acrónimo de las palabras inglesas “fan” /fæn/ (“admirador”, “seguidor”, “entusiasta”, “aficionado”, “hincha”, “forofo”, “incondicional”, “adicto”, “fanático”, “devoto”, “partidario”, “amante”) y “kingdom” /'kɪɳdəm/ (“reino”) para designar el ‘conjunto de aficionados a algún pasatiempo, persona o fenómeno en particular’, especialmente en el campo (perdón, a nivel de) los aficionados a la ciencia ficción o a la literatura fantástica, así como de comunidades formadas en Internet que discuten temas relacionados con su afición.

Incidentes que no lo son

 

Es frecuente el mal uso de la palabra “incidente” en muchos medios de comunicación en los que se le dan significados que no le corresponden: los de “accidente”, “problema”, “percance”, “avería”, etc.
“Incidente” significa ‘hecho o suceso que repercute, que altera el normal desarrollo de algo’, ‘que sobreviene en el curso de un asunto o negocio y tiene con este algún enlace’ y ‘disputa, riña o pelea entre dos o más personas’. Luego está bien empleado cuando se dice «Los vecinos del centro de Bogotá se quejan de que los “incidentes” entre jóvenes cada fin de semana no los dejan dormir».
Además, “incidente” se emplea con el significado de ‘hecho o suceso de carácter secundario que altera o interrumpe el normal desarrollo de algo’. Vistas estas definiciones no es correcto su uso en los siguientes ejemplos: «Fallecen tres motoristas en tres graves “incidentes” producidos al chocar sus motos con varios turismos cuando se dirigían al Gran Premio de Jerez», «Se comunica que debido a un “incidente” en el suministro de agua, esta se cortará entre las cuatro y las seis de la tarde», y «…después de solucionar unos “incidentes” con el ordenador por el chip que estaba mal conectado…».
En estos casos debieron emplearse las palabras “accidente”, “avería” y “problema/fallo”.

Kósher (/'kəʊʃə(r)/)


Pronunciación yiddish del hebreo “casher”, que significa “correcto” o “apropiado”, es decir, que cumple los preceptos de la religión judía en cuanto a lo que sus practicantes pueden o no pueden ingerir, según el libro del Levítico.

Know-how (/'nəʊhaʊ/)


Lo mismo que “saber hacer”, “habilidad[es]”, “destreza[s]” o “pericia” (‘conjunto de conocimientos y técnicas acumulados, que permite desarrollar con eficacia una actividad en el ámbito artístico, científico o empresarial’), pero añadiéndole toda la superficialidad y pedantería que caracteriza al mundo empresarial de hoy en día. Para rizar el rizo, también hay quien, presumiendo de defensor del castellano, evita a toda costa la utilización de este vocablo, prefiriendo algo más rimbombante como “saber cómo”, “transferencia de tecnología” e incluso el galicismo “savoir faire” (/savwarfƐr/) que, en realidad, se refiere más bien a “tacto” o “mano izquierda”.
Las locuciones reseñadas más arriba pueden alternarse con otras como “experiencia”, “conocimientos” (en plural) o “conocimientos técnicos” (como traducción de “technical know-how”) como recurso de enriquecimiento léxico para evitar redundancias —si el concepto se repite— o ambigüedades —en contextos en los que “saber hacer” pueda interpretarse en su acepción de ‘habilidad para desenvolverse con tacto en cualquier situación’—.

Clínex


Esta adaptación gráfica constituye uno de los múltiples casos en los que una marca comercial (“Kleenex®” /'kli:neks/) ha desterrado a un término castellano (“pañuelo de papel [desechable]”), en este caso con el agravante de que estamos siendo “más papistas que el papa”, ya que en los países de habla inglesa siguen utilizando el vocablo “tissue” (/'tɪʃʊ:/), lo cual no deja de provocar situaciones de lo más divertidas: “¡le he pedido un ‘clíne’ al guiri ese y no me ha entendido!” (¡No lo entiendo! ¿Por qué será?)

jueves, 19 de abril de 2012

“Ausentarse” no equivale a “estar ausente”

 

No es raro encontrar en los medios de comunicación frases como: «El artista demostró su disconformidad “ausentándose” de la entrega de premios»; «El primer ministro “se ausentó” del país durante la visita del papa»; «Los concejales de Sevilla “se ausentaron” del acto por las víctimas del derrumbe del muro».
El empleo del verbo “ausentar(se)” habría sido apropiado en estos casos si el artista se hubiera ido a mitad de la entrega de premios, si el primer ministro se hubiese marchado del país cuando el papa ya estaba en él o si los concejales hubiesen participado en el acto, es decir, si se hubiesen ido antes de que finalizara, porque “ausentarse” significa ‘irse’, ‘marcharse’, ‘salir’, ‘abandonar un sitio’.
Lo que en los ejemplos citados quería decirse es que el artista “no acudió” a la entrega, que el primer ministro “ya se había marchado” cuando llegó el papa y que los concejales “no fueron” al acto, o lo que es lo mismo, que “se hallaban ausentes”, que “no estaban”, y para significar eso no se debe usar “ausentarse”, que significa ‘separarse de un lugar’ y no ‘estar ausente de un lugar’.
Para evitar esta confusión, hay que evitar emplear “ausentarse” para significar que alguien “no acudió” a un sitio o “no estuvo” en algún acto, y utilizar en su lugar fórmulas como “no fue”, “no acudió”, “no se presentó”, “estuvo ausente”, “no estuvo presente” o “no asistió”.

Archisílabos (José María Romera)

 

El decoro lingüístico —que no debe confundirse con el empleo decorativo de las palabras— no sólo aconseja usar términos y expresiones claras, correctas, precisas y adecuadas. Es también una cuestión de medida. En el lenguaje hablado tan malo es pecar por defecto, quedándose en el balbuceo de los monosílabos y de las interjecciones parcas tan delatoras de pobreza léxica, como caer en los excesos de la palabra kilométrica. Más reprobable tal vez sea lo segundo.
Pero en nuestros días el habla de sociólogos, políticos, economistas y gritones de radio se está llenando de vocablos “archisílabos” (en afortunada denominación de Aurelio Arteta, quien los ha coleccionado a puñados) muchas veces espurios, que dicen menos de la cosa tratada que de la pedantería de quien los pronuncia. Saben ustedes a qué me refiero: “reglamentación” donde bastaría decir “regla”, “culpabilizar” en vez de “culpar”, “peligrosidad” en lugar de “peligro”. Es la plaga de las “sesquipedalia verba”, como ya las llamó el poeta Horacio en su Arte poética: palabras ampulosas, alargadas a base de la acumulación sufijos y prefijos, vestidas de una falsa pompa o de un dudoso cientifismo que al parecer las hace sabrosas para su emisor y cautivadoras para sus oyentes. Pero Horacio recomendaba no ponerlas en boca de los héroes de tragedias, pues en vez de llegar al corazón del espectador se distanciaban de él.
Abundan hoy los “archisílabos” empleados como juegos de pirotecnia, volutas de humo con las que distraer la atención, vocablos vacíos que resuenan en el hueco de la cabeza de quien los emplea para escucharse a sí mismo y no con el fin de hacerse entender por los demás. Pasan por los discursos políticos y por las tertulias ruidosas en rimbombante procesión y dejan en el aire el vago eco de los perfumes fatuos, de las apariencias ridículas, de la nada disfrazada de algo. Palabras de charlatanes de feria ante las que hay que estar precavidos, porque casi siempre llevan escondido el mecanismo de un timo, de un embuste o de un robo de cartera.

miércoles, 18 de abril de 2012

Arrivar


Teniendo en cuenta que las letras be y uve están contiguas en el teclado, se podría pensar que esta patada al diccionario (que, por otra parte, al corrector ortográfico de Word le parece estupendísima) es meramente un desliz (literal)… A no ser que quien escriba sea el gran Rodrigo Fresán, fuente inagotable de espanglish y otros inventos varios de su propia cosecha. En este caso, al igual que muchos escriben “govierno” en vez de “gobierno” por calcar el inglés “government” (/'gʌvə(r)nmənt/), el crítico literario de ABC Cultural cambia el castellano “arribar” (“llegar”) por “arrivar”, importando esa uve del inglés “arrive” (/ə'raɪv/) o del francés “arriver” (/arive/).

“Por contra” en español se dice “por el contrario”

 

“Por contra” es una copia del francés “par contre” (/parkÕtr/) y debe evitarse en español; en nuestra lengua tenemos otras expresiones para decir lo mismo: “en cambio”, “por el contrario”, “contrariamente”.
En frases como «El Real Madrid ganó en su campo el pasado sábado; “por contra” el Atlético perdió» o «La Ley de Dependencia apenas se está aplicando en Madrid; “por contra” en el resto de España ya favorece a más del setenta por ciento de las personas afectadas», debió decirse «El Real Madrid ganó en su campo el pasado sábado; “en cambio” el Atlético perdió» o «La Ley de Dependencia apenas se está aplicando en Madrid; “por el contrario” en el resto de España ya favorece a más del setenta por ciento de las personas afectadas».
Por otra parte, “en cambio” y “sin embargo” no son lo mismo. “En cambio” expresa oposición total (“por el contrario”, “contrariamente”): «Valencia y Murcia quieren tener el mismo trato que Barcelona en lo que respecta al suministro de agua; “en cambio” Aragón se opone a esta medida». “Sin embargo” expresa oposición parcial (“a pesar de ello”, “no obstante”, “sin que sirva de impedimento”): «El Plan Hidrológico Nacional aprobado en el 2001 incluía a Valencia y a Murcia; “sin embargo” tampoco se verán favorecidas con el próximo trasvase».

Gran Explosión


Calco de “Big Bang” /bɪgbæɳ/ (‘explosión que, según cierta teoría cosmogónica, dio origen al universo’), preferible al anglicimo crudo. Por tratarse de una antonomasia, en ambos casos debe escribirse con mayúscula inicial.

Herramienta


La aplicación de la palabra “tool” (/tʊ:l/) al mundo de la informática ha provocado que, al traducirla al castellano, muchos tiren por el camino más corto y utilicen siempre el vocablo “herramienta”, olvidándose de que en español este término tiene la connotación de estar compuesto de hierro o acero, ya que proviene del latín “ferramenta”, con raíz en “ferrum” (“hierro”). Para salir de este atolladero, pueden tomarse otros caminos no mucho más largos, pero sí más seguros, que nos llevan a palabras como “funciones”, “medios”, “sistemas”, “utensilios”, “aperos”, “útiles” o “implementos”.

martes, 17 de abril de 2012

“Oportunista” no es “oportuno”

 


La palabra “oportunista” tiene un sentido negativo, por lo que calificar de “oportunista” a un futbolista que aprovecha las oportunidades para meter un gol es un error.
Con frecuencia, en las informaciones sobre fútbol, para ensalzar las cualidades de un jugador se afirma que este es “oportunista”, cuando lo que se pretende es explicar que sabe aprovechar muy bien todas las oportunidades que se le presentan durante el partido para marcar goles: «Messi sigue demostrando partido tras partido que además de veloz es muy “oportunista”»; «el Kun Agüero es un jugador “oportunista” que siempre aprovecha al máximo las situaciones de gol que se presentan».
Basta con echar un vistazo al diccionario para comprobar que “oportunista” no es precisamente un piropo, sino más bien una crítica negativa, pues en español se llama así a las personas que tienen la actitud de aprovechar al máximo las circunstancias en beneficio propio sin respetar principios ni convicciones.
Ante ese error, en lugar de oportunista pueden utilizarse otras palabras, como “despierto”, “avispado”, “vivo” u “oportuno”.

lunes, 16 de abril de 2012

“Segar vidas”, no “sesgar vidas”

 

No es correcta la expresión “sesgar vidas” con el significado de ‘matar a alguien’; lo adecuado es “segar vidas”.
En las informaciones sobre conflictos bélicos, terrorismo o accidentes con víctimas mortales se usa impropiamente la expresión “sesgar vidas” confundiéndola con “segar vidas”: «Los accidentes de tráfico siguen “sesgando” vidas»; «Los atentados terroristas del 11M “sesgaron” 192 vidas»; «El síndrome tóxico “sesgó” las vidas de muchas personas».
El verbo “sesgar” significa ‘cortar o partir en sesgo u oblicuamente’, ‘torcer o disponer de forma inclinada’, ‘atravesar algo hacia un lado’; mientras que “segar” es ‘cortar mieses o hierba con la hoz, la guadaña o cualquier máquina a propósito’, ‘cortar de cualquier manera, y especialmente lo que sobresale o está más alto’, ‘cortar, interrumpir algo de forma violenta y brusca’.
El último de los significados de “segar” es el que se aplica correctamente como sinónimo de “asesinar” o “matar” en la expresión “segar vidas”. Además, una de las representaciones de la muerte es un espectro vestido con un hábito, encapuchado y provisto de una guadaña (herramienta de los segadores) con la que “siega” las vidas.
No son correctos, por tanto, los ejemplos citados; lo adecuado habría sido emplear el verbo “segar”.

viernes, 13 de abril de 2012

Kitsch (/kɪtʃ/)


Vocablo con origen en el término yiddish “etwas verkitschen” que define el arte considerado una copia inferior de un estilo existente o, en un sentido más libre, para referirse a manifestaciones artísticas pretenciosas, pasadas de moda o de mal gusto. Aunque no son exactamente lo mismo, en castellano suelen utilizarse las palabras “hortera”, “cursi” o “desfasado” para referirse a este concepto.

Kit (/kɪt/)


Calco del inglés, a su vez proveniente del neerlandés, referido al ‘juego de piezas para armar o montar un objeto’ o al ‘conjunto de productos y utensilios suficientes para conseguir un determinado fin, que se comercializan como una unidad’ (“kit” de maquillaje). En castellano tenemos una gran variedad de términos que podemos utilizar para este menester: “juego”, “lote”, “equipo”, “conjunto”, “avíos”, “útiles”, “herramientas”, “pertrechos”, “estuche” (pero claro, no son tan übercool como “kit”).

King-size (/'kɪɳsaɪz/)


Del inglés “king” (“rey”) y “size” (“tamaño”), significa “extragrande”, “gigante” o “de tamaño familiar”; cada vez es más común verlo utilizado en hoteles para referirse a sus camas, a las que denominan “king-size” en vez de “de matrimonio”. A mí, la verdad, denominado de esa manera me da la impresión que voy a entrar en un motel de los EE. UU. profundos y que la cama va a incorporar una ranura para hacer que vibre insertando unas monedas.

Kidult


Neologismo de origen inglés, producto de fusionar “kid” /kɪd/ (“niño”) con “adult” /'ædʌlt/ (“adulto”), utilizado para enmarcar a quienes consumen productos que les hacen volver a su infancia, normalmente personas entre veinte y cuarenta años con un poder adquisitivo medio-alto. Podría estar relacionado con el Síndrome de Peter Pan, que afecta a quienes rechazan dejar de ser jóvenes, hijos de una sociedad opulenta que evitan cualquier responsabilidad para vivir en la ficción de que no están envejeciendo.

Ketchup (/'ketʃʌp/)


Curioso término este, ya que proviene de la salsa china “kôechiap”, condimento picante utilizado con la carne y el pescado, pero que no incluye el tomate entre sus ingredientes. Los ingleses lo importaron en el siglo XVIII y lo denominaron “catsup”, pero en 1876 Henry J. Heinz añadió salsa de tomate a la fórmula (vinagre, azúcar, sal, especias, hierbas aromáticas y cebolla) y lo bautizó como “ketchup”. De las tres fórmulas utilizadas en inglés (“ketchup”, “catchup” y “catsup”), en español se documentan las tres formas, que deben escribirse con tilde por ser palabras llanas acabadas en consonante distinta de -n o -s: “kétchup” (la más usada), “cátchup” y “catsup”.
No hay que confundirlo con la salsa que en España se ha llamado “salsa de tomate”, cuyos ingredientes, preparación y función son distintos. En inglés, “tomato sauce” se refiere al “kétchup” y no a la “salsa de tomate”, por lo que llamar a este condimento con el último nombre es un anglicismo (más exactamente, un falso amigo).

miércoles, 11 de abril de 2012

Photocall (/'fəʊtəʊkɔːl/)


Si lo traducimos literalmente sería algo así como “fotografía y palabras”. Se trata de una “sesión de fotos de prensa” de relaciones públicas (también denominada “photo opportunity”) por la que los invitados más famosos de un acto van pasando al entrar al local en cuestión, de tal modo que los patrocinadores u organizadores consiguen la presencia de los medios de comunicación, que podrán fotografiarlos y entrevistarlos brevemente en una zona habilitada al efecto (denominada asimismo “photocall”), en la que también se hace publicidad de diversas marcas, ya que suele estar repleta de los logotipos de los diferentes promotores.
En España, para no variar, también es bastante común la grafía “photocold”.

Incremental (/ɪŋkrə'mentl/)


Calco de un palabro inglés ya de por sí típico de la pobre jerga mercadotécnica, perfectamente sustituible en inglés por “gradual”, “phased”, “piecemeal” o “step-by-step” y en castellano por “incrementado”, “gradual”, “creciente”, “adicional”, “progresivo”, “escalonado” o “acumulado”.

martes, 10 de abril de 2012

Gomet


Calco del francés “gommette” /gƆmƐt/ (“goma”, “parte adhesiva”) utilizado sobre todo en Cataluña para designar la ‘pegatina para hacer dibujos y ejercicios escolares’.

Corte


Conviene prestar atención al traducir del inglés “court” /kɔ:(r)t/ (“tribunal”, “juzgado”, “corte”, “palacio”, “cancha”, “pista”, “patio”), ya que el castellano “corte”, aparte de las acepciones derivadas del verbo “cortar”, significa ‘población en la que reside el rey’, ‘conjunto de personas que componen la familia y la comitiva del rey’, ‘séquito, comitiva o acompañamiento’, ‘cielo o mansión divina’, ‘cámaras legislativas’ y ‘edificio en el que tienen su sede’. Es decir, que en español no debe utilizarse el sustantivo femenino “corte” para referirse a un “tribunal” o a un “juzgado”, ya que estaríamos utilizando un “falso cognado”.
Un ejemplo sería el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), la institución de la UE que actúa como órgano de control del derecho comunitario y cuyas sentencias tienen carácter vinculante para los Estados miembros. El hecho de que en otros idiomas esta institución se denomine “Court of Justice of the European Union” o “Cour de Justice de l’Union Européenne”, añadido a que la palabra “corte” se emplee a menudo —sobre todo en América— como sinónimo de “tribunal”, lleva a que en algunos medios se la llame “Corte de Justicia”. Del mismo modo, los famosos “Supreme Court” de los EE. UU. y “High Court” de Gran Bretaña serían el “Tribunal Supremo”, no la “Corte Suprema”; el “appellate court” sería el “tribunal de apelación”, no la “corte de apelación”; una “court order” sería una “orden judicial”, no una “orden de la corte”; un “court reporter” sería un “reportero judicial”, no un “reportero de la corte”; el “juvenile court” sería el “tribunal de menores”, no la “corte de menores”; etc.

miércoles, 4 de abril de 2012

Kayak (/'kaɪæk/)


Calco del inglés, que a su vez lo adoptó el esquimal “qayaq” (literalmente, ‘pez-hombre-pez’), equivalente al castellano “canoa” (además del ‘deporte de competición que se practica con estas embarcaciones’).
Además, tenemos a un tal D. Méndez, de la revista XL Semanal, que se ha inventado el término kayakero, en lugar de “kayakista” término habitual para referirse al tripulante de estas embarcaciones. Se desaconseja, por minoritaria, la grafía “cayac”. No son admisibles grafías híbridas como “kayac” o “cayak”.

Kart (/kɑːrt/)


Vehículo a motor terrestre monoplaza de cuatro ruedas sin techo ni suspensiones con el que se practica el “karting” (/'kɑː(r)tɪŋ/), una disciplina deportiva del automovilismo, normalmente como iniciación a otras modalidades. En inglés suele denominarse “go-kart(ing)”.

Karateca


Simpático calco en espanglish del término “caretaker” /'keəteɪkə(r)/ (“cuidador [de atención domiciaria]”, “portero”, “conserje”, “casero”, “mayordomo”).

Karaoke


Palabra japonesa compuesta de “kara” (“vacío”) y “oke” (acortamiento de “ōkesutora”, “orquesta”, que a su vez es un calco del inglés “orchestra” /'ɔ:kɪstrə/). Consiste en cantar con pistas de canciones, siguiendo la letra impresa sobre una pantalla, sin necesidad de que esté presente una orquesta para poder cantar. Por extensión, también se utiliza “karaoke” para referirse al equipo técnico compuesto por amplificador de sonido, micrófono, etc., que se usa para esta actividad, así como al local público que dispone de dichas instalaciones.

lunes, 2 de abril de 2012

Flashmob (/flæʃmɒb/)


Palabra compuesta por “flash” /flæʃ/ (“destello”, “ráfaga”, “relámpago”) y “mob” /mɒb/ (“multitud”, “turba”, “muchedumbre”, “populacho”, “banda”) para designar la “movilización relámpago” (literalmente: “multitud instantánea”) en la que un grupo de personas aparecen “como de la nada” y, para divertir y la vez desconcertar a los viandantes, realizan un “baile sincronizado” durante un breve espacio de tiempo para volver a dispersarse después; esta movilización de gente suele realizarse de una manera muy rápida, generalmente a través de Internet o por medio de mensajes de texto, y normalmente no tiene ningún fin más allá que el mero divertimento, aunque también pueden convocarse con objetivos políticos o reivindicativos.

Geocaching


También conocido como “yincana GPS” o “senderismo con GPS”, es la actividad consistente en esconder “tesoros” en el campo o en la ciudad para posteriormente, mediante un receptor GPS (“Global Positioning System”), apuntar las coordenadas geográficas del punto en cuestión y hacerlas públicas para que otras personas puedan efectuar su búsqueda con la ayuda de su GPS.