viernes, 30 de marzo de 2012

Esnifar


Entre los dos verbos que se utilizan en inglés para referirse al hecho de ‘aspirar por la nariz cocaína u otra droga en polvo’, concretamente “sniff” (/snɪf/) y “snort” (/snɔ:(r)t/) el más común es este, ya que es el que tiene la connotación de referirse a una droga, mientras que aquel puede designar cualquier tipo de “inhalación”. Es de agradecer que en cambio se utilizara el primero para crear este anglicismo, teniendo en cuenta que “esnortar” se parecería a “desnortarse” (‘perder el norte o dirección, desorientarse’); tiempo al tiempo, que los creativos del espanglish son capaces de esto y de más.

Kamikaze / camicace


Voz tomada del japonés “神風” (“viento divino”) por el ejército estadounidense para referirse a los ataques suicidas efectuados por pilotos de una unidad especial perteneciente a la Armada Imperial Japonesa contra embarcaciones de la flota de los Aliados a finales de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, en Japón no se utiliza con este sentido la palabra “kamikaze”, sino que se prefiere el término “shinpū tokubetsu kōgeki tai” (“神風特別攻撃隊” o “unidad especial de ataque shinpū”) o su abreviatura “tokkōtai” (“特攻隊”).
A partir de entonces en adelante, el uso de esta palabra se ha extendido en el resto del mundo y se aplica sin mucho rigor a todo tipo de ataques suicidas o personas que se juegan la vida realizando una acción temeraria (por ejemplo, ‘conductor extremadamente temerario’ —“conductor kamikaze”—), sin importar la nacionalidad del atacante o el método empleado (uso de explosivos, automóviles, etc.), además de, metafóricamente, cuando el atacante tiene pocas o escasas probabilidades de éxito con un riesgo considerable.

Just-in-time (/dʒʌstɪn'taɪm/) / JIT


Denominado también “método Toyota” y, en castellano, “método justo a tiempo” o “inventario cero”, se trata de un sistema japonés de organización de la producción para las fábricas que permite aumentar la productividad reduciendo costes de gestión y pérdidas en almacenes por existencias innecesarias, trabajado no sobre suposiciones, sino sobre pedidos reales.

Junior


En la religión católica, ‘religioso joven que, después de haber profesado, sigue sujeto a la enseñanza y obediencia del maestro de novicios’. Se pronuncia /juniór/, /junióra/ en femenino, y su plural es “juniores”, “junioras”. Es voz que procede del latín eclesiástico (“iunior”) y no debe confundirse con “júnior”, latinismo revitalizado por influjo del inglés “junior” /'dʒu:niə(r)/ (“(más) joven”, “menor”, “hijo”, “subalterno”), con el que comparte étimo latino.
En el caso de esta última, aunque está notablemente extendida la pronunciación inglesa /yúnior/, en español debe decirse /júnior/, tal como se escribe, con sonido /x/ inicial. Se trata del antónimo de “sénior” y se usa con los sentidos siguientes: ‘pospuesto al nombre propio de una persona para distinguirla de un pariente de más edad que tiene el mismo nombre, normalmente el padre’ (aunque en español, para distinguir al hijo del padre, se usa tradicionalmente la voz “hijo”, siempre preferible al anglicismo); en el ámbito deportivo, ‘deportista de la categoría inmediatamente inferior a la sénior’; referido a un profesional, ‘de menor edad y, por tanto, con menos experiencia que otro’ o en ocasiones ‘profesional de menor rango, independientemente de su edad’. Aunque para el plural suele emplearse mayoritariamente la forma anglicada “júniors”, se recomienda acomodar esta palabra a la morfología española y usar el plural “júniores”.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Comienzo / apertura



Incluso si se trata de una actividad altruista o si se lleva a cabo como entretenimiento (perdón, hobby), conviene tener a mano un pequeño diccionario y un poco de sentido común a la hora de realizar una traducción, dos elementos que claramente le faltaron a quien añadió los subtítulos en “español” al famoso discurso (“commencement address”) de Steve Jobs en la ceremonia de graduación de la Universidad de Stanford de 2005, lo cual provocó que utilizara la palabra “apertura” para describir el vídeo y más adelante “comienzo” en los subtítulos. Y es que el término inglés estadounidense para “ceremonia de graduación” es “commencement” (/kə'mensmənt/), también “inicio” o “comienzo” en inglés formal (además de “entrada en vigor de una ley” e “inicio de un procedimiento civil o penal”), pero no en este caso.

martes, 27 de marzo de 2012

Contacless (/'kɒntæktles/)


El término inglés “contactless”, asociado a la tecnología que permite operar en cajeros automáticos y pagar con tarjeta sin necesidad de introducirla en el lector correspondiente, puede sustituirse por sus equivalentes en español “tarjetas sin contacto”, “tarjetas de acoplamiento remoto”, “tarjetas inteligentes a distancia”. En las noticias relacionadas con el lanzamiento por diversas entidades financieras de este sistema de pago, como en «La Caixa y Visa iniciarán el lanzamiento en Barcelona del sistema “contactless”» o «La tecnología “contactless” presenta un uso muy sencillo, lo que permite a los clientes agilizar los pagos», habría sido más apropiado decir: «La Caixa y Visa iniciarán el lanzamiento en Barcelona del sistema de “tarjetas sin contacto”» o «La tecnología de “tarjetas de acoplamiento remoto” presenta un uso muy sencillo, lo que permite a los clientes agilizar los pagos».

viernes, 23 de marzo de 2012

Junkero / Yunkero


Calcos derivados del inglés “junk” /dʒʌɳk/ (“trastos viejos”, “baratijas”, “basura”, “cachivaches”) o de “junkman” /'dʒʌŋkmæn/ (“trapero”, “ropavejero”) —que trabaja en una “junk yard” o “desguace”— para referirse tanto a estos dos últimos como al “chatarrero”, palabras todas tan arcanas y en desuso que se ha hecho necesario inventarse algo más popular y sencillo como “junkero”.

Juguera


Por alguna razón, aunque no son exactamente lo mismo, en algunos países de Hispanoamérica dicen “jugo” (‘zumo de las sustancias animales o vegetales sacado por presión, cocción o destilación’; ‘parte provechosa, útil y sustancial de cualquier cosa material o inmaterial’) en vez de “zumo” (‘líquido de las hierbas, flores, frutas u otras cosas semejantes, que se saca exprimiéndolas o majándolas’). Nunca había pensado que pudiera ser un calco del inglés “juice” (/dʒʊ:s/), pero me ha surgido alguna duda al ver el término “juguera” (‘electrodoméstico para hacer zumos de frutas’), sospechosamente parecido al inglés “juicer” /'dʒu:sə(r)/ (“exprimidor”, “licuadora”), salvo en el sentido con el que lo usan en Cuba (establecimiento donde se venden zumos de frutas).

Juego


Además de algún otro significado en castellano, significa lo mismo que “game” /geɪm/ (‘acción y efecto de jugar’; ‘ejercicio recreativo sometido a reglas, y en el cual se gana o se pierde’; ‘en el tenis y otros deportes, división de un set’; etc.), salvo por una acepción que solo existe en inglés (“partido”, “encuentro”), aunque muchos se nieguen a aceptarlo y digan, por ejemplo, que «Los Lakers siguen a un “juego” por detrás de los Cavaliers» (Yahoo Deportes, 25 de marzo de 2009). El caso es que el uso ya se ha generalizado, y la última edición del DRAE ya recoge este significado (‘en ciertos deportes, encuentro que enfrenta a dos jugadores o a dos equipos’).

Jonrón


Adaptación gráfica, muy extendida entre los hispanohablantes americanos, de la expresión inglesa “home run” /həʊmrʌn/ (‘en el béisbol, jugada en la que el bateador golpea la pelota de tal manera que le permite hacer un circuito completo entre las bases y ganar una carrera’). Además de esta adaptación, se han acuñado voces españolas equivalentes, como “cuadrangular”, “cuatro esquinas” o “vuelacerca”. La adaptación “jonrón” ha formado derivados como “jonronear” (‘batear jonrones’) y “jonronero” (‘jugador que consigue “jonrones” con frecuencia’).

El paciente sin antecedentes de suicidio (Bertha Gutiérrez Rodilla)

 

No es infrecuente encontrar en las obras que se dedican a analizar el lenguaje científico que dicho lenguaje es preciso, neutro, objetivo y otras cosas por el estilo. ¡Ojalá que así fuera! Lamentablemente, no es infrecuente tampoco encontrar textos científicos donde estas y otras características, que alegremente se le presuponen a dicho lenguaje, brillan por su ausencia: la precisión se tambalea más de lo deseable por un exceso de sinónimos o de términos polisémicos. O por el empleo de palabras como “ciertos”, “algunos”, “determinados”, “numerosos”…, tan imprecisos que dejan al lector igual que estaba. La neutralidad y la objetividad, que se tratan de ligar al uso de las pasivas o los impersonales —por no aceptar que esto no es más que una mala influencia del inglés— se pierden por las mil rendijas que presenta el discurso científico… Por eso, a mí me surge siempre la duda respecto a qué tipos de textos habrán utilizado exactamente quienes dictaminan que esas son las características del lenguaje científico; porque, en mi modesta opinión, no son pocos los textos que no dejan lugar a dudas de que sus características desde luego no son esas.
De entre ellos, quizá se lleven la palma las historias clínicas o los informes hospitalarios que, nos guste o no, se consideran textos científicos. Aunque, a lo peor, no debieran tenerse como tales, a la luz de las lindezas que contienen, más allá de las típicas siglas y acortamientos que los adornan y que los vuelven totalmente incomprensibles para el profano y a veces incluso para el que no lo es. Unas veces tales lindezas se producen por la utilización de una sintaxis inadecuada, que convierte en imposible lo que se expresa: «el bebé salió, se cortó el cordón umbilical y se le entregó al pediatra, que respiró y lloró de inmediato», sería un buen ejemplo. O el de aquella persona que «resbaló en el hielo y sus piernas fueron en direcciones opuestas a primeros de diciembre». No es menos sorprendente encontrarse con que «el paciente dejó el quirófano en buen estado», a pesar de que los encargados de recogerlo y limpiarlo «el quirófano, claro» se lo agradecieran muchísimo por haberles ahorrado el trabajo. En otras ocasiones, parece que el que escribe tiene problemas de vocabulario y no cae en la cuenta de que emplea voces contradictorias, que convierten en incoherente el mensaje: «el paciente presenta dolores de cabeza ocasionales, constantes, infrecuentes»; o «la piel estaba húmeda y seca», podrían ser buenos ejemplos.
Se suelen disculpar estas perlas por la rapidez con que se llevan a cabo las exploraciones y la taquigrafía con que se registran los datos que se encuentran en ellas o que cuentan los enfermos y familiares. Pero realmente hay cosas injustificables, que jamás consentiríamos en otros tipos de documentos científicos: ¿cómo justificar que «el paciente rechazara la autopsia»? El pobre todavía debe estar temblando de miedo… ¿Cómo es posible que haya un paciente que «no tiene historial de suicidios»? ¿Cuántas veces podrá uno suicidarse antes de morirse? Si nuestros médicos decimonónicos, que cultivaban con tanto mimo y esmero el género de la historia clínica levantaran la cabeza se quedarían petrificados…
Sin entrar a examinar ahora el tipo de práctica de la medicina que reflejan estos textos, sí podría ser hora de discutir sobre las supuestas características del lenguaje científico que con más frecuencia de lo que querríamos no son más que el resultado de nuestras convicciones apriorísticas: como a la ciencia la imaginamos con unas características —que tampoco está claro que tenga—, el lenguaje con que se expresa debe tenerlas también. Poco científico es, a mi entender, un planteamiento como ese.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Cloud computing (/klaʊdkəm'pjʊ:tɪɳ/)


Término inglés típico de las informaciones sobre tecnología para referirse al uso de servicios y herramientas bajo una plataforma virtual en Internet. Puede sustituirse por su equivalente español “computación en la nube”, lo suficientemente extendido y asentado como para hacer innecesario el uso de la forma inglesa; no obstante, teniendo en cuenta que “computación”, aunque suele usarse en el ámbito de (perdón, a nivel de) la informática, se refiere sobre todo al cálculo, quizá sería incluso más correcta la expresión “informática en la nube”, que recoge un sentido mucho más amplio que el “cálculo”, o incluso “servicios en la nube”.

“Inhumano” no es lo mismo que “sobrehumano”

 

En noticias sobre competiciones deportivas es común encontrar el término “inhumano” para señalar que algo ha excedido a lo humano, como puede verse en los siguientes ejemplos: «Primeras declaraciones de Nadal tras competir contra un “inhumano” Djokovic», «El esfuerzo “inhumano” realizado por este ciclista no ha pasado inadvertido para nadie».
Lo adecuado en estos casos habría sido emplear “sobrehumano”, que se usa para referirse a algo ‘que excede las capacidades o cualidades humanas’, y no “inhumano”, que significa ‘falto de humanidad’.

Gotelé


Calco del francés “gouttelette” /gutlƐt/ (“gotita”) para designar la técnica consistente en esparcir pintura al temple más espesa de lo habitual, de tal manera que durante su aplicación aparezcan gotas de material que produzcan una superficie final de acabado grumoso. Se utiliza por su capacidad para disimular las imperfecciones en las paredes.

¿Chifonier, sifonier o sinfonier?


Adaptación gráfica de la voz francesa “chiffonnier” /ʃifƆnje/ (‘cómoda alta y estrecha con cajones’). También es válida, aunque se usa menos, la adaptación “sifonier”, pero debe evitarse la forma “sinfonier”, que incluye una -n- antietimológica (que se lo digan al buscador de Google, que me dice eso de «quizás quisiste decir “sinfonier”»), por no hablar de otras invenciones como “chinffonnier”, “sinfoneir”, “xinfonier” que pueden verse a diario en tiendas y revistas “especializadas” en el mundo del mueble.
El nombre proviene del término “chiffon” /ʃifÕ/ (“trapo”), con lo que “chiffonnier” sería el ‘lugar donde se guardan los trapos’ (además de “trapero”, que es la otra traducción).

Joldear


Feo calco del inglés “to hold” (/həʊld/), pero no referido al verbo en sí, sino a su versión preposicional “to hold up” (“asaltar”, “atracar”).
Por otra parte, aunque el equivalente inglés de “atracador” no viene de “hold up”, sino que se suelen utilizar los términos “(bank) robber”, “attacker” o “mugger”, poco les importa a los espanglish-parlantes, que se inventan el palabro “jalopero”.

Verborreicos balbucientes (Xosé Castro Roig)

 

A veces, parece como si los idiomas fueran a la comunicación lo que los palillos orientales al comer. Dicho de otro modo: indican un refinamiento evolutivo, un progreso social de los modales… pero a veces, estos refinamientos —el idioma y los palillos— cumplen torpemente su cometido. Es más práctico gritar «¡dame!» que decir «¿serías tan amable de darme eso?»; y también es más práctico comer con las manos que comer con una suerte de agujas de calcetar.
Por suerte, lo práctico no es siempre el motor de lo humano (qué sería de las artes si fuéramos llanamente prácticos), y así tenemos que los idiomas se debaten entre lo netamente funcional y el artificio de lo cortés que en teoría nos caracteriza como mamíferos superiores.
En la consigna de una estación de autobuses de España hay unas taquillas automáticas que funcionan con monedas. La puerta de la taquilla tiene una pantalla (“display”, como traduciría algún colega mío) en la que se ofrecen instrucciones en varios idiomas, entre ellos, sorpresivamente, el “inglés británico” y el “inglés estadounidense”. Las instrucciones redactadas en este último se caracterizan por el pleonasmo y la redundancia:
Asegúrese de que la puerta esté abierta.
Asegúrese de haber metido la moneda (…)
Confirme que ha cerrado la puerta.
Y es precisamente esa cantidad de información inútil y farragosa la que a veces se traslada a nuestro idioma en muchos documentos pobremente traducidos. Eso mismo, en español, se zanja con un
Abra la puerta.
Meta la moneda (…)
Cierre la puerta.
En esa misma estación de autobuses pude oír por megafonía varios anuncios de este jaez:
El autobús procedente de Soria efectuará su entrada por puerta uno y se estacionará en la dársena cuatro.
Me pitaban los oídos solo con visualizar un autobús que entrara en una dársena sin remos, y respecto a “efectuar la entrada”… ¿se imagina usted cediéndole el paso a alguien ante una puerta y diciéndole amablemente: «Por favor, efectúe usted la entrada primero que yo la efectuaré después de usted»?
A eso me refiero: hay algunos hablantes que en ciertos contextos ofrecen un discurso pomposo con ornatos y elementos vacuos; y esos mismos hablantes, paradójicamente, presentan en otras situaciones un discurso balbuciente que omite preposiciones, artículos, pronombres y verbos.
¿No se han fijado? Es una costumbre muy extendida omitir vocablos cuando no hay restricciones de espacio ni de tiempo y cuando el ahorro que supone la omisión es irrelevante y no mejora el mensaje: se omiten preposiciones en nombres de calles, plazas y avenidas (plaza Castilla); preposiciones en tantos y tantos mensajes aeroportuarios (por favor, embarquen puerta dos); verbos (para información, llame…; para su mayor descanso, compre…), etcétera.
Recuerdo el texto de un cartel que había a la entrada de un museo. En aquella hoja había espacio suficiente para escribir correctamente todo el mensaje, pero la balbuciente mente del redactor se lo impidió. Decía así:
POR FAVOR ENTREN OTRA PUERTA.
DEJEN BOLSOS Y CAMARAS FOTO EN CONSIGNA.
FOTOS Y VIDEO PROHIBIDO.
GRACIAS.
Después del “gracias” alguien había escrito a mano la onomatopeya mil veces repetida por los indios en las películas de vaqueros: “JAU”. No es para menos.

martes, 20 de marzo de 2012

Huevos benedictinos / a la benedictina


Extraña traducción del inglés “benedict eggs” para referirse al plato que consiste en un “bagel” /'beɪɡəl/ (del yiddish “בײגל” [beygl] ‘bollo con forma de rosquilla, elaborado tradicionalmente con harina de trigo, que se cocina en agua brevemente antes de ser horneado, dando como resultado un pan denso con una cubierta exterior ligeramente crujiente’) cortado en dos mitades, sobre las cuales se coloca panceta o tocino ahumado, huevos escalfados y salsa holandesa.
No tiene mucho sentido intentar traducir el “benedict” del inglés original por “benedictino” o “a la benedictina”, puesto que nada tiene que ver este plato con la Orden de San Benito. Existen varias versiones diferentes para explicar el origen de este plato:
Lemuel Benedict, un corredor de bolsa de Wall Street retirado, afirmaba haber descubierto la cura para la resaca en el año 1894 en el lujoso hotel Waldorf Astoria, donde pidió que le sirvieran una tostada con mantequilla, huevos escalfados, tocineta crujiente y salsa holandesa, petición que fue del agrado del jefe de comedor, quien no tardó en incluirlo en el menú del desayuno, si bien sustituyendo la tostada por el “bagel”.
Según Mabel C. Butler, el Sr. y la Sra. Benedict comían cada viernes en Delmonico’s (Nueva York); un día, la Sra. Benedict le preguntó al jefe de comedor si no tendría algo nuevo y diferente con qué sorprenderlos, a lo que él les propuso unos huevos escalfados sobre “bagels” tostados y una tira de jamón, todo ello recubierto de salsa holandesa.

viernes, 16 de marzo de 2012

Fuentecillas manda


Desconocía hasta ahora esta rivalidad atávica y manifiesta entre dos de los barrios más ilustres de la ciudad de Burgos. Sin duda los cabecillas de ambos bandos deben de ser unas auténticas lumbreras, próceres del concejo destinados a sacar a todo el país de la pertinaz crisis en la que nos vemos inmersos, a tenor del gran uso del castellano del que hacen gala.
En esta ocasión nos deleitan con dos maravillosos calcos de los verbos ingleses “stink” /stɪɳk/ (“apestar”, “heder”) y “rule” /rʊ:l/ (“gobernar”, “dictaminar”, “trazar con una regla”, “administrar”, “controlar”), que el común de los mortales, calificativo en el que no se encuentran estos gigantes de la retórica, se limitaría a expresar con unos villanos “Los de Yagüe son los peores y los de Fuentecillas somos los mejores” o, de manera más zafia, “Yagüe es una mierda y Fuentecillas mola”.
¿Dónde quedaron esas maravillosas coplillas que se hacían antaño para expresar estas pequeñas rencillas entre barrios o localidades (“¡Pradoluengo es una rosa, Briviesca es un clavel y Belorado es un retrete para cagar todos en él!”) o esas divertidas mañanas de sábado cantando con Torrebruno aquello de “Tigres, tigres, leones, leones, todos quieren ser los campeones”?

Jompear / Yompear / Jumpear


Calcos espanglish del inglés “jump start” o “give a jump-start” para referirse al hecho de arrancar o poner en marcha un vehículo de motor que se ha quedado sin batería, ya sea empujándolo o con el auxilio de la carga de la batería de otro que se conecta al primero por medio de dos cables con pinzas en sus extremos (“jump leads” o “jumper cables”) con los que se conectan los polos positivos y negativos de ambas baterías en paralelo.

Joie de vivre


Expresión francesa, que podría traducirse por “alegría de vivir” y que representa una filosofía de vida que implica una visión holística de las cosas y un amor y aceptación incondicional de la vida.

Jingle (/'dʒɪɳgəl/)


Como en muchos otros casos, la elección entre el inglés y el castellano tendrá efectos determinantes en su éxito o en su fracaso. Si trabaja usted en un programa radiofónico o si se dedica a la publicidad, puede crear una “melodía”, “sintonía publicitaria” o “canción publicitaria” que ayude a identificar su emisora, programa o producto; o bien puede crear un “jingle” (“tintineo”, “cascabeleo”). Si escoge esta última opción, el “jingle” se imprimirá en la memoria de quien lo escucha y supondrá el apogeo de su carrera; si por el contrario se decanta por una burda “melodía”, “sintonía” o “canción”, sepa de antemano que estará abocado al más absoluto, profundo y ridículo de los fracasos.

Jet set (/dʒetset/)


Término periodístico utilizado para describir a los grupos internacionales de multimillonarios que se dedican a organizar y participar por todo el mundo en actividades sociales fuera del alcance del ciudadano común. Este término desplazó al de “café society” por añadir la connotación de que estos personajillos se dedican a viajar entre diferentes localizaciones elegantes y exóticas montados en sus aviones (perdón, jets). En castellano bien podría sustituirse por “alta sociedad”, “multimillonarios” o, simplemente, “parásitos sociales”.

Elije el camino seguro hacia la ignorancia

jueves, 15 de marzo de 2012

Ostentar

 

Es patente el mal uso que se hace del verbo “ostentar”, verbo que el DRAE define como ‘mostrar o hacer patente una cosa’ y ‘hacer gala de grandeza, lucimiento y boato’, a lo que el Diccionario panhispánico de dudas añade el significado de ‘poseer públicamente algo considerado un honor o un privilegio, como un cargo relevante o un título’. Este último significado se desaconsejaba en los libros de estilo y se recomendaba que no se utilizara al hablar de un determinado cargo, caso en el que deben utilizarse los verbos “desempeñar”, “ocupar” o “ejercer”.
Así pues, no debe decirse “ostentar un cargo” sino “desempeñar”, “ocupar” o “ejercer”, excepto cuando el cargo tenga especial relevancia y signifique realmente un honor o privilegio. Además, el Diccionario panhispánico de dudas advierte que en ningún caso debe emplearse con el significado de “tener”.
Luego no es correcto decir «Esta empresa “ostenta” el mayor número de acciones», «Este partido “ostenta” más escaños que este otro» o «El mayor índice de desempleo lo “ostentan” los jóvenes». En estos casos lo correcto es: «Esta empresa “tiene el / está en posesión del” mayor número de acciones», «Este partido “tiene” más escaños que este otro» o «El mayor índice de desempleo “se da entre” los jóvenes».
Sí estaría bien empleado en frases como: «Es el principio del fin de una pesadilla que les ha conferido el dudoso honor de “ostentar” el récord mundial de permanencia de un ser humano bajo tierra»; «Córdoba, una de las candidatas finalistas a “ostentar” la Capitalidad Cultural Europea en el año 2016».

“Aforo”, “exceso del aforo” y “aforo completo”

 

“Aforo” es ‘el número máximo autorizado de personas que puede admitir un recinto destinado a espectáculos u otros actos públicos’ y no es apropiado su uso con el sentido de ‘número o cantidad de asistentes a un acto’, ‘afluencia’, etc.
Son adecuadas frases como «El “aforo” de este estadio es de 10.000 personas» o «El salón de actos tiene un “aforo” de 2000 personas», pero no «El “aforo” al estreno de la película fue de 2000 personas».
Por ello, se recomienda limitar el uso de “aforo” a aquellos casos en los que se haga referencia a la ‘capacidad total de localidades’.
Por otra parte, la expresión “exceso del aforo” es la adecuada para indicar que la capacidad máxima de un recinto se ha sobrepasado, y no “exceso de aforo” ni “sobreaforo”.
“Exceso de aforo” significa que el aforo del que se habla es excesivamente grande con respecto a la cantidad de gente esperada para un acto, es decir, que sobraría espacio, la misma idea que subyace en el término “sobreaforo”.
Sin embargo, se viene utilizando en los medios “exceso de aforo” o “sobreaforo” como equivalentes de “exceso de asistentes”: «La propietaria del Madrid Arena niega un “exceso de aforo”».
La estructura verbal “exceder el aforo”, con el artículo determinado, es la que indica que el aforo ha sido excedido, sobrepasado, y su correspondiente estructura sustantivada es “exceso del aforo”, también con el artículo determinado, para mantener el mismo sentido.
Así, en el ejemplo anterior debería haberse dicho o escrito: «La propietaria del Madrid Arena niega un “exceso del aforo”».
También se utiliza esta expresión equivocadamente para indicar que un local está lleno y que, por tanto, no se permite entrar en él a más gente; en estos casos, en lugar de “exceso de aforo”, lo adecuado es utilizar “aforo completo”.

miércoles, 14 de marzo de 2012

“Cuando menos” y “cuanto menos”

 

Las expresiones “cuando menos” y “cuanto menos” tienen significados diferentes que, sin embargo, a veces se confunden en los medios de comunicación y en el uso cotidiano de la lengua.
“Cuando menos” es una expresión que indica el límite mínimo aproximado de una cantidad («había, “cuando menos”, veinte coches aparcados») o una matización a algo dicho anteriormente («se había enojado por el comentario o, “cuando menos”, se había molestado algo»).
“Cuando menos” se puede sustituir por otras expresiones de igual significado como “por lo menos” y “como mínimo”.
Respecto de la locución “cuanto menos”, se utiliza en expresiones en las que dos elementos de una misma frase están relacionados entre sí de tal forma que si varía la cantidad a la que alude uno de ellos, también varía la que señala el otro, como «“cuanto menos” tengamos que pagar, más dinero nos quedará para otras cosas».
En algunos países de América se ha extendido el empleo de la expresión “entre menos” como equivalente de “cuanto menos”; aunque no se considera propiamente un uso culto, no debe rechazarse.
En cambio, no es admisible el uso de los vulgarismos “contra más” y “contra menos” como en «“Contra menos” usa el automóvil, se siente más ágil físicamente», donde lo correcto es decir “cuanto menos”.

Exploitation (/eksplɔɪ'teɪʃən/)


Término anglosajón que se traduce por “explotación” y que suele utilizarse en el ámbito de (perdón, a nivel de) el cine para referirse a la cinematografía que “explota” de manera morbosa la temática que trata (sexo, violencia, romance) o bien una gran estrella, los efectos especiales, etc., con lo que las películas de este estilo terminan dependiendo, más que de su propia calidad, de la propaganda sensacionalista y de una morbosa exageración de los temas descritos, dando como resultado, como tónica general, que las películas “exploitation” sean de baja calidad en todos los sentidos, pese a que algunas hayan merecido los elogios de la crítica o hayan logrado un gran número de seguidores, convirtiéndose en películas de culto.
Derivado de “exploitation” tenemos “blaxploitation”, que designa el movimiento cinematográfico que tuvo lugar en los EE. UU. a principios de los setenta, con la comunidad negra como protagonista principal y bandas sonoras de conocidos artistas de la época, siendo su escena clásica la persecución de coches por la ciudad con música funk de fondo.

martes, 13 de marzo de 2012

¿Canceroso, cancerígeno, carcinógeno o carcinogénico?


Nos encontramos ante cuatro términos bastante parecidos entre sí y que pueden dar lugar a confusión.
El adjetivo “cancerígeno” significa ‘que puede provocar cáncer’, mientras que “canceroso” se refiere a lo ‘perteneciente o relativo a esa enfermedad’; por lo tanto no es apropiado usarlos indistintamente.
Es frecuente el uso equivocado del adjetivo “cancerígeno” en los medios, como en los siguientes casos: «Cristina Fernández recibió el alta médica tras determinarse que no había presencia de células “cancerígenas”», «El presidente Chávez dijo que le extrajeron un tumor “cancerígeno” en La Habana». En estos casos lo apropiado habría sido utilizar “canceroso”, ya que una célula o un tumor no tienen en sí la propiedad de ser “cancerígenos”.
Tampoco debe confundirse ninguna de las dos anteriores con “carcinógeno” (‘dicho de una sustancia o agente: que produce cáncer’): es el agente físico, químico o biológico que actúa sobre los tejidos vivos de tal forma que «produce» cáncer, mientras que un agente “cancerígeno” es aquel que «puede producir» cáncer.
Por último tenemos “carcinogénico”, calco del inglés “carninogenic” (/kɑ:sɪnə'dʒenɪk/), que unos diccionarios traducen como “cancerígeno”, otros como “carcinógeno” y la mayoría aporta ambas traducciones para echar más leña al fuego del desconcierto, haciendo picar a medios supuestamente serios (pero evidentemente sin traductores en su plantilla, puesto que parece que encomiendan estas labores a traductores automáticos) como El País.

Flame / Flamear

 

También castellanizado como “flameado”, del inglés “flame” /fleɪm/ (“llama”) surge este término utilizado en el contexto de (perdón, a nivel de) los foros o correos electrónicos para designar el ‘mensaje deliberadamente hostil o insultante enviado sin ningún propósito constructivo’, así como sus derivados “flaming” (también castellanizado como “flamear”) o ‘acto de publicar un “flame”’, “flamer” (‘persona que envía un “flame”’) e incluso “flamebait” (de “bait” /beɪt/, “cebo”, “carnada”, “cebar”, “provocar”, “acosar”) o ‘mensaje provocativo, pensado especialmente para generar respuestas insultantes’ y “flamewar” (‘guerra de “flames”’).

Indentación


Anglicismo de uso común en informática, derivado de “indentation” /'ɪnden'teɪʃən/ (“mella”, “hendidura”, “espacio”, “sangría”), que significa ‘mover un bloque de texto hacia la derecha insertando espacios o tabuladores para separarlo del texto adyacente’; es decir, lo que en el ámbito de la imprenta se ha denominado siempre “sangrado” o “sangría”. Como verbo, lo correcto sería “sangrar”, no “indentar”.
También se utiliza en medicina (‘muesca, depresión o escotadura en un borde de un órgano’) y más en concreto en oftalmología (“indentación escleral”) como traducción de “scleral buckling” (“doblez”) para referirse al procedimiento quirúrgico utilizado para reparar el desprendimiento de retina, consistente en doblar la pared del ojo hacia adentro, de tal forma que se encuentra con el orificio en la retina. No obstante, en la literatura médica también se encuentran denominaciones como “plegamiento escleral”, “plegado escleral” o “fruncido escleral”, más acordes con el vocabulario español.

lunes, 12 de marzo de 2012

Estato


Por si no fuera suficiente con que, como dice Xosé Castro, «el término “status” se pusiera un nuevo nombre (“estatus”) en su pasaporte español recién estrenado» y que «poco a poco haya arrinconando a vocablos como “condición social o económica”, “posición”, “rango”, “categoría”, “jerarquía”, “situación” o “estado”», después llegaron los garrulos del espanglish y se empeñaron en convertirlo en “estato”. Es irónico que, tratándose de una palabra que se escribe casi igual en castellano que en inglés, todavía haya quien se empeña en buscarle tres pies al gato. Mirándolo por el lado bueno, el ejemplo nos sirve para constatar la arbitrariedad y falta de homogeneidad del espanglish, puesto que según quién lo escriba podemos encontrar la versión anglosajona o la “espanglesa”.


Además de todo lo anterior, los mundos del motor y del lujo, tan propensos a la ostentosidad y la grandilocuencia, son también una inagotable fuente de deformaciones absurdas de nuestra lengua. Así, por ejemplo, en la publicidad de un concesionario, entre una verdadera selva de jerga vacía de contenido, nos aseguran que el aspecto de su vehículo es “estatutario”. Si bien se adivina que su intención es dar a entender que quien se encuentre al volante de este coche va a sentir (de manera ilusoria) que aumenta su “categoría”, un breve vistazo al diccionario nos desvela que “estatutario” no viene de “estatus”, sino de “estatuto”, y quiere decir ‘estipulado en los estatutos’ o ‘referente a los estatutos’, luego su aplicación al aspecto de un vehículo se antoja bastante rebuscada.

sábado, 10 de marzo de 2012

Traducciones atroces en el aeropuerto de LaGuardia (Nueva York)

 

Mi trabajo me lleva a prácticamente todos los rincones del mundo y desde luego esto quiere decir que hay que pasar por los aeropuertos de la ciudad de Nueva York constantemente. Fue precisamente durante uno de estos viajes que, al aterrizar en el aeropuerto de LaGuardia, después de un vuelo desde California y mientras esperaba a que otros colegas bajaran del avión para irnos juntos al hotel, presté atención a lo que realmente aparece escrito en los letreros oficiales del aeropuerto. Ahí me enteré que “Baggage Claim” quiere decir “Reclamación de equipajes,” “ReBooking Center” se traduce como “Acerca de reservación” (Por lo menos con acento en “reservación”) y “To Concourse C” se dice: “A concurso.” 


No tengo idea de quién o quiénes habrán traducido esos letreros, pero quiero pensar que fueron traductores aficionados a quienes se les ofreció el trabajo para ahorrar dinero. No es la primera vez que encuentro este tipo de traducciones y estoy seguro que todos ustedes han visto este tipo de barrabasadas en sus ciudades, lugares de trabajo y en sus aeropuertos. Recuerdo un letrero en una cárcel de Colorado que decía: “Si tiene alguna queja dígale al diputado” (If you have a complaint talk to a deputy) otro en el ayuntamiento de un pueblito que rezaba: “Departamento de Aguas” (Liquor License Department) y en un aeropuerto en California vi una pantalla con mensajes en la que se podía leer en inglés y luego en español: “Mr. Sánchez you are needed downstairs” “Quieren al Sr. Sánchez debajo de la escalera.” 


Sin embargo, lo que me impactó en esta ocasión fue la ubicación de estas atrocidades, uno de los aeropuertos de la ciudad más importante del mundo, la capital del comercio internacional, la sede de la ONU. La próxima vez que me encuentre en uno de los aeropuertos de la ciudad de Nueva York, o de alguna otra capital del mundo, me voy a fijar para ver si este problema es endémico o si se trató (como yo espero) de una aberración que se dio únicamente una vez. Les pido me ayuden en esta investigación y les invito a compartir otras traducciones nefastas que hayan encontrado durante su vida. Quizá hasta podamos meterlas a un “Concourse C” que diga… a un concurso.

viernes, 9 de marzo de 2012

Seis claves para usar las siglas y las abreviaturas

 

Las siglas y las abreviaturas tienen características distintas; conocerlas permite escribir las siglas y las abreviaturas apropiadamente.

Siglas.
Se forman por lo general con las iniciales de la expresión que abrevian, normalmente las de los sustantivos y los adjetivos (Organización de las Naciones Unidas: ONU), pero a veces también las de otras palabras (organización no gubernamental: ONG).
No llevan punto abreviativo: ONU, no O. N. U.
Las Academias de la Lengua desaconsejan el uso de una ese minúscula para formar el plural en la forma escrita (las ONG mejor que las ONGs), aunque en la lengua oral es normal y correcto que se pronuncie la ese (“oenegés”).

Abreviaturas.
Se forman con parte de la palabra o la expresión que abrevian; una palabra puede tener más de una abreviatura: para página, por ejemplo, se usan p. y pág.
Llevan punto abreviativo (a. C.; pl., admón.) o, más raramente, barra (c/ Bailén); en las abreviaturas con más de un elemento, tras el punto abreviativo se deja un espacio (se escribe EE. UU. y no EE.UU.); si la abreviatura lleva una parte volada, el punto se coloca antes de esta (n.º, no nº. ni nº).
Cuando tienen más de una letra, generalmente se pluralizan añadiendo una ese (pág. – págs.); si constan de una sola letra, esta se suele duplicar (p. – pp.)

Jet-lag (/'dʒetlæg/)


Si es usted un ser vulgar y despreciable que se pasa todo el año ahorrando para poder volar en clase turista en vacaciones, cuando llegue a su destino sufrirá del “(síndrome de) desfase horario” (‘conjunto de trastornos físicos que se producen en el organismo tras un viaje, cuando existe una importante diferencia entre la hora del lugar de partida y la del lugar de llegada’) o, si es oriundo de la zona del Río de la Plata, de “desfasaje” (‘desfase o desajuste’, derivado de “desfasar”, formado por analogía con la voz francesa “déphasage” /defasaƷ/; no se censura su empleo, pero se recomienda usar con preferencia el término “desfase”, que es el mayoritariamente usado en el conjunto del ámbito hispánico).
Sin embargo, si usted es una persona fetén y como Dios manda que viaja en clase business, no se rebajará a semejante ordinariez y padecerá de “jetlag”, que es mucho más estupendo que el “desfase horario”. Lo curioso es que, pese a ser más estupendo, en inglés normalmente no se usa como sustantivo, sino como verbo: “to be jetlagged”, es decir, “estar desfasado por el viaje en avión”. Un escalón aún más arriba se encuentran quienes prefieren el galicimo “décalage” /dekalaƷ/ (“desajuste”, “desfase”).
También he encontrado la curiosa versión “jet lack”, divertido híbrido entre “desfase horario” y, traducido literalmente, “falta de aviones”.

Jet (/dʒet/)


Sustantivo inglés equivalente a nuestro “reactor” o “avión a reacción”, utilizado por los amantes de las apariencias y la ostentación (perdón, por los snobs).

Jeep® (/dʒɪ:p/)


Anglicismo innecesario que se ha adaptado ocasionalmente al español en las formas “yip”, “yí”, “yín” y hasta “yipeta”, típico de la República Dominicana. Resultan preferibles las formaciones “todoterreno” (‘vehículo apto para circular por terrenos accidentados o embarrados’), común en España, “campero” (Colombia, Bolivia, Nicaragua…) o “(vehículo) rústico” (Venezuela).
Aunque hoy en día es una marca registrada propiedad de Daimler-Chrysler, no fue hasta 1950 (cuando el nombre era ya patrimonio público desde hacía años, pues venía utilizándose en la jerga militar desde la Primera Guerra Mundial) cuando fue registrada por Willys.

jueves, 8 de marzo de 2012

“Pronunciar” un discurso, no “ofrecer” un discurso

 

En los medios de comunicación, tanto escritos como audiovisuales, se utiliza en ocasiones la expresión errónea “ofrecer un discurso”. Se leen y oyen con bastante frecuencia frases como estas: «Mientras Bush “ofrecía” su discurso, pacifistas exigían frente a la Casa Blanca la salida inmediata de todas las tropas de Irak», «Cuando la mandataria chilena “ofrecía” su discurso, y sin percatarse que su micrófono estaba abierto, el presidente Nicanor Duarte dijo…», «El ex presidente del Gobierno español “ofreció” su discurso en la sede de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas».
El verbo “ofrecer” no es el adecuado cuando se habla de discursos, ya que un discurso no se “ofrece”, sino que se “pronuncia” o se “lee”. Por lo tanto, en las frases anteriores lo correcto habría sido escribir: «Mientras Bush “pronunciaba” su discurso, pacifistas exigían frente a la Casa Blanca la salida inmediata de todas las tropas de Irak», «Cuando la mandataria chilena “pronunciaba” su discurso, y sin percatarse que su micrófono estaba abierto, el presidente Nicanor Duarte dijo…», «El ex presidente del Gobierno español “pronunció” su discurso en la sede de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas».
Sin embargo, es incorrecto emplear “pronunciar” para referirse a una conferencia, ya esta se “da” o se “celebra”, pero no se pronuncia.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Brazaletes negros: no se lucen, se llevan

 


Aunque también se da en otros contextos, lo habitual es que el uso de la frecuente expresión errónea “lucir brazaletes negros” aparezca en las noticias sobre deportes, especialmente de fútbol, en las que los periodistas que cubren la información cuentan que los jugadores salieron al campo con brazaletes negros en señal de luto por la muerte de algún compañero o de alguna persona relacionada con su deporte.
En esas ocasiones, muchos redactores optan por usar el verbo “lucir” (‘brillar’, ‘resplandecer’, ‘exhibir lo que alguien se ha puesto como adorno’), sin tener en cuenta que lo habitual en español es que se luzcan los adornos, y un brazalete negro no es un adorno (‘aquello que se pone para la hermosura o mejor parecer de personas o cosas’), y menos cuando se lleva en señal de luto.
Así, en frases como «Los encuentros comenzaron con diez minutos de retraso en señal de duelo, donde jugadores y colegiados “lucían” brazaletes negros en recuerdo de la muerte del…» o «…en medio de una concentración de personal sanitario del centro, muchos de los cuales “lucían” brazaletes negros», debería haberse usado simplemente el verbo “llevar”.

Interactuar


Aunque al corrector ortográfico del Word le parezca fantástico “interactuar” (tengo entendido que el de OpenOffice, pese a ser gratuito, es bastante más certero), lo correcto en castellano es decir “interaccionar” (‘ejercer una interacción’ —“interacción”: ‘acción que se ejerce recíprocamente entre dos o más objetos, agentes, fuerzas, funciones, etc.’—). Parece evidente que se trata de un calco del inglés “interact” /ɪntər'ækt/ (“relacionarse”, “reaccionar”, “interaccionar” —también hay varios diccionarios bilingües que incluyen la traducción “interactuar”—), quizás fruto de un error al centrarse más en la acepción relativa al “acto” del verbo “to act” que en la de “acción”, que sería la más ajustada al contexto en este caso.
Como bien dice la página (perdón, website) del profesor en línea, «El dominio del inglés como lengua internacional de la ciencia, la tecnología y las comunicaciones causa inevitablemente la importación de muchos vocablos de ese idioma. Las palabras que no tienen equivalente en español (neologismos) son adquisiciones bienvenidas y necesarias para la evolución del idioma; lo objetable es la importación de vocablos que substituyen palabras existentes (incluso comunes) en nuestro idioma. La redacción científica, como cualquier otro tipo de redacción formal, exige el uso correcto del idioma. Los anglicismos más crudos (barbarismos) son fáciles de identificar y la persona educada nunca los usa en el lenguaje escrito».

martes, 6 de marzo de 2012

Leísmo nuevo

 

El miedo de los periodistas hispanohablantes a parecer vulgares está extendiendo en la prensa escrita un nuevo caso de leísmo que hasta ahora se circunscribía a la radio y a la televisión: el uso equivocado de “le” en lugar de “la” como complemento directo de personas femeninas.
Es alarmante la presencia en la prensa escrita de este tipo de leísmo que hasta ahora era solo un rasgo propio del español hablado. Empieza a ser habitual encontrarse con frases como: «la estrategia de Esperanza Aguirre en el contencioso que “le” enfrenta al alcalde», «pero a Blanca Marsillach lo que “le” tiene sin comer es…», «respecto a la ministra, el portavoz dijo que él mismo “le” llamó para tratar el asunto».
Lo correcto habría sido escribir «la estrategia de Esperanza Aguirre en el contencioso que “la” enfrenta al alcalde», «pero a Blanca Marsillach lo que “la” tiene sin comer es…», «respecto a la ministra, el portavoz dijo que él mismo “la” llamó para tratar el asunto».
Se trata en todos esos casos del uso equivocado de “le” o “les” en lugar de “la” o “las”, resultado del miedo a parecer vulgar al usar “la”, lo que conduce a un exceso de celo (conocido como hipercorrección) para hablar un español correcto: quienes así hablan o escriben temen caer en otro vicio conocido como “laísmo”.
Para no caer en ese error, hágase el ejercicio de cambiar el personaje femenino por uno masculino y comprobar que se usa “lo” y “los”; siempre que haya “lo” o “los” en ese tipo de frases, sus correspondientes femeninos son “la” y “las”.

Copar



El verbo “copar” significa ‘conseguir en una elección todos los puestos’ y, por extensión, ‘ocupar por completo’, en especial todos los lugares o puestos que haya disponibles.
Sin embargo, en ocasiones se usa como simple sinónimo de “componer”, “ocupar” o “conseguir”, incluso cuando se trata solo de una pequeña parte, como en los siguientes ejemplos: «En los galardones, la comunidad autónoma ha “copado” tres de las once distinciones» y «Las 40 firmas extranjeras con representación en el coloso oriental apenas “copan” el 2 % del mercado».
En estas frases habría sido más adecuado emplear otros verbos, como «En los galardones, la comunidad autónoma ha “conseguido” tres de las once distinciones» y «Las 40 firmas extranjeras con representación en el coloso oriental apenas “alcanzan” el 2 % del mercado».
Aunque en propiedad “copar” implica que se ocupa por completo, en el uso su significado se ha extendido a aquellos casos en que, sin llegar a la totalidad, hay una clara situación de dominio sobre los demás porque se alcanza una gran mayoría o se consiguen los puestos más importantes, como en «El disco ha “copado” los primeros puestos de las listas de ventas».

Gobernanza / Gobernancia


Según la Fundéu, la mejor traducción para el término inglés “governance” es la palabra española “gobernanza” (traducción oficial de la Comunidad Europea), un vocablo del español antiguo que no estaba en uso hasta que reapareció en la edición del año 2001 del DRAE, que hasta entonces recogía este término con un significado similar al de “gobernación” (‘acción y efecto de gobernar o gobernarse’; ‘ejercicio del gobierno’), definiéndolo como un ‘gobierno basado en el desarrollo social, económico e institucional duradero’.
Tampoco debe confundirse con “gobernabilidad” (‘cualidad de gobernable’), pese a que el propio DRAE lo incluya como sinónimo de “gobernanza” (‘arte o manera de gobernar que se propone como objetivo el logro de un desarrollo económico, social e institucional duradero, promoviendo un sano equilibrio entre el Estado, la sociedad civil y el mercado de la economía’; ‘acción y efecto de gobernar o gobernarse’). Aunque muchos diccionarios incluyan “gobernabilidad” como traducción de “governance”, la más correcta sería “gobernanza”, siendo “governability” el equivalente de “gobernabilidad”.
Parece provenir del griego “κυβερνάω / kybernan” (‘dirigir’, ‘conducir una nave o un carro’), utilizado metafóricamente por Platón para denominar el ‘modo de gobernar a los ciudadanos’, de donde también deriva “gobierno” (a través del latín “gubernatio”). A finales de la Edad Media se registra su uso en las lenguas modernas, con el francés “gouvernance” desde el siglo XIV, designando el ‘arte o manera de gobernar’, del que pasa al inglés “governance”, con usos registrados desde 1380. El portugués “governança” y el español “gobernanza” parecen derivar también del francés. Aparece definido por primera vez en la edición del DRAE de 1803 como ‘antiguamente lo mismo que gobierno’.
Por supuesto, a los amantes del espanglish el vocablo “gobernanza” les resulta demasiado “espa” y poco “nglish”, por lo que suelen optar por cambiarlo por “gobernancia”.

Espejismo


Una confusión entre “espejo” (“mirror” /'mɪrə(r)/ en inglés), “espejismo” (‘ilusión óptica’; “mirage” /mɪ'rɑ:ʒ/ en inglés) y “reflejo” (‘imagen de alguien o de algo reflejada en una superficie’), unida a la obsesión por utilizar la lengua del Imperio siempre y en todo lugar aunque no haga falta (el título del escrito es “Holidays on ice” aunque luego el texto esté en castellano), hace que un tal Xavier Fané describa el “reflejo” de un patinador sobre el hielo como un “espejismo”. Más adelante abronca de malas maneras al que suscribe por realizar una pequeña crítica constructiva; me imagino que se habría dado un golpe en la cabeza patinando.

Hub (/hʌb/)


Término que puede traducirse por “centro (neurálgico / de negocios / de operaciones / de conexión / de distribución)”, “núcleo (comercial / económico)”, “distribuidor”, “punto de intercambio”, etc. pero que muchos pedantes optan por mantener en su inglés original para deleite de los amantes de las “inculteces” merced a lo variado y divertido de las diferentes pronunciaciones. Es una experiencia muy recomendable para ejercitar los músculos faciales y abdominales ver a uno de estos mendrugos destrozarse las cuerdas vocales haciendo la hache aspirada lo menos aspirada posible delante de un angloparlante que no sabe dónde meterse porque no entiende ni jota, o incluso cambiar la grafía por “hat” /hæt/ (“sombrero”) porque para ellos la pronunciación es idéntica.
Se utiliza sobre todo para referirse a aeropuertos de tal importancia que se convierten en puntos de intercambio de personas y mercancías entre muchas otras ciudades (así como a centros de distribución de un puerto naval con otros de menor importancia), aunque también puede designar el “buje” o “cojinete” (‘pieza en que se apoya y gira un eje’) o el “concentrador” o “ethernet hub” (‘dispositivo para compartir una red de datos o de puertos USB de un ordenador’).

lunes, 5 de marzo de 2012

Bipear / Beepear


En la época en la que se utilizaban los “buscapersonas” o “buscas” (“bípers” en espanglish, puesto que el término inglés es “beeper” /'biːpə(r)/), se inventó este calco para referirse al hecho de llamar a una persona por medio de esta tecnología. Tras su desaparición, se vio que era una verdadera pena deshacerse de este verbo tan bello y cantarín, por lo que se decidió comenzar a utilizarlo para describir el acto de llamar al teléfono de otra persona pero sin esperar a que conteste, bien para avisar de algo (que no tenemos saldo y deseamos que nos devuelva la llamada, por ejemplo), bien para que la otra persona tenga nuestro número, etc.
Para este mismo concepto, que en España suele denominarse “hacer una (llamada) perdida” (mejor incluir lo de “llamada” para no dar lugar a confusión con la quinta acepción de “perdida” en el DRAE) o “dar/pegar un toque”, se utilizaban anteriormente las expresiones “timbrar” (de manera errónea, puesto que en castellano significa ‘poner el timbre en el escudo de armas’ y ‘estampar un timbre, un sello o un membrete’), “llamacuelga”, “pinchar” (Chile), “repicar” (Venezuela), “hacer una llamada misia” (Perú; en este caso parece que “misia” es un calco de “missed”, pero es que en Perú “misio” quiere decir ‘pobre, necesitado’), etc.

viernes, 2 de marzo de 2012

Jeans (/dʒi:nz/)


Es lo mismo que “(pantalones) vaqueros” o “(pantalones) tejanos”. El uso de una u otra versión por parte de nuestro interlocutor nos servirá para discernir si estamos hablando con una persona normal o con un mamarracho. De todos modos, siempre hay alguien que es capaz de ir más allá con engendros como “bluyines” (de “blue jeans”).

Jaratá


Divertido calco del inglés “heart attack” /hɑː(r)tə'tæk/ (“infarto (de corazón)”, “ataque al corazón”, “ataque cardíaco”) utilizado tanto en nuestro entrañable espanglish como en el llanito (o yanito) hablado en Gibraltar. Es curiosa la coincidencia con el hebreo “חרטה”, pronunciado “jaratá” y que significa “arrepentimiento” o “remordimiento”; no solo por el poco remordimiento que sienten los “rebuznantes” (que no “hablantes”) del espanglish, sino por el hecho de que el llanito no es únicamente una mezcla del inglés con el español, sino que también tiene cientos de términos léxicos procedentes del genovés, árabe, portugués, maltés… y hebreo.

Janguear / Janguiar / Hangyeo


Brutales y cacofónicos calcos del inglés “to hang out” /hæɳaʊt/ (“pasar el rato”). Ante mi estupefacción, mi interlocutor me aseguró que «hay países donde decir “janguear” es perfectamente válido; no creo que exista algún país donde se hable un idioma a la perfección; la forma de hablar siempre está ligada a las costumbres e influencias que haya sobre la región». No sé a qué se referiría con “perfectamente válido”, parece ser que tenemos diferentes baremos y grados de tolerancia con respecto a las influencias externas, aunque siempre viene bien estar al día de estos palabros, por si nos encontramos con un cartel que advierta, como en la estación de autobuses de Springfield, en Massachusetts: «Prohibido el “hangyeo”. Violadores serán juzgados» (de “no loitering”: “prohibido deambular” o “prohibido merodear”; sí, en efecto, en el país de las libertades llegan a tales extremos, y esto es anterior a las neuro-paranoia-psicosis post 11 de septiembre).

Jam session (/dʒæm'seʃən/)


Término proveniente del verbo “to jam” (“meter a la fuerza”, “atestar”, “saturar”, “interferir”, “atascar”) para referirse a una ‘reunión de músicos, normalmente de jazz, para tocar música no escrita ni ensayada’. Si queremos evitar el neologismo, tenemos varias opciones: “actuación improvisada”, “sesión improvisada”, etc.

jueves, 1 de marzo de 2012

Talk con un pana on my first pasos in La Yuma

Incluso con el atenuante de tratarse de Miami, alarmante en grado sumo que un elemento como este acabe trabajando de maestro y de traductor en hospitales y juzgados.
 

Bro:

Fue one día like today, hace años, when I first llegué a La Yuma. It wasn’t el hielo sino Miami, antes called “The capital of the Cuban exilio” pretty parecida a Cubita la bella, hot and humid, con el español and Spanglish que se escuchaba all around, sobre todo en la Sauesera.
Al día siguiente I went to la Migra to meter papeles y apply por un estato legal. In the meantime, ya empezaba to work doing patios, o sea, cutting grass en las yardas de Miami. Un amigo was already working de junkero y un relative de friends in Cuba bregaba en una pompa. Pa’ tener a good job I had to moverme pero didn’t have plata for a buen carro, so le compré un tranporteichon a una yoni. It lasted about un año, yompeándolo algunas veces, of course.
I shared a duplex con my familia but other amigos I knew rentaron un efiche. They had to pagar casi the same and had solo one cuarto! Days después I got mi tarjeta con el número del Social and a few semanas later pude landear un better job.
Tenía que trabajar no less than 12 hours por día, but I felt bien, ‘coz tenía libertad pa’cer whatever yo quisiera. Empecé a uerkaut y me puse bastante cortao, though not muy grande. Un pana dominicano sí que was really cortao, but él hacía uerkaut more hours por día que yo. También pinché como badiman y otros jobs part time.
Eventually pude landear una pincha pretty good in security, then como translator e intérprete, en lo medical y luego in the legal terreno. I incluso worked en un funeral home y as a teacher! Tuve friends que used to work as pomperos, ruferos, yunkeros, grueros, en tormotos, de dílers, serving mesas, carpeteros, en los desks de los hoteles, como reps, troqueros, vendiendo áiscrim y balloons, but always estudiando y mechándose pa’salir ahead. Nada de janguear con la wrong ganga.
Cuando aquello era fashionable estar faxeando, bipeando y calling de dondequiera. Poco a poco la technology digital fue taking over y los celulares arrived. In one of the pinchas yo tenía (o, perhaps more clarito, tuve) que carry two bípers: uno de voice y el other de numbers. Era bien cool! A few años later, finally me moví pa’l hielo ‘coz el dinero was much better. It is cold, pero me visto de oso!
Well, tengo que quitear this paper to ponerme a work de verdad. Espero that tú truly enjoy todo este mejunje de three lenguas: inglés, Spanish and Spanglish.
Take it easy, cógelo suave y no dejes de chill out y relax. Dropéame unas lines!
Hey bro, remember not to janguear con gangas ni los wrong guys: that leads to nothing bueno!

Tu bróder, pana y buen pal.