viernes, 31 de agosto de 2012

“Licitar”: uso apropiado



El verbo “licitar” se emplea tradicionalmente en español para aludir a “presentarse” a una licitación, no a “convocarla”.
El ‘sistema por el que se adjudica la realización de una obra o un servicio, generalmente de carácter público, a la persona o empresa que ofrece las mejores condiciones’ se llama en español “licitación”; de quien se presenta a este tipo de concursos se dice que “licita”, y de la autoridad que “hace la convocatoria”, que “saca a concurso (público)” o que “saca a licitación” la obra o el servicio de que se trate.
Sin embargo, desde hace algún tiempo se está utilizando el verbo “licitar” como sinónimo de “sacar a concurso”: «El Gobierno de Río Negro “licitará” diez áreas petroleras», «El Ayuntamiento de Santa Eulària no sabe aún si “licitará” la nueva concesión del servicio de agua ni en qué condiciones se hará», «La Xunta propone licitar el puente de Paradai».
Se trata de un uso de “licitar” que en algunos casos puede inducir a error, por lo que se recomienda, cuando se aluda a las autoridades convocantes, emplear las expresiones “sacar a licitación” o “sacar a concurso (público)” en lugar del verbo “licitar”.

Cometer suicidio


Burdo calco del inglés “commit suicide” (/kə'mɪt'sjʊ:ɪsaɪd/), innecesario en español porque ya existe el verbo “suicidarse” con el significado de ‘quitarse la vida’ o ‘consumar un suicidio’.

jueves, 30 de agosto de 2012

Confirming (/kən'fɜ:mɪɳg/)


Una muestra más de la querencia patria por los palabros acabados en “-ing”, en este caso con el aval del Banco de Santander, que tuvo la ocurrencia de registrar el término (ver a su presidente hablando inglés aclara mucho las cosas). Según nuestros próceres, se trata de una herramienta financiera de tesorería, propia de la actividad mercantil, en virtud de la cual la empresa cede el proceso administrativo de pagos (no de deudas) a su entidad bancaria, convirtiéndose en una herramienta que le permite al acreedor disponer del cobro de las facturas con anterioridad a su fecha de vencimiento; así, a modo de crédito, la entidad financiera paga al contado al vendedor y se reembolsa del comprador por el nominal adelantado más los intereses, una vez este haya vendido los bienes que compró.
Sí se utiliza en inglés el vocablo “confirming”, aunque siempre como adjetivo (“comprobatorio”), nunca como sustantivo con el sentido de “anticipo de factura”, tal como lo hemos deformado por aquí, ya que la expresión inglesa equivalente a este concepto es “reverse factoring” (pues en realidad se trata de un “contrato de factoraje”, aunque a la inversa). Teniendo en cuenta que hay muchos más ejemplos de “descubrimientos de la pólvora”, es decir, invenciones absurdas de términos para que parezcan recién llegados del Imperio, pero que luego realmente en inglés no significan tal cosa, me pregunto, en estos tiempos de crisis financiera internacional, cuántos malentendidos habrá cada día en las reuniones que se celebren entre nuestros omnipotentes banqueros y políticos con sus homólogos de los países civilizados.

miércoles, 29 de agosto de 2012

Apparatchik (/ʌpʌˈraʨɪk/)


Término coloquial ruso (аппара́тчик) que designa al “funcionario profesional” (no alto cargo) a tiempo completo del Partido Comunista o de la Administración Soviética. Se trata de un término despectivo, utilizado en contextos diferentes a los de la antigua Unión Soviética para describir a personas que causan atascos burocráticos en organizaciones otrora eficientes. En castellano podría traducirse como “agente del partido” o “agente del aparato gubernamental”, si nos referimos a la URSS, o bien como “dictador de ventanilla” o “burócrata” si nos encontramos fuera de ese contexto. Hoy en día también puede decirse simplemente “funcionario”, puesto que los politicastros y demagogos varios ya han conseguido lavar el cerebro al rebaño de borregos que los votan y aplauden.

Una enfermedad “cursa (con)”, no un enfermo “cursa”



El verbo “cursar”, en el ámbito de la medicina, se refiere a la enfermedad o a sus síntomas, no al enfermo.
Sin embargo, en diferentes medios se encuentran frases como «Ningún procedimiento será eficiente si el enfermo “cursa” con laringitis aguda» o «El enfermo “cursa” el resto de su padecimiento sin fiebre si no hay complicaciones».
Según el Diccionario de términos médicos de la Real Academia Nacional de Medicina, el término “cursar” es tanto ‘seguir un curso temporal determinado una enfermedad, un síndrome o un trastorno’ como ‘mostrar manifestaciones clínicas una enfermedad, un síndrome o un trastorno’ y aclara que, en este último sentido, el verbo debe utilizarse con la preposición “con”.
Así, en los ejemplos anteriores lo adecuado habría sido utilizar otros términos: «…si el enfermo “padece” laringitis aguda» o «El enfermo “pasa” el resto de su padecimiento…».
Se recuerda entonces que el verbo “cursar” se utiliza con propiedad en frases como «…enfermedades cardiovasculares que “cursan con” pocos síntomas» o «…un cuadro que “cursa con” síntomas que los facultativos califican de leves».

Logarse / Loguearse / Loguin


En inglés tenemos el verbo “log in” /lɒgɪn/ (también “log on” /lɒgɒn/ y “sign in” /saɪnɪn/, más los sustantivos correspondientes “login”, “logon” y “sign in”), que significa ‘entrar o acceder a un sistema o servicio informático’ o ‘abrir una sesión en un sistema o una red’, normalmente refiriéndonos al mundo de la informática. Pero hay sinsustancias que decididamente odian el castellano y no les importa llegar a los extremos más absurdos y ridículos, llegando al extremo de inventar una desgracia como el verbo “loguear” o los rebuscados “hacer loguin” y “loguinarse”, sinónimos freak de términos en español tan sencillos como “entrar [a la red]”, “acceder [al sistema]”, “registrarse”, “identificarse” o “iniciar sesión”, e incluso adaptar a su antojo el verbo “logar” (“alquilar”). ¿Cómo dirán estos engendros “salir” o “cerrar” (“log/sign out/off”)? Probablemente no lo digan: no tienen pinta de apartarse del ordenador durante mucho rato.

Loft (/lɒft/)


Aunque normalmente se utiliza para referirse a un “desván” o a un “altillo”, también se trata de un tipo de “apartamento” o “galería” caracterizado por las pocas divisiones, las grandes ventanas y la luminosidad; y es aquí cuando babean y se afilan los colmillos los pedantes de turno, sobre todo si se enteran de que el origen de este uso (que no del vocablo) tiene su origen en los barrios de Tribeca y Soho de Nueva York en los años cincuenta (perdón, fifties), cuando comenzaron a aprovecharse fábricas y almacenes en desuso para utilizarlos como viviendas, restaurantes, tiendas, estudios o galerías de arte. Lo mismo podría decirse del término penthouse (/'penthaʊs/), que algunos prefieren utilizar antes que “ático”.
Nota curiosa sobre el origen de los nombres de algunos barrios de Nueva York: mientras que el Soho londinense se denomina así por el antiguo grito «Soho!», típico en la caza del conejo en la campiña inglesa, el neoyorquino tiene un origen más prosaico, ya que es simplemente el acrónimo de “south of Houston Street” (al sur de la calle Houston). Otros casos parecidos de la isla de Manhattan son “Noho” (“north of Houston Street”, es decir, al norte de la calle Houston), “Tribeca” (“triangle below Canal Street” —triángulo debajo de la calle Canal—), “Nolita” (“north of Little Italy” —al norte de Little Italy—) o, ya en Brooklyn, “Dumbo” (“down under the Manhattan Bridge overpass” —bajo el paso elevado del puente Manhattan—).

Lodeador


Uno más, si bien uno de los más forzados, de la infinidad de calcos introducidos por la informática. En este caso proviene de “automatic loader”, que a su vez deriva del verbo “to load” /ləʊd/ (“cargar”), por lo que lo correcto en castellano sería decir “cargador automático”

martes, 28 de agosto de 2012

Bromance (/brʌ'mæns/)


Voz compuesta por las palabras “bro” o “brother” (“hermano”) y “romance” (“romance”) y acuñada en los años noventa por Dave Carnie en la revista especializada en patinaje Big brother para referirse al tipo de relaciones que se desarrollan entre patinadores varones que pasan mucho tiempo juntos. Con el tiempo se ha ampliado la connotación a cualquier relación estrecha no sexual entre dos o más hombres, también designada como “man-crush” (algo así como “enamoramiento masculino”) y también ha surgido el equivalente femenino “womance”.

lunes, 27 de agosto de 2012

“Cuartel militar”: redundancia



En las informaciones sobre los casos de infectados por la gripe A en España se mencionaba con frecuencia el “cuartel militar” donde se detectaron dichos casos, sin tener en cuenta que basta con decir “cuartel”, pues ante esa palabra cualquier hispanohablante piensa en los militares.
Se trata de una redundancia innecesaria, si bien es cierto que hay también cuarteles de bomberos, de policía… Pero cuando se habla de estos últimos siempre se menciona específicamente de qué se trata, precisamente porque si se dice solo “cuartel” de inmediato se piensa en el militar.

viernes, 24 de agosto de 2012

Dejar marchar


Como en castellano tenemos pocos sinónimos de “despedir” en su acepción de ‘alejar, deponer a alguien de su cargo, prescindir de sus servicios’ (“expulsar”, “destituir”, “licenciar”, “deponer”, “echar”, “suspender”, “relevar”, “largar”, etc.), el implacable ejército formado por los malos traductores y los gurús del human resources management han decidido adoptar la expresión “dejar marchar”, calco del inglés “let go” (/letgəʊ/) que, además de significar “soltar[se]” o “liberar”, se utiliza eufemísticamente para evitar otras expresiones como “dismiss”, “fire”, “sack” o la más informal “give the pink slip”.

Airbag (/eə(r)bæg/)


Voz tomada del inglés que designa el ‘dispositivo de seguridad para los ocupantes de un automóvil consistente en una bolsa que se infla en caso de colisión violenta’. En español debe decirse [airbág], acomodando su pronunciación a su grafía. Su plural es “airbags”. Como alternativas al anglicismo existen el calco “bolsa de aire” y las traducciones “cojín de aire” y “colchón de aire”.

Confeti


Adaptación gráfica de “confetti”, plural del italiano “confetto” /kon'fɛtto/ (“confite”: ‘pasta hecha de azúcar y algún otro ingrediente, ordinariamente en forma de bolillas de varios tamaños’), que a los españolitos nos ha dado por cambiarles el sentido por el de ‘conjunto de pedacitos de papel de varios colores que se arrojan en celebraciones festivas’ (es decir, “papelillo”, “papel picado” o, en Chile, “chaya”), bien en singular como nombre colectivo, bien denominando “confeti” a cada pedacito de papel y haciendo el plural “confetis”, pero no el híbrido “confettis”, que no es ni español ni italiano.

jueves, 23 de agosto de 2012

Lodge (/lɒdʒ/)


La popularidad del turismo de aventura o en contacto con la naturaleza ha tenido efectos devastadores en el uso del castellano. Además de las actividades (trekking, puenting, camping, caravaning, etc.), también los alojamientos han visto sustituidos sus nombres en nuestra lengua por otros en inglés (véase “resort” más adelante). En este caso, a nadie se le ocurriría contratar un viaje con una agencia de viajes que le ofreciera una estancia en un “refugio” o en una “cabaña”; sin embargo, en el caso de un “lodge” seguro que hay tortas para disputarse las plazas, sobre todo si se trata de un “ecolodge”.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Lockout (/'lɒkaʊt/)


Voz inglesa que significa (literalmente: “cerrar y dejar fuera”) ‘cierre de una empresa decretado por sus dueños como medida de presión para que los trabajadores acepten sus condiciones’. Debe sustituirse por las equivalencias españolas “cierre patronal” o “paro patronal”.

Lockear / Loquear / Laquear


Por influjo del verbo inglés “to lock” /lɒk/ (“cerrar con llave”, “encerrar”, “bloquear”), tenemos este espantoso palabro “espanglés” pergeñado por algún informático “locko” que, por alguna extraña razón, desea evitar a toda costa el uso de sencillos vocablos como “cerrar”.

martes, 21 de agosto de 2012

Adjetivos posesivos: mal uso



El empleo del posesivo en inglés es distinto al uso en español. Por lo tanto, no debe decirse: «Le robaron “su” coche», «Me dolía “mi” pierna», «Sufría quemaduras en el sesenta por ciento de “su” cuerpo», sino «Le robaron “el” coche», «Me dolía “la” pierna», «Sufría quemaduras en el sesenta por ciento “del” cuerpo».
Este anglicismo se observa, sobre todo, en las noticias deportivas: «El centrocampista resultó lesionado en “su” pierna derecha». En este caso debió decirse «El centrocampista resultó lesionado en “la” pierna derecha».
Al traducir el inglés literalmente al español se emplea el posesivo en lugar del artículo determinado, un uso ajeno a la gramática española que es recomendable evitar.

“Registrar” no significa “suceder”



En los noticiarios de radio y televisión, y también en la prensa escrita, el verbo “registrar” ha desplazado casi por completo a otras formas como “darse”, “producirse”, “suceder” o “acaecer”.
Cuando una cosa “registra” a otra lo que hace es “anotarla” o “inscribirla”, por lo que “registrar” no significa “suceder”, como habitualmente se lee y escucha en informaciones, por ejemplo, sobre accidentes en carretera. Las carreteras no “registran accidentes”; en las carreteras “se registran accidentes”, y tampoco la temperatura “registra descensos considerables” sino que “se registran descensos considerables de la temperatura”.
Es muy frecuente el empleo inapropiado del verbo “registrar”, pues este verbo sin el pronombre significa “anotar”, “contabilizar”, “grabar” y también ‘examinar algo minuciosamente’, con lo que, según los ejemplos citados, se da a entender que las carreteras tomaban nota de los accidentes o que la temperatura se dedicaba a examinar con atención sus propias bajadas. Para decir en estos dos casos lo que realmente se pretendía, que en las carreteras hubo accidentes y que se produjeron descensos de la temperatura, lo adecuado habría sido utilizar la forma pronominal “registrarse”: «En las carreteras madrileñas “se han registrado” hasta cien accidentes esta mañana»; «“Se han registrado” descensos considerables de la temperatura».

lunes, 20 de agosto de 2012

Concesionalidad


Término encontrado en el informe de Oxfam “La hora de la verdad: Qué deben hacer los líderes mundiales frente a la crisis de precios de los alimentos” y definido en la página del Ministerio de relaciones exteriores de El Salvador como ‘grado de blandura de un crédito, que refleja la diferencia entre las condiciones del mercado financiero y condiciones en que se oferta esa concesionalidad’.
No obstante, el hecho de que el término definido esté incluido en la propia definición y que no haya muchas más referencias, me hace pensar que se trate de un calco del inglés “concessionality”, que podría traducirse por “concesión”, “desgravación”, “exención”…

martes, 14 de agosto de 2012

El bicultismo



En contra de lo que creen algunos estudiantes, para dedicarse a ciertas ramas de la traducción no es imprescindible ser bilingüe. En esto influye notablemente la especialidad a la que uno se dedique. Un colega y amigo mío es un excelente y reputado traductor de temas financieros ingleses y, sin embargo, no podría mantener una conversación fluida en ese idioma.
Haciendo una afirmación imposible, yo suelo decir que para traducir inglés, por ejemplo, se necesita saber «un 60% de inglés y un 140% de español». Es una forma algo obtusa de decir que lo realmente importante es la lengua de destino.
Desde mi punto de vista, lo más importante para ser traductor no consiste en aspirar a dominar ambas lenguas (ser bilingüe) sino ambas culturas. Solo el conocimiento de la cultura original y de la destinataria puede ayudarnos a resolver las dudas y las carencias que se nos presentan a la hora de traducir.
Un ejemplo: cualquier camarero de cualquier bar de los Estados Unidos sabe lo que quiere un cliente cuando le pide un BLT (bacon, lettuce & tomato), pero es posible que el traductor español no sepa qué significa si no ha estado en aquel país; es posible que no lo encuentre en un diccionario al uso, igual que a un inglés no le será fácil encontrar o deducir fácilmente el significado de un antojito mexicano, un montadito español o un bife a caballo argentino.
Debido al desconocimiento de las culturas de origen, muchos traductores introducen en nuestro idioma expresiones incorrectas e innecesarias o pasan por alto giros y referencias culturales.
Muchos infantes españoles expresan sorpresa soltando la anglicada onomatopeya oh-oh en lugar del español huy. Esto se debe a que los traductores de los teletubbies no tradujeron la onomatopeya inglesa, quizá por ignorancia, quizá por negligencia o quizá sí lo hicieron, pero los directores de doblaje decidieron dejarla en inglés (hasta donde yo sé, este error se produjo, en España, en las versiones española, gallega y catalana).
Parafraseando a la frase bíblica, yo diría que por sus giros los conoceréis. Y es cierto que a los buenos traductores se los distingue, entre otras muchas cosas, por su forma de traducir los giros, expresiones hechas, apotegmas y dichos, que tienen una enorme carga expresiva. Es muy frecuente oír onomatopeyas sin traducir en cine y televisión: iakupsyija(en inglés, yukoopsyeeha) en lugar de sus traducciones españolas (puaj/aj; ¡anda!/uy/caray; ¡bien!/¡guay!) y expresiones imposibles en español por mucho calzador que les metamos: jodido bastardo (fucking bastard); ¿cuál es tu problema? (what’s your problem?); ¿estarás bien?(you’ll be OK?); tuve un déjà-vú (I had a déjá-vú), etcétera.
No sé usted, lector, pero yo no me imagino a mi abuela diciendo que ha tenido un déjà-vú. Y menos escribiéndolo.