miércoles, 27 de marzo de 2013

Macrodatos


Alternativa en español a la voz inglesa “big data” (/bɪg'deɪtə/) que significa, literalmente, “grandes datos”. Se trata de una expresión de la jerga del sector de la tecnología de la comunicación (en informática suele denominarse “data science”) que hace referencia a los sistemas que manipulan grandes conjuntos de datos (“data sets”), los cuales por su volumen, variedad y por la velocidad a la que necesitan ser procesados superan las capacidades de los sistemas informáticos habituales para su gestión en un tiempo razonable y su posterior utilización en análisis de negocio, datos de enfermedades infecciosas, lucha contra el crimen organizado, etc.

martes, 26 de marzo de 2013

Diversión


Como bien explica D. Ignacio Aguirre en su imaginativa bitácora Falsos amigos, para el hispanohablante puede ser confuso o incluso peligroso encontrarse con señales de tráfico con las expresiones “diverted traffic” /daɪˈv3:tɪd'træfɪk/ o “diversion” /daɪˈv3:ʃən/ (“desvío [de tráfico]” en ambos casos). Aunque “diversion” en inglés también tiene el sentido de “diversión”, “entretenimiento” o “distracción”, se trata de acepciones secundarias para las que son más comunes otros vocablos como “fun”, “enjoyment”, “amusement” o “entertainment”. Es decir, que las mencionadas señales no indican nada relacionado con “recreos”, “juergas” o “jaranas”, sino un “desvío”.
No obstante, tanto el español “diversión” como el inglés “diversion” tienen su origen en el latín “vertere” (“dar la vuelta”, “girar”, “traducir”, “convertir”). Al añadirle el prefijo “dis–” (“alejamiento”) —sin la ese delante de consonante—, surgió el sustantivo “diversio”, que pasó al francés, y de éste al inglés, con el significado de “girar para alejarse”, “rodear” o “tomar un desvío”. Ya en el siglo XVII, nuestro espíritu latino y la genialidad de Quevedo o Góngora añadieron nuestro matiz de “esparcimiento” y “recreo” a ese “desvío” de la senda ordinaria para salirse de lo cotidiano.

Mitin


Curiosa la capacidad de los captadores de anglicismos para convertir el significado de una palabra según les convenga. Del inglés “meeting” /'mɪ:tɪɳ/ (“reunión”, “sesión”, “cita”, “compromiso”, “encuentro”, “entrevista”, “competición”, “confluencia”, “concentración”) surge el término “mitin”, recogido por el DRAE desde 1914 con matices totalmente diferentes como ‘reunión donde el público escucha los discursos de algún personaje de relevancia política y social’ y ‘cada uno de estos discursos’; es decir, lo que en castellano llamamos “asamblea”, “discurso”, “prédica”, “conferencia”, “convención”, “conclave” o “concilio” (para lo que en inglés utilizan “rally” /'rælɪ/ o “political speech” /pə'lɪtɪkəlspɪ:tʃ/). Es decir que, paradójicamente, si queremos hablar a un angloparlante de un “mitin”, nunca debemos utilizar “meeting”, porque no nos entendería del todo bien. Como siempre, se puede llegar aún más lejos, que es lo que ocurre con el verbo “mitinear” (pronunciar un “mitin”) o el adjetivo “mitinero” (propio de un “mitin”).
También se utiliza el mismo término para referirse a competiciones deportivas “un mitin de atletismo”, lo cual tiene menos sentido aún.

Missing (/'mɪsɪŋ/)


Este sustantivo quiere decir “perdido”, “desaparecido”, “extraviado” o “ausente” (en su acepción de ‘en paradero desconocido’, no en la de ‘distraído, ensimismado’). Parece que en español los tres primeros términos siguen teniendo aceptación, no así el último, totalmente en desuso y cada vez más sustituido por “missing” («¿Dónde estará fulanito? Llevo todo el día intentando localizarlo, pero está missing.»), incluso en formaciones de nuestro propio cuño, con la otra acepción de “ausente” e incomprensibles para los angloparlantes («¡Jaimito, presta atención, que hoy parece que estás missing!»)

lunes, 25 de marzo de 2013

Inglesas demasiado parecidas




Hay muchas palabras en inglés que se parecen demasiado a palabras en español, pero que significan algo muy diferente. Por ejemplo actually que constantemente estamos viendo que la traducen como actualmente… Es explicable pero es erróneo. Al ver escritoactually se «va uno con la finta» pero la traducción correcta es realmente.Hay una gran diferencia entre los términos porque actualmente implica algo que está sucediendo en la actualidad, en el tiempo presente, mientras que realmente es algo que está sucediendo en la realidad, pero no implica un tiempo determinado en que sucede.
Así hay muchos casos: La palabra bomber parece ser muy clara: al escucharla cualquiera piensa que se refiere a un 'apaga fuegos', al que nosotros por tradición oral llamamosbombero, porque para hacer su trabajo usa bombas de agua. Pero ¿cuántos operarios de diferentes tipos de maquinaria utilizan bombas en su trabajo? ¡Pues muchísimos, sin embargo nosotros seguimos asociando a las bombas con los que trabajan combatiendo incendios, mientras que en inglés, un bomber es un bombardero que en lugar de apagar incendios, los provoca.
A usted seguramente le gusta departir con sus amigos… Recibirlos en su casa o tal vez ir a tomar una cerveza y platicar en un ambiente cordial y alegre. Eso es departir en español, pero to depart en inglés es 'irse, abandonar un lugar' o también 'apartarse del camino', es decir, 'desviarse' y ¡mucho cuidado! A mí por eso no me gusta desviarme porque luego andan diciendo que soy un desviado.
Los vegetables en inglés para nosotros son verduras, hortalizas, legumbres pero la palabra no abarca a todo el reino vegetal como sería si nombráramos en español a los vegetales.
La publicidad en inglés no es PUBLICITY, es advertising que más suena a advertencia que a anuncios y anunciantes. Publicity en inglés también existe pero se refiere concretamente a cierta publicidad aparentemente casual como el hecho de que aparezcan, por ejemplo en una película tomando determinado refresco o cerveza.
Hasta el mismo verbo TO TRADUCE no significa traducir sino calumniarTraducir es to translate. Así que cuidado al traducir.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Alley oop


En baloncesto, jugada de ataque en la que un jugador lanza la pelota cerca de la canasta para que un compañero salte, capture el balón en el aire y anote, generalmente machacando. Se trata de una expresión probablemente onomatopéyica que resulta muy confusa para los comentaristas deportivos españoles: muchos la confunden con el también onomatopéyico “alehop” de los prestidigitadores o cambian “oop” por “hoop” /hu:p/ (“aro”, “canasta”), aplicando una lógica que no funciona en este caso.

Aguaitar


Aunque parece un calco del inglés “await” /ə'weɪt/ (“esperar”, “aguardar”) —de hecho, he encontrado varios ejemplos en los que se utiliza con ese sentido, sobre todo en Puerto Rico—, en realidad viene del catalán “aguaitar” (‘vigilar desde un lugar escondido’, ‘mirar a través de una abertura o por encima de algo’) y éste de “guaita” (‘vigía’, ‘centinela’), palabra de origen germánico (“wahten”) emparentada con el inglés “watch” /wɒtʃ/ (“observar”, “vigilar”) que los marineros catalanes utilizaban para designar cada uno de los cuatro turnos de guardia nocturna.
El término se extendió durante el siglo XVI a Castilla y Portugal, pero nunca llegó a arraigar, aunque sí pasó a América (con escala en el Cantábrico: en vascuence se decía “guaitatu”), donde todavía se conserva en algunas regiones con su sentido etimológico de ‘vigilar, acechar’, el muy próximo de ‘atisbar, espiar’ (Perú, Panamá), el más general de ‘ver, mirar, observar’ (Venezuela —y documentado también en catalán—) o las variantes “aguaitear” (Bolivia) y la locución adverbial “al/de/en aguaite” (Perú y Venezuela).
Como resultado, hoy en día tenemos el contraste entre la Península Ibérica, donde es una voz anticuada que puede encontrarse ocasionalmente en el habla rústica de Navarra y Aragón, Andalucía (variante “aciguatar”, cruce de “acechar” y “aguaitar”) o Cataluña (también la variante “guaitar”: «guaita qui ha vingut» —mira quién ha llegado— se dice en catalán), y otros países como Venezuela o Perú, donde se oye en boca de la gente educada y se lee en la prosa de los mejores escritores.
No debe confundirse con el verbo “agüitarse” (‘entristecerse’), propio de El Salvador y México.

martes, 19 de marzo de 2013

Cougar (/'ku:gə(r)/)


Literalmente significa “puma”, pero también es el término, en algunas ocasiones con cierto matiz peyorativo y en otras admirativo, con el que se denomina a las mujeres maduras que se lían con jovencitos (Madonna, Sharon Stone, Demi Moore), estableciendo una especie de tosco paralelismo animal (la caza de hombres jóvenes o “carne fresca” por parte de mujeres “depredadoras”). Ha sido la serie “Cougar town”, protagonizada y coproducida por Courteney Cox, la que ha exportado esta expresión desde los EE. UU., aunque el verdadero país de origen del vocablo es Canadá, donde se popularizó la página de contactos “Cougardate”.
En español tenemos nuestras propias versiones, como “asaltacunas”, aunque las connotaciones no son las mismas, aparte de la adaptación “cugaresa” propuesta por D. Ramón Buenaventura. Además, en inglés también ha aparecido la versión masculina “manther” (‘hombre de mediana edad que busca relaciones sexuales o románticas con mujeres mucho más jóvenes’).

viernes, 15 de marzo de 2013

Miss (/mɪs/) / Míster (/'mɪstə(r)/)


Merced a la popularidad de los concursos de “miss universo”, “míster mundo”, etc., los términos anglosajones “miss” (“señorita”) y “mister” (“señor”) se han trasladado a nuestra habla como “ganadora” o “ganador” de un concurso de belleza (o culturismo), respectivamente. Para “miss” también existe la adaptación “mis”, aunque es siempre preferible emplear equivalentes españoles como “reina [de belleza]” o “señorita”.
Tampoco es admisible su uso en español como fórmula de tratamiento, pues para ello debe usarse su equivalente “señorita”, incluso en referencia a una mujer de un país de habla inglesa.
En el caso de “míster”, también se emplea coloquialmente en España e Italia (pero no en Gran Bretaña), entre deportistas, para designar al “entrenador”, “técnico” o “preparador” (especialmente de balompié), e incluso algunos van aún más allá y emplean “míster” como fórmula de tratamiento en vez de “señor” y “miss” para referirse a la “maestra de escuela”.

Misma vez, a la


Otra gracia del traductor de la payasada Los Dinosaurios y la Biblia, encontrada en la página Respuestas en Génesis, que en esta ocasión se hace un lío con varias de las posibles interpretaciones de “at the same time” (“a la vez”, “al mismo tiempo”, “por otro lado”, “simultáneamente”): la palabra “misma” le otorga a la expresión un carácter redundante. También se hace eco Ricard González en “Crónicas desde EE. UU.

Arrecian los archisílabos



Pronto hará diez años que me dio por reunir aquí mismo un amplio elenco de palabras circulantes entre nosotros que tenían en común su notoria y a menudo artificial largura (La moda del archisílabo, 21 de septiembre de 1995). Ya es que fueran preferidas a otras palabras presentes de igual significado, pero más breves, o creadas ex profeso a fuerza de estirar aquéllas, en todos los casos revelaban un gusto general por el alargamiento silábico. Todo suena como si nos empináramos sobre esos hinchados vocablos para ganar estatura, como si la pobreza de conceptos se compensara mediante la exuberancia en los términos. A fin de probarlo, y como el catálogo de archisílabos sigue abierto y creciendo, aquí va esta nueva remesa por si les aprovecha.


Y puestos a empezar por algún sitio, díganme por qué señalización en lugar de 'señal', y contrastación en vez de 'contraste', y connotación cuando sólo queremos decir 'matiz' o quizá 'sentido'. ¿Será que una vinculación resulta más fuerte que un 'vínculo' y una argumentación más convincente que un 'argumento'? Pregúntense si el horrísono concretización dice algo distinto de 'concreción' o 'plasmación', o la concertación entre las partes vale más que su 'concierto'; si una ejemplificación expresa otra cosa que un 'ejemplo' o si por un casual la apreciación o la valoración que ofrecemos van más allá del 'juicio' normal y corriente. A lo mejor no se han fijado, pero hace algún tiempo que la documentación ha suplantado a los 'documentos', un trueque parecido al que se produce cuando se nos pide la numeración -que no el 'número' o la 'cifra'- de ese mismo documento. Y, a fin de hacernos notar, dejamos la 'condición' a un lado para aludir a los condicionantes y hasta al condicionamiento.
Que alguien nos explique dónde radica la distinción entre deficiencia y 'defecto', continuado y 'continuo', industrializado e 'industrial', equipamiento y 'equipo'…, salvo en que los primeros términos abultan más que los segundos. Otro tanto pasa cuando se recurre al intercambio, y no ya al mero 'cambio' de impresiones, o al estar operativo, que toda la vida de Dios decíamos 'activo'.
Sobra añadir que simplezas como 'antes' y 'después' sólo las usan quienes no se han rendido al anteriormente y posteriormente (o al con anterioridad y con posterioridad). Los más finos se lamentan con un desafortunadamente antes que con el más escueto 'desgraciadamente'. Los vehículos parecen 'chocar', cuando en realidad colisionan, lo mismo que ciertos dramas no nos 'conmueven' sino que nos conmocionan. El hombre común, al que su médico ya no le ordena un 'análisis' sino una analítica, se queda más pasmado ante una sintomatología que ante los meros 'síntomas' y se sirve de las nuevas tecnologías, pero nunca de las nuevas 'técnicas'. Es el mismo mecanismo que nos inclina al confusionismo frente a 'confusión', al secretismo por el 'secreto' y que nos pide llamar aislacionismo al 'aislamiento'. ¿Por qué razón? Sencillamente porque, siendo voces más ampulosas, aparecen dotadas de mayor empaque.
Se diría también que algún arrebato teórico nos está empujando al cultivo de la abstracción y a penetrar en las últimas propiedades del mundo y de la vida. Basta que escuchemos cómo la 'confidencia' deja paso a la confidencialidad y el simple 'crimen' a la criminalidad, lo mismo que por lo general ya no hay 'culpa' y sí culpabilidad (y culpabilizar ha desbancado al viejo 'culpar'), ni tampoco 'conflicto' porque al parecer predomina la conflictividad. Y a la hora de ponderar las 'múltiples' ventajas de un acuerdo, ¿acaso no mentamos la multiplicidad de esas ventajas?; y la 'mayoría' ¿no ha venido a ser la generalidad de la gente? Nadie pregunta por nuestra 'disposición' hacia tal o cual empeño, sino por nuestra disponibilidad hacia él. El ciudadano actual no se atiene a la 'ley', sino a la legalidad vigente.
Item más. En la inmobiliaria nos ofrecen su tipología de viviendas, que es cosa más sonora que los 'tipos', de modo semejante a como la modalidad se ha tragado al 'modo', junto con la 'versión' y la 'clase'. No buscamos mejorar el 'acceso' a un lugar, sino su accesibilidad; ni asegurar la 'duración' de un estado de cosas, nada de eso, sino su durabilidad; ni nos importa tanto el 'sostenimiento' de una institución como su sostenibilidad. Todo el mundo sabe que Navarra forma una comunidad política diferenciada, no sólo 'diferente', y que su primer cometido es preservar su especificidad (o sea, su 'carácter') foral. El nacionalista vasco no reivindica un 'territorio', sino una territorialidad, ya ven. Claro que somos 'individuos', pero al formar parte de ciertos grupos nos transformarnos -sin comerlo ni beberlo- en individualidades. ¿Qué es preciso guardar, la mera 'proporción' o la proporcionalidad?; ¿qué tememos perder, el 'honor' o más bien la honorabilidad?
Pongamos el oído a ver si detectamos algunos hallazgos del vocabulario técnico y comercial que todo lo infecta. Ahí tienen esos encantadores optimizar y optimización, que nos hacen prescindir de cualquier 'mejorar' y de toda 'mejora'. Resulta mucho más elegante incentivar que 'apoyar' o 'impulsar' a secas, así como ahora toca visionar lo que antes nos limitábamos a 'ver' o 'mirar' y visualizar lo que entonces íbamos a 'contemplar'. Pero también acudíamos a 'tiendas', a 'puestos' o a 'comercios', mientras que hoy día (perdón: a día de hoy) entramos y salimos de establecimientos de todas clases. Y me admitirán que personas y cosas ya no se 'cuentan', sino que se contabilizan; ni casi nada se 'planea', sino que se planifica; ni nadie resulta 'movido' a hacer algo, sino motivado. Donde esté el incrementar que se quite el 'aumentar' y dígase ralentizar para adorno del 'frenar', que queda más tosco. Una vez asegurada la esponsorización o financiación de un evento cualquiera, a ver qué hacemos con su 'respaldo' o 'patrocinio'. Vamos a fidelizar a la clientela y, desde luego, a implementar cuanto haga falta, aunque no sepamos a ciencia cierta qué decimos con tan novísimo palabro. ¿Que nos sale a cuenta el 'traslado' de nuestra empresa a países más baratos?; pues decidimos su deslocalización, y a otra cosa. Los tiempos no requieren personas 'capaces', sino capacitadas: y es que vivimos en un mundo globalizado, que no 'global' ni mucho menos cohesionado (léase 'unido' o 'concorde').
Pero si su pauta de galanura lingüística la dicta el habla del político, tiene usted donde escoger archisílabos, ya lo creo. No le faltarán ni el portavoz parlamentario notable por sus ocurrencias verbales, ni el periodista obediente que las recoja ni el público dispuesto a apropiárselas como si fueran palabra de Dios.
Una por una, comience por mentalizarse para la tarea que emprenda, no se limite a 'prepararse' o 'disponerse'. Tenga siempre en su boca referentes, nunca 'modelos', déjese del 'contexto' para situarse en un escenario y, en lugar de 'procesos', ponga en marcha alguna dinámica que otra. Pudiendo hacer un llamamiento, no se conforme con una 'llamada'. La vida humana, más que 'combate', es confrontación permanente. De modo que habrá de esmerarse en descalificar al contrario, no en 'despreciar' o 'insultar' a tal sujeto; a desvalorizar al de enfrente, sin llegar al punto de 'devaluarle'. Como se vea obligado a 'anular' o 'suspender' la convocatoria de un acto, debe desconvocarlo. Procure no dejarse marginalizar por sus jefes ni ser objeto de una turbia marginalización, que eso es más grave que su 'marginación'. Y líbrese de instrumentalizar a nadie, no sea que le acusen de 'manejarle' a su antojo.
Es de temer, ay, que la cofradía académica a la que pertenezco no salga mucho mejor parada en este festival de inflaciones verbales. Resulta conocido nuestro afán por revisitar lo que se quiere tan sólo 'revisar', enfatizar lo que bastaría con 'subrayar' y clarificar eso que tratamos de 'aclarar'. En cuanto se alude a alguna forma de 'crear', habrá de pronunciarse el generar, un comodín tan sobado como aquel articular que designa el sinfín de operaciones intelectuales que van desde el 'urdir' al 'ordenar' y 'componer'. Lejos de contentarnos con 'mostrar' o 'revelar', nos complace evidenciar y hasta patentizar. Siempre será más filosófico un imposibilitar que el modesto 'impedir', dónde va a parar, y más moderno la presuposición que el 'presupuesto'. ¿Por qué servirse de un planteamiento 'propio' o 'particular' teniendo a mano el enfoque específico, que para mayor suerte es esdrújulo?
Dejemos a Chesterton interpretar este fenómeno que ya denunció cien años atrás: «Las palabras largas nos pasan zumbando como los trenes largos. Sabemos que llevan cientos de demasiado cansados o demasiado indolentes para caminar y pensar por sí mismos. Las palabras largas no son las palabras difíciles; difíciles son las palabras cortas». Así se explican los archisílabos, «esas cómodas palabras largas que libran a la gente de la fatiga de razonar…».

miércoles, 6 de marzo de 2013

Mirepoix (/'mɪəpwɑː/)


Preparación habitual de la cocina francesa que consiste en la combinación de verduras cortadas en pequeños dados y empleada para aromatizar salsas, asados, caldos y sopas. Las verduras tradicionalmente utilizadas son la zanahoria, la cebolla y el apio, pero son igualmente frecuentes el puerro, el nabo, el pimiento y las setas. Suele ir acompañado de un bouquet garni (“ramillete de hierbas aromáticas”) o especias para reforzar el sabor. El nombre proviene del Duque de Mirepoix, general francés del siglo XVIII.

Minimalismo


Del inglés “minimal art” (grupo de artistas que aspiran a un estilo más estricto geométricamente, pero donde la imposición del orden no es inflexible, sino más bien moderada), se refiere a la corriente artística, surgida en Estados Unidos en los años setenta, que utiliza elementos mínimos y básicos, como colores puros, formas geométricas simples, tejidos naturales, lenguaje sencillo, etc. y, por extensión, a cualquier cosa que se haya desnudado a lo esencial, despojada de elementos sobrantes, o que proporciona sólo un esbozo de su estructura, es decir, la tendencia a reducir todo a lo esencial. Es claro y evidente el calco de “minimalism” (/'mɪnɪməlɪzəm/), ya que el término deriva del inglés “minimal” (/'mɪnɪml/), no del castellano “mínimo” (si derivara de éste sería “minimismo” en vez de “minimalismo”).
En la página Foroatletismo dan un paso más con la creación del verbo “minimalizarse”, obviando que en castellano ya existe el verbo “minimizar” (‘reducir lo más posible el tamaño de algo o quitarle importancia’).

lunes, 4 de marzo de 2013

Diner (/'daɪnə(r)/)


Tipo de restaurante característico del nordeste de los EE. UU. y extendido por toda Norteamérica. Suele tratarse de establecimientos situados en estructuras prefabricadas (el primero fue un vagón tirado por caballos), aunque el término se ha extendido también a todo tipo de restaurante donde se sirva comida tradicional estadounidense a la parrilla del mismo estilo (hamburguesas, patatas fritas, emparedados, huevos, gofres, tortitas, tostadas). Otra característica común es el horario de apertura, hasta bien entrada la noche.
Se trata de un vocablo derivado del verbo “to dine” /daɪn/ (“cenar”), de donde también proviene “dinner” /'dɪnə(r)/ (“cena”), lo cual provoca confusión entre muchas personas, que confunden el local (“diner”) con la actividad que se realiza en éste (“dinner”). “Diner” también puede designar al “comensal” es decir, la persona que está cenando.
Los diccionarios ofrecen diversas traducciones, ninguna de la cuales recoge las connotaciones de este término: “cafetería [de carretera]”, “chiringuito”, “restaurante económico”, “casa de comidas”, etc.

Héroes y villanos

 

Merced a redactores y locutores gazmoños, del “buenos y malos” de toda la vida hemos pasado a este equivalente traído por los pelos del inglés “heroes and villains” que, como de costumbre, tampoco es la versión más utilizada en nuestro amado Imperio, donde suelen decir “goodies and baddies”.