jueves, 30 de mayo de 2013

Clergyman (/'kl3:dʒɪmən/)


El vestuario de los sacerdotes que reemplazó la sotana se llama en inglés “clergyman” (también significa “clérigo” y “pastor protestante”). Consta de pantalón y chaqueta de paño negro o gris oscuro y alzacuello blanco. Algunos diccionarios traducen “clergyman” por “alzacuello” (también “cuello”, “sobrecuello” o “collarín”), con el inconveniente de que esta es solo una parte del atuendo; otros proponen la forma españolizada “clériman”.

Mortaja


Irónico calco del inglés “mortgage” /'mɔ:gɪdʒ/ (“hipoteca”, “préstamo [hipotecario]”, “crédito [hipotecario]”), generando un maravilloso símil entre este gran invento de la banca denominado «sistema de amortización francés» y la “mortaja” o ‘vestidura, sábana u otra cosa en que se envuelve el cadáver para el sepulcro’, volviendo a los orígenes del término, puesto que el inglés “mortgage” es asimismo un préstamo del francés, formado por las palabras “mort” /mɔʀ/ (“muerto”) y “gage” /gaʒ/ (“prenda”).

Morgue


Calco del francés “morgue” (/mƆrg/) para referirse al “depósito de cadáveres”.
Es curiosa la evolución de este término:
• Hacia la primera mitad del siglo XVI se usaba para referirse a una ‘actitud arrogante, adusta o severa, de ceño fruncido’ (si buscamos “morgue” en un diccionario francés-español, aún aparece el significado “altivez”); “faire la morgue” era ‘presentar una actitud de filosofía triste y severa’.
• A finales del XVII, en la primera edición del Diccionario de la Academia Francesa, “morgue” se definía, además, como ‘entrada de una prisión, donde los detenidos permanecen algún tiempo expuestos, para que los guardias puedan mirarlos fijamente para reconocerlos más tarde’.
• Un siglo después, el vocablo incorporaba otro significado nuevo: ‘lugar donde son expuestos los cuerpos de personas que fueron halladas muertas fuera de su domicilio, para que puedan ser reconocidas’.
• A partir de 1923, la Morgue de París pasó a ser el Instituto de Medicina Legal.

Mopear / Mapiar


Calcos del inglés “to mop” /mɒp/ (“fregar”, “secar”, “trapear”), algo más rebuscados que “mopa” (“fregona”), ya desde hace tiempo instalado en nuestra habla.

miércoles, 29 de mayo de 2013

“Homólogo” no equivale a “homónimo” ni a “colega”



“Homólogo” alude a la persona ‘que ejerce un cargo equivalente al de otra’, mientras que “homónimo” significa ‘con el mismo nombre’.
Sin embargo, en los medios de comunicación es habitual encontrar noticias como «Pese a la ausencia de Hugo Chávez, Evo Morales siguió los pasos de su “homónimo” firmando el protocolo de adhesión al Mercosur» o «El ministro de Agricultura se reunirá esta semana con su “homónimo” marroquí», donde lo apropiado habría sido escribir “su homólogo”.
“Homónimo” sí está bien empleado en «Ang Lee estrena La vida de Pi, basada en el libro “homónimo” del canadiense Yann Martel» o «El quinto trabajo de Malú fue un disco “homónimo” editado por Sony a mediados del año 2005».
Por otro lado, el Diccionario panhispánico de dudas y otros de uso como el Clave desaconsejan emplear “homólogo” y “colega” como formas sinónimas, aunque compartan un campo de significado.
En este sentido, cabe precisar que “colega” es un término más amplio, que abarca a todos los compañeros de una profesión, mientras que “homólogo” se refiere exclusivamente a aquellos que ejercen un mismo cargo: un ministro es “colega” de un alcalde (ambos se dedican a la política), pero este no es su “homólogo”, pues ejerce un cargo diferente.

martes, 28 de mayo de 2013

Editor


Hay que tener cuidado al traducir la palabra “editor”, tanto de inglés a español como a la inversa, ya que se trata de un falso amigo bastante complicado.
En inglés, un “editor” (/'edɪtə(r)/) es la persona que se encarga de que un trabajo literario esté a la altura, es decir, lo que en español llamaríamos “redactor”, “jefe de redacción” o, en todo caso, “editor en jefe”.
Sin embargo, en español un “editor” es la persona que publica por medio de la imprenta u otro procedimiento una obra (ajena por lo regular), un periódico, un disco, etc., multiplicando los ejemplares, concepto para el cual en inglés se utiliza la expresión “publisher” (/'pʌblɪʃə(r)/), que en español podría también traducirse como “director editorial”, “responsable de la publicación” e incluso “[empresa] editorial”.
Del mismo modo, en el inglés de la informática un “editor” es un programa que sirve para crear, modificar y manipular imágenes, textos, películas, etc. Esos “image editor”, “text editor” o “movie editor” no deben traducirse como “editor de imágenes”, “editor de texto” o “editor de películas”, sino como “procesador”, “programa de procesamiento” o “programa de tratamiento” de imágenes, textos o películas.

lunes, 27 de mayo de 2013

Duty-free (/ˈdju:tɪˈfri:/)


De “duty” (“impuesto”) y “free” (“exento”, “gratis”, “libre”) tenemos el adjetivo “duty-free” (“libre de impuestos”, “exento de derechos de aduana”, “franco”). Recalco lo de “adjetivo”, ya que por aquí tenemos la costumbre de utilizarlo como sustantivo para referirnos tanto a la tienda (“duty-free shop” o “duty-free store”: ‘comercio al por menor que no aplica impuestos ni tasas locales o nacionales’) como a los productos (“duty-free goods”, “duty-free merchandise” o “duty-frees” en plural). El Diccionario Clave incluso define el término erróneamente como ‘establecimiento comercial en el que se venden artículos libres de las tasas fiscales’, cuando “duty-free” no tiene por qué referirse necesariamente a una tienda.
Como bien explica el oráculo Wikipedia, los “dutifrís” (bendito corrector ortográfico de Word, que da su aquiescencia a semejante palabro) suelen ubicarse en la zona internacional de aeropuertos o puertos de mar internacionales, así como a bordo de las naves de pasajeros. A modo de anécdota, el primer establecimiento de este tipo se abrió en el aeropuerto de Shannon (Irlanda) en 1946, quizás como preámbulo de las actividades como paraíso fiscal de la isla esmeralda, que continúan hasta nuestros días para regocijo de multinacionales como Google, Apple o Microsoft.

viernes, 24 de mayo de 2013

Entrecot


Adaptación gráfica de la voz francesa “entrecôte” /ãtrəkot/ (‘entre costillas’, ‘lo intercostal’), ‘trozo de carne sacado de entre costilla y costilla de la res. Se diferencia del “solomillo” en que éste se extiende entre las costillas y el lomo’. Aunque en francés es de género femenino, en español se usa siempre en masculino. También existe, pero se usa poco, la adaptación “entrecote”.

Arquear / Desarquear


Además de las acepciones clásicas (‘dar forma de arco’, ‘en el obraje de paños, sacudir y ahuecar la lana con un arco de una o dos cuerdas’, ‘tener náuseas’, ‘medir la cabida de una embarcación’), también se utiliza en la jerga informática para referirse a la ‘acción de comprimir varios ficheros en uno solo con el formato .ARC’. También existe el antónimo “desarquear” para la acción contraria (“descomprimir”).

jueves, 23 de mayo de 2013

Monitorear / Monitoreo / Monitorado


Según indica el DPD, a partir del sustantivo “monitor” (del inglés “monitor” /'mɒnɪtə(r)/ ‘dispositivo o pantalla de control’), se han creado en español los verbos “monitorizar” y “monitorear”, con el sentido de ‘vigilar o seguir [algo] mediante un monitor’. En España se emplea solo “monitorizar”, mientras que en América se usa casi exclusivamente “monitorear”, que ha adquirido incluso el sentido general de ‘supervisar o controlar’. Derivados de los respectivos verbos son los sustantivos “monitoreo” y “monitorización”, con la misma distribución geográfica antes señalada.
No obstante, como bien señala D. Roberto Guzmán, de la Academia Dominicana de la Lengua, en español hay muchas palabras de buena cepa y vieja solera que pueden desempeñar estas funciones cabalmente. Para las cámaras de vigilancia en circuito cerrado, existe el verbo “vigilar”. En frases como «La policía y otros que “monitorean” la opinión pública (…)» cabría usar “sondear”, “estudiar”, “medir”, “calcular” o “apreciar”. Cuando se trata de aparatos, se puede escribir que estos “registran”, “observan”, “inspeccionan”, “custodian”, “acechan”, “rastrean”, “exploran” o “averiguan”. Otras opciones válidas para otros contextos serían “comprobar”, “verificar”, “revisar”, “seguir” o “detectar”.
En un periódico supuestamente serio como El País (aunque la primera noticia habla sobre el insigne Esteban González Pons, lo cual da lugar a cualquier tipo de fenómeno paranormal) encontramos las versiones “monitorado” (cuando el participio correcto debería ser “monitoreado” o “monitorizado”) y “monitoraje”, aún más rebuscada si cabe.

Afterwork (/'ɑːftə(r)w3:k/)


De “after” (“después [de] [que]”) y “work” (“trabajo”), el Diccionario Clave lo define como ‘referido especialmente a un bar, que tiene una decoración moderna y elegante, y es frecuentado por grupos de compañeros de trabajo al terminar la jornada laboral’ y ‘bebida y comida ligera que se toma en estos locales’.
Es decir, que se trata de la alternativa glamurosa a las cañas de después del trabajo de toda la vida, evitando a toda costa la taberna cutre de toda la vida y sustituyéndola por lugares fashion que nos hagan pensar que somos tan cool como los protagonistas de Friends en el Central Perk, o los de Cómo conocí a vuestra madre en su McLaren’s. Por supuesto, hay que olvidarse de la cervecita y sustituirla por champán (nada de cava, no seamos zafios), caldos selectos (no le dejarán entrar en estos locales si dice “vino” en lugar de “caldo”) o un buen cóctel, a ser posible uno de esos gin-tonics que llevan dentro una macedonia de frutas y medio kilo de hielo.

Entre el afterwork y el tuppersex



Enviamos mails en lugar de correos electrónicos, los alumnos estudian masters en vez de cursos de postgrado y los maestros dan una master class y no una clase magistral, mientras los artistas realizan workshops, que son talleres, o work in progress, en los que se observa la evolución de la obra, que a menudo se siguen en streaming o en directo, yonline, a través de Internet. Sin ir más lejos, el conseller de Sanidad ha clausurado la primera Summer School de un centro de salud pública y el piloto Jaime Alguersuari es el dj Squire de la Summer Party en la Metro-DanceClub de Bigastro.
Vivimos rodeados de términos en inglés que cada vez se instalan con más comodidad en nuestro modo de habla, y que han proliferado con la aparición de las redes sociales y, en general, de Internet. ¿Esto es bueno, malo, normal, amenazante o enriquecedor? Aunque hay opiniones para todos los gustos, y ninguna considera que este fenómeno sea alarmante, entre algunos consultados hay cierta preocupación por el emprobrecimiento del idioma si los hablantes sustituyen directamente términos en castellano por estos nuevos anglicismos.
Para el traductor y filólogo en lengua inglesa en la Universidad de Alicante John Sanderson, la utilización de términos en inglés no es nueva y recuerda que la estrategia más habitual hace un siglo era su españolización —como fútbol, de football; líder, de leader, o bistec de beef steak—, que también se da, por ejemplo, en tuit, con su raíz en Twitter, donde se ha españolizado la ortografía. La traducción es otra estrategia más costosa y mantener la palabra en inglés es la que más se da en estos momentos, «sólo hay que mirar la cartelera y vestítulos como Cars 2, Bad teacher o Midnight in Paris. Se deja en inglés porque se ahorran traducciones y porque existe un marketing viral internacional».
A su juicio, esto puede beneficiar la comunicación entre personas y la globalización «pero es una patada al idioma propio tremenda, aunque peor son las malas traducciones, como el uso de influenciar en lugar de influir por una mala traducción del inglés, o los anglicismos inventados, como footing, que no existe en inglés, en lugar de jogging». Sanderson lamenta que no haya criterios en la utilización de anglicismos y reclama potenciar las traducciones.
El director del departamento de Filología Española de la UA, Juan Antonio Ríos Carratalá, apunta que la llegada de anglicismos se nota «en los alumnos, en los periódicos e incluso en nuestro ámbito cometemos los mismos defectos. Es algo extendido usar palabras en inglés y tampoco es alarmante porque la lengua siempre va cambiando, pero hay excesos injustificados porque hay términos en español con los que sustituirlos». Ríos pone como ejemplo de anglicismo «absurdo» la palabra ‘testar’, «que parece que sea más serio que probar y sólo se utiliza más por mero mimetismo, porque parece que suena mejor, que sea más potente en inglés, y esa realidad es difícil de cambiar».
El filólogo considera que la gente usa el lenguaje «de forma impulsiva y mimética, la reflexión paralingüística es rara y solemos estar poco orgullosos de nuestro idioma. Da la impresión de que hay que seguir la cultura mayoritaria, que siempre ha sido la anglosajona».
Ríos no pone pegas a que términos como tuitear se acepten por la Real Academia Española porque no existe equivalente en castellano, «pero lo absurdo deberíamos desecharlo porque nos lleva a empobrecer el lenguaje por su uniformidad, y la gracia que tiene el lenguaje es la variedad».

martes, 21 de mayo de 2013

Boxear


Vocablo proveniente del inglés “to box” /bɒks/ (“golpear”) y que el DRAE define como ‘practicar el boxeo’, que a su vez significa ‘deporte en el que dos personas luchan a puñetazos con las manos protegidas con unos guantes especiales’.
El “boxing” del anuncio es exactamente lo mismo, pero el mero hecho de añadirle el imprescindible “-ing” hace que perdamos 900 calorías por sesión (no dice la duración de cada una), tal como asegura este anuncio de un gimnasio burgalés de manera fehaciente y sin que suponga ningún tipo de fraude ni incumplimiento de las normativas relativas a publicidad engañosa.

jueves, 16 de mayo de 2013

Mindfulness ('maɪndfʊlnɪs)


Del adjetivo “mindful” (“consciente”, “atento”, “diligente”) surge el sustantivo “mindfulness”, que podría traducirse como “consciencia”, “diligencia” o “atención”.
En algún libro de meditación budista lo he visto traducido con el archisílabo “atentividad”, pese a que la mayoría de diccionarios bilingües recogen “atención” como la mejor traducción del inglés “attentiveness” (/əˈtentɪvnɪs/), puesto que “attentive” (/əˈtentɪv/) significa “atento”, no “atentivo”.
Se trata de un término tan de moda en el mundo de la psicología que hasta se organizan cursos y talleres de todo tipo. El indispensable Instituto Mindfulness lo define como ‘capacidad intrínseca de la mente de estar presente y consciente en un momento determinado, en un momento en que cuerpo y mente se sincronizan totalmente en un instante de realidad presente’.

Diez errores típicos en la traducción del inglés (Xosé Castro)



Oír y escuchar.

Cada vez se usa más el segundo verbo con el sentido del primero. Como dice el lingüista Martínez de Sousa, para oír sólo es necesario tener oídos sanos, pero para escuchar debe prestarse atención, debe “quererse oír”. García Yebra lo resuelve al recordar una anécdota que le sucedió mientras daba una conferencia: En cierto momento, se levantó una señora que estaba al fondo del aula y dijo “Señor García, aquí atrás no se le escucha”. García respondió: “Si han venido a la conferencia es porque me escuchan, lo que pasa es que no me oyen”.
Así, “escuchar” quiere decir ‘poner atención o aplicar el oído para oír [algo o a alguien]’. Por tanto, la acción de “escuchar” es voluntaria e implica intencionalidad por parte del sujeto, a diferencia de “oír”, que significa, sin más, ‘percibir por el oído [un sonido] o lo que [alguien] dice’. Puesto que “oír” tiene un significado más general que “escuchar”, casi siempre puede usarse en lugar de este; pero menos justificable es el empleo de “escuchar” en lugar de “oír” para referirse simplemente a la acción de percibir un sonido a través del oído, sin que exista intencionalidad previa por parte del sujeto.
Estos son unos ejemplos de mal uso extraídos de la prensa española:
·          Se escucharon unos disparos.
·          Podían escucharse voces supuestamente fantasmales.
También el cantante “Coti”, entre otros, increpa a su público para que le acompañe en sus canciones diciéndoles: “¡No se escucha!”
Una confusión parecida se da entre los verbos “ver” (‘percibir por los ojos los objetos mediante la acción de la luz’) y “mirar”, que indica un acto del sujeto (‘dirigir la vista a un objeto’).


El tema de siempre.

La palabra “tema” se ha convertido en una muletilla que sustituye, en función del contexto, a estas palabras: problema, asunto, cuestión, duda, razón, esquema, proposición, etc.:
·          Los ministros tratarán el tema del paro (problema).
·          Ése es el tema: votar o no votar (dilema, disyuntiva, cuestión).
Hay que recordar, además, que cuando la palabra tema va en femenino, como en el refrán “cada loco con su tema”, sólo puede referirse a una obstinación, manía u obcecación por algo.


Y/o.

No es raro leer en la prensa anuncios como éste: “Buscamos traductores y editores con dominio de inglés y/o francés”. Con independencia del barbarismo (más grave por tratarse de una agencia de traducciones) de llamar editores a los revisores, es obvio que sobra esa anglicada conjunción “y/o” (and/or), que debería ser una simple “o”. La connotación de la cópula española “o” no tiene un carácter tan excluyente como la inglesa “or”, es decir: si se escribe “inglés o francés” no quedan excluidos de la selección los candidatos que sepan ambos idiomas, sino al contrario.


Es por ello/esto… Por qué será que…

Dos circunloquios. Me he acordado de ellos porque inexplicablemente se encuentran en las traducciones, y también porque estoy oyendo la canción “Eliminación de los feos” del Gran Combo de Puerto Rico, cuyo estribillo reza: “¿Y por qué será que los eliminan?”. Esta canción se ahorraría un par acordes si dijeran “¿Y por qué los eliminan?”. Lo mismo le pasa a una canción del dúo Donato y Stefano en la que dicen “Es por eso que estando contigo me siento como en verano”; con un “Por eso cuando estoy contigo” bastaba.


Incluso, inclusive e incluido.

Los dos primeros son adverbios y proceden del latino “inclusus”, pero actualmente no significan lo mismo.
“Incluso” significa “con inclusión, inclusivamente”, y “hasta, aun” cuando actúa como preposición:
·          Incluso los hombres participaron.
·          Le gustan los animales e incluso las plantas.
“Inclusive” es un adverbio con un significado claro y único: “incluyendo el último objeto nombrado”:
·          Debe elegir un número del 1 al 9, ambos inclusive.
·          Desde la época de Felipe III a Carlos III inclusive.
“Incluido” es el participio del verbo incluir y significa “algo que está contenido dentro de otra cosa”.
Usos incorrectos:
·          Inclusive mi padre me lo advirtió.
·          Hay que tirarlos todos, inclusive el blanco.


Múltiple(s).

Adjetivo abundante en traducciones técnicas del inglés que está desplazando a adjetivos españoles como varios, diversos, muchos, etc. Su empleo no es erróneo, pero lo cierto es que en español no tenemos por qué restringirnos a este único término. Es normal ver este tipo de frases en manuales de informática:
·          Puede imprimir múltiples copias.
·          El programa acepta múltiples formatos.
¿Alguno de ustedes que está leyendo esto suele decirle, por ejemplo, a un compañero de oficina: “imprímeme múltiples copias”?
Además, cuando múltiple se convierte en un elemento compositivo, con el sufijo “multi-”, debe formarse una palabra en singular con su correspondiente plural: multimillonario/s, multinacional/es (formas incorrectas: programa multiusos).


Honesto, honrado y sincero.

·          Creo honestamente que no es para ti.
·          Seré honesta contigo: lo detesto.
·          Es una mujer honesta; siempre dice lo que piensa.
En primer lugar, veamos qué dice el diccionario. Honesto/a (adjetivo del latín “honestus”): Decente o decoroso; Recatado, pudoroso; Razonable, justo; Probo, recto, honrado.
El inglés “honest” nos engaña con frecuencia. Ser sincero no es inherente a ser decente. Generalmente, los adjetivos sincero, franco, llano, directo o explícito pueden servirnos para traducir este adjetivo: Para serte sincero…; Te seré franco…; Francamente, no sé qué decir, etc. Respecto a otros contextos, es mejor ver qué dice el diccionario:
·          Honrado/a. (adjetivo del latín “honoratus”): Que procede con honradez; Ejecutado honrosamente.
·          Honradez (de honrado): Rectitud de ánimo, integridad en el obrar.
Como puede comprobarse, las definiciones de “honrado” y “honradez” coinciden con las de los términos ingleses “honest” y “honesty”. Nuestros términos “honesto” y “honestidad”, en cambio, se corresponden con “modest” y “modesty” (que también tienen otras acepciones).


Eficaz, eficiente y efectivo.

El adjetivo “effective” no significa efectivo, sino eficaz o eficiente. Empleamos “eficaz” principalmente para cosas y seres inanimados, y “eficiente” para seres animados, dado que la eficiencia es una virtud o facultad más propia de seres vivos.


Opcional y optativo.

Los traductores de informática abusan del adjetivo “opcional” como equivalente de “optativo”, pero no son sinónimos. Curiosamente, en distintos sectores se expresan de distinta manera cosas que son idénticas: así, mi hermano ha elegido dos asignaturas optativas (con el equivalente inglés “optional subjects”), pero la definición de pantalla en Windows es “opcional”. ¿Por qué no “optativa”?


¿Quiero que me soporten, o que me ayuden?

Como en el ejemplo anterior, se trata de expresiones completamente innecesarias para nuestro idioma y que, en ocasiones, quieren decir algo muy distinto. Así, si mi televisor se estropea, llamaré al Servicio de asistencia técnica, pero si se estropea mi Windows 95, tendré que llamar al departamento de Soporte técnico de Microsoft Ibérica. Este es un caso claro de cómo las malas traducciones de un campo tan específico como la informática acaban perjudicando a otros sectores. También hay muchas empresas que ya tienen un departamento de “Soporte al cliente”. Uno no sabe si reír o llorar.

Pronunciación de la letra equis



La letra equis no siempre se pronuncia como /ks/, pues hay palabras en las que no es ese su sonido, sino el de /j/, como sucede con “México” y “Texas”.
En ambos topónimos, la equis conserva el sonido que tenía antiguamente esta letra en español y que actualmente se representa con la letra jota; por lo tanto, el nombre de ese país no debe pronunciarse /méksico/ sino /méjico/, y el nombre del estado no suena /téksas/ sino /téjas/.
Por ello se recomienda prestar especial atención a la pronunciación de esos topónimos y también a los nombres de otras ciudades mexicanas, como Oaxaca (que se pronuncia /oajáca/), Xalapa (que se pronuncia /jalápa/), etc., así como a la de apellidos como Ximénez y Mexía, que conservan la grafía antigua, pero no por ello se pronuncian de forma distinta que Jiménez y Mejía, respectivamente; también se pronuncia como j en la comarca española de la Axarquía.
En otros topónimos procedentes de lenguas precolombinas la x puede tener la pronunciación /sh/, como en Xola (/shóla/) y Xicalango (/shicalángo/). Existen también algunos casos en los que se pronuncia como una ese, por ejemplo en Xochimilco.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Mógul


Extraño palabro aparecido en el reportaje titulado “Hollywood, ¿se puede comprar el Oscar?” aparecido en el XL Semanal del 27 de febrero de 2011. Se trata de un anglicismo crudo a partir del inglés “mogul” /məʊ'gʌl/ (“mogol”, “magnate”), a su vez proveniente del turco “mugal”, que es también de donde proceden los términos sinónimos castellanos “mogol” y “mongol”. En el mencionado artículo, el calco no solamente es a todas luces innecesario, sino que también sería erróneo utilizar la traducción “mogol”, puesto que cuando dicen “Rupert Murdoch, el ‘mógul’ de los medios de comunicación” es evidente que se refieren al “magnate”, ya que, hasta donde yo sé, Rupert Murdoch es de Australia, no de Mongolia.

Modding


Arte o técnica de la modificación estética o funcional de las diferentes partes de una computadora (torre, ratón, teclado, monitor, etc.). A quienes se dedican a este apasionante mundo se les llama “modders”.

“Positivar” no es lo mismo que “positivizar”



“Positivar” significa ‘obtener el positivo de una imagen fotográfica’ y no es adecuado emplearlo en lugar de “positivizar”, que es ‘dar carácter positivo’.
Sin embargo, en los medios de comunicación suele emplearse “positivar” para indicar que se pretende convertir algo en positivo o verle el lado bueno: «“Positivar” la crisis europea», «EE. UU. y México buscan fórmulas para “positivar” sus relaciones».
El verbo adecuado para señalar esta idea es “positivizar”, formado con el adjetivo “positivo” y el sufijo “-izar”, y que significa ‘dar carácter positivo a algo o alguien’, según recogen diccionarios como el de María Moliner o el de Andrés, Seco y Ramos.
De este modo, en los ejemplos citados lo apropiado habría sido decir: «“Positivizar” la crisis europea» y «EE. UU. y México buscan fórmulas para “positivizar” sus relaciones».

lunes, 13 de mayo de 2013

Maché, papel


Del verbo francés “mâcher” /mɑʃe/ (“masticar”, “mascar”) tenemos la expresión “papier mâché”, que podría traducirse como “papel machacado” o “papel masticado” y que ha sido trasladada al español como “papel maché”. Este tipo de artesanía, consistente en crear objetos decorativos y artísticos modelando pasta de papel, se remonta a la antigüedad: se han encontrado máscaras chinas elaboradas con esta técnica que datan del siglo II a. C. La denominación “mâché” se debe a que, antes de existir molinos, la pasta se elaboraba masticando los desechos de papel.
No debe confundirse con otras técnicas similares como la “carta pesta” italiana (formar capas con trozos de papel engomados sobre una base o molde para darle la forma deseada), el “cartón piedra” (parecido al “papel maché”, pero combinado con yeso y escayola, y utilizado habitualmente para elaborar escenarios de cine y teatro) o el “decoupage” (del francés “découpage” /dekupaʒ/ —“recorte”—: papeles impresos o telas pegados sobre madera, cerámica, metales, velas, jabones, vidrios, lozas o cartón entre otros, con el objetivo de imitar la pintura a mano, utilizando técnicas de pátinas y pintura, distribuyendo los recortes y dando un acabado con barniz).

jueves, 9 de mayo de 2013

Mod


En inglés, abreviatura de “modernism” para describir el movimiento musical y cultural basado en la moda y en la música londinense desde finales de los años cincuenta hasta mediados de los sesenta. También designa a las extensiones de videojuegos originales, a un formato de fichero para música y al Ministerio de Defensa (Ministry of Defence) del Reino Unido.

Mockumentary


Acrónimo de “mock” /mɒk/ (“fingido”, “simulado”, “burlarse de”, “mofarse”) y “documentary” /dɒkjʊ'mentərɪ/ (“documental”), utilizado por primera vez por Rob Reiner para referirse a su película “This is Spinal Tap”. Se trata de un género (denominado “falso documental” en castellano, aunque también hay quien se ha inventado palabros como “mockumental”, “documofal” o “burlamental”), también considerado subgénero de la comedia, que imita los códigos y convenciones desarrollados por el cine documental en una obra de ficción, normalmente paródica o satírica. Puede presentarse como un documental histórico con comentaristas que hablan de sucesos pasados o, utilizando un recurso del cine de realidad, con personajes a los que se sigue a través de varias situaciones. También suelen ser improvisados para sostener la sensación de realismo.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Macintosh / Mackintosh (/'mækɪntɒʃ/)


Además del nombre con el que actualmente nos referimos a cualquier ordenador personal diseñado, desarrollado, construido, comercializado y vendido por la compañía Apple Inc., también se trata (como nos explica D. Pancracio Celdrán en el n.º 1301 de XL Semanal) del apellido del químico escocés Charles Macintosh, quien en 1823 descubrió que el caucho natural se disolvía en la nafta de alquitrán de carbón. Pegando a la tela de tafetas capas de caucho tratadas con la nafta, creó las primeras prendas que no dejaban pasar el agua. Así, el primer “impermeable” se creó con este tejido una vez tratado con caucho disuelto en aceite de alquitrán de hulla. De ahí que el “chubasquero” recibiera el nombre de su inventor, siendo “Mackintosh” (con el añadido de una ka de origen desconocido) o “Mack” (que en inglés coloquial define a un proxeneta callejero, que pasaba horas bajo la lluvia vigilando a sus mujeres) un vocablo epónimo formado a partir del nombre de este miembro de la Royal Society, aunque hoy sea propiedad del gigante químico Dunlop.

viernes, 3 de mayo de 2013

¿“Alimentario” o “alimenticio”?


“Alimenticio” es una formación propia del español, a partir de “alimento” (del latín “alimentum”); el sufijo “-icio” en este caso forma un adjetivo derivado de un sustantivo y significa ‘posibilidad de que se actualice el significado de la raíz’. Por su parte, “alimentario” se tomó directamente del latín “alimentarius”, palabra de uso especialmente jurídico.
Así, “alimenticio” (‘lo que alimenta o tiene la propiedad de alimentar’) siempre tiene un matiz de alimento real, de nutrición, mientras que “alimentario” (‘relativo a los alimentos y a la alimentación’) tiene un sentido más virtual y abstracto: «las naranjas son muy “alimenticias”», «las naranjas son un producto “alimentario”»; «las industrias “alimentarias”», «las comidas “alimenticias”». Por ejemplo, a la bulimia y a la anorexia se las conoce como “trastornos alimentarios” y nadie diría “trastorno alimenticio”. Es decir, que lo “alimenticio” alimenta, pero lo “alimentario” no (por ejemplo, un yogur es “alimenticio”, pero los aditivos con los que nos envenenan —colorantes, saborizantes, endulzantes, conservantes, emulsificantes, etc.— son meramente “alimentarios”).

Mobbing (/mɒbɪŋ/)


Normalmente pronunciado /múbin/ por los forofos (perdón, fans) de Macaco y por aquellos que quieren hacer alarde de su buena pronunciación del inglés (los mismos que pronuncian /dɪp/ el apellido de Johnny Depp: por supuesto, luego escriben “Deep”). Incluso lo he visto escrito como “moving” (cambio de verbo que hace que todo el asunto deje de tener ningún sentido) o “moobing” en un alarde de prepotencia lingüística: «si yo digo “múbin”, será porque se escribe “moobing”».
Se trata de un sustantivo derivado del verbo “to mob” /mɒb/ (“asediar”, “acosar”, “acorralar en grupo”), utilizado originariamene en el campo de la ornitología para referirse a las conductas defensivas de los grupos de pájaros pequeños, que forman “mobs” (“multitud”, “muchedumbre”, “turba”) para hostigar a enemigos más grandes (aves rapaces).
Se utiliza para referirse tanto al “acoso laboral”, “acoso moral [en el trabajo]” o “acoso psicológico” (‘hostigamiento sufrido por un trabajador en su entorno laboral, que puede llegar a provocar trastornos psicológicos graves’, ‘práctica ejercida en las relaciones personales, especialmente en el ámbito laboral, consistente en un trato vejatorio y descalificador hacia una persona, con el fin de desestabilizarla psíquicamente’) como al efecto o enfermedad que este comportamiento produce en la víctima.
Al igual que “footing”, “zapping”, “camping” o “parking”, es un clásico ejemplo de “falso inglés”: no porque no exista el término como tal, sino porque en realidad no significa lo mismo. “Mobbing” en inglés designa el hecho de que una muchedumbre se echa encima de alguien (físicamente), tal como les ocurre a los famosos (perdón, celebrities) cuando son acosados por la chusma del tomate; “to be mobbed by the crowd” es una frase corriente en este sentido. Así, es importante tener en cuenta que, para referirse al “acoso laboral”, “mobbing” no es un término inglés, sino español, ya que el equivalente en inglés para este fenómeno es “harassment” (/'hærəsmənt/), referido sobre todo al acoso sexual, pero también en general para cualquier tipo de acoso. Claro que, si los vanguardistas del lenguaje convierten “mobbing” en /múbin/, no quiero ni pensar lo que harían con “harassment”.

jueves, 2 de mayo de 2013

Mix (/mɪks/)


Además de los “mix” y “remix” musicales de toda la vida, hoy en día para hablar de la combinación de las diferentes fuentes de energía que cubren el suministro eléctrico de un país, no se habla de “combinación energética”, “surtido energético” o “matriz energética”, entre otras formas, sino de “mix [energético]”. Es comprensible que, para ladrar vacuidades como «España necesita un “mix” energético equilibrado y variable», sea necesario el uso de un barbarismo.
Por si con “mix” no fuera suficiente para quienes se empecinan en condenar al ostracismo a palabras de toda la vida como “mezcla”, “combinación”, “mezcolanza”, “amalgama”, “amasijo”, “revoltijo” o “aglomerado” (e incluso “mixtura”, si uno no puede resistir la imperiosa necesidad de utilizar un término parejo al utilizado en el Imperio o que suponga algún tipo de onomatopeya), enciendo la televisión y la inefable Mariló Montero, en la sección de cocina de su descacharrante programa de televisión, me encomienda «añadir tales y cuales ingredientes y “mixar” bien», y un poco más tarde, en la sección de economía del NODO (léase telediario de TVE1), un economista (los augures del siglo XXI) nos habla del “mixing” o ‘combinación de métodos o de elementos’, según el diccionario de Manuel Alvar Ezquerra.

Dejar


Son varios los casos en los que utilizar el verbo “dejar” en castellano puede suponer un anglicismo:
Cuando en las noticias escuchamos que un accidente “dejó” tal número de víctimas, que un terremoto “dejó” grandes destrozos o que un tornado “dejó” varios lesionados, se trata de un calco del verbo inglés “to leave” (/li:v/); tales siniestros lo que hacen es “provocar” muertos, “ocasionar” destrozos o, simplemente, “matar”, “destruir”, “lesionar”, etc.
Otro abuso de “dejar” es la ya archifrecuente copia del inglés “let me know”, que produce el estribillo “déjame saber”. Si alguien le “deja [consiente, permite, no impide] saber” algo a otra persona será porque antes se lo ocultaba y ahora ha decidido revelárselo. Si no, las expresiones que corresponden son “hacer saber”, “avisar”, “comunicar”, “participar” o “informar”.
También se copia del inglés “to leave” en frases como «Fulano “dejó” el país / la ciudad / el lugar del accidente». Sin embargo, si alguien decide irse de un país tranquilamente, entonces “se va”; si la salida es secreta o clandestina, “se escapa”; si el viaje es más o menos permanente, “lo abandona”; en el caso del lugar de una accidente, puede haberse “dado a la fuga” o bien simplemente “haberse ido”.