jueves, 24 de octubre de 2013

Negligé


Calco del francés “négligé” (/negliʒe/), que funciona como adjetivo (“descuidado”, “dejado”, “desatendido” —normalmente referido a vestimentas, personas, jardines, etc.—) y como sustantivo (“picardías” —no confundir con “déshabillé” /dezabije/ o “salto de cama”, ‘bata ligera de mujer que se viste al levantarse de la cama’, otro galicismo—). Es patente que tiene la misma raíz latina que “negligente” o “negligencia” (“negligens”: que descuida). En español se utiliza sobre todo como sustantivo (‘bata femenina elegante y atrevida’), aunque también hay registros de su uso como adjetivo (‘que presenta cierto descuido, generalmente calculado’), sobre todo en lunfardo.
También hay quien utiliza el anglicismo “babydoll” (/ˌbeɪbɪdɒl/).

martes, 22 de octubre de 2013

Cosplay (/ˈkɒspleɪ/)


Contracción de “costume” /ˈkɒstjuːm/ (“disfraz”) y “play” /pleɪ/ (“juego”) que se refiere a la afición consistente en disfrazarse de personajes de tebeos, películas o videojuegos. Se trata de un fenómeno surgido en los años setenta en el mercadillo de tebeos de Odaiba (Tokio), donde comenzó a denominarse “kosupure” (コスプレ), término construido mediante la utilización de las moras iniciales de la pronunciación adaptada al japonés (que carece de la consonante ele, entre otras) de “costume” (“kosu”) y “play” (“pure”).
También existe la variante “crossplay” (/krɒspleɪ/), contracción de “cross-dressing” /ˌkrɒsˈdresɪŋ/ (“travestismo”) y “play”, para designar el tipo de “cosplay” en el que se recrea un personaje del sexo opuesto.

Billón / billonario


Es común la confusión consistente en traducir la expresión del inglés norteamericano “billion” (/ˈbɪlɪən/) por la española “billón”, cuando se trata de cantidades muy diferentes. “Billion” es 1 000 000 000, una cifra que en español es un “millardo”, o más comúnmente, “mil millones”, mientras que un “billón” español es 1 000 000 000 000, es decir, un “millón de millones” o “trillion” (/ˈtrɪlɪən/) en inglés norteamericano.
Así, las palabras “milmillonario” o “multimillonario” serían las adecuadas para referirse en español a lo que en el inglés de los Estados Unidos se conoce como “billionaire” (/ˌbɪlɪəˈnɛəʳ/), que alude a personas cuya fortuna es superior a los mil millones de dólares, libras, euros u otra moneda.
Sin embargo, tal como apunta la Fundéu, con motivo de la publicación en la revista Forbes de la lista de los hombres más ricos del mundo, es frecuente encontrar en los medios frases en las que el término “billionaire” se traduce al español como “billonario”: «Amancio Ortega, tercero en la lista anual de “billonarios” de Forbes». Dado que en la lista de Forbes ingresa quien tenga una fortuna igual o superior a mil millones de dólares y no igual o superior a un billón de dólares, lo más adecuado y preciso es llamarlo “milmillonario”, que se escribe en una sola palabra («Amancio Ortega, tercero en la lista anual de “milmillonarios” de Forbes»).

Novela en clave


Calco del francés “roman à clef” (/rƆmãakle/) aplicado a aquellas novelas en las que puede identificarse a personas reales más o menos disimuladas en los personajes de ficción, factor extraliterario que contribuye al interés de la obra. Ese “en clave” no se refiere a su significado en español (‘con el carácter o con el tono de’), sino al equivalente etimológico de “llave” (‘elemento que sirve para comprender algo difícil o enigmático’).

lunes, 21 de octubre de 2013

Nouvelle (/nuvƐl/)


Término del gusto de algunos pedantes aficionados a crear su propia versión del francés; así, intentan hacerse los interesantes utilizando este término francés en lugar del castellano “novela corta” o “relato corto” (nunca “novela”), sobre todo teniendo en cuenta que los usos más comunes en francés del vocablo “nouvelle” corresponden a los significados de “noticia” o “cuento” y que en francés “novela” es “roman” (/rƆmã/).

jueves, 17 de octubre de 2013

Garras y dientes


Extraña “incultez” aportada por uno de los concursantes del popular concurso televisivo “MasterChef”, quien aseguró que iba a «luchar con “garras y dientes”» para hacerse con la victoria final, consiguiendo de una tacada una curiosa variación del habitual “uñas y dientes” y un involuntario calco de la expresión “tooth and claw” (“sangriento”, “salvaje”) del famoso verso del poema de Lord Alfred Tennyson “In Memoriam A.H.H.” que, contrastando la naturaleza salvaje de la Naturaleza con el amor de Dios, dice así: «Who trusted God was love indeed / And love Creation’s final law / Tho’ Nature, red in tooth and claw / With ravin, shriek’d against his creed».

miércoles, 16 de octubre de 2013

Calcomanía


No se trata de una manía con los calcos, sino de una técnica para decorar cerámica que se originó en el siglo XVIII. El vocablo es una hispanización del francés “décalcomanie” (/dekalkƆmani/), que designa tanto el ‘procedimiento que consiste en pasar de un papel a objetos diversos de madera, porcelana, seda, etc., imágenes coloridas preparadas con trementina’, como la ‘imagen obtenida por este medio’ o el ‘papel o cartulina que contiene la figura, antes de transportarla’. Deben evitarse en la lengua culta las variantes populares “calcamonía” y “calcomonía”, así como los anglicismos “transfer” (/ˈtrænsfə(r)/), “decal” (/dɪˈkæl/) y “tattoo” (/təˈtuː/).

martes, 15 de octubre de 2013

Impagar



Es frecuente leer en los medios de comunicación el uso, con ese mismo sentido, del verbo “impagar”: «El candidato a gobernar Grecia amenaza con “impagar” la deuda», «Solo en 2011 la comunidad “impagó” el 40 % de sus gastos» o «El consumidor se ve en la tesitura de “impagar” una factura o devolver el recibo del banco».
El verbo “impagar”, que no aparece recogido en el Diccionario académico ni en los de uso, es una formación peculiar (a partir del sustantivo “impago”) ya que el prefijo in- no forma habitualmente derivados combinándose con verbos. Para expresar esa misma idea de ‘dejar de satisfacer ciertas cantidades que alguien se había comprometido a abonar’ son preferibles las expresiones “no pagar” y “dejar de pagar” (esta última añade el matiz de que lo que se deja de abonar forma parte de una serie de pagos que se venían haciendo, como por ejemplo en la amortización de un préstamo).
Así, en los ejemplos anteriores habría sido mejor escribir «El candidato a gobernar Grecia amenaza con “dejar de pagar” la deuda», «Solo en 2011 la comunidad “no pagó” el 40 % de sus gastos» y «El consumidor se ve en la tesitura de “no pagar” una factura o devolver el recibo del banco».

Norsa / Nursa


Espantosos calcos del inglés “nurse” (/n3ːs/) para sustituir innecesariamente en espanglish al castellano “enfermera” o “niñera” (escribo los dos acabados en a porque sólo lo he encontrado como “norsa” y “nursa”, no como “norso” o “nurso”).
Teniendo en cuenta que “nurse” en inglés también es un verbo (“atender”, “cuidar de”, “tener en brazos”, “amamantar”), ¿por qué no ir un poco más lejos e inventarnos el verbo “norsear”? Después de todo, el espanglish está llegando a unos extremos de zafiedad y contumacia que un poco de morralla más sólo supondría un pequeño granito de arena.

Noquear / Nocaut


Adaptación del inglés “knock out” /nɒkaʊt/ y su acrónimo “KO” (“dejar sin conocimiento”, “eliminar”, “dejar boquiabierto”), utilizado en boxeo para referirse a la acción de ‘dejar al adversario fuera de combate’ o, en la lengua general, ‘dejar a alguien inconsciente con un golpe’ e incluso, por extensión, ‘derrotar a alguien rápida y contundentemente’.
También existe “nocaut” (sin tilde, por ser aguda terminada en te) como adaptación gráfica para la voz inglesa “knock-out”, que funciona como sustantivo (‘golpe que deja fuera de combate’, ‘derrota por fuera de combate’) y como adverbio (‘fuera de combate’).

viernes, 11 de octubre de 2013

Globish (/ˈgləʊbɪʃ/)


Al igual que el latín, mejor o peor hablado, fue la llamada “lingua franca” hasta que las lenguas nacionales se fueron imponiendo con la llegada del Renacimiento, hoy en día el inglés se ha ido imponiendo como idioma casi universalmente vehicular. Sin embargo, la ley del mínimo esfuerzo ha convertido al idiomáticamente rico “English” en un engendro denominado “globish”, definido por D. Leopoldo Abadía como «chapurreo de inglés con el que se entienden los que no son ingleses».
Este neologismo, formado a partir de las palabras “global” y “English”, otro más entre los ya de por sí abundantes anglicismos de raíz latina que afean las lenguas españolas, fue acuñado en los años ochenta por Jean-Paul Nerrière, presidente por aquel entonces de IBM (quien, dicho sea de paso, no lo considera una lengua, sino una herramienta), tras asistir a una reunión junto a colegas de cuarenta nacionalidades distintas durante el transcurso de la cual, según sus propias palabras, éstos terminaron hablando «una forma de inglés “desnaturalizado”».
Se trata de una versión simplificada de la lengua inglesa haciendo uso únicamente de 1500 palabras, evitando metáforas o bromas y haciendo el mayor uso posible del lenguaje corporal. Por ejemplo, sugiere no aprender la palabra “nephew” (“sobrino”), sino utilizar “son of my brother” (“hijo de mi hermano”), olvidando que también puede ser hijo de la hermana (“son of my sister”). Es decir, que mientras el resto de lenguas han evolucionado a lo largo de la Historia, con el “globish” se ha dado exactamente el caso contrario: una involución para adaptarse a las necesidades concretas de un colectivo reacio al esfuerzo que supone aprender una lengua.

martes, 8 de octubre de 2013

Nominar / Nominación / Nominado


Del latín “nomināre” (de donde también procede “nombrar”), “nominar” significa ‘dar nombre a una persona o cosa’, “llamar”, “denominar”, “designar”, “proponer”, “presentar”, “proclamar”, “aludir”, “mencionar”, “enumerar”, “bautizar”, “titular”, “apellidar”, “calificar”, “apodar”. En España no nos hemos conformado con copiar al pie de la letra la ceremonia de los premios “Óscar” para nuestros “Goya”, sino que hemos ido más allá con una traducción calcada de su vocabulario típico.
Los miembros de la Academia de Hollywood “proponen” (“to nominate” /'nɒmɪneɪt/: ‘designar a alguien como candidato para una elección o nombramiento, proponerlo para un cargo’) a varios “candidatos” (“nominees” /nɒmɪ'nɪ:/), de entre los cuales, el día de la ceremonia de entrega de “la preciada estatuilla”, “nominan” (ahora sí) a un ganador para cada categoría; aquí, en vez de utilizar las palabras “proponer” y “candidato” (u otras similares), hemos preferido pegar una patada al diccionario y decir “nominar” (cuando no toca) y “nominado”.
Así, a fuerza de patadas, el DRAE ha terminado incluyendo esta acepción anglicada en su definición de “nominar”: ‘dar nombre a alguien o algo’; ‘designar a alguien para un cargo o cometido’; ‘presentar o proponer a alguien para un premio’. Menos mal que el Instituto Cervantes, en su Museo de los horrores, enmienda la plana: «El uso de “nominar” como ‘proponer un candidato’ o el de “nominación” como “candidatura” han de ser considerados como anglicismos».
Además, a raíz de su uso incorrecto en ciertos programas de telerrealidad, el calco “nominar” también ha adquirido la connotación de “castigar”, “rechazar” o “expulsar”.
Tal como está la democracia por estos pagos, no me va a sorprender nada el día que me digan que tal o cual politicastro ha sido “nominado” para la presidencia o, peor aún, “nominado como candidato”.

Housesitting (/ˈhaʊssɪtɪŋ/)


De “house” /haʊs/ (“casa”) y “sit” (/sɪt/) en su acepción de “cuidar” como en la terminación “-sitting” (/ˈsɪtɪŋ/) de la expresión “baby-sitting” (“cuidado de niños”), se refiere a la actividad de residir en una casa con el encargo de cuidarla o vigilarla cuando sus dueños, por la razón que sea, tienen que ausentarse por un período de tiempo determinado. Suele tratarse de un acuerdo en virtud del cual el “housesitter” puede alojarse en la vivienda sin pagar un alquiler a cambio de llevar a cabo tareas de mantenimiento (piscina, césped, plantas, etc.), recoger el correo, cuidar a las mascotas y, sobre todo, mantener alojados a los amigos de lo ajeno haciendo que parezca que los dueños no se hubieran ido.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Doodle (/ˈduːdl/)


En inglés significa “dibujito”, “garabato” o, como verbo, “hacer dibujitos/garabatos”. No obstante, el enorme predominio universal de Google ha conseguido que nos olvidemos de esas acepciones clásicas y que lo primero que nos venga a la mente al escuchar la palabra “doodle” sean los diferentes logotipos, alternativos al oficial, que dicha empresa utiliza habitualmente en la página principal de su motor de búsqueda para conmemorar acontecimientos señalados como, por ejemplo, el que dedicó el 28 de diciembre de 2012 al inventor y matemático español Leonardo Torres Quevedo por el 160 aniversario de su nacimiento.
En El País cambian “doodle” por “doodel”.

martes, 1 de octubre de 2013

Nomenklatura (номенклату́ра)


Aunque comparte con el castellano el origen latino (“nomenclatūra”: “lista de nombres”), suele escribirse con ka cuando nos referimos a la antigua URSS para designar la élite de funcionarios y políticos del régimen soviético, surgida bajo el estalinismo y caracterizada por su influencia y poder en la gestión del Estado. Sus integrantes, pertenecientes al PCUS (Partido Comunista Soviético), disfrutaban de unas condiciones económicas y sociales privilegiadas en comparación con las del resto de los soviéticos.

Nom de plume


Hay algunos escritores en este país que parecen identificar la calidad de un escrito con la dificultad para entenderlo. Entre ellos se encuentra D. Juan Manuel de Prada, que gusta de dotar a sus textos de la mayor pompa y ceremonia posibles. Así, en vez de utilizar un vocablo como “seudónimo”, se decanta por el término “nom de plume”, poco usual hasta en su lengua francesa de origen.