martes, 22 de abril de 2014

El espanglish de los doblajes, telecomedias y lenguaje coloquial



• ¿Adivina qué?: calco de la expresión «guess what?», en lugar de locuciones más naturales como «¿sabes qué?», «¿a que no sabes…?», «¿a que no adivinas…?».

• ¿Cómo le gusta?: calco de la expresión «how do you like it?», en lugar de traducciones correctas como «¿le gusta?» o «¿qué le parece?».

• Condenadamente: extraña traducción literal del intensificador inglés «damned» (a veces en la forma apocopada «damn»). En español, «condenadamente» tiene un matiz semántico negativo o peyorativo, al igual que «damned» cuando funciona como adjetivo; sin embargo, no existe ese matiz cuando lo hace como adverbio, caso en el que el matiz positivo o negativo depende del adjetivo al que modifique, con lo que habría otras traducciones más correctas como «muy» o «extraordinariamente».

• Correcto ([Al]right): artificial y anglicado uso de esta fórmula de acuerdo o de réplica positiva a la intervención previa de un interlocutor, como contestación equivalente a «[está] bien», «de acuerdo», «como quieras», «así es», «¿verdad?», etc. Puede considerarse un calco tanto de las fórmulas inglesas «alright», «all right» y «right», como de otra similar, «[that’s] correct», menos coloquial y más empleada en el lenguaje de la enseñanza y los programas informáticos interactivos, y que naturalmente supone una tentación aún mayor del traductor, dada la similitud formal entre ambas construcciones.

• Damas y caballeros: anglicada fórmula de invocación a un auditorio difundida por los doblajes de películas estadounidenses, calcada de «ladies and gentlemen», cuando en español la fórmula habitual es «señoras y señores».

• ¡Dame un respiro!: rutina conversacional de interrupción del diálogo cuando un interlocutor se siente agobiado (tanto por críticas o acusaciones como por alabanzas o lisonjas), que se ha abierto paso como calco literal del inglés «give me a break!», en lugar de otras fórmulas tradicionales como «¡no me agobies!» o «¡espera un momento!».

• Definitivamente: falso amigo al traducir el adverbio inglés «definitely», que en realidad significa «desde luego», «claramente», «categóricamente», «francamente», cuando su equivalente en inglés es «definitively» (que, a su vez, tiene traducciones mejores como «en definitiva» o «con toda seguridad»).

• ¡Déjame solo!: calco de la expresión “leave me alone!”, en lugar de su traducción correcta, que sería “¡déjame en paz!”.

• Déjeme decirle…: empleo de un imperativo reforzado calcado de “let me tell you”, no como expresión de ruego o petición, sino como mera fórmula de hincapié cuando el hablante quiere hacer un ofrecimiento o contar algo importante a su interlocutor. Sin embargo, esta forma “let” en inglés es un simple refuerzo del imperativo, con lo que la traducción literal resulta sumamente perturbadora, por lo que es suficiente con utilizar simplemente nuestro imperativo. Así, «let me know if you need anything else» no debe traducirse por «déjame saber si necesitas algo más», sino por «dime si necesitas algo más»; igualmente, «let me tell you something» no se traduce por «déjame decirte una cosa», sino por «te voy a decir algo» o, mejor aún, «quiero que sepas». Estas traducciones literales pueden dar lugar a situaciones incongruentes, como que el cabecilla de un grupo de delincuentes les diga a sus secuaces «¡dejad que os diga algo, estúpidos!» (de «let me tell you something!», en lugar de «¡os voy a decir una cosa!»): no es lógico que, ejerciendo mayor poder, les pida cortésmente permiso a sus subordinados para hablarles, para seguidamente insultarlos en calidad de jefe enfadado.

• Déjenos ir: torpe y perturbadora traducción literal de “let’s go”, frente al que el español dispone de varias opciones, desde el simple imperativo “vámonos” hasta fórmulas más alambicadas y castizas como “vamos que nos vamos” o “andando que es gerundio”.

• Después de todo: giro anglicista muy difundido para traducir el inglés “after all”, que debería traducirse por la expresión tradicional castellana “al fin y al cabo”.

• ¡Dispara!: traducción literal de la expresiva fórmula “fire away!”, propia del ágil y belicoso diálogo coloquial e informal de las series estadounidenses («May I ask you something?» «Sure, fire away!» = «¿Puedo preguntarle algo?» «¡Adelante!»); en situaciones análogas, en castellano empleamos las fórmulas “adelante” o “te escucho”. No obstante, la “anglomanía juvenil” que llevamos sufriendo desde hace muchos años, unida a la innegable expresividad y plasticidad de la fórmula “dispara”, están consiguiendo que se vaya difundiendo poco a poco.

• Fin de la historia / fin del cuento / fin de la discusión: calco de las sintaxis estadounidenses “end of the story” y “end of discussion” (equivalentes a la británica “that’s the end of the matter”, empleada como forma tajante de cerrar un diálogo o rematar una enunciación en secuencias argumentativas); no se debe verter tal cual en español de esa manera, sino utilizar fórmulas de refuerzo de una opinión emitida introducidas por la copulativa “y” con valor de cierre de enumeración, como por ejemplo “y se acabó”, “y ya está”, “y asunto concluido”, “y no le demos más vueltas”, “y no hay más que hablar” o “y ya no hablemos más [del asunto]”.

• Jodido / jodidamente: omnipresente muestra de mal gusto que acapara, adultera y empobrece los doblajes actuales y que no es sino una traducción rígida, desnaturalizada y facilona del intensificador grosero por excelencia en el diálogo coloquial y agresivo del inglés norteamericano actual: “fuck[ing]” o su equivalente “[god]damn[ed]” por el equivalente español más comúnmente proporcionado por los diccionarios: “jodido”. Como apostilla con sorna Xosé Castro, «hemos pasado de no traducir “fucking” a traducirlo por una expresión que no se usa en nuestro país». Ambos tienen numerosos equivalentes españoles más correctos y con matices más apropiados como “puñetero”, “maldito”, “cochino”, “puto” (en posición prenuclear: «abre la “puta” puerta», mejor que «abre la “jodida” puerta» para traducir «open the “fucking” door»); “de la hostia”, “de mierda”, “de los cojones” (en posición postnuclear: «coge la tiza “de los cojones”», mejor que «coge la “jodida” tiza» para traducir «pick up the “fucking” chalk»); “los cabrones de”, “los hijos de puta de” (apositivos: «“los cabrones de” Mitch y Murray”», mejor que «los “jodidos” Mitch y Murray» para traducir «“fucking” Mitch and Murray»); u “hostias”, “coño”, “cojones”, “joder” (expletivos, caso en el que es recomendable una traducción oblicua por medio de la extracción separada por comas al principio o al final de la oración: «¡“joder”, era tan solemne!», mejor que «¡era tan “jodidamente” solemne!» para traducir «it was so “fucking” solemn!»).

No creo que sea [una] buena idea: calco de la expresión “I don’t think [it/that/this] is a good idea”, en lugar de fórmulas idiomáticas más propias en castellano como “no estoy de acuerdo”, “no lo veo”, “ni de coña” o “ni hablar”.

No es una opción: calco de la expresión “[It/that/this] is not an option”, en lugar de expresiones más naturales en español como “no es una alternativa válida”, “no está disponible” o simplemente “no se puede”.

• ¡No seas rudo!: calco de la expresión “don’t be rude!”, en lugar de su traducción correcta, que sería “¡no seas maleducado!” o “¡no seas grosero!”.

• Obviamente: calco de “obviously” en detrimento de construcciones españolas como “es obvio que” o “sin duda alguna”. Hay que tener en cuenta que en español la derivación adverbial –mente presenta más restricciones que el proceso análogo en inglés con el sufijo –ly. Además, en español predomina la tendencia a sustituir esos adverbios largos por locuciones adverbiales, como por ejemplo “en el fondo” (en lugar de “básicamente” al traducir “basically”), “en el acto” (mejor que “instantáneamente” para traducir “instantly”), “de manera ocasional” (en lugar de “ocasionalmente” al traducir “occasionally”), “se supone que” (mejor que “presumiblemente” al traducir “presumably”), etc.

• ¡Oh no!: anglicismo de frecuencia equivalente a la fórmula española “¡qué va!”.

• Okay: reproducido fonéticamente en español como “okey” y con frecuencia escrito de esa manera.

• ¡Olvídalo! (Forget it!): es obvio que aquí no se da ningún sentido a “olvidar”, sino que se está usando en un contexto en el que lo normal son otras expresiones como “no te preocupes”, “no pasa nada”, “despreocúpate”, “no tengas cuidado”, “nada”, “déjalo”, etc.

• Otras palabras, en: calco de “in other words”, en lugar de fórmulas más tradicionales como “esto es”, “es decir”, “o sea”, etc.

• Patético: cuando una situación o una persona no nos gusta porque nos parece vergonzosa, carente de gusto o extremadamente dramática, ya no es “lamentable”, “bochornosa” o “da pena” sino que es “patética” (“pathetic” /pəˈθetɪk/), y así, por arte de birlibirloque y en otro caso de “anglomanía juvenil”, este adjetivo que usábamos para definir las hambrunas africanas se frivoliza y vale también para calificar a un personaje que se hurga las narices en público.

• ¡Qué bueno que viniste!: traducción literal de “How good of you to come!” o “How good that you came!” que se ha convertido en todo un clásico de las telenovelas. Se podría haber conseguido una traducción más idiomática con el giro “me alegro de que…”.

• ¡Seguro!: calco pragmático de la interjección “sure!”, equivalente a “yes!”. Si bien el adjetivo “sure” (/ʃʊə(r)/) significa “seguro”, en el caso de la interjección debería traducirse por otras fórmulas idiomáticas más propias en castellano como “¡por supuesto!”, “¡claro [que sí]!”, “¡sí, claro!” o “¡cómo no!”. La abrumadora frecuencia de aparición de “¡seguro!” en los doblajes se debe tanto a esa fácil y cómoda traducción literal como a la necesidad de adecuar en los doblajes el movimiento de los labios de los actores; no obstante, por las mismas razones, el simple adverbio afirmativo “sí” sería una traducción perfecta tanto visual como idiomáticamente.

• ¡Señor, sí, señor!: anglicismo introducido por los doblajes de género bélico. Aunque en inglés “yes, sir” es signo de suma formalidad y la fórmula habitual al dirigirse a un superior en el lenguaje castrense, la fórmula habitual equivalente en español es “A la orden [de usía / vuecencia] mi [comandante, almirante…]”. Hay que tener en cuenta que la sincronización verbal y visual es un requisito básico del doblaje, muchas veces por encima de consideraciones idiomáticas y normativas, cuestión que puede justificar el amplio uso de “sí, señor” para ajustarse a las dos sílabas del modelo inglés.

• ¿Sí, [John]?: calco de la expresión “yes, [John]?”, en lugar de traducciones correctas como “¿qué pasa, [John]?” o “dime, [John]”.

• Sólo o solamente como traducciones literales de “only”, suplantando el giro español no + más + verbo + que: frente a oraciones correctas y normales como “no fui más que a verlo” o “no es más que un ignorante”, este anglicismo de frecuencia provoca construcciones ridículas como “es solamente un ignorante”.

• Supuestamente: como hemos visto más arriba con “obviamente”, estos adverbios tan pesados suenan demasiado forzados en español, por lo que al encontrarnos con “supposedly” es más apropiada una solución como “se supone que”.

• Tener problemas: calco fraseológico del modismo “have trouble”; se trata de una expresión que no suele utilizarse de manera independiente, sino que suele llevar alguna oración subordinada («I have trouble remembering passwords»: «Me “es difícil” recordar contraseñas»). Casos parecidos serían los de “no fue tu culpa” (de “it wasn’t your fault”), “es mi problema” (de “it’s my problem”) o “tómalo con calma” (de “take it easy”).

• Tú ves cosas: calco de la expresión “you are seeing things”, utilizada para criticar la lucidez mental o perceptiva del interlocutor. La fórmula normal en castellano es “tú ves visiones”.

• Vendrá en veinte minutos: calco de la preposición “in” (he’ll come in twenty minutes), que debería traducirse por “dentro de” (vendrá dentro de veinte minutos).


Y de postre, algún otro hallazgo no incluido en el estudio anterior:

• “Dime bag” (bolsita de droga por valor de diez dólares) traducido como “monedero” en varias series de televisión.

Consejo de la ciudad.


• «El nuevo catálogo secreto de Victoria» (Victoria's Secret new catalogue): primer episodio de la primera temporada de Búscate la vida (Get a Life).



7 comentarios:

Pablo dijo...

Gracias por el artículo tan interesante.
A mi me molesta mucho lo de "Quiero decirte/preguntarte algo" en vez de "Quiero preguntarte una cosa".

El último que apague la luz dijo...

Gracias por su comentario, Pablo.

Mirian Moreno dijo...

Un artículo muy interesante. He disfrutado leyéndolo.

El último que apague la luz dijo...

Gracias por el comentario, Mirian. Me alegro que haya disfrutado.

Emma dijo...

Una cosa es la traducción y otra muy distinta es la coordinación entre la voz del locutor y el tiempo en que el personaje hace los movimientos de la boca. Me parece que es muy delicado decir que son "aberraciones" porque se cae en la intolerancia al no reconocer el trabajo que hacen los adaptadores para que las voces se sincronicen con los movimientos de los personajes, es un trabajo muy difícil y tiene cierto mérito, hay cosas que tienen que cambiarse pero esencialmente no pierden el significado de la intención de lo que se habla. Son muy injustos con esas personas, lo que hacen es un trabajo muy cuidadoso para que eso pase. Es cierto que hay cosas que son intraducibles, pero mientras las personas no sepan hablar todos los idiomas del mundo no van a dejar de existir las películas, series, documentales y todo lo que hacen los estudios de doblaje.
Si se preguntan el porqué cambian palabras por otras la respuesta es esa, porque los actores de doblaje tienen que sincronizar su voz con el movimiento de los labios del personaje, y es algo muy difícil de hacer.

El último que apague la luz dijo...

Muchas gracias por el comentario, Emma.

Es totalmente cierto que en ocasiones hay que recurrir a traducciones «alternativas» para coordinar el doblaje con los movimientos de la boca de los actores. No obstante, estarás de acuerdo conmigo en que en la mayoría de los ejemplos mencionados es perfectamente posible cuidar un poquito más el castellano sin perder esa coordinación.

También podrás comprobar que en ninguna parte del texto se califica a esas traducciones como «aberraciones». Es simplemente el título de la bitácora, cuyos contenidos han cambiado considerablemente desde que comencé a escribirla.

Anónimo dijo...

Hay que reconocer que "no seas rudo" es una de las mejores meteduras de pata de los doblajes que han existido jamás. Lo siento pero no puedo renunciar al "no seas rudo.

P.D: Buen artículo!