jueves, 27 de febrero de 2014

Abuso infantil


Como indica la Fundéu, se trata de un calco de la expresión inglesa “child abuse” (/tʃaɪldəˈbjuːz/), que se traduce al español por “maltrato infantil”, “maltrato de menores” o “maltrato a los niños” (‘acción u omisión intencionada, llevada a cabo por una persona o grupo de personas, la familia o la sociedad, que afecta de manera negativa a la salud física o mental de un niño’, según el Diccionario de términos médicos de la Real Academia Nacional de Medicina). Por su parte, “abuso infantil” conlleva el sentido de “abuso sexual”; es una forma de “maltrato infantil” pero no la única.

miércoles, 26 de febrero de 2014

En aras de



Es frecuente encontrar en los medios de comunicación un uso inadecuado de la fórmula “en aras de” y el empleo de variantes deformadas de esta locución, por ello se ofrecen unas claves para su uso apropiado:
1. “En aras de” no significa “para” ni “a fin de que”. Lo que quiere decir es “en favor de o en interés de”, y alude (porque “ara” es el altar en el que se lleva a cabo el sacrificio) a que se hace un esfuerzo, una renuncia o un sacrificio en favor o en interés de algo: «Renuncio a mi cargo “en aras de” la concordia».
Así pues, expresiones como «Debemos conocer todos los datos “en aras de” estar bien informados» o «El futuro se muestra luminoso y pletórico de éxitos “en aras de” elevar la cultura general integral de nuestro pueblo» solo tendrían sentido si conocer los datos o que el futuro se muestre luminoso y pletórico supusieran un sacrificio, lo que no parece ser el caso. En estos ejemplos lo adecuado habría sido emplear “para” en lugar de “en aras de”.
2. “En aras de” tampoco significa “por” o “a causa de”, de modo que es inadecuado escribir, por ejemplo, «La heroína subió al patíbulo “en aras de” su compromiso con la causa liberal». No, la ejecutaron “por” ese compromiso, “a causa de” él.
3. La locución “en aras de” es invariable: “aras” va siempre en plural y siempre se utiliza la preposición “de”. Son impropias, pues, expresiones como “en ara a”, “en ara de” o “en aras a”, como a veces se oye o lee («Se pretende unir los esfuerzos “en ara a” una mayor participación», «Ojalá, “en ara de” los intereses nacionales, los dirigentes magisteriales abandonen su pretensión», «”En aras a” la celeridad que ha de presidir la regulación procesal laboral»).

martes, 25 de febrero de 2014

Edutainment (/ˌedjʊˈteɪnmənt/)


Acrónimo de “education” y “entertainment”, “edutainment” es un neologismo común en la industria de los videojuegos para designar aquellos ‘juegos de ordenador que son al mismo tiempo amenos y educativos’. No obstante, el término no es exclusivo de dicha industria, sino que puede aplicarse a libros, juegos de mesa, series de televisión como Barrio Sésamo, etc. De este modo, también podría definirse como ‘forma de entretenimiento diseñada para educar y divertir’, y traducirse como “entretenimiento educativo”, “educación lúdica”, “aprendizaje lúdico” o incluso “educajuegos”.
No debe confundirse con “ludificación” o “ludotecnia”, que se refieren a la aplicación de mecánicas de juego en otros contextos o entornos.

jueves, 20 de febrero de 2014

Orden / ordenar


El verbo “ordenar” significa “establecer”, “decretar”, “decidir”, “concretar”, “dictaminar”, “prescribir”, “mandar”, “dirigir”, que equivalen al verbo inglés “to order” (/ˈɔːdəʳ/). Y el sustantivo “orden” quiere decir “disposición”, “mandato”, “precepto”, “ley”, “ordenanza”, “decisión”, “resolución”, “dictamen”, “regla”, “norma”, “decreto”, “bando”, que también equivalen al sustantivo anglosajón “order” (/ˈɔːdəʳ/). Lo malo (para nuestra lengua) es que otro significado de esas palabras inglesas es “pedir” (‘pedir o encargar [comida o bebida] en un establecimiento público’) y “pedido” o “encargo” (‘relación de lo que se va a consumir en una cafetería o restaurante’), y a algún analfabestia se le ha ocurrido utilizar “ordenar” y “orden” con esos sentidos.

Infotainment (/ˌɪnfəʊˈteɪnmənt/)


Acrónimo de de “information” (/ˌɪnfəˈmeɪʃən/) y “entertainment” (/ˌentəˈteɪnmənt/), “infotainment” es un neologismo acuñado por la industria televisiva para designar aquellos programas que ofrecen “información” bajo fórmulas de “entretenimiento” o “diversión”. Se han propuesto varias alternativas para su adaptación al castellano, como “infoversión”, “divermación” o “infotenimiento”; pero ninguna de ellas ha cuajado por el momento, por lo que también suele utilizarse “magazine informativo”.
La industria del automóvil también denomina “infotainment” a las últimas aplicaciones electrónicas que incorporan los nuevos vehículos, que incluyen no sólo los clásicos radio, CD o mp3, sino también navegadores e incluso ordenadores con conexión a internet y hasta señal de televisión.

viernes, 14 de febrero de 2014

Calificación / Cualificación


El DRAE define “calificación” como ‘acción y efecto de calificar’ (‘juzgar el grado de suficiencia o la insuficiencia de los conocimientos demostrados por un alumno u opositor en un examen o ejercicio’) y ‘puntuación obtenida en un examen o en cualquier tipo de prueba’; y “cualificación” como ‘preparación para ejercer determinada actividad o profesión’.
Sin embargo, tal como indica la Fundéu, en noticias aparecidas en los medios de comunicación referidas a pruebas de motor pueden encontrarse estas palabras utilizadas de manera incorrecta: «Está trabajando a fondo para mejorar el rendimiento del coche en la sesión de “calificación” en esta primera fase del Mundial» o «Los dos pilotos obtuvieron, respectivamente, los puestos segundo y tercero en la “cualificación” de Malasia».
Se trata de falsos amigos del inglés “qualifying” /ˈkwɒlɪfaɪɪŋ/, que se está traduciendo al español con los calcos “calificación” y “cualificación”, en lugar del apropiado “clasificación”. El verbo “qualify” /ˈkwɒlɪfaɪ/ puede traducirse en determinados contextos (y siempre que funcione como intransitivo), por “calificar” y “cualificar”, pero no en el ámbito de los deportes, caso en el cual debe traducirse por “clasificarse” (‘obtener los resultados necesarios para participar o continuar en una competición’ o ‘conseguir un puesto determinado en ella’).
Incluso se encuentran textos en los que ambos términos se utilizan indistintamente para referirse a lo mismo, como en «La lluvia caída en Melbourne convirtió en caótica la jornada y se acabó aplazando la “calificación” para el Gran Premio de Australia; finalmente se anunció que la segunda y la tercera sesión (Q2 y Q3) de la “clasificación”, que ordenarán la formación de salida de la primera prueba del año…».

jueves, 13 de febrero de 2014

Cabriolé


Adaptación gráfica de la voz francesa “cabriolet” /kabʀijɔlɛ/ (‘carruaje ligero descapotable’ y ‘antiguo capote con mangas o aberturas para sacar los brazos’). En la actualidad, a menudo utilizando el acortamiento anglicado “cabrio”, designa no a un “carruaje”, sino a un “automóvil [descapotable]”.
Además, en la jerga de la danza clásica se refiere al ‘paso en el cual las piernas extendidas se baten en el aire’, lo cual merecería un capítulo aparte, puesto que en castellano tenemos también el término “cabriola” (‘brinco que dan quienes danzan, cruzando varias veces los pies en el aire’), que no nos ha llegado del francés, sino del italiano (“capriola”).

Cupé


Adaptación gráfica de la voz francesa “coupé” /kupe/ (“cortado”), que en español equivale a las antiguas “berlinas” (‘coche de caballos cerrado y de cuatro plazas’). El “coupé” o “corte” aludía al habítaculo “recortado” que dejaba dos plazas abiertas delante (para el conductor y un acompañante), más dos plazas cerradas detrás (para los pasajeros). El término proviene del nombre de la ciudad de “Berlín”, ciudad donde se construyeron los primeros carruajes de ese tipo.
No se corresponde, sin embargo, con las actuales “berlinas” (‘automóvil de cuatro puertas laterales’), puesto que hoy en día un coche “[versión] cupé” es un ‘automóvil cerrado de dos puertas y línea deportiva’.
Su plural es “cupés”. Para designar el carruaje, es masculino en todo el ámbito hispánico; pero cuando designa el automóvil, es masculino en todas las zonas, salvo en la Argentina, donde se usa en femenino.

Autoritarianismo


Calco innecesario del inglés “authoritarianism” (/ˌɔːθɒrɪˈtɛərɪənɪzəm/), que debería traducirse, evitando el archisílabo, por la más sencilla “autoritarismo” (‘sistema fundado primariamente en el principio de autoridad’, ‘actitud de quien ejerce con exceso su autoridad’, ‘régimen autoritario’), que además es más correcta desde el punto de vista etimológico, puesto que se forma a partir de “autoritario”, no de “autoritariano” (que sería asimismo calco de “authoritarian” /ˌɔːθɒrɪˈtɛərɪən/).
Tampoco es correcto utilizar el adjetivo “autoritario” para referirse a que un equipo “gana con autoridad”.

martes, 11 de febrero de 2014

Opuesto


Hay quien se empeña en traducir sin realizar el esfuerzo mental necesario para tal menester, o bien en confiar ciegamente en los programas de traducción de Google, Babylon, Yahoo y demás. Así, nos encontramos despojos lingüísticos como el que nos arroja Pablo Pardo desde El Mundo: «Nashua, una ciudad fundada en el siglo XVII como un “opuesto” comercial para comprar pieles a los nativos». Uno tiene prisa y ve la palabra “outpost” /ˈaʊtpəʊst/ (“avanzada”, “puesto remoto”, “puesto fronterizo”) en el artículo que está plagiando; consultarla en un diccionario llevaría unos diez segundos, pero se se distrae con el Twitter («Ola k ase?») o el penúltimo vídeo de gatos en YouTube. Además… ¡Qué demonios! ¡Qué más da, si nos entendemos!

lunes, 10 de febrero de 2014

“Localizar” no es sinónimo de “encontrar”



“Localizar” es un verbo que significa ‘averiguar el lugar en que se halla algo o alguien’ o ‘establecer el lugar de algo’, por lo que no es apropiado su uso como mero sinónimo de “encontrar”, en especial si se trata de un hallazgo fortuito.
Sin embargo, en los medios se usa a veces esta voz de modo indebido, como se comprueba en los siguientes ejemplos «La Guardia Civil ha “localizado” a un inmigrante subsahariano oculto en el doble fondo de un vehículo» y «Unos excursionistas alertaron de que habían “localizado” a una persona que podía haber fallecido en una ladera de difícil acceso».
En el primero de estos ejemplos, la Guardia Civil no intentaba averiguar el lugar donde se encontraba esa persona, pues ni siquiera sabía de su presencia, y en el segundo se trata del hallazgo fortuito de un cadáver; por ello, en ambos casos “localizar” es inapropiado, pues el uso de este verbo implica que se busca algo o alguien cuya existencia se conoce de antemano.
Así, en el primer caso habría sido preferible «ha “descubierto” a un inmigrante» y en el segundo se podría haber dicho «habían “hallado” a una persona», aunque en ambos casos también sería una opción válida el verbo más general “encontrar”.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Grincar


Especie de acrónimo apocopado del término “Green card” /griːnkɑːd/ (permiso de residencia para los EE. UU.), utilizado en frases como «Oye papi, me llegó mi “grincar” ayer y estoy super happy» o «Es de vital importancia que los gringos me den la “grincar”».
Como suele ocurrir con el espanglish, al estar basado en la pereza puede dar lugar a dobles interpretaciones, puesto que, aparte del hecho de que parece un verbo pero es un sustantivo, al dejar sin pronunciar la última letra uno no sabe si el hablante se refiere a “card”, a “car” /kɑːʳ/ (“coche”) o incluso a “carb” /ˈkɑːb/ (abreviatura de “carbohidrato”), “carp” /kɑːp/ (“carpa”) o “cart” /kɑːt/ (“carrito”).

Alimentaridad


Calco del ya de por sí poco común sustantivo inglés “alimentariness” (/ˌælɪˈmentərɪnɪs/) para el cual Fernando A. Navarro, en su Diccionario crítico de dudas inglés-español de medicina, propone la alternativa “poder nutritivo”.
También hay quien utiliza la versión “alimentariedad”, aunque parece que con otro significado y como calco no del inglés, sino del francés “alimentarité” (/alimɑ̃taʀite/). Por ejemplo, Groupe PGS publica esta no-definición en la que en ningún momento explica qué quiere decir el término en sí: «Un embalaje en contacto con productos alimentarios debe tener ciertas propiedades en materia de inercia e higiene. Es necesario tomar precauciones a fin de [sic] evitar cualquier reacción, teniendo en cuenta la importancia de los posibles riesgos». Sí que aporta algo más de información Elastotech, donde nos explican que se trata de «la “compatibilidad con los alimentos”, obtenida con mezclas especiales, como por ejemplo la silicona que es inodora y sin sabor». En concreto, suele utilizarse en la expresión “certificado de alimentariedad” (“certificat d'alimentarité”), relativo a los materiales que por seguridad deben o no entrar en contacto con los alimentos.

martes, 4 de febrero de 2014

Opt-in (/ɒptɪn/) y opt-out (/ɒptaʊt/)


Términos anglosajones que designan la forma en la que se ha obtenido el permiso o consentimiento de un particular para utilizar sus datos con fines comerciales. En el caso de “opt-out” (literalmente: “optar por no”, “dejar de participar” o “decidir no participar”), se trata de listas donde se da por supuesto el permiso y es el propietario de los datos quien tiene que negar su consentimiento (uso prohibido en España). En el caso de “opt-in” (literalmente: “apuntarse en” o “decidir tomar parte en”), dichos datos no pueden utilizarse sin el consentimiento previo de su propietario.

Optimizar / Optimar


Calcos admitidos del inglés “to optimize” /'ɒptɪmaɪz/ (“mejorar”), que se emplean en español a partir del último cuarto del siglo XX, normalmente en textos técnicos especializados, con el sentido de ‘obtener el máximo rendimiento o provecho [de algo]’ y, más raro, ‘mejorar [algo] al máximo’. La variante “optimar”, creada a partir del adjetivo español “óptimo”, ha perdido la batalla frente a “optimizar” y se emplea escasamente. También es muy común el pleonasmo “optimizar al máximo”.
Algo parecido ocurre con “minimizar”, calco del inglés “to minimize” (/'mɪnɪmaɪz/), que cada vez se utiliza más en sustitución de “reducir”.