lunes, 31 de marzo de 2014

Lanzador [de aplicaciones]


El DRAE ya recogía “lanzador”, definiéndolo como ‘que lanza (arroja)’, ‘cohete destinado a lanzar un vehículo espacial’, ‘en el béisbol, jugador encargado de lanzarle la pelota al bateador’. El Diccionario Clave añade otras dos acepciones: ‘deportista que practica algún tipo de lanzamiento’ (peso, disco, jabalina…) y ‘en ciclismo, corredor que prepara la llegada al embalaje de un compañero de equipo, llevándolo a rueda hasta llegar a pocos metros de la línea de meta’.
Ahora, con la aparición de los teléfonos inteligentes (en concreto los que funcionan con el sistema operativo Android), el inglés ha añadido una nueva acepción al vocablo “launcher” (/ˈlɔːntʃəʳ/) además de las ya conocidas (“lanzador”, “lanzadera”, “lanzamisiles”, “lanzacohetes”) para designar la ‘la interfaz gráfica inicial personalizable desde la cual pueden ejecutarse o visualizarse las aplicaciones disponibles en el sistema operativo del teléfono’.
No obstante, el término ya se utilizaba en informática para referirse a cualquier tipo de interfaz que permita al usuario añadir barras de herramientas con accesos directos a programas, como por ejemplo las múltiples opciones que reemplazan la barra de tareas de Windows por estilos más dinámicos al estilo Mac OS.

Instant replay (/ˈɪnstəntˌriːˈpleɪ/)


Anglicismo innecesario con el que se alude a la ‘tecnología empleada en partidos de diversos deportes para revisar jugadas que generan controversia’, utilizada para aclarar si una jugada clave fue dentro o fuera de tiempo, si un lanzamiento fue de dos o tres puntos o si se produce alguna violación de fuera de banda en las líneas limítrofes de fuera de juego, circunstancias a las que ayudan de forma decisiva las tomas televisivas. El español cuenta con alternativas adecuadas para sustituirlo como “repetición [instantánea] de la jugada” o “revisión [inmediata] en vídeo”.
La página Urban dictionary también aporta una versión escatológica de esta expresión.

jueves, 20 de marzo de 2014

Otros espantos del espanglish



Todos ellos, tristemente, basados en hechos reales:
·        Esta mañana tengo un appointment (esta mañana tengo una “cita”).
·        Amenazaron con una huelga, pero al final se baquearon (“back up”; se retractaron).
·        Se quedó sin cash y no pudo pagar la bile al tablero (“bill”; “factura” o “cuenta”).
·        Bueno broder, me retiro, que estoy bien bisi, debo revisar el rufo (“busy”; “ocupado”).
·        No pudo washearse por un problema con su boila (“wash” y “boiler”; “lavarse” y “caldera”).
·        Profesión: briquilero. Intereses profesionales: computasion (“brick”; “ladrillo”).
·        Jáu guónderful moronga te compraste bróder! (“how wonderful”; “qué maravillosa”).
·        El día de pago vamos donde el cachito a cobrar la paga (“cashier”; “cajero”).
·        Pregunta a tu pana si puede rentarnos su chevo (“partner” y “shovel”; “compañero” y “pala”).
·        Urge clina para limpieza de oficinas en San Luís Potosí (“cleaner”; “limpiador”).
·        Apaga la compiura, descansa los ojos y date un refresh (“computer”; “computadora”).
·        Necesito una toalla para secarme con (necesito una toalla con la que secarme)[1].
·        Tienes una cuora/cora para el parquímetro? (“quarter”; “moneda de 25 centavos”).
·        Creo que me he equivocado al dailear tu teléfono (“dial”; “marcar”, “pulsar”, “discar”…).
·        Hoy celebramos el día de Dar Gracias (“Thanksgiving”; “día de Acción de Gracias”).
·        Su esposa le dejó porque no paraba de drinquear (“drink”; “beber”).
·        Qué vais a hacer durante la semana de Easter? (“Semana Santa”, “Semana de Pascua”).
·        I shared a duplex con my familia but other amigos I knew rentaron un efiche (“efficiency apartment” —apartamento con el baño, cocina, dormitorio, armario y salón todos juntos—).
·        Antes de pintar la pared tenemos que escripiar la antigua (“scrape”; “raspar”).
·        Haste el behave o te espanqueo! (“behave” y “spank”; “comportarse” y “azotar”).
·        Con tanto estín se me han empañado las gafas (“steam”; “vapor”).
·        Ten ciudado, que parece que va a haber una estorma (“storm”; “tormenta”).
·        No te metas con Yoni, que es un faitoso (“fighter”; “pendenciero”).
·        Les encanta el agroturismo y se van de vacaciones a una farma (“farm”; “granja”).
·        Los ladrones se colaron en la casa saltando la fenza / fensa (“fence”; “cerca”, “valla”).
·        La mayoría de trabajadores del fil son inmigrantes ilegales (“field”; “campo”).
·        No te olvides de flochar el toilet cuando termines (“flush”; “tirar de la cadena”).
·        Siempre se come una frankfura en su break para tomar el lonche (“frankfurt”; salchicha).
·        ¡No te dejes fulear por las apariencias! (“fool”; “engañar”).
·        Tras las inundaciones tuvo que cambiar toda la furnitura (“furniture”; “muebles”).
·        En este trabajo es obligatorio llevar gagos por seguridad (“goggles”; “gafas protectoras”).
·        Antes de volver a casa tenemos que pasar por la gasetería (“gas station”; “gasolinera”).
·        Le han puesto un ticket por saltarse la señal de jiveuai (“give way”; “ceda el paso”).
·        Todas las noches, mi baby toma un glasso de leche (“glass”; “vaso”).
·        Se ha quedado sin trabajo y ha tenido que aplicar por el güelfar (“welfare”; “beneficencia”).
·        ¿Puede alguien inspectar esos párrafos para mí? (“inspect”; “revisar”, “examinar”).
·        Siempre intenta evitar a su lálor para no tener que pagarle (“landlord”; “casero”).
·        Acércame la lara que tengo que subir a arreglar el rufo (“ladder”; “escalera”).
·        Estoy súper happy, gané la lottery! (¡Qué “feliz” soy, me ha tocado la “lotería”!).
·        Voy a casa del vecino, a ver si puede prestarme su jemo (“hammer”; “martillo”).
·        Hubo un jolope en el banco y les robaron todo el dinero (“hold-up”, “atraco”).
·        No se puso nada nervioso, le gusta jugársela frío (“play it cool”; “tomárselo con calma”).
·        Nadie me quiere juquiar (“hook me up”, “ayudar”).
·        Days después I got mi tarjeta con el número del Social and a few semanas later pude landear un better job (“to land”; “conseguir”, “obtener”).
·        Voy a llamarle p’atrás mientras entras al leidis (“ladies”; “servicio de señoras”).
·        Necesitamos unos meches para encender la barbacoa (“matches”; “cerillas”).
·        Misteaste la película? (“miss”; ¿te perdiste la película?).
·        Mistea mucho a su novia (“miss”; extraña mucho a su novia).
·        Trabajar overtime (“hacer horas extra”).
·        Sólo tengo chicha de paipa bien fría (“pipe”; “tubo”, “tubería”, “cañería” —“agua del grifo”—).
·        No lluevas en mi parada (“don’t rain on my parade” —“no me agües la fiesta”—).
·        Voy al bus stop a pick up a mi hijo (voy a la parada de autobús a recoger a mi hijo).
·        En esta fábrica no pagan por horas, sino pisué (“piecework”; “a destajo”).
·        Le han vuelto a encarcelar porque quebró el provecho (“probation”; “libertad condicional”).
·        Hemos caminado bajo la rain porque se ha puesto a rainear (“rain”; “lluvia”, “llover”).
·        Vamos, raséate, que llegamos tarde! (“rush”; “darse prisa”).
·        Su carro ha quedado destrozado tras sufrir un reque (“wreck”; “choque”).
·        Siguiendo estos pasos podrás setear el router (set”; “configurar”).
·        Es que no sé cómo espelearle mi nombre (“spell”; “deletrear”).
·        Honey, podrías startear el carro, please? (“start”; “arrancar”, “prender”, “encender”).
·        Vamos al estore a comprar una rula para la escuela (“store” y “ruler”; “tienda” y “regla”).
·        Dale un estró a la tinajera para beber la soda (“straw” y “teenager”; “pajita” y “chica”).
·        Arturo se rompió su brazo en el accidente allí en la corna (“corner”; “esquina”).
·        Ole, m’hijo, muéstreme dónde está el suiche pa’ prender la luz (“switch”, “interruptor”).
·        Lockea bien el carro en el parkiadero, no se lo vaya a llevar un taifa (“thief”, “ladrón”).
·        Qué tichea usted en la universidad? (“teach”; “enseñar”).
·        Pos no por orita no nesesito tailero pero yo te aviso (“tiler”; “persona que coloca baldosas”).
·        Tuve friends que used to work en tormotos (“towmotor”; “carretilla elevadora”).
·        I had to moverme pero didn’t have plata for a buen carro, so compré un transporteichon.
·        Ten cuidado, man, no te metas en trábol con los gangeros! (“trouble”, “problemas”).
·        Ni se te ocurra rentarle tu carro, no es una persona de trostear (“trust”, “confiar”).
·        José es un abogado (“es abogado”, sin necesidad de artículo indefinido).
·        Está bien, me rindo, no hay güey! (“no way”; “no hay manera”).
·       Empecé a uerkaut y me puse bastante cortao, though not muy grande (“to work out” y “well cut”; “hacer ejercicios físicos” y “musculoso”, “definido”).
·       ¿Cuánto tú me cobras por waxetearme el carro? (“to wax”: “encerar”).



[1] La estructura del español no permite preposiciones al final de la oración.

viernes, 14 de marzo de 2014

DIY (/diːaɪwaɪ/)


Acrónimo de la expresión inglesa “do-it-yourself” que también se abrevia en español como “HUM” (“hágalo usted mismo”), “HTM” (“hazlo tú mismo”) o “HVM” (“hacedlo vos mismo”). Es la práctica de la fabricación o reparación de cosas por uno mismo, similar pero no equivalente por completo al galicismo “bricolaje”, puesto que la ética del “DIY” suele ir asociada a movimientos anticapitalistas o contraculturales que rechazan la idea de tener que comprar siempre a otros las cosas que uno desea o necesita, mientras que el “bricolaje” tiene connotaciones de pasatiempo.

Pogromo


Variante españolizada de la voz rusa “погром” (“devastación”, “destrucción”), que se descompone en “по” (“por”, “encima”) y “гром” (“trueno”). Consiste en el ‘levantamiento más o menos organizado contra un pueblo o etnia por parte de la población civil, en que se atacan sus viviendas, propiedades y personas’ (por extensión, ‘matanza y saqueo desaforado cometido por una turbamulta’. Por antonomasia reciben ese nombre los disturbios antijudíos ocurridos en Europa desde el inicio de la Era Común hasta el siglo XX.
Es incorrecta la forma “progromo” y se desaconseja el uso en español de la grafía etimológica “pogrom”.

jueves, 13 de marzo de 2014

Drop step (/drɒpstep/)


Literalmente podría traducirse como “paso hacia atrás” o “dejarse caer”. Se utiliza en la jerga baloncestística para designar la jugada consistente en girarse rápidamente nada más recibir el balón para abrirse hueco y conseguir vía libre para lanzar a canasta o machacar el aro. Su máximo exponente fue el pívot Shaquille O’Neal, quien la denominaba “black tornado” (“tornado negro”), además de dominarla hasta los últimos años de su carrera deportiva, como podemos ver en el vídeo.

Embosar


Además de un arcaísmo castellano que significa ‘rellenar, embutir, valiéndose de un embudo, una tripa con masa de carne picada y aderezada con los respectivos ingredientes’, “embosar” es la castellanización del verbo inglés “to emboss” /ɪmˈbɒs/ (“estampar o grabar en relieve”, “repujar”, “gofrar”, “abollonar”).

miércoles, 12 de marzo de 2014

Orienting (/ˈɔːrɪəntɪɳ/)


Otro terminajo más que podemos meter en la misma buchaca que “footing”, “parking” y demás. En este caso se trata de una disciplina deportiva hasta hace poco denominada “orientación” (¿qué vulgar, no?) consistente en competiciones campo a través (perdón, cross country) contrarreloj y sin itinerario prefijado, pero con la obligación de pasar por unos controles señalados en un mapa. Desconozco la popularidad de la que pueda gozar esta actividad en los países anglosajones, pero lo que sí puedo aportar al respecto es que el uso más común en inglés del término “orienting” se corresponde con el denominado “reflejo de orientación”, acuñado por el fisiólogo ruso Ivan Pavlov (a quien, como todos sabemos, hizo famoso su perro). Si bien es cierto que existe el verbo “to orient” (/'ɔ:rɪənt/) con el significado de “orientar(se)”, las expresiones más usuales para reflejar esa idea son “get one’s bearings” o “find one’s way”.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Oscarizar / Oscarizado


Neologismo innecesario, sustituible por “galardonar” o “premiar”, que se usa para decir que alguien ha sido “galardonado” o “premiado” con un Óscar. Si no decimos “goyizado”, “grammizado”, “nobelizado” o “príncipedeasturiasizado”, no veo la razón para decir “oscarizado”. Irónico, el corrector ortográfico de Guorz me lo cambia por “escarizado” (de “escarizar” o ‘quitar la costra que se cría alrededor de las llagas, para que queden limpias y encarnen bien’), quizás en referencia a las puñaladas traperas que algunos merecedores de estos premios reciben en lugar del galardón.

martes, 4 de marzo de 2014

Don Quijote era un friki





El lenguaje futbolístico fue pionero, con el penalti, el córner y el orsai. Luego vinieron el sándwich, el sidecar y el parking. En los años ochenta del siglo XX se empezó a decir que había overbooking cuando un lugar estaba lleno de gente y que alguien estaba missing si no se sabía dónde estaba. Hace mucho tiempo que el castellano toma prestadas palabras del inglés, pero ha sido en la última década —coincidiendo con el desarrollo de Internet, el aumento de los viajes al extranjero y la televisión por satélite— cuando la importación de vocablos de ese idioma ha crecido exponencialmente, sobre todo entre los jóvenes.
En un país como España, donde la mitad de la población desconoce el idioma de William Shakespeare y Victoria Beckham, dejar caer una palabra en inglés aquí y allá parece que nos da un aire moderno, de gente de mundo. Se utiliza la palabra casual (con acento en la primera a) para decir que un atuendo o una cena es informal; trendy para designar un restaurante o un club de moda, o coolpara referirnos a algo que nos gusta, que es guay, por utilizar una de las acepciones castellanas ofrecidas por el diccionario Collins inglés-español.
¿Por qué nos parece que todo suena mejor en inglés? ¿Necesita un idioma como el castellano, enriquecido por el paso de los siglos, beber de otras fuentes para ser más preciso, más hermoso o más divertido?
El escritor Antonio Muñoz Molina cree que detrás de este fenómeno hay “una mezcla de pedantería, afán de estar a la moda y complejo de inferioridad cultural”, pero matiza que no conviene ser excesivamente purista con la limpieza del idioma. “Algunas palabras no hay más remedio que usarlas, y no pasa nada por decir software o email”, dice el autor de La noche de los tiempos. “En el inglés se integran con mucha naturalidad palabras de otros idiomas, entre ellos el español. A un idioma sano no le perjudican nada las palabras aisladas que vienen de otros”.
Zac Tobias, profesor de inglés residente en Madrid y autor del blog hablamejoringles.com, cree que utilizar palabras que vienen de otros idiomas tiene “un cierto caché”. Tobias, de nacionalidad estadounidense, subraya que copiar palabras de otras lenguas no es algo exclusivo de los españoles: “Siempre me sorprende la cantidad de palabras inglesas que se utilizan en francés, por ejemplo, y eso pasa desde hace muchísimo tiempo. El inglés siempre ha cogido muchas palabras de otros idiomas, y nosotros tampoco hablamos bien los idiomas extranjeros”.
Para Javier Medina López, profesor de la Universidad de La Laguna y autor de El anglicismo en el español actual (Arco Libros), el influjo económico de los países de la órbita anglosajona es determinante. “Junto con la economía va unido el prestigio social que esa cultura ostenta”, opina. “Los jóvenes hoy, como hace décadas, ven y sienten que hay lenguas de mayor consideración social”.
Carmen Galán, catedrática de Lingüística de la Universidad de Extremadura, piensa también que usar tantas palabras inglesas es sobre todo una cuestión de prestigio. “Disfrazar con un ropaje extranjero los objetos y las acciones les confiere un aura especial de la que carecen las cosas cotidianas”, afirma Galán, quien se toma el asunto con humor: “No es lo mismo una caja de leche que un pack; en un self service la comida es más abundante y, además, se puede repetir; y los kilos de más se resuelven rápidamente si se consume comida light, se practicajogging o footing o se visita con regularidad un sport center donde se pueda ejercitar algo de body fitnessgym-jazz o heavy dance, aunque el step que nos martiriza a golpe de música de chiringuito no sea más que un vulgar escalón de plástico y la danza del demonio no pase de una agitación frenética de carnes poco prietas”.
En muchas ocasiones, la adopción de una palabra inglesa trae consigo curiosas mutaciones. Vocablos como friki (freaky, en inglés) pasan de ser un adjetivo en su idioma original a ser un sustantivo en español, utilizado para señalar a una “persona pintoresca y extravagante”, según una de las definiciones incluidas hace apenas unos días por la Real Academia Española a la versión digital de su diccionario. “Ese tío es un friki”, se dice. O al revés: un nombre común como fashion (moda) se transforma en adjetivo para describir a alguien que viste a la última: “es una chica muy fashion. O mejor todavía: “es superfashion”. Con frecuencia, las palabras en inglés se convierten en eufemismos: suena mejor (es más cool) ser single que ser soltero, comprar ropa vintageque ropa usada, o formar parte del staff que de la plantilla de una empresa. Y no digamos volar en una low cost que en una línea aérea barata, o pagar cash en lugar de en efectivo.
Javier Medina, de la Universidad de La Laguna, cree que en un mundo tan cambiante y oscilante en cuanto a viajes, trabajos, culturas e intercambios inmediatos de información, poca gente se plantea si es correcto o no utilizar una voz puramente española. “La cuestión de la conciencia lingüística es clave en este asunto, y las actitudes hacia la lengua también. Los jóvenes tienen modelos, iconos, que muchas veces hablan, piensan y se mueven en inglés. Es natural la mímesis”.
Carmen Galán dice que usando palabras inglesas los españoles simulamos estar integrados en la Europa multilingüe. “Tenemos el toque, el traje idiomático, pero el interior está poco aireado”, afirma. “No me creo el tópico de ‘a mí se me dan muy mal los idiomas’ que utilizan muchos españoles, puesto que no es posible que los jóvenes estén aprendiendo inglés desde pequeños y apenas farfullen cuatro palabras. Tenemos un inglés gramatical que no ponemos en práctica porque evitamos las situaciones que lo requieren”.
La supremacía de los países de habla inglesa en el terreno de las comunicaciones, la tecnología y la ciencia también es un factor mencionado por los expertos. Zac Tobias recuerda la gran cantidad de conceptos y productos nuevos que nos llegan constantemente del mundo anglohablante. En ocasiones, dice el profesor de inglés, las palabras inglesas expresan mucho con poco y por eso se adoptan con facilidad. “Es mucho más fácil decir email que correo electrónico. Me imagino que hay una palabra española para smartphone, ¿pero quién la conoce?”.
El uso de palabras inglesas es especialmente paradójico en España por ser cuna de una de las lenguas más habladas en el mundo y porque su población es de las que peor habla idiomas extranjeros. Según Eurostat, la mitad de los españoles reconoce no hablar una lengua foránea. Y de los países europeos incluidos en el índice Education First (EF), España e Italia son los únicos que suspenden en inglés.
Muñoz Molina culpa del mal inglés de los españoles al doblaje de películas, “esa calamidad cultural en la que somos especialistas”. Para el escritor, el doblaje hace a la lengua española un daño mucho más grave que cualquier palabra extranjera. “Por no hablar de muchas traducciones, que están hechas a toda prisa por gente mal pagada que no domina el inglés, y que por lo tanto cae continuamente en lo que se llaman falsos amigos y en calcos sintácticos”.
Zac Tobias está de acuerdo: “En los medios de comunicación españoles apenas se oyen idiomas extranjeros. Incluso las entrevistas y discursos de jefes de Estado de otros países están doblados. Ahora por lo menos se puede elegir el idioma de muchas películas y series en la tele, pero por defecto casi todos están en español, y la mayoría de los españoles están acostumbrados al doblaje y lo prefieren a los subtítulos. Al final, se oye poquísimo inglés en España, y creo que este es uno de los factores más importantes”.
En busca de una explicación, Javier Medina se remonta a los tiempos del aislamiento de España, la época en la que, dice, parecía que ser español significaba renunciar a todo aquello que tuviera un tinte sospechosamente extranjero. “Y en ello se incluía la lengua. Ahora que la TDT ofrece la posibilidad de ver películas en versión original, me gustaría saber cuántos españoles ponen la versión en inglés, con o sin subtítulos. Seguro que muy pocos”.
Tobias señala con el dedo a otro culpable: el sistema educativo. “En las clases de inglés se suele dar demasiada importancia a hacer ejercicios por escrito, y demasiada poca a la pronunciación y la comunicación oral”, dice. “La mayoría de mis alumnos tuvieron profesores que no dominaban el idioma y que les transmitieron sus propios errores. Estos se convierten en vicios que son muy difíciles de quitar. Los profesores de inglés nativos en España pasamos la mayoría de nuestro tiempo intentando corregir este tipo de errores”.
Errores, también, como el de otorgar a palabras castellanas el significado que tienen palabras similares en inglés. Es el caso de bizarro (en inglés, bizzare), que se usa con frecuencia para designar algo extraño, fuera de lo común. Según la RAE, bizarro significa valiente, esforzado, generoso, lucido, espléndido…, pero nunca raro. Especialmente llamativos son los híbridos made in Spain, que mezclan el castellano y el inglés para fabricar una nueva palabra. Es el caso depuenting o vending, ya integradas en las jergas del deporte y la economía, respectivamente. Hay quien incluso habla de hoteling,compring o tumbing.
El uso de palabras inglesas es cada vez más frecuente en la calle, pero también en los medios de comunicación. Casi todas las palabras antes mencionadas han aparecido en los últimos meses en EL PAÍS. “Un friki la fuerza”, rezaba un titular de la sección de Madrid. El suplemento El Viajero publicaba bajo la frase “Un brunch de lo más cool” una reseña sobre la mezcla de desayuno (breakfast) y almuerzo (lunch) que ofrece un hotel madrileño. “Del menú trendy al sabor Matisse” era la frase que encabezaba un reportaje sobre los restaurantes de los museos madrileños en las páginas de información local. Un blog de este periódico sobre la afición a la bicicleta se llama I love bicis.
¿Qué pueden hacer los medios de comunicación para parar esta invasión y preservar el idioma? Muñoz Molina recomienda algo sencillo: “Poner cuidado. Editar. Corregir. Tratar el oficio de la traducción con el respeto que merece. Y comprobar nombres y palabras extranjeros, no solo en inglés, antes de publicarlos. Es asombroso el número de veces que se escriben mal nombres y palabras muy comunes de otros idiomas. Con lo sencillo que es ahora, con Google”.
¿Acabaremos todos —españoles, franceses, italianos, rusos…— hablando un híbrido de nuestros respectivos idiomas y el inglés? Javier Medina no cree que exista degeneración de la lengua. “Hablar de degeneración implica que existe un modelo perfecto que se degrada porque recibe otro, o lo deja entrar en su sistema”, señala el profesor de la Universidad de La Laguna. “¿No permitió el español antiguo entrar en su estructura palabras árabes, italianas, francesas, americanas...? ¿Se degeneró por ello o se enriqueció? Ahí está la cuestión. Los hablantes eligen aquello que mejor les venga para los fines que tiene una lengua: la comunicación”.
Carmen Galán opta por el pragmatismo: “No nos queda más remedio que aceptar el nuevo léxico si no queremos parecer desfasados, offlineout”.

Impeachment (/ɪmˈpiːtʃmənt/)


Expresión característica del sistema político estadounidense, entre otros, referida al ‘procedimiento por el que un órgano legislativo procesa a un alto cargo para una eventual destitución’.
Como indica la Fundéu, en castellano serían adecuadas alternativas como “proceso de destitución”, “procedimiento de destitución”, “juicio político”, “juicio de desafuero” o “proceso político”, en función del ordenamiento jurídico de cada país. No sería correcto traducirla como “destitución” solamente, ya que el proceso no siempre se resuelve con ella.