miércoles, 23 de abril de 2014

Curiosidades del lenguaje: anglicismos


Juan Gómez Pérez, consultor de PGAC, una reputada firma de consultores internacionales, fue detenido ayer en las oficinas de esta empresa por «desafiar a los directivos, al utilizar en repetidas ocasiones un correctísimo español en su labor profesional», según consta en la denuncia presentada en la comisaría madrileña de la calle de la Luna.



El detenido, según los testigos, habría [sic] provocado diversas escenas de terror lingüístico entre sus compañeros. Los problemas comenzaron en abril, cuando Gómez Pérez llegó a la empresa e insistió en poner "Jefe de producto" en su tarjeta de visita, en lugar del "Product Manager" que aparecía en las de sus compañeros.

«Desde el primer día nos extrañó su actitud», comentó Francisco de Borja Acebo-Guindaleda y Álvarez de las Asturias, Account Manager (director de cuentas) de PGAC, «pero nunca creímos que fuera a reaccionar con la violencia verbal con que se despachó después».


Un mes más tarde, durante la presentación del catálogo comercial, Gómez Pérez proyectó sobre una pantalla varias láminas que mostraban rótulos escritos en un perfecto castellano, mientras comentaba en voz alta los gráficos y cifras de la empresa en un discurso totalmente desprovisto de anglicismos.

Ante los ojos de sus compañeros -«horrorizados», según su propio testimonio- desfilaron varias decenas de frases escritas en la lengua de Cervantes sin que el consultor mostrara ningún pudor o vergüenza por lo que estaba haciendo. «El catálogo de la empresa había sido traducido y, por lo tanto, manipulado», aseguró el Managing Director (director general), Juan Jacobo O´Callaghan García-Carrizosa de Fontejudo: «Este sujeto había sustituido todos los "markets", "targets", "inputs", "slides" y "sponsors"... por "mercados", "objetivos", "entradas", "diapositivas" y "patrocinadores", y otros varios que fueron apareciendo.


«El resultado fue que no entendíamos nada de la presentación, provocando el desconcierto general». Además, y según consta en la denuncia, el detenido habría [sic] cambiado las palabras "outsourcing", "finances" y "transactions" por "subcontratas", "finanzas" y "transacciones". «Y se había quedado tan ancho; hasta ahí podríamos llegar», comentó indignado el responsable de PGC.

Gómez Pérez no pudo terminar su presentación, pues fue reducido por dos compañeros de la empresa -el Phone&Door Manager (recepcionista) y el Security Surveillance Officer (vigilante jurado)- y maniatado hasta la llegada de la policía municipal, que puso al consultor a disposición judicial. «Lo ha hecho para provocar», comentaba ayer Ramón María Antúnez de Biedma y Fernández-Truchas, consultor de PGC, refiriéndose a la actitud de Gómez Pérez.







«¿Quién se cree que es?, ¿un Vicepresident (subdirector)? No se puede ser tan hortera.», concluyó el Manager's Ball (pelota del director). Debe de tratarse de un morning-singer de three to the quarter (Un cantamañanas de tres al cuarto).

martes, 22 de abril de 2014

El espanglish de los doblajes, telecomedias y lenguaje coloquial



• ¿Cómo le gusta?: calco de la expresión «how do you like it?», en lugar de traducciones correctas como «¿le gusta?» o «¿qué le parece?»

• Condenadamente: extraña traducción literal del intensificador inglés «damned» (a veces en la forma apocopada «damn»). En español, «condenadamente» tiene un matiz semántico negativo o peyorativo, al igual que «damned» cuando funciona como adjetivo; sin embargo, no existe ese matiz cuando lo hace como adverbio, caso en el que el matiz positivo o negativo depende del adjetivo al que modifique, con lo que habría otras traducciones más correctas como «muy» o «extraordinariamente».

• Correcto ([Al]right): artificial y anglicado uso de esta fórmula de acuerdo o de réplica positiva a la intervención previa de un interlocutor, como contestación equivalente a «[está] bien», «de acuerdo», «como quieras», «así es», «¿verdad?», etc. Puede considerarse un calco tanto de las fórmulas inglesas «alright», «all right» y «right», como de otra similar, «[that’s] correct», menos coloquial y más empleada en el lenguaje de la enseñanza y los programas informáticos interactivos, y que naturalmente supone una tentación aún mayor del traductor, dada la similitud formal entre ambas construcciones.

• Damas y caballeros: anglicada fórmula de invocación a un auditorio difundida por los doblajes de películas estadounidenses, calcada de «ladies and gentlemen», cuando en español la fórmula habitual es «señoras y señores».

• ¡Dame un respiro!: rutina conversacional de interrupción del diálogo cuando un interlocutor se siente agobiado (tanto por críticas o acusaciones como por alabanzas o lisonjas), que se ha abierto paso como calco literal del inglés «give me a break!», en lugar de otras fórmulas tradicionales como «¡no me agobies!» o «¡espera un momento!».

• Definitivamente: falso amigo al traducir el adverbio inglés «definitely», que en realidad significa «desde luego», «claramente», «categóricamente», «francamente», cuando su equivalente en inglés es «definitively» (que, a su vez, tiene traducciones mejores como «en definitiva» o «con toda seguridad»).

• ¡Déjame solo!: calco de la expresión “leave me alone!”, en lugar de su traducción correcta, que sería “¡déjame en paz!”.

• Déjeme decirle…: empleo de un imperativo reforzado calcado de “let me tell you”, no como expresión de ruego o petición, sino como mera fórmula de hincapié cuando el hablante quiere hacer un ofrecimiento o contar algo importante a su interlocutor. Sin embargo, esta forma “let” en inglés es un simple refuerzo del imperativo, con lo que la traducción literal resulta sumamente perturbadora, por lo que es suficiente con utilizar simplemente nuestro imperativo. Así, «let me know if you need anything else» no debe traducirse por «déjame saber si necesitas algo más», sino por «dime si necesitas algo más»; igualmente, «let me tell you something» no se traduce por «déjame decirte una cosa», sino por «te voy a decir algo» o, mejor aún, «quiero que sepas». Estas traducciones literales pueden dar lugar a situaciones incongruentes, como que el cabecilla de un grupo de delincuentes les diga a sus secuaces «¡dejad que os diga algo, estúpidos!» (de «let me tell you something!», en lugar de «¡os voy a decir una cosa!»): no es lógico que, ejerciendo mayor poder, les pida cortésmente permiso a sus subordinados para hablarles, para seguidamente insultarlos en calidad de jefe enfadado.

• Déjenos ir: torpe y perturbadora traducción literal de “let’s go”, frente al que el español dispone de varias opciones, desde el simple imperativo “vámonos” hasta fórmulas más alambicadas y castizas como “vamos que nos vamos” o “andando que es gerundio”.

• Después de todo: giro anglicista muy difundido para traducir el inglés “after all”, que debería traducirse por la expresión tradicional castellana “al fin y al cabo”.

• ¡Dispara!: traducción literal de la expresiva fórmula “fire away!”, propia del ágil y belicoso diálogo coloquial e informal de las series estadounidenses («May I ask you something?» «Sure, fire away!» = «¿Puedo preguntarle algo?» «¡Adelante!»); en situaciones análogas, en castellano empleamos las fórmulas “adelante” o “te escucho”. No obstante, la “anglomanía juvenil” que llevamos sufriendo desde hace muchos años, unida a la innegable expresividad y plasticidad de la fórmula “dispara”, están consiguiendo que se vaya difundiendo poco a poco.

• Fin de la historia / fin del cuento / fin de la discusión: calco de las sintaxis estadounidenses “end of the story” y “end of discussion” (equivalentes a la británica “that’s the end of the matter”, empleada como forma tajante de cerrar un diálogo o rematar una enunciación en secuencias argumentativas); no se debe verter tal cual en español de esa manera, sino utilizar fórmulas de refuerzo de una opinión emitida introducidas por la copulativa “y” con valor de cierre de enumeración, como por ejemplo “y se acabó”, “y ya está”, “y asunto concluido”, “y no le demos más vueltas”, “y no hay más que hablar” o “y ya no hablemos más [del asunto]”.

• Jodido / jodidamente: omnipresente muestra de mal gusto que acapara, adultera y empobrece los doblajes actuales y que no es sino una traducción rígida, desnaturalizada y facilona del intensificador grosero por excelencia en el diálogo coloquial y agresivo del inglés norteamericano actual: “fuck[ing]” o su equivalente “[god]damn[ed]” por el equivalente español más comúnmente proporcionado por los diccionarios: “jodido”. Como apostilla con sorna Xosé Castro, «hemos pasado de no traducir “fucking” a traducirlo por una expresión que no se usa en nuestro país». Ambos tienen numerosos equivalentes españoles más correctos y con matices más apropiados como “puñetero”, “maldito”, “cochino”, “puto” (en posición prenuclear: «abre la “puta” puerta», mejor que «abre la “jodida” puerta» para traducir «open the “fucking” door»); “de la hostia”, “de mierda”, “de los cojones” (en posición postnuclear: «coge la tiza “de los cojones”», mejor que «coge la “jodida” tiza» para traducir «pick up the “fucking” chalk»); “los cabrones de”, “los hijos de puta de” (apositivos: «“los cabrones de” Mitch y Murray”», mejor que «los “jodidos” Mitch y Murray» para traducir «“fucking” Mitch and Murray»); u “hostias”, “coño”, “cojones”, “joder” (expletivos, caso en el que es recomendable una traducción oblicua por medio de la extracción separada por comas al principio o al final de la oración: «¡“joder”, era tan solemne!», mejor que «¡era tan “jodidamente” solemne!» para traducir «it was so “fucking” solemn!»).

• ¡No seas rudo!: calco de la expresión “don’t be rude!”, en lugar de su traducción correcta, que sería “¡no seas maleducado!” o “¡no seas grosero!”.

• Obviamente: calco de “obviously” en detrimento de construcciones españolas como “es obvio que” o “sin duda alguna”. Hay que tener en cuenta que en español la derivación adverbial –mente presenta más restricciones que el proceso análogo en inglés con el sufijo –ly. Además, en español predomina la tendencia a sustituir esos adverbios largos por locuciones adverbiales, como por ejemplo “en el fondo” (en lugar de “básicamente” al traducir “basically”), “en el acto” (mejor que “instantáneamente” para traducir “instantly”), “de manera ocasional” (en lugar de “ocasionalmente” al traducir “occasionally”), “se supone que” (mejor que “presumiblemente” al traducir “presumably”), etc.

• ¡Oh no!: anglicismo de frecuencia equivalente a la fórmula española “¡qué va!”.

• Okay: reproducido fonéticamente en español como “okey” y con frecuencia escrito de esa manera.

• ¡Olvídalo! (Forget it!): es obvio que aquí no se da ningún sentido a “olvidar”, sino que se está usando en un contexto en el que lo normal son otras expresiones como “no te preocupes”, “no pasa nada”, “despreocúpate”, “no tengas cuidado”, “nada”, “déjalo”, etc.

• Otras palabras, en: calco de “in other words”, en lugar de fórmulas más tradicionales como “esto es”, “es decir”, “o sea”, etc.

• Patético: cuando una situación o una persona no nos gusta porque nos parece vergonzosa, carente de gusto o extremadamente dramática, ya no es “lamentable”, “bochornosa” o “da pena” sino que es “patética” (“pathetic” /pəˈθetɪk/), y así, por arte de birlibirloque y en otro caso de “anglomanía juvenil”, este adjetivo que usábamos para definir las hambrunas africanas se frivoliza y vale también para calificar a un personaje que se hurga las narices en público.

• ¡Qué bueno que viniste!: traducción literal de “How good of you to come!” o “How good that you came!” que se ha convertido en todo un clásico de las telenovelas. Se podría haber conseguido una traducción más idiomática con el giro “me alegro de que…”.

• ¡Seguro!: calco pragmático de la interjección “sure!”, equivalente a “yes!”. Si bien el adjetivo “sure” (/ʃʊə(r)/) significa “seguro”, en el caso de la interjección debería traducirse por otras fórmulas idiomáticas más propias en castellano como “¡por supuesto!”, “¡claro [que sí]!”, “¡sí, claro!” o “¡cómo no!”. La abrumadora frecuencia de aparición de “¡seguro!” en los doblajes se debe tanto a esa fácil y cómoda traducción literal como a la necesidad de adecuar en los doblajes el movimiento de los labios de los actores; no obstante, por las mismas razones, el simple adverbio afirmativo “sí” sería una traducción perfecta tanto visual como idiomáticamente.

• ¡Señor, sí, señor!: anglicismo introducido por los doblajes de género bélico. Aunque en inglés “yes, sir” es signo de suma formalidad y la fórmula habitual al dirigirse a un superior en el lenguaje castrense, la fórmula habitual equivalente en español es “A la orden [de usía / vuecencia] mi [comandante, almirante…]”. Hay que tener en cuenta que la sincronización verbal y visual es un requisito básico del doblaje, muchas veces por encima de consideraciones idiomáticas y normativas, cuestión que puede justificar el amplio uso de “sí, señor” para ajustarse a las dos sílabas del modelo inglés.

• ¿Sí, [John]?: calco de la expresión “yes, [John]?”, en lugar de traducciones correctas como “¿qué pasa, [John]?” o “dime, [John]”.

• Sólo o solamente como traducciones literales de “only”, suplantando el giro español no + más + verbo + que: frente a oraciones correctas y normales como “no fui más que a verlo” o “no es más que un ignorante”, este anglicismo de frecuencia provoca construcciones ridículas como “es solamente un ignorante”.

• Supuestamente: como hemos visto más arriba con “obviamente”, estos adverbios tan pesados suenan demasiado forzados en español, por lo que al encontrarnos con “supposedly” es más apropiada una solución como “se supone que”.

• Tener problemas: calco fraseológico del modismo “have trouble”; se trata de una expresión que no suele utilizarse de manera independiente, sino que suele llevar alguna oración subordinada («I have trouble remembering passwords»: «Me “es difícil” recordar contraseñas»). Casos parecidos serían los de “no fue tu culpa” (de “it wasn’t your fault”), “es mi problema” (de “it’s my problem”) o “tómalo con calma” (de “take it easy”).

• Tú ves cosas: calco de la expresión “you are seeing things”, utilizada para criticar la lucidez mental o perceptiva del interlocutor. La fórmula normal en castellano es “tú ves visiones”.

• Vendrá en veinte minutos: calco de la preposición “in” (he’ll come in twenty minutes), que debería traducirse por “dentro de” (vendrá dentro de veinte minutos).


Y de postre, algún otro hallazgo no incluido en el estudio anterior:

• “Dime bag” (bolsita de droga por valor de diez dólares) traducido como “monedero” en varias series de televisión.

Consejo de la ciudad.


• «El nuevo catálogo secreto de Victoria» (Victoria's Secret new catalogue): primer episodio de la primera temporada de Búscate la vida (Get a Life).



lunes, 21 de abril de 2014

Otros palabros (VII): Apercatamiento


Corrupción a partir del verbo “percatar” (que no “apercatar”) utilizada en La Rioja y en Asturias (en este caso derivada del bable) como sinónimo de “apercibir”. Encontrada en la bitácora “Borradores de trabajo”.

miércoles, 16 de abril de 2014

Fact-checking (/fæktˈtʃekɪŋ/)


Expresión inglesa para la que en español disponemos de una alternativa perfectamente válida y equivalente, como es “verificación [de datos/informaciones]” (‘parte de la actividad periodística que consiste en comprobar si las declaraciones realizadas por alguien, especialmente un político, son verdaderas, falsas o imprecisas’).
Lo mismo sería aplicable a la figura del “fact-checker” o “verificador”, que se ocupa de comprobar la exactitud de lo que se publica en periódicos y revistas (incluso las fuentes y las afirmaciones de los entrevistados) para cerciorarse de que lo que llega al quiosco tiene un respaldo documental, evitar litigios judiciales y salvaguardar el prestigio de la publicación.
El paradigma de esta labor periodística, que forma parte (o al menos debería) del sistema de trabajo habitual de un medio de comunicación, es la revista The New Yorker, cuyo mítico departamento de verificación de datos cuenta con 16 personas, un número muy superior al de otras publicaciones. En palabras del escritor James Thurber, «The New Yorker tiene un sistema de verificación tan endemoniado que nunca publicaría un artículo sobre el Empire State Building sin llamar antes para comprobar que sigue allí». En ocasiones llegan a tal extremo que incluso se pasan de la raya, como relata Andy Young: «Una vez, verifiqué un poema que describía una laguna en Puerto Rico que estaba iluminada por la luz de ciertos animales fosforescentes. No me acuerdo cómo se llamaban, pero descubrí en mis investigaciones que el poeta no sabía nada de estos animales ni tampoco de cómo producían su fosforescencia. Desgraciadamente eliminaron el poema; era bueno, pero la falta de un sentido básico de la ciencia lo sacó de la revista.»

martes, 15 de abril de 2014

Otros palabros (VI): Anticualla


Corrupción del sustantivo “antigualla” (‘lo que es muy antiguo o está pasado de moda’) por asociación con el adjetivo despectivo “anticuado” (‘que está en desuso desde hace tiempo, está pasado de moda o es propio de otra época’), propia de la comarca de La Manchuela, donde se utiliza con el sentido de ‘objeto viejo y destartalado’. Desconozco si D. Emilio Soler, profesor de Historia Moderna de la UA, será oriundo de dicha comarca.

viernes, 11 de abril de 2014

Basado en


Como explica la Fundéu, la locución “basado en” significa en español ‘fundado, apoyado o asentado sobre algo’, de modo que su empleo con el sentido de “ubicado en” es un calco inapropiado del inglés “based in” (/beɪstɪn/) o “based at” (/beɪstæt/), lengua en la que sí tiene este sentido (además del que conocemos en castellano).
Algunas de las traducciones de “based in/at” en español con este sentido, además de “ubicado en”, son “localizado en”, “con sede en”, “radicado en”, “sito en”, “con base en”, “con sede en” o, simplemente, la preposición “en” seguida del lugar correspondiente.
Dándole la vuelta, algunos equivalentes de “basado en” en inglés serían “founded on”, “set up on” o “established on”.

jueves, 10 de abril de 2014

Derecho o en las rocas


Fea y confusa traducción literal de la expresión inglesa “straight or on the rocks”, referida a la manera de servir un licor. “Rock” (/rɒk/) no se refiere a una “roca” o “piedra” cualquiera, sino a una de hielo (“whisky on the rocks”: “whisky con hielo”). Por su parte, “straight” (/streɪt/), que por supuesto también significa “derecho”, “recto”, “directo” o “claro”, se refiere en este contexto a “solo”, “puro”, “sin mezclar”, “no adulterado”, “sin diluir” (es decir, “sin hielo”).

miércoles, 9 de abril de 2014

Otros palabros (V): Anglicanismo


Desafortunadamente, es bastante frecuente la confusión entre “anglicismo” (‘giro o modo de hablar propio de la lengua inglesa’, ‘vocablo o giro de esta lengua empleado en otra’, ‘empleo de vocablos o giros ingleses en distintos idiomas’) y “anglicanismo” (‘conjunto de las doctrinas de la religión reformada predominante en Inglaterra’). Si bien ambas comparten el elemento compositivo “anglo-”, que significa “inglés”, aluden a dos cosas distintas

jueves, 3 de abril de 2014

Fungal


Uno de los errores más habituales en la traducción de artículos científicos consiste en copiar el sistema inglés de formar adjetivos añadiendo “-al” al sustantivo para inventar adjetivos inexistentes en castellano, como por ejemplo “fungal”, calco del inglés “fungal” (/ˈfʌŋgl/) para el que ya existen otros términos asentados en la lengua española como “fúngico” o “micótico”. También se da el caso contrario, es decir, traducciones del español al inglés en las que aparece “fungic” como traducción de “fúngico”.

miércoles, 2 de abril de 2014

First-past-the-post (/f3ːstpɑːstðəpəʊst/)


Traducido literalmente sería “gana el primero que llega a la meta”, y se trata de una analogía de las carreras de caballos utilizada para designar el “sufragio directo”, “sistema de representación directa”, “escrutinio uninominal mayoritario” o “elecciones por pluralidad o mayoría relativa”, sistema electoral utilizado en sistemas parlamentarios como el Reino Unido y Canadá para elegir a los miembros del Parlamento, así como en sistemas presidencialistas como Estados Unidos para elegir a los miembros de la Cámara de Representantes. La nación se divide en distritos electorales, dentro de los cuales se presentan diversos candidatos y el votante puede elegir un único candidato de entre los que se presentan para representar cada distrito. El candidato que reciba el mayor número de votos es designado el representante (o diputado) del distrito electoral, y el parlamento se conforma por la asamblea de todos los candidatos ganadores por sufragio directo.
Dicho todo lo anterior, quizás “first-past-the-post” sea una denominación algo inexacta, puesto que no hay ninguna “meta” que el candidato deba alcanzar para ganar, sino que sólo necesita conseguir el mayor número de votos (en teoría, un solo voto sería suficiente para ser elegido). “furthest-past-the-post” sería probablemente más correcto, o incluso “winner-takes-all”.

Básico, instinto


La traducción demasiado literal del título (“Basic Instinct”) de la famosa película de Sharon Stone y Michael Douglas (a propósito: ¿alguien se ha preguntado por qué el hijo de Kirk “Duglas” se llama Michael “Daglas”?) ha provocado una confusión entre el adjetivo inglés “basic” (/ˈbeɪsɪk/) y el español “básico”.
Aunque “basic” pueda traducirse por “básico” en bastantes ocasiones y contextos, en general se suele referir a otros adjetivos como “elemental”, “fundamental”, “esencial”, “necesario” o “rudimentario”. En el caso del título de la película, por ejemplo, otras traducciones más correctas habrían sido “instintos primarios”, “bajas pasiones” e incluso “bajos instintos”, que fue el que se utilizó en Hispanoamérica.

martes, 1 de abril de 2014

Otros palabros (IV): Aire (hacer)


Normalmente, a modo de metonimia, hablamos indistintamente de “aire” y de “viento” pensando que son lo mismo o muy similar (la Fundéu los considera sinónimos), pero hay una gran diferencia. “Aire” se define como la ‘acumulación de diferentes gases que son los componentes de la atmósfera y se encuentran sujetos a la Tierra gracias a la fuerza de la gravedad’. Por su parte, “viento” es el ‘movimiento horizontal del aire’ y se produce cuando la diferencia de presión entre dos puntos situados a la misma altura crea un empuje horizontal capaz de mover el aire; este ‘aire en movimiento’ varía entre “brisa” y “huracán”, dependiendo de la velocidad. Así por ejemplo, si vemos una cometa que vuela por los aires, es el “viento” el que hace posible que se matenga en la altura y no el “aire”, ya que éste está siempre presente en la atmósfera. Así, conviene tener cuidado y no decir «hoy hace mucho “aire”, parece que va a llover», sino «hoy hace mucho “viento”, parece que va a llover».