viernes, 23 de diciembre de 2016

En el mundo de la moda no eres nadie si no dices tres anglicismos por minuto



Cada vez que hay una nueva edición de Madrid Fashion Week, o de su equivalente en Barcelona, se pone de manifiesto que en el mundo de la moda no eres nadie si no sueltas tres anglicismos por minuto. ¿Pose?, ¿pertenencia a grupo?, ¿complejo de inferioridad?, ¿papanatismo? Un poco de todo eso hay.

Conviene saber inglés, o al menos chapurrearlo, si se va a asistir a los fashion shows o desfiles de la antigua Pasarela Cibeles, que cambió su nombre hace unos años para darle mayor carácter internacional y unificarlo con las fashion weeks de otros países. Si hace décadas era el idioma francés el que exportaba términos relacionados con la moda (glamour, prêt-à-porter, atelier…), desde hace tiempo ha ido ganando terreno el inglés, como ha sucedido en tantos campos. La pena es que el español, una lengua que hablan más de 400 millones de personas en el mundo, posee palabras de sobra para evitar esa invasión de extranjerismos.

«Hay cierto papanatismo en creer que, utilizando términos extranjeros, esto le da mayor seriedad al encuentro o mayor carácter internacional», le dice a EFE Salvador Gutiérrez, filólogo y académico de la Lengua. «Yo lo veo como una especie de complejo de inferioridad», asegura la escritora, y también académica, Soledad Puértolas. Y es que, al parecer, se ve mejor el desfile del diseñador de turno si te han sentado en el front row que en la primera fila, y es más trendy saludarlo luego en el kissing room que en la sala de encuentros.

Y no todo el mundo tiene acceso al backstage o camerinos para ver el ajetreo que se traen las esculturales top models, superando un fitting (prueba previa al desfile) tras otro. Esas supermodelos, como recomiendan la Real Academia Española y la Fundación del Español Urgente (Fundéu) que se llame a las top models, comenzaron sus carreras mostrando un buen book o álbum lleno de las mejores fotografías que les habían hecho, y todas ellas cuentan con un booker, que en español es la persona encargada de asesorarles.

Y por supuesto, superaron en su día un casting, anglicismo definitivamente incorporado a nuestro vocabulario, aunque conviene escribirlo en cursiva. En esas sesiones las modelos suelen entregar su composite, que en la lengua de Cervantes equivale a una tarjeta de visita con fotos y datos como la altura, las medidas corporales y el color de ojos.

De las top models tomarán idea los aficionados a la moda para llevar esa prenda must-have o imprescindible. Y ellas se convierten también con frecuencia en las it girls o chicas de moda, al igual que entre sus compañeros masculinos de profesión hay muchos it boys.

La nueva revista Grazia, que irrumpe con fuerza en el mercado español, saca en la portada de su primer número a Cara Delevingne, una it girl. Otra prueba más de cómo esta expresión se ha extendido.

En el press book o dossier de prensa que se facilita en estas pasarelas internacionales, se incluyen también muchos extranjerismos, y se prefiere hablar de animal print, y no del estampado de cebra o leopardo de toda la vida; de escote halter, ese que deja los hombros al descubierto y que se abrocha en la parte trasera del cuello; y de estilos urban, casual, sport wear o minimal.

Salvador Gutiérrez atribuye la profusión de anglicismos en los desfiles de moda a un afán de «demostrar que están al día y que pertenecen a un grupo más competitivo, más internacional. Pero se pasan tres pueblos de la raya, porque no se utiliza el castellano ni siquiera en cosas elementales como puedan ser la misma situación de los espectadores, el descanso para tomar un café o el resumen de prensa», asegura.

«Creo que hay cierto papanatismo en todo esto, cierto descuido del español. No costaría nada emplear términos castellanos en determinadas ocasiones», señala Gutiérrez, coordinador de la nueva Ortografía de la lengua española.

Soledad Puértolas ve «un cierto complejo de inferioridad» detrás de esta invasión de extranjerismos: «Si tenemos un idioma que lo hablan millones de personas y tan rico como el español, ¿por qué hay que importar esos términos?», se pregunta la autora de novelas como El bandido doblemente armado o Mi amor en vano. «Creo que es también una cuestión de marketing y de que se ha impuesto en la moda una dependencia con respecto a otras pasarelas más importantes», añade esta destacada novelista.

Aficionada a la moda, aunque no asista a los desfiles, Puértolas considera que hay, además, algo de «espejismo» en esos usos lingüísticos. Como si quisieran «hacer ver que esto es otra cosa, que esto es París o Nueva York. Pero esto es Madrid y está muy bien que lo sea. No pasa nada por hablar en español», subraya. En definitiva, «responde a una inseguridad y a un rechazo de lo que eres. Hay una falta de orgullo cultural», asegura la escritora.

Tanto Gutiérrez como Puértolas —al igual que hacen la RAE y la Fundéu— recomiendan evitar esos extranjerismos y no «despreciar» las numerosas voces españolas que hay para decir los mismos conceptos. «Deberíamos velar más por el cuidado de nuestra lengua, que es internacional, riquísima, y que no desmerece nada con el inglés en ningún aspecto», concluye Salvador Gutiérrez.

martes, 20 de diciembre de 2016

Composite (/ˈkɒmpəzɪt/)


Préstamo del inglés para designar la “resina compuesta”, materiales sintéticos (polímeros orgánicos y partículas o fibras inorgánicas) mezclados de manera heterogénea para su utilización en restauraciones dentales. La RANM desaconseja su uso por por considerarlo un anglicismo innecesario, a lo que yo añadiría el hecho de que en España, para variar, nos hacemos un lío con la pronunciación: mientras que en inglés el acento recae sobre la primera sílaba (como se puede ver en la transcripción fonética del título), aquí lo cambiamos de sitio, tanto quienes lo usan como voz inglesa y dicen /kompósit/ como quienes lo castellanizan y pronuncian /komposíte/.
Tiene también otras aplicaciones fuera de la medicina, como por ejemplo la confección de suelos y baldosas exteriores o, en el mundo de la moda, el catálogo en el que se exponen fotos y datos personales (altura, medidas corporales, color de ojos) de uno o varios modelos publicitarios.

Los grandes clásicos «están llenos de basura», según el mexicano Ilan Stavans


El escritor y filólogo mexicano Ilan Stavans, llamado por algunos «el evangelista del espanglish», afirmó en Santiago de Chile que los clásicos de la literatura «están llenos de basura» y puso como ejemplo al Quijote.

La obra de Cervantes, «tiene demasiadas páginas, es descuidado [sic], de estilo torpe», opinó Stavans, que ofreció este miércoles una conferencia sobre «Literatura y basura» como invitado en la cátedra «Roberto Bolaño» de la universidad Diego Portales.

A su juicio, el Quijote está lleno de tropiezos, a Cervantes «se le olvida lo que dijo en el capítulo anterior» y es «imperfecto», aunque también reconoció que es un libro «exquisito» y «el que mejor expresa el alma de la cultura hispana».

No es esta la primera vez que Stavans se involucra con Cervantes, pues sus ideas aparecieron ya en el 2005 en una carta ficticia que un editor actual le dirige a un Cervantes que quiere publicar su obra.
También convirtió a la obra cervantina en juguete de su pasión por el espanglish al escribir en esa jerga —que para él «ya no es marginal» en EE. UU.—, el primer capítulo de las aventuras del caballero de la triste figura.

In un placete de La Mancha of which nombre no quiero remembrarme, vivía, no so long ago, uno de esos gentlemen who always tienen una lanza in the rack, una buckler antigua, a skinny caballo y un grayhound para el chase, comienza el texto, que motivó curiosidad y críticas de conocedores del espanglish que juraron no haber escuchado en su vida muchos términos empleados por Stavans, entre ellos placete.

Stavans nunca dijo si pensaba escribir todo el Quijote en espanglish, pero en Santiago planteó reescribir la obra incluyendo nuevos elementos, como vampiros y ciencia ficción. «A los clásicos hay que intervenirlos», sostuvo.

Deben ser, precisó, intervenciones muy sutiles, lanzándole al lector elementos foráneos, que pueden considerarse basura.

«Mostrar que a fin de cuentas los clásicos existen para que los volquemos de cabeza», sostuvo, en declaraciones al diario El Mercurio.

Stavans es un conocido generador de polémica, con afirmaciones como que Julio Cortázar había contraído el sida en relaciones homosexuales o al llamar «aficionado» a Mario Vargas Llosa o «curiosamente decepcionante» a Gabriel García Márquez.

Hardware (/'hɑ:dweər/) / software (/'sɒftweə(r)/)


Dentro del mundo de la informática (también significa “ferretería”, “quincalla”, “armas” o “armamento”), “hardware” se refiere al ‘conjunto de componentes que integran la parte material de una computadora’ (es decir al “equipo informático”).
En el caso de “software”, en la mayoría de las ocasiones puede traducirse por “programa”, “programa informático” o “aplicación informática” (‘conjunto de programas, instrucciones y reglas informáticas para ejecutar ciertas tareas en una computadora’). El resto de casos se correspondería con las líneas de programación y se podría traducir como “código [fuente]”.