miércoles, 9 de enero de 2013

Americano


El uso del término “americano” para identificar a un ciudadano de los Estados Unidos de América es una confusión que persiste desde hace décadas (como indica Miquel Vidal, de la Comisión Europea, en el n.º 135 de la revista Puntoycoma, «Desde los tiempos de George Washington, el nombre de ese continente se ha utilizado para denominar a una parte del mismo [sic]. En el siglo xix, esta práctica se convirtió en sistemática; o como explica José G. Moreno de Alba, de la Academia Mexicana de la Lengua, citando a Pedro Álvarez de Miranda en el n.º 10 de la revista Donde dice…, «En 1783, el patriota venezolano Francisco de Miranda emplea “americano” con el sentido de ‘perteneciente o relativo a los Estados Unidos de América, o natural de ellos’»). Sin embargo, “americano” no es sinónimo de “estadounidense”. Es incorrecto tanto desde el punto de vista de la lingüística, como de los de la lógica, la política o la geografía.
El DRAE incluye una cuarta acepción del término “americano” en la que lo equipara a “estadounidense”, mientras que el DPD señala que debe evitarse el empleo de “americano” para referirse exclusivamente a los habitantes de los Estados Unidos, uso abusivo que se explica por el hecho de que los estadounidenses utilizan a menudo el nombre abreviado “América” (sin tilde en inglés: /əˈmɛrɪkə/) para referirse a su país; no debe olvidarse que “América” es el nombre de todo el continente y son “americanos” todos los que lo habitan. Paradójicamente, el mismo DPD considera aceptable el uso de “norteamericano” como sinónimo de “estadounidense” por estar muy generalizada su aplicación a los habitantes de los EE. UU., pese a que en rigor el término “norteamericano” podría usarse igualmente en alusión a los habitantes de cualquiera de los países de América del Norte o Norteamérica (Canadá, México, Bermudas, Groenlandia, etc.).
Además, si queremos seguir el criterio de que la aplicación de un término esté generalizada o no, en el caso de los habitantes de EE. UU. “americano” está mucho más generalizado que “norteamericano”, por lo que no es coherente que el DPD aconseje evitar el empleo de “americano” y considere aceptable el uso de “norteamericano”. Además de lingüísticamente incorrecto, utilizar “americano” o “norteamericano” en lugar de “estadounidense” se presta a ambigüedad, puesto que los EE. UU. no son el lugar de residencia de todos los “americanos”, es decir, que hay millones de “americanos” que no son parte de los EE. UU. Además, esta costumbre de los estadounidenses de apropiarse del nombre de “América” molesta a muchos americanos del resto del Continente.
La única duda cabría en el hecho de que hay otros países denominados “Estados Unidos”, como por ejemplo los Estados Unidos Mexicanos. La diferencia radica en que sus ciudadanos se llaman a sí mismo “mexicanos”: los EE. UU. es el único país que se ha arrogado la utilización de la palabra “América”, sin tener en cuenta que “solamente” supone el 23 % de la superficie y el 31 % de la población de dicho continente. Es decir, que hay 33 millones de kilómetros cuadrados americanos que no pertenecen a EE. UU. y cerca de 700 millones de ciudadanos americanos que no residen en dicho país.

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